Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 12:
Para el 19 de septiembre de 2026
CÓMO LIDIAR CON FALSOS MAESTROS
Sábado 12 de septiembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Corintios 10: 1-17; Jeremías 9: 24; 2 Corintios 11: 1-15, 22-28; 12: 20-21; 13: 5.
PARA MEMORIZAR: «Porque las armas de nuestra milicia no son mundanas, sino poderosas en Dios para destruir fortalezas» (2 Cor. 10: 4).
Como si Pablo no hubiera tenido ya suficientes problemas, surgió otro con el que también tuvo que lidiar: los falsos maestros en la iglesia. Estas personas se oponían a él, a su obra y a su ministerio. Peor aún, estos falsos maestros también habían seducido a los miembros de Corinto. El apóstol se refiere a su lucha contra este problema como una guerra espiritual. ¿Era eso una exageración? En absoluto. Pablo sabía que, en última instancia, esas personas no se oponían a él, sino a Cristo. Pablo no era el tipo de líder narcisista preocupado por mantener su reputación como medio para legitimar su poder y su autoridad sobre sus subordinados. Sabía que el mensaje que se le había encomendado predicar era una cuestión de vida o muerte, con consecuencias eternas.
Y sabía que había sido enviado por Dios mismo para ello. «Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios» (1 Cor. 1: 1). Cuando se trata de falsas enseñanzas, se supone que la iglesia debe actuar con amor, pero con firmeza, basándose en la autoridad de las Escrituras. El mensaje del evangelio debe conservarse intacto y puro para dar a las almas la esperanza de la eternidad.
Domingo 13 de septiembre
GUERRA ESPIRITUAL
Lee 2 Corintios 10: 1-11. La mansedumbre de Pablo en su trato con los corintios era a veces confundida con debilidad. ¿Qué palabras o frases de este pasaje revelan la valentía de Pablo para lidiar con el problema de los falsos maestros en Corinto? Pablo comienza 2 Corintios 10 de manera muy personal: «Por la humildad y la bondad de Cristo yo, Pablo, apelo a ustedes personalmente» (2 Cor. 10: 1, NVI).
Esto muestra lo preocupado que estaba por las falsas enseñanzas que se infiltraban en la iglesia. Sus palabras en 2 Corintios 10: 1 se refieren irónicamente a la acusación de sus oponentes de que era temible cuando escribía cartas desde la distancia, pero un cobarde cuando trataba con las personas cara a cara (2 Cor. 10: 10-11). Él responde que lo que parecía ser debilidad debía verse como una poderosa mansedumbre y una gentileza semejante a la de Cristo. Es necesario enfrentar a los falsos maestros con audacia y confianza (2 Cor. 10: 2), pero combinadas con la amabilidad de Cristo (vers. 1).
Jesús dijo: «Soy manso y humilde de corazón» (Mat. 11: 29). Sin embargo, también se enfrentó con valentía a los cambistas en el templo, volcando sus mesas y llamándolos ladrones (Mat. 21: 12-13). También llamó hipócritas y sepulcros blanqueados a los fariseos (Mat. 23: 23-27). Al igual que Jesús, Pablo también sabía que estamos en una guerra espiritual que exige el uso de toda la armadura de Dios (Efe. 6: 12-17). El lenguaje que Pablo utiliza en 2 Corintios 10 es militar porque hay vidas en juego (2 Cor. 10: 3-6). No se trata de un simple conflicto humano, sino de una batalla divina para ganar personas para Cristo. En ese sentido, todo argumento falso y toda opinión altiva deben ser enfrentados y derribados sobre la base de la Palabra de Dios para que todo pensamiento sea llevado cautivo «en obediencia a Cristo» (2 Cor. 10: 5). En esta guerra espiritual, Pablo actuó con la autoridad de Cristo.
Sin embargo, esta autoridad tenía como objetivo la edificación, no la destrucción (2 Cor. 10: 8). Es fácil para los líderes espirituales afirmar que actúan con la autoridad de Dios. No obstante, deben recordar que su autoridad les ha sido dada por Cristo y que, al igual que él, deben ser mansos y humildes de corazón. La afirmación de Pablo acerca de su autoridad conferida por Cristo se debía a su preocupación de que los corintios estuvieran escuchando a las personas equivocadas, poniendo así en riesgo la lealtad de ellos a Cristo. ¿Cómo podemos ser a la vez mansos y valientes al tratar con los falsos maestros? ¿Por qué debemos mostrar ambos atributos?
Lunes 14 de septiembre
GLORIARSE EN EL SEÑOR
Ayer vimos que Pablo y sus compañeros cumplían su ministerio como una guerra espiritual y lo hacían utilizando las armas de Dios. Hoy veremos que los falsos maestros actúan según criterios humanos. Se jactan de manera inapropiada. Por el contrario, Pablo solo se jactaba en el Señor. Como escribió: «Pero el que se gloría, gloríese en el Señor» (2 Cor. 10: 17). Lee 2 Corintios 10: 13-17. ¿Cómo puede una atmósfera de competencia o rivalidad perjudicar la predicación del evangelio? El uso que Pablo hace del lenguaje de la jactancia ha intrigado a los intérpretes a lo largo de los siglos.
Sin embargo, la jactancia era una práctica común en el mundo antiguo y estaba controlada por las convenciones sociales para evitar ofender a la audiencia. Pablo conocía esas convenciones y las seguía. Además, él aclara que su forma de jactarse se distingue de la de los falsos maestros. Él se jacta en el Señor (2 Cor. 10: 17). Esta es una cita del Antiguo Testamento: «Alábese en esto el que se alabe: en entenderme y conocerme que yo soy el Señor, que hago misericordia, juicio y justicia» (Jer. 9: 24, RVA-2015). Al citar este pasaje de Jeremías, Pablo aclara que lo que ocupa el centro de su atención es el amor, la justicia y la rectitud de Cristo. En otras palabras, la jactancia de Pablo cuenta con el respaldo de la Biblia y es inofensiva pues se refiere a los logros de Dios en Cristo.
A diferencia de ello, sus oponentes entraron en una atmósfera de competencia al compararse entre sí, lo cual es «una tontería» (2 Cor. 10: 12, DHH). En 2 Corintios 10: 14-16, Pablo da a entender que la predicación del evangelio era el enfoque principal de su ministerio, tanto en Corinto como en otras partes de su campo misionero. Su amor por Jesús lo llevó a hablar constantemente de las buenas nuevas de la salvación, que se encuentran en la muerte y la resurrección de Cristo. A diferencia de los falsos maestros de Corinto, que se elogiaban a sí mismos, Pablo había sido elogiado y aprobado por Dios (2 Cor. 10: 12, 18). Fue «llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios» (1 Cor. 1: 1) y permaneció fiel a este llamado hasta el final de su vida (2 Tim. 4: 7). Vuelve a leer 2 Corintios 10: 12-18. ¿Cómo pueden los líderes de la iglesia, o incluso los miembros, evitar un ambiente de competencia o rivalidad? ¿Por qué es tan fácil dejarse llevar por cosas que realmente no importan?
Martes 15 de septiembre
LOS FALSOS MAESTROS SON IDENTIFICADOS
El Nuevo Testamento contiene varias advertencias contra los falsos maestros en las comunidades cristianas. El mismo Jesús advirtió a los discípulos sobre esto (Mat. 7: 15-20). Los apóstoles también llamaron la atención acerca de ello (Gál. 1: 6-9; 1 Tim. 6: 3-5; 2 Ped. 2: 1-3). Lee 2 Corintios 11: 1-15. ¿Cómo describe Pablo los desafíos a los que se enfrentaba en relación con estos falsos maestros? Pablo desenmascara la obra de los falsos maestros. Al mismo tiempo, indica que su ministerio está centrado en Cristo. Compara a la iglesia de Corinto con una novia y se identifica a sí mismo como su padre, con la responsabilidad de presentarla a Cristo (2 Cor. 11: 2). Lo hace porque la ama (vers. 11). Por eso estaba dispuesto incluso a no serle una carga financiera, aunque tenía derecho a ser sostenido por ella (vers. 7-12).
Por otro lado, los «más eminentes apóstoles» (probablemente se refiera irónicamente a los falsos maestros) son comparados con la serpiente que engañó a Eva (2 Cor. 11: 3). Al igual que Satanás en el jardín del Edén, los falsos maestros de Corinto se caracterizaban por el engaño y la corrupción (2 Cor. 11: 3-4). La principal preocupación de Pablo era que pudieran desviar a los corintios de su sincera devoción y lealtad a Cristo. Los intrusos predicaban un mensaje diferente del de Pablo: un Jesús diferente y un evangelio diferente (2 Cor. 11: 4). Esto demuestra que no todos los que predican a Jesús son instrumentos comisionados por Dios. En ese sentido, Jesús mismo dijo: «No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mat. 7: 21).
En Gálatas 1: 6-9, Pablo dice que quien predica un evangelio diferente trae maldición sobre sí mismo, pero algunos en Corinto toleraban este tipo de error. Pablo expone a los falsos apóstoles diciendo que son «obreros fraudulentos que se disfrazan de apóstoles de Cristo» (2 Cor. 11: 13), así como «Satanás se disfraza como ángel de luz» y «sus ministros se disfrazan de ministros de justicia» (2 Cor. 11: 14-15). Qué situación tan trágica: personas que profesan ser siervos de Cristo trabajando como agentes de Satanás. Pablo concluye su pensamiento diciendo que «su fin será conforme a sus obras» (2 Cor. 11: 15). ¡Nota la firmeza con que reacciona ante el error en la iglesia! ¿Qué nos dice eso?
Miércoles 16 de septiembre
SUFRIENDO A CAUSA DEL EVANGELIO
Después de exponer a los falsos maestros como agentes de Satanás (2 Cor. 11: 1-15), Pablo utiliza el recurso de jactarse como lo haría un necio (vers. 16-21) para que los corintios vieran cuán absurdo era prestar atención a las palabras de los falsos maestros. Si los corintios los tenían en alta estima, Pablo merecía una consideración aún mayor. Sus sufrimientos por el evangelio demuestran que era un siervo fiel de Cristo (vers. 22-23). Lee 2 Corintios 11: 22 al 28. ¿Qué quiere decir Pablo aquí? Aunque las credenciales judías de Pablo son idénticas a las de los falsos maestros (2 Cor. 11: 22), su servicio a Cristo supera el de ellos (vers. 23). «¿Son ministros de Cristo?», pregunta.
La respuesta es: «Yo más». Sus labores fueron más abundantes; sus encarcelamientos, más frecuentes; los maltratos que sufrió, más severos. Pero eso no es todo. Su lista de sufrimientos también incluye cinco casos de azotamiento, apedreamientos, naufragios y peligros de todo tipo y a manos de toda clase de gente (vers. 23-27). Como si eso fuera poco, tenía además que lidiar con la angustia mental resultante de su profunda preocupación por las iglesias (vers. 28). Solo un verdadero siervo de Cristo estaría dispuesto a sufrir así por el evangelio. Si Pablo realmente se hubiera jactado de sus sufrimientos, habría tenido mucho que decir. Sin embargo, la siguiente sección de la Carta muestra que el motivo de su jactancia no se basaba en lo que había hecho por Cristo, sino en lo que Cristo había hecho por él.
Pablo sabía que el poder de Dios se manifiesta más claramente en la debilidad humana (2 Cor. 12: 9-10). Al darle una espina en la carne (2 Cor. 12: 7), Dios protegió al apóstol de jactarse de sus logros. Esto lo mantuvo humilde, consciente de su debilidad, dependiente del poder divino y en condiciones de recibir más gracia y misericordia de Dios. ¿Has sufrido por causa del evangelio? ¿Qué has aprendido de tu experiencia? ¿Cómo te ayuda la forma en que Pablo enfrentó sus sufrimientos a afrontar los tuyos?
Jueves 17 de septiembre
LLAMADO A LOS IMPENITENTES
En 2 Corintios 12: 14 a 13: 10, Pablo informa a la iglesia acerca de su tercera visita (2 Cor. 12: 14; 13: 1). Él había demostrado que no era inferior a ninguno de los falsos apóstoles y ahora se sentía seguro para ir una vez más a Corinto e intentar restaurar a los miembros impenitentes. De hecho, este era uno de los principales propósitos de su visita. Todo lo que Pablo hacía y decía tenía como objetivo la edificación de la iglesia (2 Cor. 12: 19). Lee 2 Corintios 12: 20-21. ¿Qué pecados estaban poniendo en peligro la condición espiritual de la iglesia de Corinto? La lista de pecados que aparece en 2 Corintios 12: 20-21 es similar a las que se encuentran en otras Cartas de Pablo (Rom. 1: 29-31; Gál. 5: 19-21). Los dos primeros de esos pecados aparecen en 1 Corintios 3: 3, donde Pablo se refiere a los celos y las disputas entre los miembros de la iglesia de Corinto.
Pablo temía que la situación no hubiera cambiado mucho para cuando les hiciera su tercera visita. Dice: «Temo que cuando llegue no los halle como quisiera». Agrega además: «Y que yo sea hallado por ustedes tal como no quieren» (2 Cor. 12: 20). Esto significa que, en lugar de tratar con ellos con «la mansedumbre y la bondad de Cristo» (2 Cor. 10: 1), ahora estaría «presto a castigar toda desobediencia» (2 Cor. 10: 6). Su principal preocupación era que los involucrados en «inmundicia, fornicación y lascivia» no se hubieran arrepentido (2 Cor. 12: 21). Son pecados como estos los que causan divisiones en la iglesia. A continuación, Pablo se centra en el papel de la disciplina eclesiástica para restaurar a quienes están en pecado (2 Cor. 13: 1-4).
La debilidad no es una excusa para llevar una vida pecaminosa. Hay poder disponible para quienes quieren vivir una vida victoriosa (2 Cor. 13: 4). El hecho de que algunos en Corinto practicaran pecados sexuales es evidencia de que el poder de Dios no era una realidad en sus vidas. Pablo quería que se arrepintieran y experimentaran el poder que lleva a la obediencia. Disciplinarlos era lo último que quería. Él dice: «Pedimos a Dios que no hagan nada malo [...], sino [...] lo bueno. [...] Oramos a Dios para que los restaure plenamente» (2 Cor. 13: 7-9, NVI). ¡Qué hermosa oración! Les pide que se examinen a sí mismos para ver si están en la fe. Lee 2 Corintios 13: 5. ¿Qué significa estar en la fe? ¿Cómo puedes saber que esa es tu experiencia?
Viernes 18 de septiembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el artículo «The Laodicean Church», en Review and Herald, 30 de septiembre de 1873, p. 125, de Elena G. de White. «El Señor protege a su pueblo para que no repita las faltas y errores del pasado. Siempre han abundado los falsos maestros que, defendiendo doctrinas erróneas y prácticas impías, y actuando según principios falsos de la manera más engañosa y encubierta, se han esforzado por engañar, si es posible, a los mismos elegidos» (Elena G. de White, «Our First-Page Message», Review and Herald, 7 de enero de 1904, p. 24). «El Señor desea que nuestras opiniones sean sometidas a prueba, para que veamos la necesidad de examinar de cerca los oráculos vivientes para ver si estamos en la fe o no.
Muchos que pretenden creer la verdad se han sentido satisfechos diciendo: “Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad” (Apoc. 3: 17)» (Elena G. de White, El otro poder, p. 30). «Los hombres creen errores, cuando la verdad está claramente señalada. Si solo trajeran sus doctrinas hasta la Palabra de Dios en vez de leer la Biblia a la luz de sus doctrinas para demostrar que sus ideas son correctas, no andarían en tinieblas y ceguedad ni acariciarían el error. Muchos dan a la Palabra de Dios un significado que se adecua a sus propias opiniones, y se desvían a sí mismos y engañan a otros por sus falsas interpretaciones de la Palabra de Dios. »Al ponernos a estudiar la Palabra de Dios, deberíamos hacerlo con corazón humilde. Todo egoísmo, todo amor a la originalidad debería ponerse a un lado. Las opiniones sostenidas durante mucho tiempo no han de ser consideradas infalibles» (Elena G. de White, El otro poder, p. 31).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Lee nuevamente 2 Corintios 10: 1-6. ¿Cuál es la estrategia de Pablo para enfrentar las «guerras» espirituales por la verdad de Dios, y cómo podemos aplicarla a nuestras propias guerras espirituales?
2. La Biblia dice que muchos falsos maestros tratarán de alejar a las personas de la verdad antes del fin. ¿Qué puede hacer tu iglesia local para evitar que los miembros sean engañados por falsos maestros que podrían incluso estar en ella? ¿Por qué es esto tan esencial para el cumplimiento de la misión de la iglesia?
3. ¿Por qué Pablo consideró necesario jactarse de una larga lista de sufrimientos (2 Cor. 11: 16-33)? Además, ¿qué significa «gloriarse en el Señor»?
4. ¿Por qué es importante que los miembros de la iglesia se examinen a sí mismos para ver si están en la fe (2 Cor. 13: 5)? ¿Qué diferencia supone esto?
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 5:
Para el 31 de octubre de 2026
REVELACIÓN E INSPIRACIÓN
Sábado 24 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hebreos 1:1-2; 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:18-21; Éxodo 17:14; Apocalipsis 1:19; Ezequiel 4:1-8.
PARA MEMORIZAR: «La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos lo que debe suceder pronto; y la declaró mediante su ángel a su siervo Juan. Y Juan testifica de todo lo que vio, de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo» (Apoc. 1:1-2).
El apóstol Juan había formado parte del círculo íntimo de los doce discípulos (Luc. 8:51; Mat. 17:1; 26:36-37). Tras la ascensión de Cristo, continuó su ministerio en Jerusalén. Sin embargo, antes de la caída de la ciudad (70 d. C.), se trasladó a Éfeso para supervisar las iglesias de la provincia romana de Asia Menor. Durante la persecución cristiana bajo el emperador romano Domiciano, el apóstol fue exiliado a Patmos, una isla del mar Egeo. En Patmos, Juan recibió mensajes proféticos especiales que estaban dirigidos no solo a las siete iglesias de Asia Menor, sino a los cristianos de todas las épocas (Apoc. 1:1-3, 9-11).
La cadena de transmisión del mensaje profético, de la que Juan formaba parte, era la siguiente: Dios Padre a Jesucristo, Jesús al ángel, este al apóstol Juan, y Juan a los lectores y oyentes. Este es un ejemplo clásico del proceso de revelación e inspiración en el que Dios utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes a la humanidad. La lección de esta semana examina específicamente el proceso multiforme de revelación e inspiración, con especial atención a las formas orales, escritas y representadas mediante las cuales el mensaje divino ha sido comunicado a los seres humanos.
Domingo 25 de octubre
REVELACIÓN GENERAL Y ESPECIAL
Lee Hebreos 1:1-2. ¿Por qué está Dios tan interesado en comunicarse con nosotros? ¿Qué nos está diciendo por medio de Jesús y de los profetas? El Creador del cosmos se comunica con nosotros porque somos seres humanos caídos en un mundo pecaminoso y nos enfrentamos a la muerte, el sufrimiento y las pruebas. Por lo tanto, Dios desea que sepamos por qué estamos aquí, por qué existe el mal y por qué podemos confiar en su amor a pesar de todo. La revelación general de Dios, tal como se aprecia en el mundo natural, habla elocuentemente de su poder infinito y su amor benevolente. El rey David exclamó: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Sal. 19:1).
El apóstol Pablo añadió: «Los atributos invisibles de Dios, su eterno poder y su divinidad se ven claramente desde la creación del mundo, y se entienden por las cosas que han sido creadas; de modo que no tienen excusa» (Rom. 1:20). También resulta asombroso reflexionar acerca del poder restaurador divino manifestado en los misteriosos procesos de nuestro mundo. De hecho, «el poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Si se corta un árbol, si un ser humano se lastima o se rompe un hueso, la naturaleza empieza inmediatamente a reparar el daño. Aun antes de que exista la necesidad, están listos los elementos sanadores, y tan pronto como se lastima una parte, todas las energías se dedican a la obra de restauración» (Elena de White, La educación, p. 113).
Por muy hermoso e instructivo que pueda ser el mundo natural, no solo revela el poder y el amor de Dios, sino también la presencia del mal (ver Gén. 3:14-19; Mat. 13:24-30). Este mensaje ambiguo solo puede ser comprendido adecuadamente a la luz de la revelación especial de Dios, tanto en la persona de Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, como en la Biblia, la Palabra escrita de Dios que da testimonio de él (Juan 5:39).
Las Escrituras son el registro inspirado de los mensajes de Dios a todos los seres humanos a lo largo de los siglos. Ellas nos hablan de la creación del mundo, de la trágica caída, del asombroso plan divino de redención y de la restauración final del planeta Tierra. Por breves y selectivas que puedan ser algunas narraciones bíblicas, siempre son dignas de confianza, pues Dios es quien nos habla en ellas (ver 2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:19-21). Aunque la naturaleza señala sin duda a la realidad del poder y el amor del Creador, ¿por qué necesitamos tan desesperadamente la Palabra escrita? ¿Qué nos dice esta que la naturaleza no puede comunicarnos?
Lunes 26 de octubre
EL PROCESO DE LA INSPIRACIÓN
Son muchos los libros que han llegado hasta nosotros a través de los siglos además de la Biblia. Sin embargo, consideramos que esta es la Palabra de Dios. ¿Qué la diferencia de otros escritos? Lee 2 Timoteo 3:15-17 y Santiago 1:17. ¿Qué mensaje importante debemos extraer de estos versículos? Existe cierto debate acerca de cuál es la mejor traducción de 2 Timoteo 3:16, pero la mayoría de las versiones de la Biblia vierten este pasaje de manera similar, enfatizando que toda la Biblia es de origen divino (2 Ped. 1:20-21).
Un comentarista bíblico afirma que «parece más probable que Pablo esté contemplando aquí las Escrituras en su conjunto, en el sentido de que todas ellas son útiles “para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia”, en lugar de querer decir que cada pasaje bíblico es útil en esos aspectos» (George W. Knight III, The Pastoral Epistles: A Commentary on the Greek Text [Eerdmans, 1992], p. 445). La inspiración profética que dio origen a la Biblia consistió en la asistencia dada por el Espíritu Santo a los profetas genuinos para que pudieran comunicar de manera fidedigna los mensajes divinos. Esa ayuda estuvo presente no solo en el proceso de recepción de los mensajes, sino también en su comunicación clara y fiel a sus destinatarios.
Los mensajes de Dios llegaron por medio de visiones y sueños (Núm. 12:6; Isa. 6:1, 8). El Señor también utilizó testigos oculares (1 Juan 1:1-3), investigaciones históricas inspiradas por el Espíritu (Luc. 1:1-3) e impresiones divinas en la mente (2 Ped. 1:21). Independientemente de los medios utilizados por el Espíritu Santo, los profetas y autores bíblicos recibieron mensajes veraces y objetivos, no subjetivos, para los destinatarios. Esto significa que los mensajes de Dios no debían ser alterados ni distorsionados de ninguna manera por sus mensajeros, aunque usaran sus propias palabras para expresar esos mensajes. La comunicación de los mensajes proféticos a las audiencias originales podía ser oral (2 Ped. 1:19-21), escrita (Juan 20:30-31) o representada (Eze. 4:1-8).
Aunque quedan muchas preguntas acerca de cómo fue inspirada la Biblia o cómo funciona la inspiración en general, ¿por qué es tan importante confiar en la Escritura como la Palabra inspirada de Dios?
Martes 27 de octubre
MENSAJES ORALES
Lee 2 Pedro 1:18-21. ¿Qué garantía tenemos de que los mensajes orales transmitidos por los profetas de Dios eran tan inspirados y confiables como los escritos? Dios habló con Adán y Eva antes y después de la caída (Gén. 2:16-17; 3:9-19). En ambos casos, ellos entendieron perfectamente sus palabras. Su voz también se escuchó con claridad en el Sinaí (Éxo. 20:1-20), así como durante el bautismo y la transfiguración de Jesús (Mat. 3:17; 17:5). Podemos interpretar erróneamente lo que otras personas nos dicen, pero no hay equívocos ni engaños cuando Dios habla a alguien.
La Biblia afirma que Dios dijo a Moisés: «Yo soy el Señor (YHWH)» (Éxo. 6:2). Muchos escritores bíblicos reconocieron haber oído la voz de Dios cuando les habló. Este fue el caso, por ejemplo, de Isaías (Isa. 8:1, 11), Jeremías (Jer. 1:4, 9, 11) y Ezequiel (Eze. 3:16; 6:1). Cualquier intento de negar estas y otras afirmaciones similares significaría cuestionar la honestidad de los profetas y la credibilidad de la propia Biblia. Así como Dios habló a los profetas en un lenguaje humano inteligible, también lo hicieron ellos a sus respectivas audiencias. Por ejemplo, Noé fue un verdadero profeta de Dios y un fiel «pregonero de justicia» (2 Ped. 2:5).
Aunque no escribió ninguna parte de la Biblia, transmitió el mensaje de Dios oralmente a sus contemporáneos, y ese mensaje no fue menos inspirado que los escritos de los profetas canónicos. Varios otros profetas, entre ellos Natán, Elías, Eliseo y Juan el Bautista, no escribieron ninguna parte de la Biblia, sino que transmitieron sus mensajes oralmente. En cuanto a Jesús, el evangelio menciona solamente que durante su ministerio terrenal «empezó a escribir en el suelo con su dedo» (Juan 8:6). Eso es todo. No tenemos constancia de que haya escrito algo más. Pero enseñó y predicó oralmente «con autoridad» (Mat. 7:29).
Algunos de sus oyentes incluso confesaron: «Jamás hombre alguno habló como este hombre» (Juan 7:40, 46). Jesús fue principalmente un comunicador oral de los mensajes de Dios, pero estos no eran menos autoritativos o vinculantes por el hecho de que él no escribiera ningún libro de la Biblia. Es interesante que los escritos de algunos profetas de Dios no hayan sido incluidos en la Biblia. ¿Por qué esos profetas no canónicos tienen la misma autoridad que los canónicos?
Miércoles 28 de octubre
MENSAJES ESCRITOS
Algunos discursos famosos han tenido un profundo impacto en la vida de las personas e incluso han cambiado el curso de la historia. Si estos discursos no se hubieran registrado, las palabras se habrían desvanecido o distorsionado con el paso del tiempo. Por lo tanto, el hecho de poner por escrito los mensajes orales hace que perduren y permite su transmisión a lo largo del tiempo. Poco después de que los israelitas salieran de Egipto y derrotaran a los amalecitas, Dios ordenó a Moisés: «Escribe esto en un libro para memoria» (Éxo. 17:14). Comenzando con Moisés, quien escribió los primeros cinco libros de la Biblia, Job y el Salmo 90, el Espíritu Santo orientó a los profetas canónicos para que produjeran los escritos que ahora constituyen los 66 libros de la Biblia.
Lee Éxodo 17:14; Juan 20:30-31; 1 Corintios 10:11; y Apocalipsis 1:19. ¿Cuáles son algunas de las razones por las que Dios pidió a sus profetas que escribieran los mensajes que les comunicó? Los diversos libros de la Biblia reflejan el estilo literario y las habilidades de sus respectivos escritores. Como veremos en el estudio de la próxima semana, los matices personales y los diversos estilos de esos escritores no restan valor a sus mensajes, pues no hay «grados» de inspiración. Algunas partes de la Biblia son más relevantes y aplicables que otras para nuestra vida y nuestra fe hoy, pero eso no significa que unas sean más inspiradas que otras.
Los escritores de la Biblia registraron a veces por escrito, ya sea ellos mismos o mediante colaboradores de confianza, los mensajes inspirados que primero transmitieron oralmente. En el libro de Deuteronomio, Moisés puso por escrito los últimos discursos que dirigió a los israelitas. Los cuatro evangelios registran muchos de los sermones y enseñanzas de Jesús durante su ministerio terrenal. En algunos casos, los profetas citaron fuentes no inspiradas (Hech. 17:28; 1 Cor. 15:33; Tito 1:12) e incluso las palabras de Satanás (Gén. 3:1-5; Mat. 4:1-11).
Debemos recordar que, así como los profetas consignaron por escrito los sentimientos y los deseos de otras personas, también expresaron sus propias reacciones humanas (ver Dan. 8:27; Apoc. 22:8-9). Además, la Biblia describe muchos buenos ejemplos que deben ser imitados, pero también muchos otros que deben ser evitados (1 Cor. 10:1-11). Al leer la Biblia, debemos tener en cuenta que, aunque no está escrita en un lenguaje perfecto, transmite un mensaje infalible que resistirá el paso del tiempo.
Jueves 29 de octubre
REPRESENTACIONES, SÍMBOLOS Y PAR ÁBOLAS
La Biblia contiene una gran variedad de imágenes verbales y metáforas. Por ejemplo, todo el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento, con los altares patriarcales, el tabernáculo mosaico y el templo de Jerusalén, era una representación del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz y de su sacerdocio celestial (Heb. 8:1-6). En las profecías de Daniel, los reinos y los poderes del mundo estaban representados por las diferentes partes de una gran imagen (Dan. 2:31-45), varios animales y cuernos (Dan. 7; 8) y dos reyes (Dan. 11). Figuras simbólicas similares aparecen también en el libro de Apocalipsis, como en el caso de las dos bestias del capítulo 13.
En sus enseñanzas, Jesús habló de sí mismo, por ejemplo, como el Pan de Vida (Juan 6:35, 41-58), la Luz del mundo (Juan 8:12; 9:5) y la Vid Verdadera (Juan 15:1-8). A su vez, ilustró la naturaleza y el crecimiento de su reino mediante la parábola del sembrador (Mat. 13:1-9, 18-23) y otras (Mat. 13:24-52, etc.). Lee Ezequiel 4:1-8. ¿Por qué los mensajes de Dios por medio de sus profetas no fueron comunicados solo verbalmente, sino que algunos de ellos fueron representados o actuados? En Ezequiel 4:1-8 aparece una vívida dramatización en la que Dios pidió al profeta que hiciera una maqueta de Jerusalén y que se acostara sobre su lado izquierdo durante 390 días como representación de la casa de Israel, y luego sobre su lado derecho durante 40 días representando a la casa de Judá.
Otro mensaje representado fue el matrimonio divinamente ordenado de Oseas con Gomer, una prostituta, como ilustración de la infidelidad espiritual de Israel para con Dios (Ose. 1:2-9). Las dramáticas experiencias de Ezequiel y Oseas debían resultar impactantes, no solo para nosotros, sino también para los destinatarios originales del mensaje. En una época en la que las advertencias de los profetas eran rechazadas abiertamente (ver 2 Crón. 36:15-21), el último acto de misericordia divina fue alertar dramáticamente al pueblo acerca de su verdadera condición para llevarlo al arrepentimiento genuino. Dios pretendía mostrarles de esa manera cuán seria era su advertencia. ¿Qué tipo de dramatización podría servir hoy para advertirnos, por ejemplo, acerca de la condición laodicense? (Ver Apoc. 3:14-18).
Viernes 30 de octubre
ELENA DE WHITE, LA REVELACIÓN Y LA INSPIRACIÓN
Los adventistas del séptimo día creemos que Elena de White fue inspirada divinamente. Sus escritos, su vida y su ministerio son los de una verdadera profeta. Ella poseía la misma inspiración que los profetas de la Biblia, aunque nunca consideró que sus escritos fueran iguales a los de las Escrituras. Por el contrario, siempre exaltó la Biblia. ¿Cómo entendía ella las revelaciones proféticas que Dios le comunicaba y el proceso de su inspiración? En primer lugar, Elena de White siempre consideró la Biblia como la revelación autoritativa e infalible de Dios.
La Biblia revela la verdad de Dios y su plan de salvación para la humanidad caída. En ese proceso, como estamos aprendiendo, él utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes. En segundo lugar, Elena de White reconocía que el proceso de inspiración implicaba una interacción entre lo divino y lo humano. Dios comunicaba sus mensajes, pero luego el profeta transmitía la instrucción divina utilizando sus propias palabras: «No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados.
La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. […] La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, p. 24). En relación con las visiones y los sueños proféticos, Elena de White entendía la inspiración divina de los pensamientos humanos como una unión entre la revelación divina y la experiencia humana. Ella escribió: «La Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el idioma de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano» (Mensajes selectos, t. 1, p. 29).
Dios utilizó diversos medios para transmitir sus mensajes, como representaciones pictóricas, palabras y pensamientos que incluían todos los sentidos del profeta. La experiencia de Elena de White fue similar a la de los escritores de la Biblia. En tercer lugar, Elena de White señaló que no todas sus experiencias y comunicaciones humanas fueron inspiradas. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, pp. 45-46).
Es importante tener en cuenta esta distinción al leer sus escritos y experiencias y relacionarnos con ello, especialmente con su correspondencia y sus diarios. Conocer el concepto que Elena de White tenía de la revelación y la inspiración nos ayuda a evitar extremos y a leer sus consejos con prudencia y discernimiento.
Para aprender más de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 1, cap. 1, pp. 17-27; El conflicto de los siglos (Florida: ACES, 2015), pp. 5-13; Ángel Manuel Rodríguez, «La revelación, la inspiración y el testimonio de las Escrituras», en El don de profecía en las Escrituras y en la historia (Miami, FL: APIA, 2016), pp. 95-122.
