Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 12:
Para el 20 de junio de 2026
COMPÁRTELO
Sábado 13 de junio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 28: 18–20; 2 Pedro 3: 18; 1 Pedro 3: 8–15; Oseas 7; Zacarías 10.
PARA MEMORIZAR: «Dios, el Señor, me dio lengua de sabios para saber hablar palabra de aliento al cansado; mañana tras mañana me despierta el oído para que oiga como los sabios» (Isa. 50: 4).
Era una mañana de sábado ajetreada para aquel pastor. Se había levantado temprano a fin de prepararse para asistir a la Escuela Sabática y al sermón. También estaba dirigiendo una serie de evangelización por la tarde. Recogió las llaves, salió presuroso de la casa y se marchó a toda velocidad. Mientras conducía, se sintió molesto ante la posibilidad de que el pesado tráfico le impidiera llegar a tiempo a la iglesia. ¿Adónde iba tanta gente un sábado de mañana? Entonces, un automóvil se le adelantó sorpresivamente. El pastor frenó bruscamente y levantó el puño en señal de enojo mientras vociferaba contra el imprudente conductor del otro vehículo.
El pastor llegó finalmente a la iglesia. Cuando se levantó para dirigir el repaso de la lección, sus ojos recorrieron la clase y se detuvieron en un rostro familiar: era el conductor con el que se había enojado veinte minutos antes. Más tarde, cuando un miembro de la iglesia presentó al conductor como un no adventista que estaba visitando a unos parientes, el pastor se dio cuenta una vez más de que toda interacción, tanto con conocidos como con desconocidos, debe estar revestida del amor que fluye de una relación permanente con Dios. Uno nunca sabe cómo pueden sus acciones, especialmente si es un creyente, afectar a los demás.
Domingo 14 de junio
POR TESTIMONIO
Lee la Gran Comisión en Mateo 28: 18 al 20. Toma nota de los diferentes mensajes de Jesús cuando usa las palabras «toda», «todas», «todo», «todos». Jesús nos ordenó compartir su mensaje con el mundo: «Vayan y hagan discípulos». La misión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día es hacer discípulos que hagan, a su vez, otros discípulos. De ese modo, todos estamos proclamando el evangelio eterno y los mensajes de los tres ángeles (Apoc. 14: 6-12) a fin de preparar a nuestro mundo para el pronto regreso de Jesús. Todo aquel que haya recibido una nueva vida en Cristo está llamado a dar testimonio. Sin embargo, muchos creyentes no están dispuestos a hacerlo por temor o porque no saben cómo. Piensan que la testificación consiste en predicar a viva voz en una concurrida calle o dar un complejo estudio bíblico, y entonces sacuden la cabeza diciendo: «¡Oh no! ¡Eso no es para mí! Soy introvertido. La sola idea me aterra».
Sin embargo, el verdadero testimonio es simplemente el resultado de lo que Dios ha hecho y está haciendo en tu vida, es compartir con otros lo que aprendes del Señor a medida que tu relación con él se desarrolla. Dios es muy bondadoso, y lo que ha hecho por nosotros es la mejor noticia que este mundo puede escuchar. No podemos ni debemos callar. Él te ha redimido, te ha llamado por tu nombre y eres suyo. ¿Puede haber una mejor noticia que esa para compartir? Aunque los discípulos de la iglesia primitiva no eran cultos ni elocuentes, podemos aprender de ellos. Lee Hechos 1: 8 y 4: 13. ¿Cómo daba testimonio la iglesia primitiva? ¿Qué impacto tuvieron Pedro y Juan en quienes los escucharon testificar? Pedro y Juan declararon: «No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído» (Hech. 4: 20). «Habían estado con Jesús» (Hech. 4: 13) y se sentían compelidos a compartir su experiencia.
El Espíritu Santo les dio audacia y un poder convincente a sus palabras. Dedica ahora algún tiempo a orar. Pide a Dios valor para compartir tu testimonio con otros y sabiduría para saber cuándo hablar y qué decir. Lee 1 Juan 4: 7 al 11 y ora por este tipo de amor.
Lunes 15 de junio
SIN FUERZA, PERO CON PODER
¿Te preguntaste alguna vez cómo pudo Jesús mantener su motivación para trabajar, sanar, consolar, predicar y enseñar a tantas personas día tras día? Se nos dice que, «al ver a las multitudes, sintió compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor» (Mat. 9: 36). Fue el amor y la compasión de Jesús hacia la humanidad lo que impulsó su labor. De la misma manera, el amor de Dios en nosotros debería impulsarnos a sentir el deber de conducir a las almas hacia él y su verdad (2 Cor. 5: 14). ¿Contemplaste alguna vez los rostros de las personas en una multitud mientras pensabas en la Eternidad y te preguntaste si conocían a Jesús? ¿Has sentido alguna vez la manifestación del amor de Dios en ti hacia un extraño necesitado? El amor que Dios ha puesto en nuestro corazón nos motiva a sentir y asumir la responsabilidad de conducir almas a él.
Jeremías expresó esto cuando dijo: «Su palabra fue en mi corazón como un fuego ardiente, prendido en mis huesos. Traté de sufrirlo, y no pude» (Jer. 20: 9). Sin embargo, cuando compartimos a Dios con otros, no debemos tratar de forzarlos a aceptarlo a él o la verdad bíblica. La coerción es contraria al carácter de Dios. Él no obligó a Adán y a Eva a alejarse del árbol del conocimiento del bien y del mal (Gén. 2: 16, 17). No obligó a los antediluvianos a entrar en el arca para salvarse del diluvio (Gén. 7: 1). No obligó a los israelitas a permanecer fieles a su pacto con él (Deut. 4: 29-31). Por el contrario, Jesús satisfizo las necesidades de las personas (Mat. 4: 23-25) y luego las invitó a seguirlo.
Jesús nunca obligó a nadie a ir en pos de él o a aceptar la verdad que proclamaba. Tampoco lo hace ahora. Sin embargo, nunca nos abandona (Mat. 23: 37). Cuando testificamos, nuestro enfoque siempre debe reflejar el de Jesús. Elena G. de White dice: «No es parte de la misión de Cristo obligar a los hombres a recibirlo. Satanás, y los hombres impulsados por su espíritu son quienes procuran violentar las conciencias. […] No puede haber una evidencia más concluyente de que poseemos el espíritu de Satanás que el deseo de dañar y destruir a los que no aprecian nuestro trabajo u obran contrariamente a nuestras ideas» (El Deseado de todas las gentes, p. 462). Debemos ser un conducto al servicio de Dios. Vivimos en un mundo que odia la verdad, pero eso no debe impedirnos compartirla de manera reflexiva y amorosa. Recuerda que nuestro testimonio personal es lo que a menudo tendrá la mayor influencia, sobre todo en las primeras etapas de la testificación (Apoc. 12: 11). Lee 2 Pedro 3: 18. ¿De qué manera estás creciendo en gracia y conocimien‑ to? ¿Cómo se manifiesta esto en tus interacciones con quienes te rodean?
Martes 16 de junio
CONSEJOS PARA COMPARTIR A JESÚS
La pregunta para cada uno de nosotros es: ¿Con quién compartes a Jesús? ¿Con el cartero, con el empleado de una tienda, con alguien a quien ves a diario cuando paseas? Dios llama a cada creyente a colaborar con él en esta obra y promete darnos «lengua de sabios para saber hablar palabra de aliento al cansado» (Isa. 50: 4). También es deber del cristiano estar siempre preparado para dar razón de la fe y la esperanza que hay en él (1 Ped. 3: 15).
Lee 1 Pedro 3: 8 al 15. ¿Qué nos dice la Palabra de Dios en estos versículos? He aquí algunos consejos sencillos para tener en cuenta a la hora de compartir a Jesús con las personas:
• Desarrolla una amistad con las personas. Tu calidez, amabilidad y genuino interés en ellas las ayudará a acercarse a Dios. Algunos llaman a esto «evangelismo de la amistad».
• Ora para que el Espíritu Santo obre en el corazón de esas personas. Pide a Dios que cree oportunidades adecuadas para interactuar con ellas.
• Busca maneras naturales de hablar de tus propias experiencias de fe o de ofrecer una oración por esas personas. Pide a Dios que te dé audacia, pero también delicadeza en tu acercamiento.
• Busca formas de poner en contacto a tu nuevo amigo con otras personas de tu iglesia para que pueda experimentar la aceptación de la comunidad eclesial. Un estudio bíblico en un grupo pequeño es un buen paso.
• Ora acerca de las necesidades o preguntas específicas que pueda tener tu nuevo amigo y busca una oportunidad para mostrarle cómo la Biblia ofrece consuelo, consejo y orientación para nuestra vida. Al principio, puedes limitarte a compartir una promesa bíblica o a responder alguna pregunta, lo que abrirá la puerta a diálogos más profundos. Ora también para que eso ocurra.
• Llegará un momento en que querrás preguntar a tu amigo si le gustaría dar el siguiente paso: estudiar la Biblia y finalmente ser bautizado. No te precipites, pero tampoco te retrases. Ora al respecto.
• Nuestras acciones deben revelar quiénes somos. La manera en que tratamos a otros habla mucho.
A medida que nuestro carácter es modelado a semejanza del de Dios (santificación), viviremos para atraer a las personas a él.
Miércoles 17 de junio
UN HIJO ERRANTE
Muchos conocen por experiencia el dolor y la angustia de tener un hijo que se ha alejado del Señor a pesar del hogar sólido y espiritual en el que creció. Efraín (nombre dado a Israel, el Reino del Norte), la nación elegida por Dios, se apartó del Señor. ¿Qué nos dicen Oseas 4: 17 y Oseas 7 acerca de los pecados de Efraín? Además, leemos que Raquel, la abuela de Efraín, lloró metafóricamente porque él había abandonado su relación con el Señor (Jer. 31: 15). El Señor responde a su gran tristeza con estas palabras: «Reprime tu voz del llanto y tus ojos de las lágrimas; porque recompensa hay para tu trabajo —dice el Señor—, y volverán de la tierra del enemigo. Esperanza hay también para tu futuro —dice el Señor—, los hijos volverán a su propia tierra» (Jer. 31: 16, 17).
En lugar de llorar por su hijo descarriado, se dice a Raquel que tenga esperanza. ¿Qué más nos dice este capítulo? Lee Jeremías 31: 18 y 19. A través de estas historias, aprendemos que siempre hay esperanza, como la hubo para Efraín y Gomer, porque Dios no se da por vencido. Aunque reprende a su pueblo descarriado una y otra vez, su compasión nunca falla, y su mensaje en este capítulo continúa (ver Jer. 31: 20). Es posible que sintamos gran dolor, frustración y desánimo, o incluso que hablemos negativamente de quienes se han alejado de Dios.
Sin embargo, Dios nos recuerda aquí que no deja de acordarse de ellos, que son objeto de su más tierna compasión y anhelo. Desea fervientemente que vuelvan a él y siente gran misericordia por ellos. ¿Qué te hace sentir esta respuesta de Dios por el descarrío de su pueblo con respecto a aquellos que conoces y que se han alejado del Señor? ¿Cómo te desafía o te anima esto?
Jueves 18 de junio
RECUPERADOS
Todos hemos tenido momentos de debilidad, vacilación, infidelidad o tibieza en nuestra experiencia con Dios. ¿Cómo recuperaste una relación estable con él? Zacarías 10 contiene algunos mensajes hermosos acerca de cómo Dios trajo a su pueblo nuevamente a él. Lee detenidamente este capítulo y toma nota de los mensajes principales. Saber cómo relacionarse e interactuar con un ser querido que se ha alejado del Señor puede ser un desafío. Tal vez te preguntes cómo podrían haber sido diferentes las cosas o cómo interactuar con ellos ahora que tienen una visión diferente del mundo.
Quizá te sientes frustrado e impotente por las malas decisiones que toman. Estos pensamientos siempre influirán en la manera en que te relacionas con tu ser querido, y por eso es tan importante vivir y hablar desde tu propia experiencia con tu Salvador. El testimonio de tu vida, de tus acciones, palabras y oraciones por tu cónyuge o hijo que se ha alejado de Dios puede cambiar radicalmente su vida y su futuro (lee en Luc. 22: 31, 32 y Juan 21: 15-17 cómo las oraciones de Jesús por Pedro cambiaron su futuro). Entrega a Dios cualquier tristeza, juicio o condena respecto de ellos y pide a Dios que reemplace esos sentimientos por el amor que solo él puede dar. Pídele que te cubra con su carácter para que puedas desarrollar una actitud amorosa e interesada en el bienestar de ellos. Recuerda que «ninguna otra influencia que pueda rodear al alma humana ejerce tanto poder sobre ella como la de una vida abnegada.
El argumento más poderoso en favor del evangelio es un cristiano amante y amable» (Elena G. de White, El ministerio de curación, p. 338). El ejemplo de una vida coherente que dirige la atención de las personas hacia Cristo hará que quienes lo han rechazado vean en nosotros algo que solo puede provenir de Dios. Verán una paz que sobrepasa todo entendimiento, un amor que nunca nos abandonará y una esperanza que cree contra viento y marea. El amor de Dios por nosotros y nuestros seres queridos nunca vacila. Podemos compartir este amor que recibimos cada día con quienes nos rodean. ¿Qué se nos anima a hacer en Efesios 3: 17 al 19?
Viernes 19 de junio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
«Cualquiera que sea la profesión que se haga, nadie tiene amor puro para con Dios a menos que tenga amor abnegado para con su hermano. Pero nunca podemos entrar en posesión de este espíritu tratando de amar a otros. Lo que se necesita es que esté el amor de Cristo en el corazón. Cuando el yo está sumergido en Cristo, el amor brota espontáneamente» (Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 318). «Las personas que se ocupan más activamente en hacer con interés y fidelidad la obra que les corresponde en la tarea de ganar almas para Cristo son las que más se desarrollan en espiritualidad y devoción» (Elena G. de White, El evangelismo, p. 267).
«La fuerza para resistir al mal se obtiene mejor mediante el servicio agresivo» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 82). «A fin de entrar en su gozo —el gozo de ver almas redimidas por su sacrificio—, debemos participar de sus labores en favor de su redención» (El Deseado de todas las gentes, p. 120). «Los que no aceptan el privilegio de la comunión con Cristo en el servicio rechazan la única educación que podría capacitarlos para participar con él de la gloria» (Elena G. de White, La educación, p. 239).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Por qué es el amor tan fundamental y esencial para cualquier tipo de testimonio eficaz?
2. ¿Has comprobado que la ganancia de almas está vinculada a una experiencia personal y vibrante con Dios?
3. ¿Es necesaria una comprensión básica para compartir a Dios con los demás? Si es así, ¿cuál es?
4. ¿Por dónde comenzarías para dar un estudio bíblico a un no creyente: exponiendo ciertas doctrinas o invitando a la persona a conocer a Jesús?
5. Canta o escucha la letra del himno N° 297 del Himnario adventista, titulado «Salvado con sangre por Cristo» y reflexiona acerca de las maneras en que estás proclamando a Cristo.
RESUMEN: Cuando el amor de Dios y su Palabra viva y poderosa llenan nuestra vida, nos sentimos compelidos a amarlo y compartirlo con quienes nos rodean. Debemos orar y ser reflexivos y decididos a la hora de testificar, teniendo la certeza de que la Palabra de Dios, que sale de su boca, no volverá a él vacía, sino que hará lo que él quiere, y tendrá éxito en aquello para lo que la envió (Isa. 55: 11).
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 5:
Para el 31 de octubre de 2026
REVELACIÓN E INSPIRACIÓN
Sábado 24 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hebreos 1:1-2; 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:18-21; Éxodo 17:14; Apocalipsis 1:19; Ezequiel 4:1-8.
PARA MEMORIZAR: «La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos lo que debe suceder pronto; y la declaró mediante su ángel a su siervo Juan. Y Juan testifica de todo lo que vio, de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo» (Apoc. 1:1-2).
El apóstol Juan había formado parte del círculo íntimo de los doce discípulos (Luc. 8:51; Mat. 17:1; 26:36-37). Tras la ascensión de Cristo, continuó su ministerio en Jerusalén. Sin embargo, antes de la caída de la ciudad (70 d. C.), se trasladó a Éfeso para supervisar las iglesias de la provincia romana de Asia Menor. Durante la persecución cristiana bajo el emperador romano Domiciano, el apóstol fue exiliado a Patmos, una isla del mar Egeo. En Patmos, Juan recibió mensajes proféticos especiales que estaban dirigidos no solo a las siete iglesias de Asia Menor, sino a los cristianos de todas las épocas (Apoc. 1:1-3, 9-11).
La cadena de transmisión del mensaje profético, de la que Juan formaba parte, era la siguiente: Dios Padre a Jesucristo, Jesús al ángel, este al apóstol Juan, y Juan a los lectores y oyentes. Este es un ejemplo clásico del proceso de revelación e inspiración en el que Dios utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes a la humanidad. La lección de esta semana examina específicamente el proceso multiforme de revelación e inspiración, con especial atención a las formas orales, escritas y representadas mediante las cuales el mensaje divino ha sido comunicado a los seres humanos.
Domingo 25 de octubre
REVELACIÓN GENERAL Y ESPECIAL
Lee Hebreos 1:1-2. ¿Por qué está Dios tan interesado en comunicarse con nosotros? ¿Qué nos está diciendo por medio de Jesús y de los profetas? El Creador del cosmos se comunica con nosotros porque somos seres humanos caídos en un mundo pecaminoso y nos enfrentamos a la muerte, el sufrimiento y las pruebas. Por lo tanto, Dios desea que sepamos por qué estamos aquí, por qué existe el mal y por qué podemos confiar en su amor a pesar de todo. La revelación general de Dios, tal como se aprecia en el mundo natural, habla elocuentemente de su poder infinito y su amor benevolente. El rey David exclamó: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Sal. 19:1).
El apóstol Pablo añadió: «Los atributos invisibles de Dios, su eterno poder y su divinidad se ven claramente desde la creación del mundo, y se entienden por las cosas que han sido creadas; de modo que no tienen excusa» (Rom. 1:20). También resulta asombroso reflexionar acerca del poder restaurador divino manifestado en los misteriosos procesos de nuestro mundo. De hecho, «el poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Si se corta un árbol, si un ser humano se lastima o se rompe un hueso, la naturaleza empieza inmediatamente a reparar el daño. Aun antes de que exista la necesidad, están listos los elementos sanadores, y tan pronto como se lastima una parte, todas las energías se dedican a la obra de restauración» (Elena de White, La educación, p. 113).
Por muy hermoso e instructivo que pueda ser el mundo natural, no solo revela el poder y el amor de Dios, sino también la presencia del mal (ver Gén. 3:14-19; Mat. 13:24-30). Este mensaje ambiguo solo puede ser comprendido adecuadamente a la luz de la revelación especial de Dios, tanto en la persona de Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, como en la Biblia, la Palabra escrita de Dios que da testimonio de él (Juan 5:39).
Las Escrituras son el registro inspirado de los mensajes de Dios a todos los seres humanos a lo largo de los siglos. Ellas nos hablan de la creación del mundo, de la trágica caída, del asombroso plan divino de redención y de la restauración final del planeta Tierra. Por breves y selectivas que puedan ser algunas narraciones bíblicas, siempre son dignas de confianza, pues Dios es quien nos habla en ellas (ver 2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:19-21). Aunque la naturaleza señala sin duda a la realidad del poder y el amor del Creador, ¿por qué necesitamos tan desesperadamente la Palabra escrita? ¿Qué nos dice esta que la naturaleza no puede comunicarnos?
Lunes 26 de octubre
EL PROCESO DE LA INSPIRACIÓN
Son muchos los libros que han llegado hasta nosotros a través de los siglos además de la Biblia. Sin embargo, consideramos que esta es la Palabra de Dios. ¿Qué la diferencia de otros escritos? Lee 2 Timoteo 3:15-17 y Santiago 1:17. ¿Qué mensaje importante debemos extraer de estos versículos? Existe cierto debate acerca de cuál es la mejor traducción de 2 Timoteo 3:16, pero la mayoría de las versiones de la Biblia vierten este pasaje de manera similar, enfatizando que toda la Biblia es de origen divino (2 Ped. 1:20-21).
Un comentarista bíblico afirma que «parece más probable que Pablo esté contemplando aquí las Escrituras en su conjunto, en el sentido de que todas ellas son útiles “para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia”, en lugar de querer decir que cada pasaje bíblico es útil en esos aspectos» (George W. Knight III, The Pastoral Epistles: A Commentary on the Greek Text [Eerdmans, 1992], p. 445). La inspiración profética que dio origen a la Biblia consistió en la asistencia dada por el Espíritu Santo a los profetas genuinos para que pudieran comunicar de manera fidedigna los mensajes divinos. Esa ayuda estuvo presente no solo en el proceso de recepción de los mensajes, sino también en su comunicación clara y fiel a sus destinatarios.
Los mensajes de Dios llegaron por medio de visiones y sueños (Núm. 12:6; Isa. 6:1, 8). El Señor también utilizó testigos oculares (1 Juan 1:1-3), investigaciones históricas inspiradas por el Espíritu (Luc. 1:1-3) e impresiones divinas en la mente (2 Ped. 1:21). Independientemente de los medios utilizados por el Espíritu Santo, los profetas y autores bíblicos recibieron mensajes veraces y objetivos, no subjetivos, para los destinatarios. Esto significa que los mensajes de Dios no debían ser alterados ni distorsionados de ninguna manera por sus mensajeros, aunque usaran sus propias palabras para expresar esos mensajes. La comunicación de los mensajes proféticos a las audiencias originales podía ser oral (2 Ped. 1:19-21), escrita (Juan 20:30-31) o representada (Eze. 4:1-8).
Aunque quedan muchas preguntas acerca de cómo fue inspirada la Biblia o cómo funciona la inspiración en general, ¿por qué es tan importante confiar en la Escritura como la Palabra inspirada de Dios?
Martes 27 de octubre
MENSAJES ORALES
Lee 2 Pedro 1:18-21. ¿Qué garantía tenemos de que los mensajes orales transmitidos por los profetas de Dios eran tan inspirados y confiables como los escritos? Dios habló con Adán y Eva antes y después de la caída (Gén. 2:16-17; 3:9-19). En ambos casos, ellos entendieron perfectamente sus palabras. Su voz también se escuchó con claridad en el Sinaí (Éxo. 20:1-20), así como durante el bautismo y la transfiguración de Jesús (Mat. 3:17; 17:5). Podemos interpretar erróneamente lo que otras personas nos dicen, pero no hay equívocos ni engaños cuando Dios habla a alguien.
La Biblia afirma que Dios dijo a Moisés: «Yo soy el Señor (YHWH)» (Éxo. 6:2). Muchos escritores bíblicos reconocieron haber oído la voz de Dios cuando les habló. Este fue el caso, por ejemplo, de Isaías (Isa. 8:1, 11), Jeremías (Jer. 1:4, 9, 11) y Ezequiel (Eze. 3:16; 6:1). Cualquier intento de negar estas y otras afirmaciones similares significaría cuestionar la honestidad de los profetas y la credibilidad de la propia Biblia. Así como Dios habló a los profetas en un lenguaje humano inteligible, también lo hicieron ellos a sus respectivas audiencias. Por ejemplo, Noé fue un verdadero profeta de Dios y un fiel «pregonero de justicia» (2 Ped. 2:5).
Aunque no escribió ninguna parte de la Biblia, transmitió el mensaje de Dios oralmente a sus contemporáneos, y ese mensaje no fue menos inspirado que los escritos de los profetas canónicos. Varios otros profetas, entre ellos Natán, Elías, Eliseo y Juan el Bautista, no escribieron ninguna parte de la Biblia, sino que transmitieron sus mensajes oralmente. En cuanto a Jesús, el evangelio menciona solamente que durante su ministerio terrenal «empezó a escribir en el suelo con su dedo» (Juan 8:6). Eso es todo. No tenemos constancia de que haya escrito algo más. Pero enseñó y predicó oralmente «con autoridad» (Mat. 7:29).
Algunos de sus oyentes incluso confesaron: «Jamás hombre alguno habló como este hombre» (Juan 7:40, 46). Jesús fue principalmente un comunicador oral de los mensajes de Dios, pero estos no eran menos autoritativos o vinculantes por el hecho de que él no escribiera ningún libro de la Biblia. Es interesante que los escritos de algunos profetas de Dios no hayan sido incluidos en la Biblia. ¿Por qué esos profetas no canónicos tienen la misma autoridad que los canónicos?
Miércoles 28 de octubre
MENSAJES ESCRITOS
Algunos discursos famosos han tenido un profundo impacto en la vida de las personas e incluso han cambiado el curso de la historia. Si estos discursos no se hubieran registrado, las palabras se habrían desvanecido o distorsionado con el paso del tiempo. Por lo tanto, el hecho de poner por escrito los mensajes orales hace que perduren y permite su transmisión a lo largo del tiempo. Poco después de que los israelitas salieran de Egipto y derrotaran a los amalecitas, Dios ordenó a Moisés: «Escribe esto en un libro para memoria» (Éxo. 17:14). Comenzando con Moisés, quien escribió los primeros cinco libros de la Biblia, Job y el Salmo 90, el Espíritu Santo orientó a los profetas canónicos para que produjeran los escritos que ahora constituyen los 66 libros de la Biblia.
Lee Éxodo 17:14; Juan 20:30-31; 1 Corintios 10:11; y Apocalipsis 1:19. ¿Cuáles son algunas de las razones por las que Dios pidió a sus profetas que escribieran los mensajes que les comunicó? Los diversos libros de la Biblia reflejan el estilo literario y las habilidades de sus respectivos escritores. Como veremos en el estudio de la próxima semana, los matices personales y los diversos estilos de esos escritores no restan valor a sus mensajes, pues no hay «grados» de inspiración. Algunas partes de la Biblia son más relevantes y aplicables que otras para nuestra vida y nuestra fe hoy, pero eso no significa que unas sean más inspiradas que otras.
Los escritores de la Biblia registraron a veces por escrito, ya sea ellos mismos o mediante colaboradores de confianza, los mensajes inspirados que primero transmitieron oralmente. En el libro de Deuteronomio, Moisés puso por escrito los últimos discursos que dirigió a los israelitas. Los cuatro evangelios registran muchos de los sermones y enseñanzas de Jesús durante su ministerio terrenal. En algunos casos, los profetas citaron fuentes no inspiradas (Hech. 17:28; 1 Cor. 15:33; Tito 1:12) e incluso las palabras de Satanás (Gén. 3:1-5; Mat. 4:1-11).
Debemos recordar que, así como los profetas consignaron por escrito los sentimientos y los deseos de otras personas, también expresaron sus propias reacciones humanas (ver Dan. 8:27; Apoc. 22:8-9). Además, la Biblia describe muchos buenos ejemplos que deben ser imitados, pero también muchos otros que deben ser evitados (1 Cor. 10:1-11). Al leer la Biblia, debemos tener en cuenta que, aunque no está escrita en un lenguaje perfecto, transmite un mensaje infalible que resistirá el paso del tiempo.
Jueves 29 de octubre
REPRESENTACIONES, SÍMBOLOS Y PAR ÁBOLAS
La Biblia contiene una gran variedad de imágenes verbales y metáforas. Por ejemplo, todo el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento, con los altares patriarcales, el tabernáculo mosaico y el templo de Jerusalén, era una representación del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz y de su sacerdocio celestial (Heb. 8:1-6). En las profecías de Daniel, los reinos y los poderes del mundo estaban representados por las diferentes partes de una gran imagen (Dan. 2:31-45), varios animales y cuernos (Dan. 7; 8) y dos reyes (Dan. 11). Figuras simbólicas similares aparecen también en el libro de Apocalipsis, como en el caso de las dos bestias del capítulo 13.
En sus enseñanzas, Jesús habló de sí mismo, por ejemplo, como el Pan de Vida (Juan 6:35, 41-58), la Luz del mundo (Juan 8:12; 9:5) y la Vid Verdadera (Juan 15:1-8). A su vez, ilustró la naturaleza y el crecimiento de su reino mediante la parábola del sembrador (Mat. 13:1-9, 18-23) y otras (Mat. 13:24-52, etc.). Lee Ezequiel 4:1-8. ¿Por qué los mensajes de Dios por medio de sus profetas no fueron comunicados solo verbalmente, sino que algunos de ellos fueron representados o actuados? En Ezequiel 4:1-8 aparece una vívida dramatización en la que Dios pidió al profeta que hiciera una maqueta de Jerusalén y que se acostara sobre su lado izquierdo durante 390 días como representación de la casa de Israel, y luego sobre su lado derecho durante 40 días representando a la casa de Judá.
Otro mensaje representado fue el matrimonio divinamente ordenado de Oseas con Gomer, una prostituta, como ilustración de la infidelidad espiritual de Israel para con Dios (Ose. 1:2-9). Las dramáticas experiencias de Ezequiel y Oseas debían resultar impactantes, no solo para nosotros, sino también para los destinatarios originales del mensaje. En una época en la que las advertencias de los profetas eran rechazadas abiertamente (ver 2 Crón. 36:15-21), el último acto de misericordia divina fue alertar dramáticamente al pueblo acerca de su verdadera condición para llevarlo al arrepentimiento genuino. Dios pretendía mostrarles de esa manera cuán seria era su advertencia. ¿Qué tipo de dramatización podría servir hoy para advertirnos, por ejemplo, acerca de la condición laodicense? (Ver Apoc. 3:14-18).
Viernes 30 de octubre
ELENA DE WHITE, LA REVELACIÓN Y LA INSPIRACIÓN
Los adventistas del séptimo día creemos que Elena de White fue inspirada divinamente. Sus escritos, su vida y su ministerio son los de una verdadera profeta. Ella poseía la misma inspiración que los profetas de la Biblia, aunque nunca consideró que sus escritos fueran iguales a los de las Escrituras. Por el contrario, siempre exaltó la Biblia. ¿Cómo entendía ella las revelaciones proféticas que Dios le comunicaba y el proceso de su inspiración? En primer lugar, Elena de White siempre consideró la Biblia como la revelación autoritativa e infalible de Dios.
La Biblia revela la verdad de Dios y su plan de salvación para la humanidad caída. En ese proceso, como estamos aprendiendo, él utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes. En segundo lugar, Elena de White reconocía que el proceso de inspiración implicaba una interacción entre lo divino y lo humano. Dios comunicaba sus mensajes, pero luego el profeta transmitía la instrucción divina utilizando sus propias palabras: «No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados.
La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. […] La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, p. 24). En relación con las visiones y los sueños proféticos, Elena de White entendía la inspiración divina de los pensamientos humanos como una unión entre la revelación divina y la experiencia humana. Ella escribió: «La Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el idioma de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano» (Mensajes selectos, t. 1, p. 29).
Dios utilizó diversos medios para transmitir sus mensajes, como representaciones pictóricas, palabras y pensamientos que incluían todos los sentidos del profeta. La experiencia de Elena de White fue similar a la de los escritores de la Biblia. En tercer lugar, Elena de White señaló que no todas sus experiencias y comunicaciones humanas fueron inspiradas. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, pp. 45-46).
Es importante tener en cuenta esta distinción al leer sus escritos y experiencias y relacionarnos con ello, especialmente con su correspondencia y sus diarios. Conocer el concepto que Elena de White tenía de la revelación y la inspiración nos ayuda a evitar extremos y a leer sus consejos con prudencia y discernimiento.
Para aprender más de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 1, cap. 1, pp. 17-27; El conflicto de los siglos (Florida: ACES, 2015), pp. 5-13; Ángel Manuel Rodríguez, «La revelación, la inspiración y el testimonio de las Escrituras», en El don de profecía en las Escrituras y en la historia (Miami, FL: APIA, 2016), pp. 95-122.
