Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 2:
Para el 11 de julio de 2026
EL MENSAJE DE LA CRUZ
Sábado 4 de julio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 1: 17-31; Colosenses 1: 20; 1 Pedro 2: 24; Hechos 13: 16-47; 1 Corintios 2: 1-5.
PARA MEMORIZAR: «El mensaje de la cruz es locura para los que se pierden; pero para los que se salvan es poder de Dios» (1 Cor. 1: 18). Cicerón, un escritor y orador romano pagano, había dicho al pueblo romano que mantuvieran lejos de sus mentes la idea de la cruz como método de ejecución. Aunque Cicerón murió aproximadamente medio siglo antes de que naciera Jesús, su declaración ilustra el desprecio que los romanos sentían por la cruz. Era para ellos algo tan detestable que ni siquiera debían pensar en ello.
Por el contrario, Pablo escribiría: «El mensaje de la cruz [...] es poder de Dios» (1 Cor. 1: 18). Para Pablo, la cruz es el instrumento de reconciliación entre Dios y el hombre (Efe. 2: 16; Col. 1: 20), el símbolo supremo de la humildad de Jesús (Fil. 2: 8) y el lugar donde se saldó nuestra inmensa deuda (Col. 2: 14). La cruz es la respuesta de Pablo a los problemas de Corinto. No hay que leer mucho en 1 Corintios para darse cuenta de que le preocupa mucho el importante tema de las divisiones en la iglesia. Pablo está tan perplejo que, justo después de los saludos (1 Cor. 1: 1-3) y la sección de acción de gracias (1 Cor. 1: 4-9), este es el primer tema que aborda (1 Cor. 1: 10-17).
Esta semana nos centraremos en el poderoso mensaje de la cruz como respuesta a este problema y a otras cuestiones en Corinto.
17 Domingo 5 de julio
EL EVANGELIO DE LA CRUZ
Pablo dice que el mensaje de la cruz es poder de Dios para nosotros. No es de extrañar que «Jesucristo, y [...] él crucificado» fuera el centro de su predicación (1 Cor. 2: 2). Lee 1 Corintios 1: 17-31. ¿Qué punto importante señala Pablo aquí? En 1 Corintios 1: 18-31, Pablo aborda el contraste entre la necedad humana y la sabiduría divina. La cruz tiene el poder de mostrar lo peor del hombre y lo mejor de Dios.
Esta sección de 1 Corintios es introducida con la declaración de 1 Corintios 1: 17. Dado que la cruz de Cristo no debe ser despojada de su poder (1 Cor. 1: 17), el mensaje de la cruz debe ocupar el lugar central de nuestra predicación (ver también 1 Cor. 2: 2). Pablo dice que fue enviado no para bautizar, sino para predicar el evangelio de la cruz. Esta afirmación requiere dos observaciones importantes. En primer lugar, el verbo griego traducido como «enviar» es apostellō, que proviene de la misma raíz que la palabra apóstol.
Por lo tanto, la tarea apostólica fundamental de Pablo era la proclamación del evangelio. Segundo, las palabras de Pablo acerca del bautismo no significaban que este no fuera importante o menos importante que la predicación, sino que eran la respuesta a los que daban mucha importancia a quienes oficiaban el bautismo en detrimento de Jesús, en quien habían sido bautizados. La expresión «sabiduría de palabras» (1 Cor. 1: 17) no significa que Pablo considerara los discursos elocuentes como malos en sí mismos, sino que la sabiduría humana no debe oscurecer el mensaje de la cruz.
Estas palabras se refieren a la retórica grecorromana. En Atenas, Pablo utilizó la lógica, la ciencia y la filosofía, pero esto dio pocos frutos. Por lo tanto, «resolvió evitar todas las discusiones y argumentos complicados, y no “saber” entre los corintios, “sino a Jesucristo, y a este crucificado”» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 184). ¿Cómo pueden los discursos elaborados oscurecer el mensaje de la cruz? ¿Por qué la proclamación de Jesucristo y de él crucificado produjo más frutos en Corinto que la lógica, la ciencia y la filosofía en Atenas? Sin embargo, ¿podrían esas disciplinas ser útiles en algunos casos para proclamar el evangelio?
Lunes 6 de julio
NECEDAD PARA LOS QUE PERECEN
Al contrastar la necedad humana con la sabiduría divina, Pablo afirma que «la palabra de la cruz es necedad para los que se pierden» (1 Cor. 1: 18, LBLA). Esta es la primera de seis referencias a la necedad o lo necio en 1 Corintios 1: 18-31. Lee 1 Corintios 1: 20, 21, 23, 25 y 27. ¿Cómo nos ayudan estas referencias a la necedad a comprender lo que Pablo quiso decir cuando afirmó que el mensaje de la cruz es necedad para quienes se pierden? La palabra griega referida a la necedad en 1 Corintios 1: 18 es mōria, la cual aparece solo cinco veces en el Nuevo Testamento, todas ellas en 1 Corintios (1 Cor. 1: 18, 21, 23; 2: 14; 3: 19).
Esta y otras palabras de la misma familia aparecen numerosas veces en el Nuevo Testamento, la mitad de ellas en las epístolas paulinas, sobre todo en 1 Corintios. La necedad de la que habla Pablo en 1 Corintios 1: 18, 23 no está tan relacionada con las limitaciones intelectuales como con el comportamiento y el pensamiento inmorales, con la falta de discernimiento e incluso con la rebelión contra Dios.
Esto explica por qué Pablo habló tanto de este tema en 1 Corintios. Pensemos en la situación de Pablo en esta ciudad. Llegó a un lugar que se enorgullecía de su supuesto conocimiento, sabiduría y sofisticación cultural. En ese contexto, habló de un judío galileo, Jesús de Nazaret, quien había resucitado tras ser crucificado por los romanos, todo ello para hacer expiación por los pecados del mundo. ¿Estaba este hombre hablando en serio? ¿A quién quería engañar? Tampoco se trataba de un nuevo concepto filosófico profundo que pudiera ser analizado con herramientas racionales. Parecía, pues, una locura, un disparate, algo que ningún corintio inteligente y culto podía tomar en serio.
Además, por muy absurdo que pareciera a los paganos, el mensaje de Pablo acerca de la cruz era algo mucho peor para numerosos judíos. ¿Qué judío esperaba que un Mesías fuera ejecutado por Roma? Se suponía que el Mesías debía derrocar a los romanos, no ser crucificado por ellos.
Por lo tanto, Pablo enfrentó desde el principio muchos obstáculos en Corinto. Sin embargo, y a pesar de ello, el evangelio fue aceptado allí por algunos judíos y gentiles. ¿Cuál es el mensaje aquí? Sea cual fuere la oposición a la que nos enfrentemos, Dios tiene personas dispuestas a aceptar la verdad. Debemos, pues, estar preparados para ser utilizados por él para llegar a estas personas dondequiera que estén, incluso en lugares tan malos o incluso peores que Corinto.
Martes 7 de julio
PODER PARA QUIENES ESTÁN SIENDO SALVADOS
El sentido de 1 Corintios 1: 18 es demasiado claro como para no percibirlo; a saber, que el mensaje de la cruz depende de cómo se mire. Es una locura para quienes se rebelan contra Dios, pero es poder para quienes anhelan su salvación. Lee Colosenses 1: 20 y 1 Pedro 2: 24. ¿Qué logró Jesús por nosotros en la cruz? Como hemos visto, al predicar el evangelio, es necesario evitar «sabiduría de palabras, para no anular la eficacia de la cruz de Cristo» (1 Cor. 1: 17).
A la luz de este texto, resulta más sencillo comprender por qué lo contrario de la necedad es el poder de Dios, y no la sabiduría humana (1 Cor. 1: 18). La cruz, que es tan contraria a la sabiduría humana, revela cuán necia es realmente la sabiduría humana. El texto griego de 1 Corintios 1: 18 sugiere que «los que se pierden» están simplemente cosechando las consecuencias de sus acciones y puede, pues, ser parafraseado de la siguiente manera: «Porque el mensaje de la cruz es una locura para los que se destruyen a sí mismos».
El verbo griego apollymi (‘perecer’) significa también «destruir» (Juan 10: 10). De hecho, apollymi es así traducido en 1 Corintios 1: 19. Pablo proporciona una base bíblica para su afirmación acerca de la perdición de estas personas citando en el versículo 19 las palabras de Dios en Isaías 29: 14, según las cuales el Señor mismo es quien está detrás de la destrucción, lo que parece contradecir el orgullo autodestructivo mencionado justo antes. Sin embargo, no hay contradicción. La idea es que Dios destruirá lo que ya se está destruyendo a sí mismo desde el principio.
En contraste con los que se están destruyendo a sí mismos, la expresión «los que están siendo salvados» (traducción literal de 1 Cor. 1: 18) indica que la salvación solo proviene de Dios. Pablo está diciendo que estamos siendo salvados; es decir, no nos estamos salvando a nosotros mismos. Por supuesto, no podemos hacerlo. Nuestra salvación tiene una fuente externa. Mientras que la destrucción es autoinfligida, la salvación solo puede ser concedida como un regalo de gracia a los pecadores. Como queda claro en 1 Corintios 1: 21, Dios es quien salva a quienes creen.
En este sentido, la necedad es el acto de rechazar lo que Dios ha ofrecido a la humanidad a través de la cruz de Cristo (1 Cor. 1: 30), y provocar así la propia destrucción. «Porque la paga del pecado es la muerte, pero el don gratuito de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Rom. 6: 23). ¿Cómo reafirma este versículo lo que Pablo decía en 1 Corintios 1: 18-19?
Miércoles 8 de julio
UN MESÍAS CRUCIFICADO
Pablo escribió que «los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría» (1 Cor. 1: 22). La cruz, la idea de que Dios, el Mesías, fuera crucificado, no era una señal que los judíos esperaran. Tampoco era el tipo de sabiduría que los griegos deseaban. Iba en contra de las expectativas de todos. De hecho, basta con leer cómo reaccionaron los discípulos ante la idea de que Jesús fuera crucificado (ver Mar. 8: 31-32; 9: 30-32; 10: 32-34) para empezar a comprender cuán extraña y repulsiva era esa idea, especialmente para los judíos.
Como se dijo anteriormente, estos esperaban que el Mesías conquistara a los romanos; eso no fue lo que ocurrió, al menos no en el sentido militar de «conquistar». Durante siglos, la cruz ha sido para los cristianos un símbolo de fe. A los cristianos del siglo XXI les cuesta entender cuán descabellada era la idea de un Dios crucificado para la mentalidad del siglo I. Sin embargo, es precisamente porque se trataba de un mensaje tan impactante por lo que merece nuestras más profundas reflexiones.
La imagen de un Mesías crucificado deja totalmente claro a todo el universo hasta dónde estaba dispuesto a llegar Dios para completar el plan de redención. La idea de la cruz, y de la muerte del Señor en ella, es en sí misma sorprendente para nosotros, los pecadores aquí en la tierra. ¡Imagina, sin embargo, lo que debió significar para los seres sin pecado que conocían y adoraban al Señor Jesús en el cielo! Lee Hechos 13: 16-47 (especialmente los vers. 26, 38 y 47). ¿Qué nos enseña este pasaje sobre el significado de la cruz? Pablo dice que Cristo lo envió a predicar el evangelio.
Por eso proclamaba el mensaje de un Mesías crucificado (1 Cor. 1: 23). Él retoma estas ideas en 1 Corintios 2: 1-5. El apóstol fue fiel a la misión que Cristo le encomendó. Al proclamar el evangelio, no empleó «excelencia de palabra o de sabiduría» (1 Cor. 2: 1), sino que se centró únicamente en «Jesucristo, y él crucificado» (1 Cor. 2: 2). Su discurso y su mensaje no consistieron en «palabras persuasivas de humana sabiduría, sino [en] demostración del Espíritu y de poder» (1 Cor. 2: 4), porque, de hecho, «la sabiduría de los hombres» contrasta visiblemente con «el poder de Dios» (1 Cor. 2: 5). Un Mesías crucificado era algo completamente inesperado tanto para los judíos como para los griegos. ¿Qué nos dice esto acerca del hecho de que Dios no siempre actúa de acuerdo con nuestras expectativas? ¿Por qué es importante comprender este concepto, especialmente cuando las cosas no resultan como esperábamos?
Jueves 9 de julio
CRISTO, PODER Y SABIDURÍA DE DIOS
En 1 Corintios 1: 19, 20, 30 y 31, Pablo habla de cómo la sabiduría de Dios y la sabiduría humana son increíblemente diferentes y, por lo tanto, mutuamente excluyentes. Nota que Pablo no rechaza la sabiduría como tal, sino el tipo de sabiduría humana que trata de competir con Dios. La sabiduría humana es incapaz de liberar del pecado a los seres humanos. Solo Cristo, la sabiduría de Dios, puede realizar esta obra.
Observa la tabla que aparece a continuación. Pero para los que se salvan (literalmente: «quienes están siendo salvados») [el mensaje de la cruz] es poder de Dios 1 Cor. 1: 18 Pero para los llamados Cristo es el poder de Dios 1 Cor. 1: 24 Tanto 1 Corintios 1: 18 como 1 Corintios 1: 24 muestran que Cristo es el poder de Dios en el sentido de que él tiene el poder de salvar a las personas de sus pecados. De hecho, «agradó a Dios salvar a los que creen mediante la necedad de la predicación» (1 Cor. 1: 21).
Las expresiones «para los que se salvan» (1 Cor. 1: 18), «los que creen» (1 Cor. 1: 21) y «los llamados» (1 Cor. 1: 24) se refieren al mismo grupo; es decir, a las personas que viven la experiencia de la salvación por medio de la fe. «El evangelio [...] es poder de Dios para salvación a todo el que cree» (Rom. 1: 16). Cristo no solo es el poder, sino también la sabiduría de Dios. Esto significa que, a través de él, Dios enfrentó y resolvió el problema del pecado, un problema que la sabiduría humana era incapaz de resolver.
La sabiduría de este mundo es incapaz de hacer que las personas conozcan a Dios (1 Cor. 1: 21). Por el contrario, a través de Cristo nos hacemos sabios para la salvación (2 Tim. 3: 15). Lee 1 Corintios 1: 24-29. Nota las palabras que aparecen allí, como «poder», «sabiduría», «insensato» y «débil». ¿Qué quiere decir Pablo con eso? Al leer 1 Corintios 1: 24-29, es necesario detenerse en los términos «insensato» y «débil». La sabiduría humana puede considerar que el mensaje de la cruz es necedad y debilidad.
Sin embargo, «lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres» (1 Cor. 1: 25). Esto no significa que Dios sea débil o necio, sino que es simplemente una expresión que muestra cómo el poder y la sabiduría de Dios superan con creces todo lo humano. Reflexiona acerca de la siguiente declaración: «Piensen lo que eran cuando fueron llamados. No eran muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles» (1 Cor. 1: 26). ¿Qué mensaje hay aquí para nosotros?
Viernes 10 de julio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo «El Calvario», de El Deseado de todas las gentes (pp. 703-717), de Elena G. de White. «En el pensamiento de las multitudes que viven, hoy la cruz del Calvario está rodeada de sagrados recuerdos. Se relacionan con las escenas de la crucifixión sagradas asociaciones. Pero en los días de Pablo, la cruz se consideraba con sentimientos de repulsión y horror.
El exaltar como Salvador de la humanidad a uno que había muerto en la cruz provocaría naturalmente el ridículo y la oposición. »Pablo sabía bien cómo sería considerado su mensaje tanto por los judíos como por los griegos de Corinto. [...] Entre sus oyentes judíos había muchos a quienes encolerizaría el mensaje que él estaba por proclamar. Y, a juicio de los griegos, sus palabras serían absurda locura. Sería considerado mentalmente débil por tratar de mostrar cómo la cruz podría tener alguna relación con la elevación del género humano o la salvación de la humanidad. »Pero, para Pablo, la cruz era el único objeto de supremo interés.
Desde que fuera contenido en su carrera de persecución contra los seguidores del crucificado Nazareno, no había cesado de gloriarse en la cruz. En aquel entonces se le había dado una revelación del infinito amor de Dios, según se revelaba en la muerte de Cristo; y se había producido en su vida una maravillosa transformación que había puesto todos sus planes y propósitos en armonía con el cielo. Desde aquella hora había sido un nuevo hombre en Cristo. Sabía por experiencia personal que una vez que un pecador contempla el amor del Padre, como se lo ve en el sacrificio de su Hijo, y se entrega a la influencia divina, se produce un cambio de corazón, y Cristo es desde entonces todo en todo» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, pp. 184-185).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. En el huerto de Getsemaní, Jesús dijo: «Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa» (Mat. 26: 39). ¿Qué nos dice esta oración acerca del inmenso precio que Jesús pagó en la cruz?
2. Pablo dice: «Lo insensato de Dios es más sabio que los hombres» (1 Cor. 1: 25). ¿En qué aspectos es la sabiduría de Dios tan diferente de la humana?
3. El mensaje de un Cristo crucificado era un escándalo para los judíos y una locura para los griegos. ¿Qué temas bíblicos que predicamos hoy pueden producir el mismo efecto en el público moderno y por qué?
4. Pablo dice que «el hombre natural no percibe las cosas del Espíritu de Dios» (1 Cor. 2: 14). ¿Cómo podemos, entonces, hablar de Jesús a estas personas de una manera que pueda tocar sus corazones? ¿O tal vez solo nuestras acciones pueden lograrlo?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 5:
Para el 1.° de agosto de 2026
«TODO PARA LA GLORIA DE DIOS»
Sábado 25 de julio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 8; Hechos 15: 20; 1 Corintios 9: 1-6; 10: 5-22; Deuteronomio 6: 4-5; Marcos 12: 28-31.
PARA MEMORIZAR: «Así, si comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Los capítulos 8 al 10 de 1 Corintios concluyen la discusión de los capítulos 5 y 6 acerca de la sexualidad y presenta al mismo tiempo las respuestas de Pablo a preguntas específicas formuladas en una carta que había recibido de los corintios (1 Cor. 7: 1). Estas respuestas dominarán el resto de 1 Corintios. El contenido y la naturaleza de 1 Corintios 7 indica que la inmoralidad sexual (caps. 5-7) y la idolatría (caps. 8-10) son temas relacionados. De hecho, a menudo son mencionados juntos en el Nuevo Testamento (ver Hech. 15: 20, 29; 21: 25; 1 Cor. 6: 9; Efe. 5: 5; Col. 3: 5; Apoc. 21: 8; 22: 15).
En general, Pablo aborda el problema de la inmoralidad sexual en 1 Corintios 5 a 7, mientras que su principal preocupación en los capítulos 8 a 10 es la cuestión de la idolatría. El apóstol afirma que los cristianos deben huir de ambas (1 Cor. 6: 18; 10: 14). La semana pasada vimos que el cristiano puede evitar la inmoralidad sexual pues es templo del Espíritu Santo (1 Cor. 6: 19-20). Esta semana veremos que también puede huir de la idolatría al hacer «todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Domingo 26 de julio
CONOCIMIENTO VERSUS AMOR
Lee 1 Corintios 8: 1-13. ¿Por qué Pablo contrasta el conocimiento con el amor? ¿Cuál es el contexto aquí? ¿Qué quiere decir el apóstol? Pablo utiliza el tema de los alimentos ofrecidos a los ídolos, que había dividido a la iglesia de Corinto en dos grupos, para abordar una cuestión más profunda: la falta de amor por los demás (1 Cor. 8). Algunos creían que su conocimiento sobre la inexistencia de otros dioses les daba derecho a comer carne de animales sacrificados a los ídolos (1 Cor. 8: 4). Pablo llama a estos «los fuertes» (1 Cor. 4: 10).
Por otra parte, quienes se oponían a este comportamiento son designados como «los débiles» (1 Cor. 8: 9-12). El apóstol identificó así a los del segundo grupo tal vez porque no habían superado algunas creencias supersticiosas propias de su anterior experiencia pagana. Al ver a los «fuertes» comiendo alimentos ofrecidos a los ídolos, podrían llegar a la conclusión de que el cristianismo y la idolatría eran compatibles.
Por lo tanto, Pablo no quería que los «fuertes» se convirtieran en un tropiezo para los débiles. La Biblia considera el acto de ingerir alimentos ofrecidos a los ídolos de manera muy negativa (Hech. 15: 20, 29; 21: 25; comparar con Apoc. 2: 14, 20). Sin embargo, Pablo no pronuncia declaraciones tan radicales como las que se ven en estos pasajes. Esto se debe a que su principal preocupación es la falta de unidad que podría causar el mal uso del conocimiento. Pablo no critica el conocimiento como algo malo en sí mismo, sino que se opone al tipo de conocimiento que conduce a la arrogancia y la división en la iglesia. El conocimiento sin amor no es verdadero conocimiento en absoluto (1 Cor. 8: 2). El verdadero conocimiento surge solamente cuando uno ama a Dios y es conocido por él (1 Cor. 8: 3). Citando Deuteronomio 6: 4, Pablo muestra que los creyentes deben saber que solo hay un Dios (1 Cor. 8: 4-6).
Curiosamente, sigue la misma idea que se ve en Deuteronomio 6: 4, 5, donde la afirmación de que nuestro Dios es uno va seguida del mandamiento «amarás al Señor tu Dios». Tanto para Pablo como para Moisés, el conocimiento sin amor carece de valor. Confiados en su conocimiento, los «fuertes» creían que comer alimentos sacrificados a los ídolos era inofensivo. Como veremos el miércoles y el jueves, Pablo les concedió ese derecho bajo ciertas condiciones. Sin embargo, si eso se convertía en un obstáculo para los «débiles» (1 Cor. 8: 9), debía ser evitado. Se supone que los cristianos deben practicar la abnegación por amor a Cristo y a los demás. Pablo argumenta que el conocimiento carente de amor puede convertirse en algo malo (1 Cor. 8). ¿En qué situaciones puede ser realmente malo el conocimiento sin amor?
Lunes 27 de julio
AMOR DESINTERESADO
Lee 1 Corintios 9: 1-6. ¿Cómo proporciona este pasaje un ejemplo práctico de lo que significa la abnegación resultante del amor? A primera vista, parece que la defensa que Pablo hace de su apostolado en 1 Corintios 9 no tiene ninguna relación con la discusión anterior acerca del conocimiento y el amor. Sin embargo, no hay que olvidar que la Biblia no fue escrita originalmente en capítulos. Lo que Pablo enseña en 1 Corintios 9 no está desconectado del material anterior. De hecho, 1 Corintios 9 ofrece un ejemplo práctico de amor desinteresado por Cristo y por los hermanos.
Pablo renunció a algunos de sus derechos por amor. «Derecho a comer y beber» (1 Cor. 9: 4). Aquí, la comida y la bebida representan la ayuda económica en general. Como apóstol, Pablo tenía derecho a recibir apoyo material de aquellos a quienes ministraba. Otros líderes religiosos de su época solían hacer precisamente eso. Pero, a diferencia de ellos, él se ganaba la vida fabricando tiendas de campaña (Hech. 18: 3). «Derecho a traer una esposa creyente» (1 Cor. 9: 5). A un apóstol casado se le permitía realizar un viaje misionero con su esposa a expensas de la iglesia.
Entre los ejemplos de parejas misioneras se encuentran Priscila y Aquila (Rom. 16: 3), y, quizás, Andrónico y Junia (Rom. 16: 7). Pero Pablo no estaba casado (1 Cor. 7: 8). Podría haberse casado y haberse beneficiado del derecho a ir acompañado de una esposa con apoyo financiero para ambos. «Obligados a realizar otros trabajos para sustentarnos» (1 Cor. 9: 6). Pablo y Bernabé tenían derecho a ganar un salario por su trabajo misionero (1 Cor. 9: 4-6). Pablo se ganaba la vida como fabricante de tiendas (Hech. 18: 3), pero no sabemos cuál era la ocupación de Bernabé. Lo que sí sabemos es que era muy generoso (Hech. 4: 36-37) y, por lo tanto, estaba dispuesto a mantenerse a sí mismo. En 1 Corintios 9: 7-11, Pablo desarrolla la idea de 1 Corintios 9: 6 para mostrar que era justo que él y Bernabé fueran sostenidos económicamente por la iglesia (1 Cor. 9: 11-12). El Señor mismo ordenó: «Los que anuncian el evangelio vivan del evangelio» (1 Cor. 9: 14; comparar con 1 Tim. 5: 18). Sin embargo, Pablo dice: «No hemos usado de ese derecho» (1 Cor. 9: 12).
En consecuencia, Pablo se presenta a sí mismo como un ejemplo de abnegación (1 Cor. 9: 1-18) y argumenta que esto es beneficioso para la predicación del evangelio en Corinto (1 Cor. 9: 19-23). ¿Hay cosas que te corresponden, pero a las que sería mejor renunciar para ser un testigo más eficaz del Señor?
Martes 28 de julio
APRENDIENDO DEL PASADO
Después de dar un ejemplo de abnegación basado en su propia experiencia, Pablo se centra más concretamente en el tema de la idolatría. En cierto sentido, 1 Corintios 10 desarrolla la idea de 1 Corintios 9: 27, donde Pablo comenta que se disciplina a sí mismo para no quedar descalificado. Quiere que los corintios sigan su ejemplo, pero Jesús es el modelo por excelencia (1 Cor. 11: 1). Lee 1 Corintios 10: 7-11. ¿Qué pecados cometió Israel en el desierto y por qué los privilegios que se les concedieron hicieron que esos pecados fueran aún peores? En 1 Corintios 10: 1-5, Pablo alude a la historia del pueblo de Dios en el desierto.
La referencia a la nube y al mar nos recuerda la conducción, la presencia y la protección de Dios. A su vez, la comida y la bebida representan la provisión hecha por Dios. Pablo se refiere a la experiencia de Israel en la nube y el mar como un bautismo análogo al bautismo cristiano. Del mismo modo, al referirse a la comida y la bebida, Pablo alude a la Cena del Señor. En otras palabras, 1 Corintios 10 enseña que, en cierto sentido, los cristianos están viviendo las mismas experiencias que el antiguo Israel. Sin embargo, Pablo recuerda la historia de Israel porque no quiere que ella se repita.
A pesar de todos los privilegios que tenía el pueblo de Dios, muchos de sus integrantes deseaban cosas malas (1 Cor. 10: 6), como la idolatría (vers. 7) y la inmoralidad sexual (vers. 8). No es de extrañar, pues, que ello «no agradó a Dios» (vers. 5). Es fácil señalar con el dedo al antiguo Israel y decir que cometieron faltas graves. Sin embargo, Pablo argumenta que los cristianos son susceptibles de caer en pecados similares a pesar de su inmenso privilegio de conocer la historia de Cristo. Esto resulta claro en la advertencia: «El que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Cor. 10: 12).
Las palabras «el que piensa» sugieren que algunos en la iglesia no se daban cuenta de que corrían el peligro de caer en esos pecados. ¿Corremos el mismo riesgo hoy? «El que piensa estar firme, mire que no caiga». ¿Quién de nosotros no ha experimentado la realidad de esa advertencia? La Biblia dice que Dios no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar, sino que, «cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir» (1 Cor. 10: 13, NVI). Entonces, ¿por qué nos sigue resultando tan fácil pecar?
Miércoles 29 de julio
ADVERTENCIA CONTRA LA IDOLATRÍA
Lee 1 Corintios 10: 5-22. ¿Por qué debemos huir de la idolatría? En 1 Corintios 10: 14–22, Pablo retoma el tema de los alimentos ofrecidos a los ídolos, lo cual puede resultar extraño en muchas culturas actuales, pero era algo común en los tiempos bíblicos. Cuando se sacrificaban animales a los dioses en los templos paganos, parte de la carne era entregada a los sacerdotes oficiantes, quienes la vendían. Parte de esta carne llegaba a los mercados públicos. Como esta carne no era separada de otras que también se ofrecían a la venta en el mercado, un cristiano podía comprar, sin saberlo, carne que había sido ofrecida a los ídolos.
El consejo del apóstol fue que los cristianos podían comprar libremente esa carne. Sin embargo, aunque los cristianos podían comer en casa la carne previamente sacrificada en un templo pagano (1 Cor. 8: 1-13), la práctica de entrar en los templos paganos y participar en sus festivales estaba claramente prohibida para los cristianos. El criterio es claro: los cristianos pueden comer esa carne en casa porque los ídolos no existen (1 Cor. 8: 4), pero no deben participar en ceremonias paganas porque esto equivale a adorar a los demonios (1 Cor. 10: 20‑21).
Participar en rituales paganos equivale a tener comunión con los demonios (1 Cor. 10: 20), así como participar en la Cena del Señor equivale a tener comunión con Cristo (1 Cor. 10: 16). Por lo tanto, Pablo dice: «No pueden beber la copa del Señor y la copa de los demonios. No pueden participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios» (1 Cor. 10: 21). Como dijo Jesús: «Ninguno puede servir a dos señores» (Mat. 6: 24). Pablo enseña que Dios exige lealtad incondicional. Da a entender que la idolatría provoca «los celos del Señor» (1 Cor. 10: 22).
Para que eso no suceda, el apóstol provee, en 1 Corintios 8: 4-6, una regla infalible contra la idolatría, aludiendo a Deuteronomio 6: 4-5: «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu poder» (Deut. 6: 4-5; énfasis añadido). A esta idea de amar a Dios por encima de todo, Jesús añadió: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mar. 12: 31; ver también Lev. 19: 18). Las estatuas religiosas o cúlticas no son los únicos ídolos que existen. Casi cualquier cosa puede ser convertida en un ídolo. ¿De qué ídolos, si los tienes, necesitas deshacerte?
Jueves 30 de julio
VENCIENDO LA IDOLATRÍA
Pablo sostiene, en 1 Corintios 8: 1-3, que el amor nos protege de la idolatría. Este argumento es retomado y desarrollado en 1 Corintios 10: 23-11: 1. En 1 Corintios 8: 3, el apóstol se refiere a nuestro amor por Dios. Y en 1 Corintios 10: 24, al amor por los demás: «Ninguno busque su propio bien, sino el de otros». Lee Marcos 10: 17-22 y Marcos 12: 28-31. ¿Qué tienen en común estos dos pasajes y cómo se aplican a la situación de 1 Corintios 10? Pablo hace, en 1 Corintios 10, precisamente lo que Jesús hizo en Marcos 12: 28‑31; es decir, une los dos grandes mandamientos de la ley: el amor a Dios por encima de todo y el amor a los demás. En la historia del joven rico (Mar. 10: 17-22), Jesús une estos dos tipos de amor, y lo hace aludiendo respectivamente a Deuteronomio 6: 4 (ver Mar. 10: 18) y a la segunda tabla del Decálogo (ver Mar. 10: 19).
El problema de ese joven rico era que amaba sus posesiones más que a Dios y a su prójimo (Mar. 10: 22). Valoraba sus tesoros terrenales por encima de los celestiales. Valoraba su dinero por encima de los pobres (Mar. 10: 21). Era un idólatra. Siguiendo las enseñanzas de Jesús, Pablo sugiere que el principio de amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a uno mismo debe aplicarse a las situaciones hipotéticas que menciona en 1 Corintios 10: 27-28. Esto significa que incluso las cosas lícitas pueden no ser provechosas ni edificantes, ya que pueden ofender la conciencia de otra persona (1 Cor. 10: 23). Este principio está magistralmente sintetizado en las palabras «háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Al decir que todo debe hacerse para la gloria de Dios, Pablo indica que la idolatría puede manifestarse de las formas más variadas, ya que cualquier cosa que usurpe la gloria que pertenece solo a Dios es una forma de idolatría (Isa. 42: 8). Las palabras de Pablo en 1 Corintios 10: 31 a 11: 1 sirven como conclusión de los capítulos 8-10. El apóstol deja claro allí que no buscaba su propio beneficio, «sino el de muchos, para que sean salvos» (1 Cor. 10: 33). Así es como imitó a Cristo (1 Cor. 11: 1). ¿Cómo puedes aprender a amar mejor a tu prójimo como a ti mismo?
Viernes 31 de julio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo «La idolatría en el Sinaí», en Patriarcas y profetas (pp. 287-300), de Elena G. de White. «¡Cuánto bien podríamos hacer mediante un buen uso de nuestras relaciones con los demás! Todo aquel que ha recibido los beneficios celestiales tiene la obligación de iluminar el camino de los demás.[...] Entonces, todos aquellos que aman verdaderamente a Dios dejarán de adorarse a sí mismos como ídolos» (Elena G. de White, «The Coming Thanksgiving», Review and Herald, 18 de noviembre de 1884, p. 730). «Pablo instó a sus hermanos a preguntar qué influencia ejercerían sus palabras y hechos sobre los demás, y a no hacer nada, por inocente que fuera en sí mismo, que pareciera sancionar la idolatría u ofender los escrúpulos de los que fueran débiles en la fe. “Si pues comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.
Sean sin ofensa a judíos, y a gentiles, y a la iglesia de Dios”. »Las palabras de amonestación del apóstol a la iglesia de Corinto se aplican a todo tiempo, y convienen especialmente a nuestros días. Por idolatría, él no se refería solamente a la adoración de los ídolos, sino al servicio propio, al amor a la comodidad, a la complacencia de los apetitos y las pasiones» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 236). «Si ven que al hacer ciertas cosas que tienen perfecto derecho de hacer estorban el progreso de la obra de Dios, absténganse de hacerlas. No hagan nada que cierre la mente de otros a la verdad. [...] Todas las cosas pueden ser lícitas, pero no todas convienen» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 172).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Según Pablo, el comportamiento de un cristiano maduro puede, en ocasiones, inhibir el crecimiento de un cristiano inmaduro. Piensa en situaciones en las que esto podría ocurrir. ¿Por qué el principio de amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a uno mismo es la única forma de afrontar este desafío?
2. ¿Cuáles son algunos ídolos que incluso los cristianos pueden llegar a adorar si no tienen cuidado? ¿Cuáles son algunas cosas buenas que podemos convertir en ídolos? Además, ¿cómo puedes saber si algo que te interesa mucho se ha convertido para ti en un ídolo?
3. Pablo dice que disciplinó su cuerpo y lo sometió para no quedar descalificado al predicar el evangelio (1 Cor. 9: 27). Basándote en el estudio de esta semana, piensa en qué puede descalificar a una persona como predicador del evangelio.
4. En 1 Corintios 10, Pablo aborda los peligros de la idolatría y dice: «Huyan de la idolatría» (1 Cor. 10: 14). ¿Por qué es tan mala la idolatría?
