Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 5:
Para el 1.° de agosto de 2026
«TODO PARA LA GLORIA DE DIOS»
Sábado 25 de julio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 8; Hechos 15: 20; 1 Corintios 9: 1-6; 10: 5-22; Deuteronomio 6: 4-5; Marcos 12: 28-31.
PARA MEMORIZAR: «Así, si comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Los capítulos 8 al 10 de 1 Corintios concluyen la discusión de los capítulos 5 y 6 acerca de la sexualidad y presenta al mismo tiempo las respuestas de Pablo a preguntas específicas formuladas en una carta que había recibido de los corintios (1 Cor. 7: 1). Estas respuestas dominarán el resto de 1 Corintios. El contenido y la naturaleza de 1 Corintios 7 indica que la inmoralidad sexual (caps. 5-7) y la idolatría (caps. 8-10) son temas relacionados. De hecho, a menudo son mencionados juntos en el Nuevo Testamento (ver Hech. 15: 20, 29; 21: 25; 1 Cor. 6: 9; Efe. 5: 5; Col. 3: 5; Apoc. 21: 8; 22: 15).
En general, Pablo aborda el problema de la inmoralidad sexual en 1 Corintios 5 a 7, mientras que su principal preocupación en los capítulos 8 a 10 es la cuestión de la idolatría. El apóstol afirma que los cristianos deben huir de ambas (1 Cor. 6: 18; 10: 14). La semana pasada vimos que el cristiano puede evitar la inmoralidad sexual pues es templo del Espíritu Santo (1 Cor. 6: 19-20). Esta semana veremos que también puede huir de la idolatría al hacer «todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Domingo 26 de julio
CONOCIMIENTO VERSUS AMOR
Lee 1 Corintios 8: 1-13. ¿Por qué Pablo contrasta el conocimiento con el amor? ¿Cuál es el contexto aquí? ¿Qué quiere decir el apóstol? Pablo utiliza el tema de los alimentos ofrecidos a los ídolos, que había dividido a la iglesia de Corinto en dos grupos, para abordar una cuestión más profunda: la falta de amor por los demás (1 Cor. 8). Algunos creían que su conocimiento sobre la inexistencia de otros dioses les daba derecho a comer carne de animales sacrificados a los ídolos (1 Cor. 8: 4). Pablo llama a estos «los fuertes» (1 Cor. 4: 10).
Por otra parte, quienes se oponían a este comportamiento son designados como «los débiles» (1 Cor. 8: 9-12). El apóstol identificó así a los del segundo grupo tal vez porque no habían superado algunas creencias supersticiosas propias de su anterior experiencia pagana. Al ver a los «fuertes» comiendo alimentos ofrecidos a los ídolos, podrían llegar a la conclusión de que el cristianismo y la idolatría eran compatibles.
Por lo tanto, Pablo no quería que los «fuertes» se convirtieran en un tropiezo para los débiles. La Biblia considera el acto de ingerir alimentos ofrecidos a los ídolos de manera muy negativa (Hech. 15: 20, 29; 21: 25; comparar con Apoc. 2: 14, 20). Sin embargo, Pablo no pronuncia declaraciones tan radicales como las que se ven en estos pasajes. Esto se debe a que su principal preocupación es la falta de unidad que podría causar el mal uso del conocimiento. Pablo no critica el conocimiento como algo malo en sí mismo, sino que se opone al tipo de conocimiento que conduce a la arrogancia y la división en la iglesia. El conocimiento sin amor no es verdadero conocimiento en absoluto (1 Cor. 8: 2). El verdadero conocimiento surge solamente cuando uno ama a Dios y es conocido por él (1 Cor. 8: 3). Citando Deuteronomio 6: 4, Pablo muestra que los creyentes deben saber que solo hay un Dios (1 Cor. 8: 4-6).
Curiosamente, sigue la misma idea que se ve en Deuteronomio 6: 4, 5, donde la afirmación de que nuestro Dios es uno va seguida del mandamiento «amarás al Señor tu Dios». Tanto para Pablo como para Moisés, el conocimiento sin amor carece de valor. Confiados en su conocimiento, los «fuertes» creían que comer alimentos sacrificados a los ídolos era inofensivo. Como veremos el miércoles y el jueves, Pablo les concedió ese derecho bajo ciertas condiciones. Sin embargo, si eso se convertía en un obstáculo para los «débiles» (1 Cor. 8: 9), debía ser evitado. Se supone que los cristianos deben practicar la abnegación por amor a Cristo y a los demás. Pablo argumenta que el conocimiento carente de amor puede convertirse en algo malo (1 Cor. 8). ¿En qué situaciones puede ser realmente malo el conocimiento sin amor?
Lunes 27 de julio
AMOR DESINTERESADO
Lee 1 Corintios 9: 1-6. ¿Cómo proporciona este pasaje un ejemplo práctico de lo que significa la abnegación resultante del amor? A primera vista, parece que la defensa que Pablo hace de su apostolado en 1 Corintios 9 no tiene ninguna relación con la discusión anterior acerca del conocimiento y el amor. Sin embargo, no hay que olvidar que la Biblia no fue escrita originalmente en capítulos. Lo que Pablo enseña en 1 Corintios 9 no está desconectado del material anterior. De hecho, 1 Corintios 9 ofrece un ejemplo práctico de amor desinteresado por Cristo y por los hermanos.
Pablo renunció a algunos de sus derechos por amor. «Derecho a comer y beber» (1 Cor. 9: 4). Aquí, la comida y la bebida representan la ayuda económica en general. Como apóstol, Pablo tenía derecho a recibir apoyo material de aquellos a quienes ministraba. Otros líderes religiosos de su época solían hacer precisamente eso. Pero, a diferencia de ellos, él se ganaba la vida fabricando tiendas de campaña (Hech. 18: 3). «Derecho a traer una esposa creyente» (1 Cor. 9: 5). A un apóstol casado se le permitía realizar un viaje misionero con su esposa a expensas de la iglesia.
Entre los ejemplos de parejas misioneras se encuentran Priscila y Aquila (Rom. 16: 3), y, quizás, Andrónico y Junia (Rom. 16: 7). Pero Pablo no estaba casado (1 Cor. 7: 8). Podría haberse casado y haberse beneficiado del derecho a ir acompañado de una esposa con apoyo financiero para ambos. «Obligados a realizar otros trabajos para sustentarnos» (1 Cor. 9: 6). Pablo y Bernabé tenían derecho a ganar un salario por su trabajo misionero (1 Cor. 9: 4-6). Pablo se ganaba la vida como fabricante de tiendas (Hech. 18: 3), pero no sabemos cuál era la ocupación de Bernabé. Lo que sí sabemos es que era muy generoso (Hech. 4: 36-37) y, por lo tanto, estaba dispuesto a mantenerse a sí mismo. En 1 Corintios 9: 7-11, Pablo desarrolla la idea de 1 Corintios 9: 6 para mostrar que era justo que él y Bernabé fueran sostenidos económicamente por la iglesia (1 Cor. 9: 11-12). El Señor mismo ordenó: «Los que anuncian el evangelio vivan del evangelio» (1 Cor. 9: 14; comparar con 1 Tim. 5: 18). Sin embargo, Pablo dice: «No hemos usado de ese derecho» (1 Cor. 9: 12).
En consecuencia, Pablo se presenta a sí mismo como un ejemplo de abnegación (1 Cor. 9: 1-18) y argumenta que esto es beneficioso para la predicación del evangelio en Corinto (1 Cor. 9: 19-23). ¿Hay cosas que te corresponden, pero a las que sería mejor renunciar para ser un testigo más eficaz del Señor?
Martes 28 de julio
APRENDIENDO DEL PASADO
Después de dar un ejemplo de abnegación basado en su propia experiencia, Pablo se centra más concretamente en el tema de la idolatría. En cierto sentido, 1 Corintios 10 desarrolla la idea de 1 Corintios 9: 27, donde Pablo comenta que se disciplina a sí mismo para no quedar descalificado. Quiere que los corintios sigan su ejemplo, pero Jesús es el modelo por excelencia (1 Cor. 11: 1). Lee 1 Corintios 10: 7-11. ¿Qué pecados cometió Israel en el desierto y por qué los privilegios que se les concedieron hicieron que esos pecados fueran aún peores? En 1 Corintios 10: 1-5, Pablo alude a la historia del pueblo de Dios en el desierto.
La referencia a la nube y al mar nos recuerda la conducción, la presencia y la protección de Dios. A su vez, la comida y la bebida representan la provisión hecha por Dios. Pablo se refiere a la experiencia de Israel en la nube y el mar como un bautismo análogo al bautismo cristiano. Del mismo modo, al referirse a la comida y la bebida, Pablo alude a la Cena del Señor. En otras palabras, 1 Corintios 10 enseña que, en cierto sentido, los cristianos están viviendo las mismas experiencias que el antiguo Israel. Sin embargo, Pablo recuerda la historia de Israel porque no quiere que ella se repita.
A pesar de todos los privilegios que tenía el pueblo de Dios, muchos de sus integrantes deseaban cosas malas (1 Cor. 10: 6), como la idolatría (vers. 7) y la inmoralidad sexual (vers. 8). No es de extrañar, pues, que ello «no agradó a Dios» (vers. 5). Es fácil señalar con el dedo al antiguo Israel y decir que cometieron faltas graves. Sin embargo, Pablo argumenta que los cristianos son susceptibles de caer en pecados similares a pesar de su inmenso privilegio de conocer la historia de Cristo. Esto resulta claro en la advertencia: «El que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Cor. 10: 12).
Las palabras «el que piensa» sugieren que algunos en la iglesia no se daban cuenta de que corrían el peligro de caer en esos pecados. ¿Corremos el mismo riesgo hoy? «El que piensa estar firme, mire que no caiga». ¿Quién de nosotros no ha experimentado la realidad de esa advertencia? La Biblia dice que Dios no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar, sino que, «cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir» (1 Cor. 10: 13, NVI). Entonces, ¿por qué nos sigue resultando tan fácil pecar?
Miércoles 29 de julio
ADVERTENCIA CONTRA LA IDOLATRÍA
Lee 1 Corintios 10: 5-22. ¿Por qué debemos huir de la idolatría? En 1 Corintios 10: 14–22, Pablo retoma el tema de los alimentos ofrecidos a los ídolos, lo cual puede resultar extraño en muchas culturas actuales, pero era algo común en los tiempos bíblicos. Cuando se sacrificaban animales a los dioses en los templos paganos, parte de la carne era entregada a los sacerdotes oficiantes, quienes la vendían. Parte de esta carne llegaba a los mercados públicos. Como esta carne no era separada de otras que también se ofrecían a la venta en el mercado, un cristiano podía comprar, sin saberlo, carne que había sido ofrecida a los ídolos.
El consejo del apóstol fue que los cristianos podían comprar libremente esa carne. Sin embargo, aunque los cristianos podían comer en casa la carne previamente sacrificada en un templo pagano (1 Cor. 8: 1-13), la práctica de entrar en los templos paganos y participar en sus festivales estaba claramente prohibida para los cristianos. El criterio es claro: los cristianos pueden comer esa carne en casa porque los ídolos no existen (1 Cor. 8: 4), pero no deben participar en ceremonias paganas porque esto equivale a adorar a los demonios (1 Cor. 10: 20‑21).
Participar en rituales paganos equivale a tener comunión con los demonios (1 Cor. 10: 20), así como participar en la Cena del Señor equivale a tener comunión con Cristo (1 Cor. 10: 16). Por lo tanto, Pablo dice: «No pueden beber la copa del Señor y la copa de los demonios. No pueden participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios» (1 Cor. 10: 21). Como dijo Jesús: «Ninguno puede servir a dos señores» (Mat. 6: 24). Pablo enseña que Dios exige lealtad incondicional. Da a entender que la idolatría provoca «los celos del Señor» (1 Cor. 10: 22).
Para que eso no suceda, el apóstol provee, en 1 Corintios 8: 4-6, una regla infalible contra la idolatría, aludiendo a Deuteronomio 6: 4-5: «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu poder» (Deut. 6: 4-5; énfasis añadido). A esta idea de amar a Dios por encima de todo, Jesús añadió: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mar. 12: 31; ver también Lev. 19: 18). Las estatuas religiosas o cúlticas no son los únicos ídolos que existen. Casi cualquier cosa puede ser convertida en un ídolo. ¿De qué ídolos, si los tienes, necesitas deshacerte?
Jueves 30 de julio
VENCIENDO LA IDOLATRÍA
Pablo sostiene, en 1 Corintios 8: 1-3, que el amor nos protege de la idolatría. Este argumento es retomado y desarrollado en 1 Corintios 10: 23-11: 1. En 1 Corintios 8: 3, el apóstol se refiere a nuestro amor por Dios. Y en 1 Corintios 10: 24, al amor por los demás: «Ninguno busque su propio bien, sino el de otros». Lee Marcos 10: 17-22 y Marcos 12: 28-31. ¿Qué tienen en común estos dos pasajes y cómo se aplican a la situación de 1 Corintios 10? Pablo hace, en 1 Corintios 10, precisamente lo que Jesús hizo en Marcos 12: 28‑31; es decir, une los dos grandes mandamientos de la ley: el amor a Dios por encima de todo y el amor a los demás. En la historia del joven rico (Mar. 10: 17-22), Jesús une estos dos tipos de amor, y lo hace aludiendo respectivamente a Deuteronomio 6: 4 (ver Mar. 10: 18) y a la segunda tabla del Decálogo (ver Mar. 10: 19).
El problema de ese joven rico era que amaba sus posesiones más que a Dios y a su prójimo (Mar. 10: 22). Valoraba sus tesoros terrenales por encima de los celestiales. Valoraba su dinero por encima de los pobres (Mar. 10: 21). Era un idólatra. Siguiendo las enseñanzas de Jesús, Pablo sugiere que el principio de amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a uno mismo debe aplicarse a las situaciones hipotéticas que menciona en 1 Corintios 10: 27-28. Esto significa que incluso las cosas lícitas pueden no ser provechosas ni edificantes, ya que pueden ofender la conciencia de otra persona (1 Cor. 10: 23). Este principio está magistralmente sintetizado en las palabras «háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Al decir que todo debe hacerse para la gloria de Dios, Pablo indica que la idolatría puede manifestarse de las formas más variadas, ya que cualquier cosa que usurpe la gloria que pertenece solo a Dios es una forma de idolatría (Isa. 42: 8). Las palabras de Pablo en 1 Corintios 10: 31 a 11: 1 sirven como conclusión de los capítulos 8-10. El apóstol deja claro allí que no buscaba su propio beneficio, «sino el de muchos, para que sean salvos» (1 Cor. 10: 33). Así es como imitó a Cristo (1 Cor. 11: 1). ¿Cómo puedes aprender a amar mejor a tu prójimo como a ti mismo?
Viernes 31 de julio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo «La idolatría en el Sinaí», en Patriarcas y profetas (pp. 287-300), de Elena G. de White. «¡Cuánto bien podríamos hacer mediante un buen uso de nuestras relaciones con los demás! Todo aquel que ha recibido los beneficios celestiales tiene la obligación de iluminar el camino de los demás.[...] Entonces, todos aquellos que aman verdaderamente a Dios dejarán de adorarse a sí mismos como ídolos» (Elena G. de White, «The Coming Thanksgiving», Review and Herald, 18 de noviembre de 1884, p. 730). «Pablo instó a sus hermanos a preguntar qué influencia ejercerían sus palabras y hechos sobre los demás, y a no hacer nada, por inocente que fuera en sí mismo, que pareciera sancionar la idolatría u ofender los escrúpulos de los que fueran débiles en la fe. “Si pues comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.
Sean sin ofensa a judíos, y a gentiles, y a la iglesia de Dios”. »Las palabras de amonestación del apóstol a la iglesia de Corinto se aplican a todo tiempo, y convienen especialmente a nuestros días. Por idolatría, él no se refería solamente a la adoración de los ídolos, sino al servicio propio, al amor a la comodidad, a la complacencia de los apetitos y las pasiones» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 236). «Si ven que al hacer ciertas cosas que tienen perfecto derecho de hacer estorban el progreso de la obra de Dios, absténganse de hacerlas. No hagan nada que cierre la mente de otros a la verdad. [...] Todas las cosas pueden ser lícitas, pero no todas convienen» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 172).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Según Pablo, el comportamiento de un cristiano maduro puede, en ocasiones, inhibir el crecimiento de un cristiano inmaduro. Piensa en situaciones en las que esto podría ocurrir. ¿Por qué el principio de amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a uno mismo es la única forma de afrontar este desafío?
2. ¿Cuáles son algunos ídolos que incluso los cristianos pueden llegar a adorar si no tienen cuidado? ¿Cuáles son algunas cosas buenas que podemos convertir en ídolos? Además, ¿cómo puedes saber si algo que te interesa mucho se ha convertido para ti en un ídolo?
3. Pablo dice que disciplinó su cuerpo y lo sometió para no quedar descalificado al predicar el evangelio (1 Cor. 9: 27). Basándote en el estudio de esta semana, piensa en qué puede descalificar a una persona como predicador del evangelio.
4. En 1 Corintios 10, Pablo aborda los peligros de la idolatría y dice: «Huyan de la idolatría» (1 Cor. 10: 14). ¿Por qué es tan mala la idolatría?
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 5:
Para el 31 de octubre de 2026
REVELACIÓN E INSPIRACIÓN
Sábado 24 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hebreos 1:1-2; 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:18-21; Éxodo 17:14; Apocalipsis 1:19; Ezequiel 4:1-8.
PARA MEMORIZAR: «La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos lo que debe suceder pronto; y la declaró mediante su ángel a su siervo Juan. Y Juan testifica de todo lo que vio, de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo» (Apoc. 1:1-2).
El apóstol Juan había formado parte del círculo íntimo de los doce discípulos (Luc. 8:51; Mat. 17:1; 26:36-37). Tras la ascensión de Cristo, continuó su ministerio en Jerusalén. Sin embargo, antes de la caída de la ciudad (70 d. C.), se trasladó a Éfeso para supervisar las iglesias de la provincia romana de Asia Menor. Durante la persecución cristiana bajo el emperador romano Domiciano, el apóstol fue exiliado a Patmos, una isla del mar Egeo. En Patmos, Juan recibió mensajes proféticos especiales que estaban dirigidos no solo a las siete iglesias de Asia Menor, sino a los cristianos de todas las épocas (Apoc. 1:1-3, 9-11).
La cadena de transmisión del mensaje profético, de la que Juan formaba parte, era la siguiente: Dios Padre a Jesucristo, Jesús al ángel, este al apóstol Juan, y Juan a los lectores y oyentes. Este es un ejemplo clásico del proceso de revelación e inspiración en el que Dios utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes a la humanidad. La lección de esta semana examina específicamente el proceso multiforme de revelación e inspiración, con especial atención a las formas orales, escritas y representadas mediante las cuales el mensaje divino ha sido comunicado a los seres humanos.
Domingo 25 de octubre
REVELACIÓN GENERAL Y ESPECIAL
Lee Hebreos 1:1-2. ¿Por qué está Dios tan interesado en comunicarse con nosotros? ¿Qué nos está diciendo por medio de Jesús y de los profetas? El Creador del cosmos se comunica con nosotros porque somos seres humanos caídos en un mundo pecaminoso y nos enfrentamos a la muerte, el sufrimiento y las pruebas. Por lo tanto, Dios desea que sepamos por qué estamos aquí, por qué existe el mal y por qué podemos confiar en su amor a pesar de todo. La revelación general de Dios, tal como se aprecia en el mundo natural, habla elocuentemente de su poder infinito y su amor benevolente. El rey David exclamó: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Sal. 19:1).
El apóstol Pablo añadió: «Los atributos invisibles de Dios, su eterno poder y su divinidad se ven claramente desde la creación del mundo, y se entienden por las cosas que han sido creadas; de modo que no tienen excusa» (Rom. 1:20). También resulta asombroso reflexionar acerca del poder restaurador divino manifestado en los misteriosos procesos de nuestro mundo. De hecho, «el poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Si se corta un árbol, si un ser humano se lastima o se rompe un hueso, la naturaleza empieza inmediatamente a reparar el daño. Aun antes de que exista la necesidad, están listos los elementos sanadores, y tan pronto como se lastima una parte, todas las energías se dedican a la obra de restauración» (Elena de White, La educación, p. 113).
Por muy hermoso e instructivo que pueda ser el mundo natural, no solo revela el poder y el amor de Dios, sino también la presencia del mal (ver Gén. 3:14-19; Mat. 13:24-30). Este mensaje ambiguo solo puede ser comprendido adecuadamente a la luz de la revelación especial de Dios, tanto en la persona de Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, como en la Biblia, la Palabra escrita de Dios que da testimonio de él (Juan 5:39).
Las Escrituras son el registro inspirado de los mensajes de Dios a todos los seres humanos a lo largo de los siglos. Ellas nos hablan de la creación del mundo, de la trágica caída, del asombroso plan divino de redención y de la restauración final del planeta Tierra. Por breves y selectivas que puedan ser algunas narraciones bíblicas, siempre son dignas de confianza, pues Dios es quien nos habla en ellas (ver 2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:19-21). Aunque la naturaleza señala sin duda a la realidad del poder y el amor del Creador, ¿por qué necesitamos tan desesperadamente la Palabra escrita? ¿Qué nos dice esta que la naturaleza no puede comunicarnos?
Lunes 26 de octubre
EL PROCESO DE LA INSPIRACIÓN
Son muchos los libros que han llegado hasta nosotros a través de los siglos además de la Biblia. Sin embargo, consideramos que esta es la Palabra de Dios. ¿Qué la diferencia de otros escritos? Lee 2 Timoteo 3:15-17 y Santiago 1:17. ¿Qué mensaje importante debemos extraer de estos versículos? Existe cierto debate acerca de cuál es la mejor traducción de 2 Timoteo 3:16, pero la mayoría de las versiones de la Biblia vierten este pasaje de manera similar, enfatizando que toda la Biblia es de origen divino (2 Ped. 1:20-21).
Un comentarista bíblico afirma que «parece más probable que Pablo esté contemplando aquí las Escrituras en su conjunto, en el sentido de que todas ellas son útiles “para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia”, en lugar de querer decir que cada pasaje bíblico es útil en esos aspectos» (George W. Knight III, The Pastoral Epistles: A Commentary on the Greek Text [Eerdmans, 1992], p. 445). La inspiración profética que dio origen a la Biblia consistió en la asistencia dada por el Espíritu Santo a los profetas genuinos para que pudieran comunicar de manera fidedigna los mensajes divinos. Esa ayuda estuvo presente no solo en el proceso de recepción de los mensajes, sino también en su comunicación clara y fiel a sus destinatarios.
Los mensajes de Dios llegaron por medio de visiones y sueños (Núm. 12:6; Isa. 6:1, 8). El Señor también utilizó testigos oculares (1 Juan 1:1-3), investigaciones históricas inspiradas por el Espíritu (Luc. 1:1-3) e impresiones divinas en la mente (2 Ped. 1:21). Independientemente de los medios utilizados por el Espíritu Santo, los profetas y autores bíblicos recibieron mensajes veraces y objetivos, no subjetivos, para los destinatarios. Esto significa que los mensajes de Dios no debían ser alterados ni distorsionados de ninguna manera por sus mensajeros, aunque usaran sus propias palabras para expresar esos mensajes. La comunicación de los mensajes proféticos a las audiencias originales podía ser oral (2 Ped. 1:19-21), escrita (Juan 20:30-31) o representada (Eze. 4:1-8).
Aunque quedan muchas preguntas acerca de cómo fue inspirada la Biblia o cómo funciona la inspiración en general, ¿por qué es tan importante confiar en la Escritura como la Palabra inspirada de Dios?
Martes 27 de octubre
MENSAJES ORALES
Lee 2 Pedro 1:18-21. ¿Qué garantía tenemos de que los mensajes orales transmitidos por los profetas de Dios eran tan inspirados y confiables como los escritos? Dios habló con Adán y Eva antes y después de la caída (Gén. 2:16-17; 3:9-19). En ambos casos, ellos entendieron perfectamente sus palabras. Su voz también se escuchó con claridad en el Sinaí (Éxo. 20:1-20), así como durante el bautismo y la transfiguración de Jesús (Mat. 3:17; 17:5). Podemos interpretar erróneamente lo que otras personas nos dicen, pero no hay equívocos ni engaños cuando Dios habla a alguien.
La Biblia afirma que Dios dijo a Moisés: «Yo soy el Señor (YHWH)» (Éxo. 6:2). Muchos escritores bíblicos reconocieron haber oído la voz de Dios cuando les habló. Este fue el caso, por ejemplo, de Isaías (Isa. 8:1, 11), Jeremías (Jer. 1:4, 9, 11) y Ezequiel (Eze. 3:16; 6:1). Cualquier intento de negar estas y otras afirmaciones similares significaría cuestionar la honestidad de los profetas y la credibilidad de la propia Biblia. Así como Dios habló a los profetas en un lenguaje humano inteligible, también lo hicieron ellos a sus respectivas audiencias. Por ejemplo, Noé fue un verdadero profeta de Dios y un fiel «pregonero de justicia» (2 Ped. 2:5).
Aunque no escribió ninguna parte de la Biblia, transmitió el mensaje de Dios oralmente a sus contemporáneos, y ese mensaje no fue menos inspirado que los escritos de los profetas canónicos. Varios otros profetas, entre ellos Natán, Elías, Eliseo y Juan el Bautista, no escribieron ninguna parte de la Biblia, sino que transmitieron sus mensajes oralmente. En cuanto a Jesús, el evangelio menciona solamente que durante su ministerio terrenal «empezó a escribir en el suelo con su dedo» (Juan 8:6). Eso es todo. No tenemos constancia de que haya escrito algo más. Pero enseñó y predicó oralmente «con autoridad» (Mat. 7:29).
Algunos de sus oyentes incluso confesaron: «Jamás hombre alguno habló como este hombre» (Juan 7:40, 46). Jesús fue principalmente un comunicador oral de los mensajes de Dios, pero estos no eran menos autoritativos o vinculantes por el hecho de que él no escribiera ningún libro de la Biblia. Es interesante que los escritos de algunos profetas de Dios no hayan sido incluidos en la Biblia. ¿Por qué esos profetas no canónicos tienen la misma autoridad que los canónicos?
Miércoles 28 de octubre
MENSAJES ESCRITOS
Algunos discursos famosos han tenido un profundo impacto en la vida de las personas e incluso han cambiado el curso de la historia. Si estos discursos no se hubieran registrado, las palabras se habrían desvanecido o distorsionado con el paso del tiempo. Por lo tanto, el hecho de poner por escrito los mensajes orales hace que perduren y permite su transmisión a lo largo del tiempo. Poco después de que los israelitas salieran de Egipto y derrotaran a los amalecitas, Dios ordenó a Moisés: «Escribe esto en un libro para memoria» (Éxo. 17:14). Comenzando con Moisés, quien escribió los primeros cinco libros de la Biblia, Job y el Salmo 90, el Espíritu Santo orientó a los profetas canónicos para que produjeran los escritos que ahora constituyen los 66 libros de la Biblia.
Lee Éxodo 17:14; Juan 20:30-31; 1 Corintios 10:11; y Apocalipsis 1:19. ¿Cuáles son algunas de las razones por las que Dios pidió a sus profetas que escribieran los mensajes que les comunicó? Los diversos libros de la Biblia reflejan el estilo literario y las habilidades de sus respectivos escritores. Como veremos en el estudio de la próxima semana, los matices personales y los diversos estilos de esos escritores no restan valor a sus mensajes, pues no hay «grados» de inspiración. Algunas partes de la Biblia son más relevantes y aplicables que otras para nuestra vida y nuestra fe hoy, pero eso no significa que unas sean más inspiradas que otras.
Los escritores de la Biblia registraron a veces por escrito, ya sea ellos mismos o mediante colaboradores de confianza, los mensajes inspirados que primero transmitieron oralmente. En el libro de Deuteronomio, Moisés puso por escrito los últimos discursos que dirigió a los israelitas. Los cuatro evangelios registran muchos de los sermones y enseñanzas de Jesús durante su ministerio terrenal. En algunos casos, los profetas citaron fuentes no inspiradas (Hech. 17:28; 1 Cor. 15:33; Tito 1:12) e incluso las palabras de Satanás (Gén. 3:1-5; Mat. 4:1-11).
Debemos recordar que, así como los profetas consignaron por escrito los sentimientos y los deseos de otras personas, también expresaron sus propias reacciones humanas (ver Dan. 8:27; Apoc. 22:8-9). Además, la Biblia describe muchos buenos ejemplos que deben ser imitados, pero también muchos otros que deben ser evitados (1 Cor. 10:1-11). Al leer la Biblia, debemos tener en cuenta que, aunque no está escrita en un lenguaje perfecto, transmite un mensaje infalible que resistirá el paso del tiempo.
Jueves 29 de octubre
REPRESENTACIONES, SÍMBOLOS Y PAR ÁBOLAS
La Biblia contiene una gran variedad de imágenes verbales y metáforas. Por ejemplo, todo el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento, con los altares patriarcales, el tabernáculo mosaico y el templo de Jerusalén, era una representación del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz y de su sacerdocio celestial (Heb. 8:1-6). En las profecías de Daniel, los reinos y los poderes del mundo estaban representados por las diferentes partes de una gran imagen (Dan. 2:31-45), varios animales y cuernos (Dan. 7; 8) y dos reyes (Dan. 11). Figuras simbólicas similares aparecen también en el libro de Apocalipsis, como en el caso de las dos bestias del capítulo 13.
En sus enseñanzas, Jesús habló de sí mismo, por ejemplo, como el Pan de Vida (Juan 6:35, 41-58), la Luz del mundo (Juan 8:12; 9:5) y la Vid Verdadera (Juan 15:1-8). A su vez, ilustró la naturaleza y el crecimiento de su reino mediante la parábola del sembrador (Mat. 13:1-9, 18-23) y otras (Mat. 13:24-52, etc.). Lee Ezequiel 4:1-8. ¿Por qué los mensajes de Dios por medio de sus profetas no fueron comunicados solo verbalmente, sino que algunos de ellos fueron representados o actuados? En Ezequiel 4:1-8 aparece una vívida dramatización en la que Dios pidió al profeta que hiciera una maqueta de Jerusalén y que se acostara sobre su lado izquierdo durante 390 días como representación de la casa de Israel, y luego sobre su lado derecho durante 40 días representando a la casa de Judá.
Otro mensaje representado fue el matrimonio divinamente ordenado de Oseas con Gomer, una prostituta, como ilustración de la infidelidad espiritual de Israel para con Dios (Ose. 1:2-9). Las dramáticas experiencias de Ezequiel y Oseas debían resultar impactantes, no solo para nosotros, sino también para los destinatarios originales del mensaje. En una época en la que las advertencias de los profetas eran rechazadas abiertamente (ver 2 Crón. 36:15-21), el último acto de misericordia divina fue alertar dramáticamente al pueblo acerca de su verdadera condición para llevarlo al arrepentimiento genuino. Dios pretendía mostrarles de esa manera cuán seria era su advertencia. ¿Qué tipo de dramatización podría servir hoy para advertirnos, por ejemplo, acerca de la condición laodicense? (Ver Apoc. 3:14-18).
Viernes 30 de octubre
ELENA DE WHITE, LA REVELACIÓN Y LA INSPIRACIÓN
Los adventistas del séptimo día creemos que Elena de White fue inspirada divinamente. Sus escritos, su vida y su ministerio son los de una verdadera profeta. Ella poseía la misma inspiración que los profetas de la Biblia, aunque nunca consideró que sus escritos fueran iguales a los de las Escrituras. Por el contrario, siempre exaltó la Biblia. ¿Cómo entendía ella las revelaciones proféticas que Dios le comunicaba y el proceso de su inspiración? En primer lugar, Elena de White siempre consideró la Biblia como la revelación autoritativa e infalible de Dios.
La Biblia revela la verdad de Dios y su plan de salvación para la humanidad caída. En ese proceso, como estamos aprendiendo, él utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes. En segundo lugar, Elena de White reconocía que el proceso de inspiración implicaba una interacción entre lo divino y lo humano. Dios comunicaba sus mensajes, pero luego el profeta transmitía la instrucción divina utilizando sus propias palabras: «No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados.
La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. […] La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, p. 24). En relación con las visiones y los sueños proféticos, Elena de White entendía la inspiración divina de los pensamientos humanos como una unión entre la revelación divina y la experiencia humana. Ella escribió: «La Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el idioma de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano» (Mensajes selectos, t. 1, p. 29).
Dios utilizó diversos medios para transmitir sus mensajes, como representaciones pictóricas, palabras y pensamientos que incluían todos los sentidos del profeta. La experiencia de Elena de White fue similar a la de los escritores de la Biblia. En tercer lugar, Elena de White señaló que no todas sus experiencias y comunicaciones humanas fueron inspiradas. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, pp. 45-46).
Es importante tener en cuenta esta distinción al leer sus escritos y experiencias y relacionarnos con ello, especialmente con su correspondencia y sus diarios. Conocer el concepto que Elena de White tenía de la revelación y la inspiración nos ayuda a evitar extremos y a leer sus consejos con prudencia y discernimiento.
Para aprender más de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 1, cap. 1, pp. 17-27; El conflicto de los siglos (Florida: ACES, 2015), pp. 5-13; Ángel Manuel Rodríguez, «La revelación, la inspiración y el testimonio de las Escrituras», en El don de profecía en las Escrituras y en la historia (Miami, FL: APIA, 2016), pp. 95-122.
