Lección 1:
Para el 3 de enero de 2026
PERSEGUIDOS, PERO NO OLVIDADOS
Sábado 27 de diciembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 3:1; 2 Corintios 4:7–12; He chos 9:16; Filemón 1:15, 16; Colosenses 4:9; Filipenses 1:1–3; Colosenses 1:1, 2.
PARA MEMORIZAR: “¡Regocíjense en el Señor siempre! Repito: ¡Regocíjense!” (Fil. 4:4). Un pastor adventista encarcelado por cargos falsos pasó casi dos años entre rejas. Aunque al principio estaba muy perplejo, se dio cuenta de que la prisión era el campo misionero que Dios le había dado. Cuando sus compañeros se enteraron de que era pastor, le pidieron que predicara. Lo hizo, y también compartió literatura. Incluso bautizó a varios reclusos y dirigió servicios de Santa Cena. “A veces era difícil ejercer el ministerio en la cárcel, pero también había alegría, sobre todo cuando veías que las oraciones eran escuchadas y las vidas cambiaban”, admitió. Pablo escribió Filipenses y Colosenses desde la cárcel (ver Fil. 1:7; Col. 4:3).
De hecho, en la misma Filipos, después de que Pablo y Silas fueran acusados injustamente, el carcelero “les aseguró los pies en el cepo” (Hech. 16:24). A me dianoche, “oraban y cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (Hech. 16:25). Verdaderamente sabían “regocijarse siempre”. Esta semana analizaremos las circunstancias que enfrentó Pablo. Él vio un propósito más grande para lo que le sucedió, y tal vez podamos aprender de él cuando enfrentemos pruebas.
Domingo 28 de diciembre
PABLO, EL PRISIONERO DE JESUCRISTO
Las cartas de Filipenses y Colosenses son conocidas como las epístolas de la prisión, pues fueron escritas mientras Pablo estaba preso (las otras cartas de la prisión son Efesios y Filemón). La mayoría de los comentaristas cree que fueron escritas mientras Pablo estaba en Roma, entre los años 60 y 62 d. C. (ver Hech. 28:16). Lee Efesios 3:1 y Filemón 1:1. ¿Qué importancia tiene la forma en que Pablo describe su encarcelamiento? 6 L Pablo había entregado su vida al servicio de Jesucristo. Si ese servicio incluía ser prisionero, estaba preparado para ello. El apóstol se describe a sí mismo como “embajador en cadenas” (Efe. 6:20). Había estado en viajes misioneros, levantando iglesias y entrenando obreros para el Señor.
Podría haberse preguntado: “¿Por qué estoy aquí cuando podría hacer mucho más sin estas cadenas?” Pablo también fue encarcelado más tarde, cuando escribió 2 Timoteo, que es considerada una epístola pastoral. Así que, al menos cinco libros del Nuevo Testamento fueron escritos mientras estaba en prisión. En ninguna de las epístolas de la prisión Pablo menciona exactamente dónde estuvo encarcelado; por ello, algunos han sugerido Éfeso o Cesarea. Pero no hay evidencias bíblicas de que Pablo haya estado privado de la libertad en Éfeso. Cesarea parecería más probable, excepto por el hecho que no hay registro de ninguna amenaza evidente a la vida de Pablo en esa ciudad. Sin embargo, esa amenaza ya existía cuando escribió Filipenses (ver Fil. 1:20; 2:17). Esta epístola contiene algunas pistas acerca del lugar donde Pablo se encon traba en el momento de su encarcelamiento. En primer lugar, había un pretorio.
Esto puede referirse a la residencia oficial de un gobernador provincial –como la de Jerusalén, donde Jesús fue examinado por Pilato (Mat. 27:27; Juan 18:33), o como la de Cesarea, donde Pablo fue encarcelado (Hech. 23:35)–, pero Pablo utiliza claramente este término no como una referencia a un lugar, sino en relación con ciertas personas. Dice que “toda la guardia pretoriana” se familia rizó con el evangelio (Fil. 1:13, LBLA). Esta guardia estaba integrada por hasta catorce mil soldados seleccionados que protegían al emperador y custodiaban a los prisioneros. En segundo lugar, Pablo también envía saludos de los creyentes de “la casa del César” (Fil. 4:22). Esto indica que Pablo estaba prisionero en Roma y en contacto con los que servían a la casa imperial. ¿Cómo podemos aprender a extraer lo mejor de cualquier situación difícil en la que nos encontremos? ¿Por qué no siempre es fácil hacerlo? .
Lunes 29 de diciembre
PABLO ENCADENADO
Pablo menciona varios encarcelamientos durante su permanencia en Macedonia (2 Cor. 6:5; 7:5; 11:23). El primer caso registrado ocurrió en Filipos (Hech. 16:16 24). Más tarde fue encarcelado brevemente en Jerusalén antes de ser trasladado a la prisión de Cesarea. En otro texto, Pablo dice que estaba “en prisión” (File. 1:10, 13). Aunque estaba bajo arresto domiciliario en Roma, era allí acompañado por un soldado romano de elite. Ignacio de Antioquía, un cristiano de principios del siglo II que estuvo en una condición semejante, describió a los soldados romanos como “bestias salvajes […] que cuanto más amablemente se los trata peor se comportan” (Epís tola a los Romanos 5.1). Lee 2 Corintios 4:7-12. ¿Qué revela este pasaje acerca de cómo pudo Pablo soportar las pruebas a las que se enfrentó? ¿Cuál era el centro de su vida? Por muy difícil que fuera su vida, Pablo era capaz de ver el lado bueno de las cosas, y eso le daba valor para soportar la tensión.
A pesar de que Satanás lo hacía objeto de sus más feroces ataques, Pablo sabía que no estaba desamparado. Lee 2 Corintios 6:3-7. ¿De qué recursos espirituales disponía Pablo para afrontar estas dificultades? A menudo, podemos caer en la tentación de mirar nuestras circunstancias, nuestras debilidades o nuestros fracasos pasados, y desanimarnos. En mo mentos como esos necesitamos recordar los numerosos recursos que Dios ha provisto para nuestro éxito en la lucha contra el mal. Uno de los más importantes es la Biblia misma, “la palabra de verdad” (2 Tim. 2:15), porque en ella podemos aprender de los errores de otros y cómo estas personas obtuvieron la victoria. Además, el Espíritu Santo “hace eficaz lo que ha sido realizado por el Redentor del mundo. Por medio del Espíritu es purificado el corazón.
El creyente llega a ser participante de la naturaleza divina a través del Espíritu. Cristo ha dado su Espíritu como poder divino para vencer todas las tendencias hacia el mal heredadas y cultivadas, y para imprimir su propio carácter en su iglesia” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes [Florida: ACES, 2008], p. 625). ¿Cómo podemos presentarnos siempre “en todo como ministros de Dios” (2 Cor. 6:4)? ¿Qué significa esto?
Martes 30 de diciembre 8
PABLO EN FILIPOS
Durante el segundo viaje misionero de Pablo, poco después de la incorporación de Timoteo al equipo, el Espíritu Santo les impidió continuar con su labor en Asia Menor (Hech. 16:6). Entonces, durante una visión nocturna, Pablo vio a un hombre que le suplicaba: “Pasa a Macedonia, y ayúdanos” (Hech. 16:9). Así que, inmediatamente se dirigieron al puerto marítimo más cercano para partir desde allí a Macedonia, y navegaron desde Troas a través del mar Egeo hasta Neápolis, en el continente europeo. Pero, en lugar de predicar allí, Pablo, Silas, y Timoteo y Lucas (quienes se unieron a ellos en Troas, como indica el uso del plural “vinimos” en Hech. 16:11), se dirigieron a Filipos. En su actividad evangelizadora, Pablo siempre pensó estratégicamente. Filipos era “la principal ciudad de la provincia de Macedonia” (Hech. 16:12).
De hecho, era una de las más honradas del Imperio Romano, pues se le había concedido el estatus de Ius Italicum [derecho italiano], el título más honroso que se podía otorgar a una ciudad. Sus ciudadanos gozaban de los mismos privilegios que los de una ciudad situada en Italia, incluida la exención del impuesto sobre bienes inmuebles y del impuesto sobre la renta de capitación que pagaban los ciudadanos romanos poseedores de cierto capital. Además, cualquiera que naciera en la ciudad se convertía automáticamente en ciudadano romano. También era una parada importante en la Vía Ignacia, la principal ruta terrestre que conectaba Roma con Oriente. El establecimiento de una impor tante presencia cristiana allí permitió a la iglesia de Filipos llevar el evangelio a muchas otras ciudades cercanas, como Anfípolis, Apolonia, Tesalónica y Berea (ver Hech. 17:1, 10). Curiosamente, la lengua oficial en la Filipos del siglo I era el latín, como demuestra el predominio de inscripciones en dicha lengua. En Filipenses 4:15, Pablo incluso se dirige a ellos con una palabra que suena latina (filippēsioi), al parecer en reconocimiento de su especial condición romana.
Sin embargo, el griego era la lengua del mercado y de los pueblos y las ciudades de los alre dedores, así como el medio de difusión del evangelio. Lucas describe cómo Pablo y su equipo se reunieron para orar junto al río, donde Lidia y su familia se convirtieron (Hech. 16:13-15). Como mujer de negocios (vendía púrpura), es posible que haya sido uno de los principales apoyos financieros en Filipos para el ministerio de Pablo. El tiempo que Pablo y Silas pasaron allí en la cárcel condujo a la conversión de toda otra familia: la del carcelero. El Espíritu Santo sabía que Filipos sería el puesto de avanzada para la ex pansión del evangelio a través de Europa, aunque también habría persecución. Por muy mala que sea, la persecución puede, en determinadas circunstancias, permitir que el evangelio llegue a personas que de otro modo no podrían ser alcanzadas. Lee Hechos 9:16. ¿Cómo nos ayuda este texto a entender algunas de las pruebas de Pablo? ¿Cómo puede ayudarnos a entender algunas de las nuestras? |
Miércoles 31 de diciembre
PABLO Y COLOSAS
No tenemos constancia de que Pablo visitara alguna vez Colosas, lo que nue vamente nos dice algo acerca de la eficacia de su estrategia evangelizadora. En primer lugar, fue Epafras, residente de Colosas (Col. 4:12), quien llevó el evan gelio a esa ciudad (Col. 1:7). ¿Cómo ocurrió su conversión? Lo más probable es que haya ocurrido cuando Pablo estuvo a mediados de la década del ‘50 en la cercana Éfeso, y “todos los que habitaban en Asia [...] pudieron oír la palabra del Señor Jesús” (Hech. 19:10; comparar con Hech. 20:31). El libro de Apocalipsis da testimonio de la gran difusión del evangelio en esta zona (Apoc. 1:4). La explicación más plausible de este éxito, incluida su propagación a Colosas, es que haya sido el resultado de la labor de los conversos de Pablo, quienes escucharon por primera vez el mensaje en Éfeso, la ciudad más importante de Asia Menor y uno de los principales puertos. Epafras habría escuchado la predicación de Pablo en Éfeso y, convertido en uno de sus colabo radores, habría llevado el evangelio a su ciudad natal, de Colosas.
La ciudad, a unos quince kilómetros al sureste de Laodicea, está siendo excavada en la actualidad, por lo que sabemos menos de ella que de otras ciu dades más importantes de la región. Sí sabemos que tenía una población judía numéricamente considerable, de “hasta diez mil de ellos viviendo en esa zona de Frigia” (Arthur G. Patzia, Ephesians, Colossians, Philemon [Peabody, MA: Hen drickson, 1990], p. 3). Las monedas acuñadas en Colosas indican que sus habi tantes adoraban, como en muchas ciudades romanas, a una variedad de dioses. Las prácticas paganas y las poderosas influencias culturales planteaban a los cristianos enormes desafíos, no solo para evangelizar la ciudad, sino también para mantenerse fieles a la fe pura del evangelio. Otro cristiano prominente en Colosas fue Filemón, que pudo haberse convertido más o menos al mismo tiempo que Epafras.
Lee Filemón 1:15, 16. Ver también Colosenses 4:9. ¿Qué curso de acción recomendó Pablo a Filemón respecto de Onésimo? Aunque la ley romana obligaba a Pablo a devolver a Onésimo a Filemón, el apóstol apela al corazón y a la conciencia de Filemón como compañero cre yente, y lo insta a tratar a Onésimo como a un hermano, no como a un esclavo (File. 1:16). Por mucho que aborrezcamos la idea de la esclavitud en cualesquiera de sus formas y deseemos que Pablo hubiera condenado esa práctica, ¿cómo podemos aceptar lo que Pablo dice aquí? (Resulta fascinante que, durante la época de la esclavitud en Estados Unidos, Elena de White dijera específicamente a los adven tistas que desobedecieran la ley que ordenaba devolver a los esclavos fugitivos).
Jueves 1 de enero
LAS IGLESIAS DE FILIPOS Y COLOSAS
Lee Filipenses 1:1-3 y Colosenses 1:1, 2. ¿Cómo son descritas las iglesias de Filipos y Colosas, y qué significa esta descripción? En su típico saludo epistolar, Pablo llama a los cristianos “santos”, lo que significa que fueron apartados como pueblo o consagrados como pueblo especial de Dios en virtud del bautismo, así como Israel lo había sido antes como “nación santa” por medio de la circuncisión (Éxo. 19:5, 6; comparar con 1 Ped. 2:9, 10). Esto no tiene absolutamente nada que ver con la práctica de la iglesia romana de canonizar a las personas como “santos”. También es interesante el paralelismo entre los saludos de estas dos epís tolas. Pablo se refiere a “obispos (griego episkopos, literalmente: “supervisores”) y diáconos” (Fil. 1:1) en Filipos y a “hermanos santos y fieles en Cristo” (Col. 1:2) en Colosas. Cuando el Nuevo Testamento habla de “hermanos fieles”, se re f iere a quienes tienen un ministerio específico en la iglesia (ver Efe. 6:21; Col. 4:7; 1 Ped. 5:12).
Por lo tanto, parece que Pablo se está dirigiendo no solo a los miembros de la iglesia en estas ciudades, sino también a sus líderes. La refe rencia a cargos descritos más específicamente en otros lugares (por ejemplo, en 1 Tim. 3:1-12; Tito 1:5-9) da testimonio de la existencia y la importancia de la organización desde el período más temprano de la iglesia. Formar colaboradores como Timoteo y Epafras y proveer para el liderazgo de las iglesias locales era una prioridad para Pablo, pues ello le permitía extender su alcance evangelizador. En otras palabras, había un enfoque estratégico tanto para la evangelización como para la retención. Nuestros pioneros adventistas siguieron el modelo neotestamentario de organización eclesiástica, como mues tran muchos artículos de la Review and Herald de la década de 1850. De hecho, Jaime White dijo: “El orden divino del Nuevo Testamento es suficiente para organizar la iglesia de Cristo.
Si se necesitara más, habría sido provisto por inspiración” (“Gospel Order”, Review and Herald, 6 de diciembre de 1853, p. 173). Mucho antes de que Pablo escribiera a estas iglesias, los apóstoles ya habían comenzado a establecer oficiales en la iglesia de Jerusalén (ver Hech. 6:1-6; 11:30), la cual “debía servir de modelo para [...] las iglesias que se establecieran en muchos otros puntos donde los mensajeros de la verdad trabajasen para ganar conversos al evangelio” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles [Florida: ACES, 2009] p. 76). Es bien sabido que Pablo utilizó a veces ayudantes literarios en la com posición de sus epístolas. Timoteo es también mencionado como asistente editorial en otros lugares (ver, por ejemplo, 2 Cor. 1:1; File. 1:1). El hecho de que Pablo siguiera usando tácitamente el pronombre de primera persona singular (“yo”) en lugar de “nosotros” demuestra que su autoridad apostólica respaldaba estas epístolas.
Viernes 2 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Dios los ha escogido para salvación mediante la santificación del espíritu y la creencia en la verdad. Estén, pues, firmes. […] Si sirven fielmente a Dios, encon trarán prejuicios y oposición; pero no se irriten cuando sufran injustamente. No tomen represalias. Mantengan firme la integridad en Jesucristo. Pongan el rostro como un pedernal hacia el Cielo. Dejen que otros hablen sus propias palabras y sigan su propio curso de acción; a ustedes les corresponde seguir adelante en la mansedumbre y humildad de cristo. Hagan su trabajo con firme propósito, con pureza de corazón, con todo su poder y fuerza, apoyándose en el brazo de Dios.
Tal vez nunca conozcan la verdadera y excelsa naturaleza de su trabajo. El valor que ustedes tiene solo pueden medirlo por la vida dada para salvarlos. […] “Para cada alma que está creciendo en Cristo habrá tiempos de lucha seria y prolongada, porque los poderes de las tinieblas están decididos a oponerse al camino del avance. Pero, cuando buscamos la gracia en la Cruz de Cristo, no podemos fracasar. La promesa del Redentor es: ‘Nunca te dejaré ni te desampa raré’. Yo estoy contigo todos los días, hasta el fin del mundo’ ” (Elena de White, “The Joy that is Set before Us”, The Youth’s Instructor, 9 de noviembre de 1899, p. 3).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Pablo fue encarcelado varias veces, siempre injustamente. ¿Cómo res pondes cuando te tratan injustamente? ¿Qué promesas bíblicas puedes sugerir para hacer frente a esos momentos?
2. Acerca de la persecución de los cristianos, Tertuliano (150-225 d. C.), un líder de la iglesia primitiva, dijo: “Nos hacemos más numerosos cada vez que nos cosechan: la sangre de los cristianos es semilla” (Apologético 50.13). Al mismo tiempo, la persecución en algunos lugares y épocas ha obstaculizado enormemente la obra de la iglesia. ¿De qué maneras pode mos apoyar a quienes sufren persecución por su fe?
3. Piensa en el texto para memorizar de esta semana a la luz de las penurias que sufrió Pablo: “Regocíjense siempre”. ¿Qué significa eso? ¿Cómo debe mos hacerlo? Un ser querido padece una enfermedad o muere. Pierdes tu trabajo. Sufres un gran dolor físico. ¿En qué sentido debemos “regocijar nos siempre” independientemente de nuestra situación?
"Escuela Sabática adultos 2026, PRIMER trimestre (ENERO-MARZO). Estudio: Uniendo el cielo y la tierra, por Clinton Wahlen.."

Uniendo el Cielo y la Tierra
El Plan de Salvación tiene un propósito extraordinario: unir el Cielo y la Tierra, una tarea que parece humanamente imposible. Sin embargo, Jesús confió misiones así a sus discípulos y a Pablo, asegurándoles siempre su presencia y poder para cumplirlas. La Biblia muestra que Dios nunca encomienda una misión sin otorgar la capacidad para llevarla a cabo cuando confiamos en Él.
Las epístolas de Pablo a Filipenses y Colosenses revelan a Cristo como el único capaz de unir lo divino y lo humano. A través de estas cartas, vemos a Jesús como Redentor e Intercesor, y a Pablo enfrentando grandes desafíos desde la prisión, fortaleciendo a la iglesia y llamándola a mantenerse unida y enfocada en su misión.
Este estudio invita a la iglesia actual a depender de Cristo, a vivir conectada con el Cielo y a cumplir fielmente su misión en el tiempo final, proclamando el mensaje del evangelio al mundo.
Lección 11:
Para el 14 de marzo de 2026
VIVIR CON CRISTO
Sábado 7 de marzo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 3:1–17; Romanos 1:18; 6:1–7; Efesios 4:22–24; Deuteronomio 7:6–8; 1 Samuel 16:23. PARA MEMORIZAR: “Y sobre todo, vístanse de amor, que es el vínculo de la perfección” (Col. 3:14).
Es muy común la idea de que las personas demasiado espirituales corren el peligro de vivir desconectadas de la realidad. Si bien eso puede tener cierto sentido, Pablo destaca un concepto igualmente importante en Colosenses 3: Si tenemos una mentalidad demasiado terrenal, no seremos de utilidad celestial para el Señor. Pablo señala muchos principios prácticos y reales que nacen del Cielo, y que solo pueden entender quienes han “resucitado con Cristo” (Col. 3:1).
Los consejos del apóstol son principios muy prácticos que mejorarán todas nuestras relaciones, no solo las del ámbito de la iglesia. Jesús dijo: “Pero yo les digo: ‘Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los aborrecen, y oren por los que los maltratan y persiguen. Para que sean hijos de su Padre celestial, que envía su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos” (Mat. 5:44, 45).
Eso suena imposible y lo es, humanamente hablando. Necesitamos morir al yo antes de poder vivir realmente para Dios. Por eso, debemos tener una mentalidad celestial si esperamos ser de alguna utilidad terrenal para nuestro Padre celestial. Esta semana veremos cómo el hecho de vivir con Cristo puede marcar la diferencia, ahora y en la Eternidad. Estrategias y herramientas.
Domingo 8 de marzo
MENTALIDAD CELESTIAL
Lee Colosenses 3:1-4. ¿Qué condición es necesaria para tener una mentalidad celestial? Desde la cima de una montaña es posible contemplar el vasto paisaje circundante. Las montañas han sido frecuentadas desde tiempos inmemoriales por quienes procuran una experiencia más cercana con Dios (ver Sal. 121:1, 2). Incluso los paganos construían montañas artificiales llamadas zigurats, para reunirse allí con sus dioses. Curiosamente, la ciudad de Ur, que Abram fue llamado a abandonar, tenía un gran zigurat visible desde varios kilómetros a la redonda. Pero la altura no acerca a nadie al Cielo en un sentido espiritual. El esfuerzo humano no es suficiente para ello. Solo es posible acercarse al Cielo en virtud del milagro de la gracia, por el cual morimos y resucitamos con Cristo (figuradamente, mediante el bautismo [Col. 2:12, 13]).
Nótese que desde el principio de Colosenses 3 se insiste repetidamente en lo que está arriba, es decir, lo que hay en el Cielo: “Las cosas de arriba”, “donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”, “con él en gloria” (Col. 3:1-4). Ciertamente hay muchas cosas en la vida cristiana que no tienen explicación. ¿Cómo puede alguien “morir” y “resucitar” sin haber dejado de existir literalmente? Hay muchas cosas que no tienen sentido para la mente natural, que no está dirigida por el Espíritu Santo. Pero la muerte al pecado y la resurrección con Cristo son realidades genuinas para quienes tienen una mente espiritual porque han recibido el nuevo corazón prometido por Dios. Como afirma un conocido himno: “¿Me preguntas cómo sé que él vive? Porque vive dentro de mi corazón”. No obstante, Pablo prescribe estos mandamientos porque existe una necesidad constante de que la vida espiritual sea renovada (ver 2 Cor. 4:16). En efecto, podemos caer y perder la salvación, y nunca estamos libres de la tentación en esta vida.
Por lo tanto, debemos optar cada día por buscar “las cosas de arriba” (Col. 3:1). Nuestra vida eterna está a salvo, “escondida con Cristo en Dios” (Col. 3:3), pero la expresión externa de esa vida estará lejos de ser escondida. ¿Dónde están normalmente tus pensamientos: arriba o abajo? Si están abajo, ¿cómo puedes cambiar su ubicación?
Lunes 9 de marzo
ACABEMOS CON LO TERRENAL
Actualmente se escuchan muchos eslóganes: “¡Acabemos con la guerra!” “¡Acabemos con la deforestación!” “¡Acabemos con las armas nucleares!” Pero uno que probablemente nunca hayamos oído es “¡Acabemos con lo terrenal!” Eso simplemente no armoniza con la sensibilidad de nuestro mundo. El problema de la mayoría de los eslóganes no es que propician algo incorrecto, sino que son demasiado acotados o estrechos de miras desde la perspectiva de la Eternidad. Nuestro enfoque debe ser eternamente más elevado. Lee Colosenses 3:5, 6 (ver también Rom. 6:1-7). ¿Cómo experimentamos lo que significa estar muertos al yo y a lo terrenal y vivos para “las cosas de arriba” (Col. 3:1)? Aunque espiritualmente hemos muerto con Cristo, nuestros “miembros”, es decir, las tentaciones que nos presentan nuestro cuerpo y nuestra mente, necesitan morir.
No obstante, debemos tener presentes dos cosas en relación con este mandato. En primer lugar, la forma griega que utiliza Pablo en Colosenses 3:1 supone que hemos resucitado con Cristo. En segundo lugar, la expresión “por tanto” indica que el mandato de Colosenses 3:5 es una consecuencia de ese hecho. Podemos dar muerte a las cosas terrenales (fornicación, impureza, pasiones, malos deseos, codicia, etc.) solo porque hemos resucitado con Cristo y disponemos de su vida espiritual y su poder para eliminar estas cosas de nuestras mentes y vidas. La frase griega traducida como “la ira de Dios” solo aparece en Colosenses 3:6 y en Romanos 1:18. Dios “entrega” a las personas a sus propios caminos perversos, en el sentido de que respeta su libertad de elección, y como resultado “viene” o se manifiesta su ira (ver Apoc. 6:16, 17) “sobre los desobedientes” (Col. 3:6). En Romanos 1:18, Pablo se refiere a “la impiedad y la injusticia”.
Luego, en Romanos 1:24, equipara la “inmundicia” (usa la misma palabra griega que se encuentra en Col. 3:5) específicamente con las personas que satisfacen “la concupiscencia de sus corazones, de modo que deshonraron sus propios cuerpos entre sí mismos”. ¿En qué sentido deshonran sus cuerpos? En primer lugar, porque se niegan a reconocer al Creador, pero también a causa de “pasiones vergonzosas”. “Aun sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. De igual modo también los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se encendieron en sus malos deseos los unos con los otros, cometiendo infamias hombres con hombres” (Rom. 1:26, 27). ¿Qué significa la expresión “hagan morir en ustedes lo terrenal” (Col. 3:5)?
Martes 10 de marzo
RENOVACIÓN EN EL CONOCIMIENTO
Lee Colosenses 3:6-11. ¿Cómo continúa Pablo su exposición? Las palabras iniciales de Colosenses 3:8 (“pero ahora”) señalan el cambio dramático y decisivo que conduce de la muerte a la vida. La palabra “ahora” está expresada de manera enfática en griego. Ahora, es decir, puesto que han resucitado con Cristo y buscan las cosas de arriba, la vida presente de ustedes debe mostrar un marcado contraste con su vida anterior. Habiendo hecho morir “lo terrenal” “en ustedes” (Col. 3:5), “ahora, dejen también ustedes todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, palabras groseras” (Col. 3:8). Tanto la ira como el enojo pueden describir la justa respuesta de Dios al pecado (tema tratado ayer), al igual que la de Jesús (Mar. 3:5; Apoc. 6:16). Por el contrario, se exhorta a cada uno a ser “rápido para escuchar, lento para hablar, lento para enojarse, porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Sant. 1:19, 20). La malicia desea la desgracia del otro. La maledicencia o calumnia tiene por objeto difamar.
Pablo también condena el lenguaje abusivo y obsceno. Por último, está prohibido mentirse unos a otros (Lev. 19:11, 18), “habiéndose despojado del viejo hombre con sus prácticas” (Col. 3:9). ¿Qué quiere decir Pablo cuando contrasta el “viejo hombre” con el “hombre nuevo”? Ver Romanos 6:6 y Efesios 4:22-24. Los verbos que Pablo emplea para esta transformación que conduce de lo viejo a lo nuevo aluden a la vestimenta, como si alguien se quitara sus prendas de vestir viejas y sucias para reemplazarlas por vestiduras nuevas e inmaculadas (comparar con Zac. 3:4). Una distinción similar entre lo viejo y lo nuevo se hace en relación con el Antiguo Pacto y el Nuevo, los cuales se caracterizan respectivamente por la letra externa de la Ley y por la ley que el Espíritu escribe en el corazón (2 Cor. 3:4-18). Estas metáforas describen la conversión y sus efectos, la “nueva creación” (2 Cor. 5:17).
Somos renovados “hasta el conocimiento pleno, conforme a la imagen de su Creador [Cristo]” (Col. 3:10), quien es la imagen del Dios invisible (Col. 1:15). El conocimiento de Cristo a través de su Palabra nos transforma “a su misma imagen, con siempre creciente gloria” (2 Cor. 3:18). Esto nos sitúa por encima de todas las fronteras étnicas, geográficas y sociales (Col. 3:11), porque somos ciudadanos de un reino superior. Lee Colosenses 3:11. ¿Qué nos dice acerca de la unidad que debemos tener en Cristo?
Miércoles 11 de marzo
EL CAR ÁCTER DE LA NUEVA VIDA
Tras describir las características negativas y los malos hábitos desechados cuando venimos a Cristo, Pablo se refiere a lo positivo, como si pasara de las tinieblas a la luz. Lee Colosenses 3:12-14. ¿Cómo son descritos los creyentes y cómo se relaciona esto con las cualidades con las que deben “vestirse”? Al igual que Israel, llamado por Dios a ser su pueblo especial y reflejar su carácter, los creyentes en Jesús son “los elegidos de Dios” (Col. 3:12), sus escogidos. Sin embargo, no todos están a la altura de este llamado. Como dijo Jesús: “Porque muchos son los llamados, y pocos los elegidos” (Mat. 22:14, comparar con Mat. 24:22, 24, 31). Las referencias de Pablo a los elegidos tienen un significado similar (Rom. 8:33; 2 Tim. 2:10). Además, al igual que con Israel, los creyentes son amados por Dios y “consagrados” (Deut. 7:6-8). Este privilegio conlleva una importante responsabilidad: “Para que anuncien las virtudes de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2:9).
Esa proclamación consiste en el testimonio de nuestra vida. Las ocho cualidades mencionadas por Pablo son una verdadera lista. “Entrañable compasión, benignidad, humildad, mansedumbre y tolerancia. Sopórtense y perdónense unos a otros” y “sobre todo [...] amor” (Col. 3:12-14). Estas cualidades solo pueden surgir de un corazón unido a Cristo, pues describen su carácter y la manera en que nos ha tratado. Debemos perdonar a los demás “de la manera que Cristo [nos] perdonó” (vers. 13). El amor es “el vínculo de la perfección” (vers. 14), pues su amor por nosotros nos une a él y nos permite amar verdaderamente a los demás (1 Juan 4:11, 12). Estas cualidades influyen en nuestras relaciones de dos maneras. En primer lugar, el hecho de mostrar amor, misericordia, bondad y perdón a los demás resulta una bendición tanto para nosotros como para ellos.
Amar a las personas y ser una bendición para ellas es algo muy gratificante. Normalmente, las personas nos responderán con amabilidad, y seguiremos disfrutando de la misericordia y el perdón de Dios (Mat. 5:7; 6:14). En segundo lugar, y más importante aún, una conducta tal glorifica a Dios y puede animar a otros a creer y seguir a Jesús, pues muestra el poder de la gracia divina. “Ninguna otra influencia que pueda rodear al alma humana ejerce tanto poder sobre ella como la de una vida abnegada. El argumento más poderoso en favor del evangelio es un cristiano amante y amable” (Elena de White, El ministerio de curación [Florida: ACES, 2008], pp. 372, 373). ¿Cuán bien representa a Jesús tu manera de tratar a los demás, especialmente a quienes son tal vez descorteses contigo?
Jueves 12 de marzo
VIVIENDO LA NUEVA VIDA
La preocupación de Pablo por la paz y la armonía en la iglesia se observa claramente en los últimos versículos de Colosenses 3. Ya hemos examinado con cierto detalle la paz de Dios (ver la lección 7). A diferencia de la pax romana (la paz romana), la pax Christi (la paz de Cristo) no es impuesta desde afuera, sino que debe “gobernarnos” desde nuestro interior (vers. 15). Eso solo puede suceder si Cristo tiene el control. Lee Colosenses 3:16, 17. ¿Qué es lo que permite a Cristo tener el control y qué papel desempeña la música en todo esto? El lenguaje usado en ese texto es muy descriptivo. Representa la palabra de Cristo que se instala en nosotros.
Eso ocurre cuando leemos la Biblia con atención para escuchar y aprender de la sabiduría de Dios. Al parecer, aunque el texto en griego es algo ambiguo, la música desempeña un papel importante en la instrucción y la exhortación mutuas (Col. 3:16). Pablo no se refiere a cualquier música, sino que utiliza una terminología muy específica, tanto aquí como en Efesios 5:19: “Salmos, himnos y canciones espirituales”. Aunque no es seguro, parece que aquí se hace una distinción entre los salmos del Antiguo Testamento y una creciente colección de himnos cristianos de la época del Nuevo Testamento. “Canciones espirituales” puede ser un término genérico usado como designación de cualquier canto de alabanza relacionado con la experiencia espiritual o la vida de la iglesia. Las palabras de esos cánticos eran el medio para comunicar la verdad e instruir acerca de cómo vivir la nueva vida de un cristiano.
Muchos grandes himnos de los últimos siglos contienen poderosos mensajes de esperanza y seguridad, tan necesarios en un mundo que pugna por arrastrarnos hacia abajo. La influencia de la música es poderosa. El rey Saúl se tranquilizaba cuando David tocaba el arpa (1 Sam. 16:23). Pero, cuando el rey sintió que David se convirtió en su rival, la ira y el resentimiento de aquel aumentaron (1 Sam. 18:10, 11). Se ha demostrado clínicamente que la música clásica serena reduce la ansiedad, optimiza el funcionamiento del cerebro, produce relajación, alivia el dolor y favorece la sociabilización. ¿Quién no ha experimentado la poderosa influencia positiva o negativa de la música en las emociones y los pensamientos? La música adecuada puede ser espiritualmente edificante. Se nos dice que hagamos todo “en el nombre del Señor Jesús” (Col. 3:17). ¿Haces eso? Si no es así, ¿cómo puedes lograrlo? Es decir, ¿qué debes dejar de hacer si no puedes hacerlo en el nombre del Señor?
Viernes 13 de marzo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Cuando el Espíritu de Dios domina la mente y el corazón, la persona convertida prorrumpe en una nueva canción; porque ha reconocido que la promesa de Dios ha sido cumplida en su experiencia; que su transgresión ha sido perdonada; su pecado, cubierto. Ha sentido arrepentimiento hacia Dios por la violación de su divina Ley, y fe hacia Cristo, quien murió por la justificación del hombre. Justificado ‘pues por la fe’ tiene ‘paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo’ (Rom. 5:1). “Pero, habiendo alcanzado esa experiencia, el cristiano no debe cruzarse de brazos conforme con lo que ha logrado. Aquel que está determinado a entrar en el reino espiritual encontrará que todos los poderes y las pasiones de la naturaleza no regenerada, respaldados por las fuerzas del reino de las tinieblas, están preparados para atacarlo.
Cada día debe renovar su consagración, cada día debe batallar contra el pecado. Los hábitos antiguos, las tendencias hereditarias hacia el mal, se disputarán el dominio, y contra ellos debe siempre velar, apoyándose en el poder de Cristo para obtener la victoria. […] “El poder de una vida más elevada, pura y noble es nuestra gran necesidad. El mundo abarca demasiado de nuestros pensamientos, y el Reino de los Cielos demasiado poco. “En sus esfuerzos por alcanzar el ideal de Dios, el cristiano no debería desesperarse de ningún empeño. A todos es prometida la perfección moral y espiritual por la gracia y el poder de Cristo. Él es el origen del poder, la fuente de la vida. Nos lleva a su Palabra, y del árbol de la vida nos presenta hojas para la sanidad de las almas enfermas de pecado. Nos guía hacia el trono de Dios, y pone en nuestra boca una oración por la cual somos traídos en estrecha relación con él. En nuestro favor pone en operación los todopoderosos agentes del Cielo. A cada paso sentimos su poder viviente” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles, pp. 393, 394).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Has experimentado la justificación por la fe? ¿Cómo transformó tu vida? ¿Cómo se relaciona la promesa de la justificación por la fe con la experiencia simultánea de la “resurrección” “con Cristo” (Col. 3:1)?
2. ¿Qué significa para ti tener una mentalidad celestial? ¿Es más importante que hacer el bien terrenal? ¿Dónde está el equilibrio?
3. Piensa en la influencia que tu vida ejerce sobre los demás. Aunque tendemos a pensar en esto en el contexto de nuestra influencia individual, ¿cuál es nuestra influencia como iglesia? ¿Cómo influye tu iglesia local en la comunida.
