Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 1:
Para el 3 de enero de 2026
PERSEGUIDOS, PERO NO OLVIDADOS
Sábado 27 de diciembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 3:1; 2 Corintios 4:7–12; He chos 9:16; Filemón 1:15, 16; Colosenses 4:9; Filipenses 1:1–3; Colosenses 1:1, 2.
PARA MEMORIZAR: “¡Regocíjense en el Señor siempre! Repito: ¡Regocíjense!” (Fil. 4:4). Un pastor adventista encarcelado por cargos falsos pasó casi dos años entre rejas. Aunque al principio estaba muy perplejo, se dio cuenta de que la prisión era el campo misionero que Dios le había dado. Cuando sus compañeros se enteraron de que era pastor, le pidieron que predicara. Lo hizo, y también compartió literatura. Incluso bautizó a varios reclusos y dirigió servicios de Santa Cena. “A veces era difícil ejercer el ministerio en la cárcel, pero también había alegría, sobre todo cuando veías que las oraciones eran escuchadas y las vidas cambiaban”, admitió. Pablo escribió Filipenses y Colosenses desde la cárcel (ver Fil. 1:7; Col. 4:3).
De hecho, en la misma Filipos, después de que Pablo y Silas fueran acusados injustamente, el carcelero “les aseguró los pies en el cepo” (Hech. 16:24). A me dianoche, “oraban y cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (Hech. 16:25). Verdaderamente sabían “regocijarse siempre”. Esta semana analizaremos las circunstancias que enfrentó Pablo. Él vio un propósito más grande para lo que le sucedió, y tal vez podamos aprender de él cuando enfrentemos pruebas.
Domingo 28 de diciembre
PABLO, EL PRISIONERO DE JESUCRISTO
Las cartas de Filipenses y Colosenses son conocidas como las epístolas de la prisión, pues fueron escritas mientras Pablo estaba preso (las otras cartas de la prisión son Efesios y Filemón). La mayoría de los comentaristas cree que fueron escritas mientras Pablo estaba en Roma, entre los años 60 y 62 d. C. (ver Hech. 28:16). Lee Efesios 3:1 y Filemón 1:1. ¿Qué importancia tiene la forma en que Pablo describe su encarcelamiento? 6 L Pablo había entregado su vida al servicio de Jesucristo. Si ese servicio incluía ser prisionero, estaba preparado para ello. El apóstol se describe a sí mismo como “embajador en cadenas” (Efe. 6:20). Había estado en viajes misioneros, levantando iglesias y entrenando obreros para el Señor.
Podría haberse preguntado: “¿Por qué estoy aquí cuando podría hacer mucho más sin estas cadenas?” Pablo también fue encarcelado más tarde, cuando escribió 2 Timoteo, que es considerada una epístola pastoral. Así que, al menos cinco libros del Nuevo Testamento fueron escritos mientras estaba en prisión. En ninguna de las epístolas de la prisión Pablo menciona exactamente dónde estuvo encarcelado; por ello, algunos han sugerido Éfeso o Cesarea. Pero no hay evidencias bíblicas de que Pablo haya estado privado de la libertad en Éfeso. Cesarea parecería más probable, excepto por el hecho que no hay registro de ninguna amenaza evidente a la vida de Pablo en esa ciudad. Sin embargo, esa amenaza ya existía cuando escribió Filipenses (ver Fil. 1:20; 2:17). Esta epístola contiene algunas pistas acerca del lugar donde Pablo se encon traba en el momento de su encarcelamiento. En primer lugar, había un pretorio.
Esto puede referirse a la residencia oficial de un gobernador provincial –como la de Jerusalén, donde Jesús fue examinado por Pilato (Mat. 27:27; Juan 18:33), o como la de Cesarea, donde Pablo fue encarcelado (Hech. 23:35)–, pero Pablo utiliza claramente este término no como una referencia a un lugar, sino en relación con ciertas personas. Dice que “toda la guardia pretoriana” se familia rizó con el evangelio (Fil. 1:13, LBLA). Esta guardia estaba integrada por hasta catorce mil soldados seleccionados que protegían al emperador y custodiaban a los prisioneros. En segundo lugar, Pablo también envía saludos de los creyentes de “la casa del César” (Fil. 4:22). Esto indica que Pablo estaba prisionero en Roma y en contacto con los que servían a la casa imperial. ¿Cómo podemos aprender a extraer lo mejor de cualquier situación difícil en la que nos encontremos? ¿Por qué no siempre es fácil hacerlo? .
Lunes 29 de diciembre
PABLO ENCADENADO
Pablo menciona varios encarcelamientos durante su permanencia en Macedonia (2 Cor. 6:5; 7:5; 11:23). El primer caso registrado ocurrió en Filipos (Hech. 16:16 24). Más tarde fue encarcelado brevemente en Jerusalén antes de ser trasladado a la prisión de Cesarea. En otro texto, Pablo dice que estaba “en prisión” (File. 1:10, 13). Aunque estaba bajo arresto domiciliario en Roma, era allí acompañado por un soldado romano de elite. Ignacio de Antioquía, un cristiano de principios del siglo II que estuvo en una condición semejante, describió a los soldados romanos como “bestias salvajes […] que cuanto más amablemente se los trata peor se comportan” (Epís tola a los Romanos 5.1). Lee 2 Corintios 4:7-12. ¿Qué revela este pasaje acerca de cómo pudo Pablo soportar las pruebas a las que se enfrentó? ¿Cuál era el centro de su vida? Por muy difícil que fuera su vida, Pablo era capaz de ver el lado bueno de las cosas, y eso le daba valor para soportar la tensión.
A pesar de que Satanás lo hacía objeto de sus más feroces ataques, Pablo sabía que no estaba desamparado. Lee 2 Corintios 6:3-7. ¿De qué recursos espirituales disponía Pablo para afrontar estas dificultades? A menudo, podemos caer en la tentación de mirar nuestras circunstancias, nuestras debilidades o nuestros fracasos pasados, y desanimarnos. En mo mentos como esos necesitamos recordar los numerosos recursos que Dios ha provisto para nuestro éxito en la lucha contra el mal. Uno de los más importantes es la Biblia misma, “la palabra de verdad” (2 Tim. 2:15), porque en ella podemos aprender de los errores de otros y cómo estas personas obtuvieron la victoria. Además, el Espíritu Santo “hace eficaz lo que ha sido realizado por el Redentor del mundo. Por medio del Espíritu es purificado el corazón.
El creyente llega a ser participante de la naturaleza divina a través del Espíritu. Cristo ha dado su Espíritu como poder divino para vencer todas las tendencias hacia el mal heredadas y cultivadas, y para imprimir su propio carácter en su iglesia” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes [Florida: ACES, 2008], p. 625). ¿Cómo podemos presentarnos siempre “en todo como ministros de Dios” (2 Cor. 6:4)? ¿Qué significa esto?
Martes 30 de diciembre 8
PABLO EN FILIPOS
Durante el segundo viaje misionero de Pablo, poco después de la incorporación de Timoteo al equipo, el Espíritu Santo les impidió continuar con su labor en Asia Menor (Hech. 16:6). Entonces, durante una visión nocturna, Pablo vio a un hombre que le suplicaba: “Pasa a Macedonia, y ayúdanos” (Hech. 16:9). Así que, inmediatamente se dirigieron al puerto marítimo más cercano para partir desde allí a Macedonia, y navegaron desde Troas a través del mar Egeo hasta Neápolis, en el continente europeo. Pero, en lugar de predicar allí, Pablo, Silas, y Timoteo y Lucas (quienes se unieron a ellos en Troas, como indica el uso del plural “vinimos” en Hech. 16:11), se dirigieron a Filipos. En su actividad evangelizadora, Pablo siempre pensó estratégicamente. Filipos era “la principal ciudad de la provincia de Macedonia” (Hech. 16:12).
De hecho, era una de las más honradas del Imperio Romano, pues se le había concedido el estatus de Ius Italicum [derecho italiano], el título más honroso que se podía otorgar a una ciudad. Sus ciudadanos gozaban de los mismos privilegios que los de una ciudad situada en Italia, incluida la exención del impuesto sobre bienes inmuebles y del impuesto sobre la renta de capitación que pagaban los ciudadanos romanos poseedores de cierto capital. Además, cualquiera que naciera en la ciudad se convertía automáticamente en ciudadano romano. También era una parada importante en la Vía Ignacia, la principal ruta terrestre que conectaba Roma con Oriente. El establecimiento de una impor tante presencia cristiana allí permitió a la iglesia de Filipos llevar el evangelio a muchas otras ciudades cercanas, como Anfípolis, Apolonia, Tesalónica y Berea (ver Hech. 17:1, 10). Curiosamente, la lengua oficial en la Filipos del siglo I era el latín, como demuestra el predominio de inscripciones en dicha lengua. En Filipenses 4:15, Pablo incluso se dirige a ellos con una palabra que suena latina (filippēsioi), al parecer en reconocimiento de su especial condición romana.
Sin embargo, el griego era la lengua del mercado y de los pueblos y las ciudades de los alre dedores, así como el medio de difusión del evangelio. Lucas describe cómo Pablo y su equipo se reunieron para orar junto al río, donde Lidia y su familia se convirtieron (Hech. 16:13-15). Como mujer de negocios (vendía púrpura), es posible que haya sido uno de los principales apoyos financieros en Filipos para el ministerio de Pablo. El tiempo que Pablo y Silas pasaron allí en la cárcel condujo a la conversión de toda otra familia: la del carcelero. El Espíritu Santo sabía que Filipos sería el puesto de avanzada para la ex pansión del evangelio a través de Europa, aunque también habría persecución. Por muy mala que sea, la persecución puede, en determinadas circunstancias, permitir que el evangelio llegue a personas que de otro modo no podrían ser alcanzadas. Lee Hechos 9:16. ¿Cómo nos ayuda este texto a entender algunas de las pruebas de Pablo? ¿Cómo puede ayudarnos a entender algunas de las nuestras? |
Miércoles 31 de diciembre
PABLO Y COLOSAS
No tenemos constancia de que Pablo visitara alguna vez Colosas, lo que nue vamente nos dice algo acerca de la eficacia de su estrategia evangelizadora. En primer lugar, fue Epafras, residente de Colosas (Col. 4:12), quien llevó el evan gelio a esa ciudad (Col. 1:7). ¿Cómo ocurrió su conversión? Lo más probable es que haya ocurrido cuando Pablo estuvo a mediados de la década del ‘50 en la cercana Éfeso, y “todos los que habitaban en Asia [...] pudieron oír la palabra del Señor Jesús” (Hech. 19:10; comparar con Hech. 20:31). El libro de Apocalipsis da testimonio de la gran difusión del evangelio en esta zona (Apoc. 1:4). La explicación más plausible de este éxito, incluida su propagación a Colosas, es que haya sido el resultado de la labor de los conversos de Pablo, quienes escucharon por primera vez el mensaje en Éfeso, la ciudad más importante de Asia Menor y uno de los principales puertos. Epafras habría escuchado la predicación de Pablo en Éfeso y, convertido en uno de sus colabo radores, habría llevado el evangelio a su ciudad natal, de Colosas.
La ciudad, a unos quince kilómetros al sureste de Laodicea, está siendo excavada en la actualidad, por lo que sabemos menos de ella que de otras ciu dades más importantes de la región. Sí sabemos que tenía una población judía numéricamente considerable, de “hasta diez mil de ellos viviendo en esa zona de Frigia” (Arthur G. Patzia, Ephesians, Colossians, Philemon [Peabody, MA: Hen drickson, 1990], p. 3). Las monedas acuñadas en Colosas indican que sus habi tantes adoraban, como en muchas ciudades romanas, a una variedad de dioses. Las prácticas paganas y las poderosas influencias culturales planteaban a los cristianos enormes desafíos, no solo para evangelizar la ciudad, sino también para mantenerse fieles a la fe pura del evangelio. Otro cristiano prominente en Colosas fue Filemón, que pudo haberse convertido más o menos al mismo tiempo que Epafras.
Lee Filemón 1:15, 16. Ver también Colosenses 4:9. ¿Qué curso de acción recomendó Pablo a Filemón respecto de Onésimo? Aunque la ley romana obligaba a Pablo a devolver a Onésimo a Filemón, el apóstol apela al corazón y a la conciencia de Filemón como compañero cre yente, y lo insta a tratar a Onésimo como a un hermano, no como a un esclavo (File. 1:16). Por mucho que aborrezcamos la idea de la esclavitud en cualesquiera de sus formas y deseemos que Pablo hubiera condenado esa práctica, ¿cómo podemos aceptar lo que Pablo dice aquí? (Resulta fascinante que, durante la época de la esclavitud en Estados Unidos, Elena de White dijera específicamente a los adven tistas que desobedecieran la ley que ordenaba devolver a los esclavos fugitivos).
Jueves 1 de enero
LAS IGLESIAS DE FILIPOS Y COLOSAS
Lee Filipenses 1:1-3 y Colosenses 1:1, 2. ¿Cómo son descritas las iglesias de Filipos y Colosas, y qué significa esta descripción? En su típico saludo epistolar, Pablo llama a los cristianos “santos”, lo que significa que fueron apartados como pueblo o consagrados como pueblo especial de Dios en virtud del bautismo, así como Israel lo había sido antes como “nación santa” por medio de la circuncisión (Éxo. 19:5, 6; comparar con 1 Ped. 2:9, 10). Esto no tiene absolutamente nada que ver con la práctica de la iglesia romana de canonizar a las personas como “santos”. También es interesante el paralelismo entre los saludos de estas dos epís tolas. Pablo se refiere a “obispos (griego episkopos, literalmente: “supervisores”) y diáconos” (Fil. 1:1) en Filipos y a “hermanos santos y fieles en Cristo” (Col. 1:2) en Colosas. Cuando el Nuevo Testamento habla de “hermanos fieles”, se re f iere a quienes tienen un ministerio específico en la iglesia (ver Efe. 6:21; Col. 4:7; 1 Ped. 5:12).
Por lo tanto, parece que Pablo se está dirigiendo no solo a los miembros de la iglesia en estas ciudades, sino también a sus líderes. La refe rencia a cargos descritos más específicamente en otros lugares (por ejemplo, en 1 Tim. 3:1-12; Tito 1:5-9) da testimonio de la existencia y la importancia de la organización desde el período más temprano de la iglesia. Formar colaboradores como Timoteo y Epafras y proveer para el liderazgo de las iglesias locales era una prioridad para Pablo, pues ello le permitía extender su alcance evangelizador. En otras palabras, había un enfoque estratégico tanto para la evangelización como para la retención. Nuestros pioneros adventistas siguieron el modelo neotestamentario de organización eclesiástica, como mues tran muchos artículos de la Review and Herald de la década de 1850. De hecho, Jaime White dijo: “El orden divino del Nuevo Testamento es suficiente para organizar la iglesia de Cristo.
Si se necesitara más, habría sido provisto por inspiración” (“Gospel Order”, Review and Herald, 6 de diciembre de 1853, p. 173). Mucho antes de que Pablo escribiera a estas iglesias, los apóstoles ya habían comenzado a establecer oficiales en la iglesia de Jerusalén (ver Hech. 6:1-6; 11:30), la cual “debía servir de modelo para [...] las iglesias que se establecieran en muchos otros puntos donde los mensajeros de la verdad trabajasen para ganar conversos al evangelio” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles [Florida: ACES, 2009] p. 76). Es bien sabido que Pablo utilizó a veces ayudantes literarios en la com posición de sus epístolas. Timoteo es también mencionado como asistente editorial en otros lugares (ver, por ejemplo, 2 Cor. 1:1; File. 1:1). El hecho de que Pablo siguiera usando tácitamente el pronombre de primera persona singular (“yo”) en lugar de “nosotros” demuestra que su autoridad apostólica respaldaba estas epístolas.
Viernes 2 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Dios los ha escogido para salvación mediante la santificación del espíritu y la creencia en la verdad. Estén, pues, firmes. […] Si sirven fielmente a Dios, encon trarán prejuicios y oposición; pero no se irriten cuando sufran injustamente. No tomen represalias. Mantengan firme la integridad en Jesucristo. Pongan el rostro como un pedernal hacia el Cielo. Dejen que otros hablen sus propias palabras y sigan su propio curso de acción; a ustedes les corresponde seguir adelante en la mansedumbre y humildad de cristo. Hagan su trabajo con firme propósito, con pureza de corazón, con todo su poder y fuerza, apoyándose en el brazo de Dios.
Tal vez nunca conozcan la verdadera y excelsa naturaleza de su trabajo. El valor que ustedes tiene solo pueden medirlo por la vida dada para salvarlos. […] “Para cada alma que está creciendo en Cristo habrá tiempos de lucha seria y prolongada, porque los poderes de las tinieblas están decididos a oponerse al camino del avance. Pero, cuando buscamos la gracia en la Cruz de Cristo, no podemos fracasar. La promesa del Redentor es: ‘Nunca te dejaré ni te desampa raré’. Yo estoy contigo todos los días, hasta el fin del mundo’ ” (Elena de White, “The Joy that is Set before Us”, The Youth’s Instructor, 9 de noviembre de 1899, p. 3).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Pablo fue encarcelado varias veces, siempre injustamente. ¿Cómo res pondes cuando te tratan injustamente? ¿Qué promesas bíblicas puedes sugerir para hacer frente a esos momentos?
2. Acerca de la persecución de los cristianos, Tertuliano (150-225 d. C.), un líder de la iglesia primitiva, dijo: “Nos hacemos más numerosos cada vez que nos cosechan: la sangre de los cristianos es semilla” (Apologético 50.13). Al mismo tiempo, la persecución en algunos lugares y épocas ha obstaculizado enormemente la obra de la iglesia. ¿De qué maneras pode mos apoyar a quienes sufren persecución por su fe?
3. Piensa en el texto para memorizar de esta semana a la luz de las penurias que sufrió Pablo: “Regocíjense siempre”. ¿Qué significa eso? ¿Cómo debe mos hacerlo? Un ser querido padece una enfermedad o muere. Pierdes tu trabajo. Sufres un gran dolor físico. ¿En qué sentido debemos “regocijar nos siempre” independientemente de nuestra situación?
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 5:
Para el 31 de octubre de 2026
REVELACIÓN E INSPIRACIÓN
Sábado 24 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hebreos 1:1-2; 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:18-21; Éxodo 17:14; Apocalipsis 1:19; Ezequiel 4:1-8.
PARA MEMORIZAR: «La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos lo que debe suceder pronto; y la declaró mediante su ángel a su siervo Juan. Y Juan testifica de todo lo que vio, de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo» (Apoc. 1:1-2).
El apóstol Juan había formado parte del círculo íntimo de los doce discípulos (Luc. 8:51; Mat. 17:1; 26:36-37). Tras la ascensión de Cristo, continuó su ministerio en Jerusalén. Sin embargo, antes de la caída de la ciudad (70 d. C.), se trasladó a Éfeso para supervisar las iglesias de la provincia romana de Asia Menor. Durante la persecución cristiana bajo el emperador romano Domiciano, el apóstol fue exiliado a Patmos, una isla del mar Egeo. En Patmos, Juan recibió mensajes proféticos especiales que estaban dirigidos no solo a las siete iglesias de Asia Menor, sino a los cristianos de todas las épocas (Apoc. 1:1-3, 9-11).
La cadena de transmisión del mensaje profético, de la que Juan formaba parte, era la siguiente: Dios Padre a Jesucristo, Jesús al ángel, este al apóstol Juan, y Juan a los lectores y oyentes. Este es un ejemplo clásico del proceso de revelación e inspiración en el que Dios utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes a la humanidad. La lección de esta semana examina específicamente el proceso multiforme de revelación e inspiración, con especial atención a las formas orales, escritas y representadas mediante las cuales el mensaje divino ha sido comunicado a los seres humanos.
Domingo 25 de octubre
REVELACIÓN GENERAL Y ESPECIAL
Lee Hebreos 1:1-2. ¿Por qué está Dios tan interesado en comunicarse con nosotros? ¿Qué nos está diciendo por medio de Jesús y de los profetas? El Creador del cosmos se comunica con nosotros porque somos seres humanos caídos en un mundo pecaminoso y nos enfrentamos a la muerte, el sufrimiento y las pruebas. Por lo tanto, Dios desea que sepamos por qué estamos aquí, por qué existe el mal y por qué podemos confiar en su amor a pesar de todo. La revelación general de Dios, tal como se aprecia en el mundo natural, habla elocuentemente de su poder infinito y su amor benevolente. El rey David exclamó: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Sal. 19:1).
El apóstol Pablo añadió: «Los atributos invisibles de Dios, su eterno poder y su divinidad se ven claramente desde la creación del mundo, y se entienden por las cosas que han sido creadas; de modo que no tienen excusa» (Rom. 1:20). También resulta asombroso reflexionar acerca del poder restaurador divino manifestado en los misteriosos procesos de nuestro mundo. De hecho, «el poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Si se corta un árbol, si un ser humano se lastima o se rompe un hueso, la naturaleza empieza inmediatamente a reparar el daño. Aun antes de que exista la necesidad, están listos los elementos sanadores, y tan pronto como se lastima una parte, todas las energías se dedican a la obra de restauración» (Elena de White, La educación, p. 113).
Por muy hermoso e instructivo que pueda ser el mundo natural, no solo revela el poder y el amor de Dios, sino también la presencia del mal (ver Gén. 3:14-19; Mat. 13:24-30). Este mensaje ambiguo solo puede ser comprendido adecuadamente a la luz de la revelación especial de Dios, tanto en la persona de Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, como en la Biblia, la Palabra escrita de Dios que da testimonio de él (Juan 5:39).
Las Escrituras son el registro inspirado de los mensajes de Dios a todos los seres humanos a lo largo de los siglos. Ellas nos hablan de la creación del mundo, de la trágica caída, del asombroso plan divino de redención y de la restauración final del planeta Tierra. Por breves y selectivas que puedan ser algunas narraciones bíblicas, siempre son dignas de confianza, pues Dios es quien nos habla en ellas (ver 2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:19-21). Aunque la naturaleza señala sin duda a la realidad del poder y el amor del Creador, ¿por qué necesitamos tan desesperadamente la Palabra escrita? ¿Qué nos dice esta que la naturaleza no puede comunicarnos?
Lunes 26 de octubre
EL PROCESO DE LA INSPIRACIÓN
Son muchos los libros que han llegado hasta nosotros a través de los siglos además de la Biblia. Sin embargo, consideramos que esta es la Palabra de Dios. ¿Qué la diferencia de otros escritos? Lee 2 Timoteo 3:15-17 y Santiago 1:17. ¿Qué mensaje importante debemos extraer de estos versículos? Existe cierto debate acerca de cuál es la mejor traducción de 2 Timoteo 3:16, pero la mayoría de las versiones de la Biblia vierten este pasaje de manera similar, enfatizando que toda la Biblia es de origen divino (2 Ped. 1:20-21).
Un comentarista bíblico afirma que «parece más probable que Pablo esté contemplando aquí las Escrituras en su conjunto, en el sentido de que todas ellas son útiles “para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia”, en lugar de querer decir que cada pasaje bíblico es útil en esos aspectos» (George W. Knight III, The Pastoral Epistles: A Commentary on the Greek Text [Eerdmans, 1992], p. 445). La inspiración profética que dio origen a la Biblia consistió en la asistencia dada por el Espíritu Santo a los profetas genuinos para que pudieran comunicar de manera fidedigna los mensajes divinos. Esa ayuda estuvo presente no solo en el proceso de recepción de los mensajes, sino también en su comunicación clara y fiel a sus destinatarios.
Los mensajes de Dios llegaron por medio de visiones y sueños (Núm. 12:6; Isa. 6:1, 8). El Señor también utilizó testigos oculares (1 Juan 1:1-3), investigaciones históricas inspiradas por el Espíritu (Luc. 1:1-3) e impresiones divinas en la mente (2 Ped. 1:21). Independientemente de los medios utilizados por el Espíritu Santo, los profetas y autores bíblicos recibieron mensajes veraces y objetivos, no subjetivos, para los destinatarios. Esto significa que los mensajes de Dios no debían ser alterados ni distorsionados de ninguna manera por sus mensajeros, aunque usaran sus propias palabras para expresar esos mensajes. La comunicación de los mensajes proféticos a las audiencias originales podía ser oral (2 Ped. 1:19-21), escrita (Juan 20:30-31) o representada (Eze. 4:1-8).
Aunque quedan muchas preguntas acerca de cómo fue inspirada la Biblia o cómo funciona la inspiración en general, ¿por qué es tan importante confiar en la Escritura como la Palabra inspirada de Dios?
Martes 27 de octubre
MENSAJES ORALES
Lee 2 Pedro 1:18-21. ¿Qué garantía tenemos de que los mensajes orales transmitidos por los profetas de Dios eran tan inspirados y confiables como los escritos? Dios habló con Adán y Eva antes y después de la caída (Gén. 2:16-17; 3:9-19). En ambos casos, ellos entendieron perfectamente sus palabras. Su voz también se escuchó con claridad en el Sinaí (Éxo. 20:1-20), así como durante el bautismo y la transfiguración de Jesús (Mat. 3:17; 17:5). Podemos interpretar erróneamente lo que otras personas nos dicen, pero no hay equívocos ni engaños cuando Dios habla a alguien.
La Biblia afirma que Dios dijo a Moisés: «Yo soy el Señor (YHWH)» (Éxo. 6:2). Muchos escritores bíblicos reconocieron haber oído la voz de Dios cuando les habló. Este fue el caso, por ejemplo, de Isaías (Isa. 8:1, 11), Jeremías (Jer. 1:4, 9, 11) y Ezequiel (Eze. 3:16; 6:1). Cualquier intento de negar estas y otras afirmaciones similares significaría cuestionar la honestidad de los profetas y la credibilidad de la propia Biblia. Así como Dios habló a los profetas en un lenguaje humano inteligible, también lo hicieron ellos a sus respectivas audiencias. Por ejemplo, Noé fue un verdadero profeta de Dios y un fiel «pregonero de justicia» (2 Ped. 2:5).
Aunque no escribió ninguna parte de la Biblia, transmitió el mensaje de Dios oralmente a sus contemporáneos, y ese mensaje no fue menos inspirado que los escritos de los profetas canónicos. Varios otros profetas, entre ellos Natán, Elías, Eliseo y Juan el Bautista, no escribieron ninguna parte de la Biblia, sino que transmitieron sus mensajes oralmente. En cuanto a Jesús, el evangelio menciona solamente que durante su ministerio terrenal «empezó a escribir en el suelo con su dedo» (Juan 8:6). Eso es todo. No tenemos constancia de que haya escrito algo más. Pero enseñó y predicó oralmente «con autoridad» (Mat. 7:29).
Algunos de sus oyentes incluso confesaron: «Jamás hombre alguno habló como este hombre» (Juan 7:40, 46). Jesús fue principalmente un comunicador oral de los mensajes de Dios, pero estos no eran menos autoritativos o vinculantes por el hecho de que él no escribiera ningún libro de la Biblia. Es interesante que los escritos de algunos profetas de Dios no hayan sido incluidos en la Biblia. ¿Por qué esos profetas no canónicos tienen la misma autoridad que los canónicos?
Miércoles 28 de octubre
MENSAJES ESCRITOS
Algunos discursos famosos han tenido un profundo impacto en la vida de las personas e incluso han cambiado el curso de la historia. Si estos discursos no se hubieran registrado, las palabras se habrían desvanecido o distorsionado con el paso del tiempo. Por lo tanto, el hecho de poner por escrito los mensajes orales hace que perduren y permite su transmisión a lo largo del tiempo. Poco después de que los israelitas salieran de Egipto y derrotaran a los amalecitas, Dios ordenó a Moisés: «Escribe esto en un libro para memoria» (Éxo. 17:14). Comenzando con Moisés, quien escribió los primeros cinco libros de la Biblia, Job y el Salmo 90, el Espíritu Santo orientó a los profetas canónicos para que produjeran los escritos que ahora constituyen los 66 libros de la Biblia.
Lee Éxodo 17:14; Juan 20:30-31; 1 Corintios 10:11; y Apocalipsis 1:19. ¿Cuáles son algunas de las razones por las que Dios pidió a sus profetas que escribieran los mensajes que les comunicó? Los diversos libros de la Biblia reflejan el estilo literario y las habilidades de sus respectivos escritores. Como veremos en el estudio de la próxima semana, los matices personales y los diversos estilos de esos escritores no restan valor a sus mensajes, pues no hay «grados» de inspiración. Algunas partes de la Biblia son más relevantes y aplicables que otras para nuestra vida y nuestra fe hoy, pero eso no significa que unas sean más inspiradas que otras.
Los escritores de la Biblia registraron a veces por escrito, ya sea ellos mismos o mediante colaboradores de confianza, los mensajes inspirados que primero transmitieron oralmente. En el libro de Deuteronomio, Moisés puso por escrito los últimos discursos que dirigió a los israelitas. Los cuatro evangelios registran muchos de los sermones y enseñanzas de Jesús durante su ministerio terrenal. En algunos casos, los profetas citaron fuentes no inspiradas (Hech. 17:28; 1 Cor. 15:33; Tito 1:12) e incluso las palabras de Satanás (Gén. 3:1-5; Mat. 4:1-11).
Debemos recordar que, así como los profetas consignaron por escrito los sentimientos y los deseos de otras personas, también expresaron sus propias reacciones humanas (ver Dan. 8:27; Apoc. 22:8-9). Además, la Biblia describe muchos buenos ejemplos que deben ser imitados, pero también muchos otros que deben ser evitados (1 Cor. 10:1-11). Al leer la Biblia, debemos tener en cuenta que, aunque no está escrita en un lenguaje perfecto, transmite un mensaje infalible que resistirá el paso del tiempo.
Jueves 29 de octubre
REPRESENTACIONES, SÍMBOLOS Y PAR ÁBOLAS
La Biblia contiene una gran variedad de imágenes verbales y metáforas. Por ejemplo, todo el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento, con los altares patriarcales, el tabernáculo mosaico y el templo de Jerusalén, era una representación del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz y de su sacerdocio celestial (Heb. 8:1-6). En las profecías de Daniel, los reinos y los poderes del mundo estaban representados por las diferentes partes de una gran imagen (Dan. 2:31-45), varios animales y cuernos (Dan. 7; 8) y dos reyes (Dan. 11). Figuras simbólicas similares aparecen también en el libro de Apocalipsis, como en el caso de las dos bestias del capítulo 13.
En sus enseñanzas, Jesús habló de sí mismo, por ejemplo, como el Pan de Vida (Juan 6:35, 41-58), la Luz del mundo (Juan 8:12; 9:5) y la Vid Verdadera (Juan 15:1-8). A su vez, ilustró la naturaleza y el crecimiento de su reino mediante la parábola del sembrador (Mat. 13:1-9, 18-23) y otras (Mat. 13:24-52, etc.). Lee Ezequiel 4:1-8. ¿Por qué los mensajes de Dios por medio de sus profetas no fueron comunicados solo verbalmente, sino que algunos de ellos fueron representados o actuados? En Ezequiel 4:1-8 aparece una vívida dramatización en la que Dios pidió al profeta que hiciera una maqueta de Jerusalén y que se acostara sobre su lado izquierdo durante 390 días como representación de la casa de Israel, y luego sobre su lado derecho durante 40 días representando a la casa de Judá.
Otro mensaje representado fue el matrimonio divinamente ordenado de Oseas con Gomer, una prostituta, como ilustración de la infidelidad espiritual de Israel para con Dios (Ose. 1:2-9). Las dramáticas experiencias de Ezequiel y Oseas debían resultar impactantes, no solo para nosotros, sino también para los destinatarios originales del mensaje. En una época en la que las advertencias de los profetas eran rechazadas abiertamente (ver 2 Crón. 36:15-21), el último acto de misericordia divina fue alertar dramáticamente al pueblo acerca de su verdadera condición para llevarlo al arrepentimiento genuino. Dios pretendía mostrarles de esa manera cuán seria era su advertencia. ¿Qué tipo de dramatización podría servir hoy para advertirnos, por ejemplo, acerca de la condición laodicense? (Ver Apoc. 3:14-18).
Viernes 30 de octubre
ELENA DE WHITE, LA REVELACIÓN Y LA INSPIRACIÓN
Los adventistas del séptimo día creemos que Elena de White fue inspirada divinamente. Sus escritos, su vida y su ministerio son los de una verdadera profeta. Ella poseía la misma inspiración que los profetas de la Biblia, aunque nunca consideró que sus escritos fueran iguales a los de las Escrituras. Por el contrario, siempre exaltó la Biblia. ¿Cómo entendía ella las revelaciones proféticas que Dios le comunicaba y el proceso de su inspiración? En primer lugar, Elena de White siempre consideró la Biblia como la revelación autoritativa e infalible de Dios.
La Biblia revela la verdad de Dios y su plan de salvación para la humanidad caída. En ese proceso, como estamos aprendiendo, él utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes. En segundo lugar, Elena de White reconocía que el proceso de inspiración implicaba una interacción entre lo divino y lo humano. Dios comunicaba sus mensajes, pero luego el profeta transmitía la instrucción divina utilizando sus propias palabras: «No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados.
La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. […] La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, p. 24). En relación con las visiones y los sueños proféticos, Elena de White entendía la inspiración divina de los pensamientos humanos como una unión entre la revelación divina y la experiencia humana. Ella escribió: «La Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el idioma de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano» (Mensajes selectos, t. 1, p. 29).
Dios utilizó diversos medios para transmitir sus mensajes, como representaciones pictóricas, palabras y pensamientos que incluían todos los sentidos del profeta. La experiencia de Elena de White fue similar a la de los escritores de la Biblia. En tercer lugar, Elena de White señaló que no todas sus experiencias y comunicaciones humanas fueron inspiradas. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, pp. 45-46).
Es importante tener en cuenta esta distinción al leer sus escritos y experiencias y relacionarnos con ello, especialmente con su correspondencia y sus diarios. Conocer el concepto que Elena de White tenía de la revelación y la inspiración nos ayuda a evitar extremos y a leer sus consejos con prudencia y discernimiento.
Para aprender más de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 1, cap. 1, pp. 17-27; El conflicto de los siglos (Florida: ACES, 2015), pp. 5-13; Ángel Manuel Rodríguez, «La revelación, la inspiración y el testimonio de las Escrituras», en El don de profecía en las Escrituras y en la historia (Miami, FL: APIA, 2016), pp. 95-122.
