Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 10:
Para el 6 de diciembre de 2025
EL VERDADERO JOSUÉ
Sábado 29 de noviembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 10:1–13; Mateo 2:15; Josué 1:1–3; Hechos 3:22–26; Hebreos 3:7-4:11; 2 Corintios 10:3–5.
PARA MEMORIZAR: “Estas cosas les sucedieron por ejemplo, y fueron escritas para advertirnos a nosotros, a los que han llegado al fin del tiempo” (1 Cor. 10:11).
El libro de Josué da la sensación de que la vida de su principal protagonista humano apunta más allá de él mismo, a una realidad mucho mayor que el propio hombre. Vemos este principio en toda la Biblia. Lo vemos, por ejemplo, en la tierra de Canaán, símbolo de nuestra esperanza eterna en una tierra nueva. También, por supuesto, el servicio del Santuario terrenal apuntaba a una realidad mucho mayor: “Pero Cristo ya vino, y ahora es el Sumo Sacerdote de los bienes definitivos.
El Santuario donde él ministra es más grande y más perfecto, y no es hecho por mano de hombre; es decir, no es de este mundo” (Heb. 9:11). Surgen entonces las siguientes preguntas: ¿De qué manera apunta Josué a un cumplimiento futuro? ¿Cómo podemos estar seguros de que tal interpretación del libro es legítima? ¿Cuáles son los principios bíblicos que rigen la aplicación del libro de Josué a las realidades del Nuevo Testamento y a los acontecimientos del fin de los tiempos? Esta semana examinaremos los principios de interpretación bíblica relativos a la tipología.
Estudiaremos cómo la propia Biblia contiene indicadores de tipología y cómo la vida de Josué prefigura el ministerio del Mesías y apunta a realidades que tienen que ver con la iglesia y con la consumación de la historia humana.
Domingo 30 de noviembre
TIPOLOGÍA BÍBLICA
Estudia los siguientes textos bíblicos que se refieren a tipos o modelos y trata de definir qué es la tipología bíblica: Rom. 5:14; 1 Cor. 10:1-13; Heb. 8:5; 9:23. Estos pasajes bíblicos utilizan el término “tipo” (griego typos) o “antitipo” (griego antitypos) para referirse a la forma en que el escritor del Nuevo Testamento definió la relación entre un texto, acontecimiento o personaje del Antiguo Testamento y su significado para su propio tiempo o para el futuro.
La tipología es una interpretación específica acerca de personas, acontecimientos o instituciones que prefiguran a Jesús u otras realidades contenidas en el Evangelio. El tipo o modelo corresponde a su antitipo (la realidad representada o ilustrada por aquel) como un molde hueco (el tipo) refleja las características de su contenido (el antitipo). Así, el tipo o modelo bíblico fue moldeado según un diseño divino que había existido concretamente o conceptualmente en la mente de Dios, y sirve para moldear futuras copias o antitipos de ese modelo previo.
Es crucial entender que los escritores del Nuevo Testamento no atribuyeron al azar un significado tipológico a algunos textos del Antiguo Testamento. Un tipo del Antiguo Testamento siempre es confirmado como tal en los escritos proféticos antes de que adquiera un cumplimiento antitípico en el Nuevo Testamento. Observa cómo aparece David en el Antiguo Testamento y cómo es tipológicamente aplicado en el Nuevo. ¿Qué lecciones podemos aprender acerca del funcionamiento de la tipología a partir de este ejemplo?
1. David (Sal. 22:1, 14–18):_________________________________________________________________________________________
2. El nuevo David (Jer. 23:5; Isa. 9:5, 6; 11:1–5): ________________________________________________________________________
3. El David antitípico (Juan 19:24):___________________________________________________________________________________
Al examinar estos textos, descubrimos que el propio Antiguo Testamento proporciona la clave para identificar y aplicar los tipos en las Escrituras. Es decir, los escritores del Nuevo Testamento, cuya Escritura era el Antiguo Testamento, fueron inspirados por el Espíritu Santo para utilizar los tipos del Antiguo Testamento para revelar la “verdad presente” (2 Ped. 1:12), especialmente acerca de Jesús y su ministerio.
Lunes 1 de diciembre
TIPO Y ANTITIPO
Los intérpretes de la Biblia no pueden decidir arbitrariamente qué constituye un tipo bíblico, o cómo se aplica ese tipo particular en el Nuevo Testamento y más allá. La Biblia misma proporciona algunos controles y principios en cuanto a la aplicación de la tipología bíblica. Del mismo modo, el Nuevo Testamento despliega el cumplimiento antitípico de un tipo o modelo previo en tres fases distintas:
(1) en la vida de Cristo (el cumplimiento cristológico), (2) en la experiencia de la iglesia (el cumplimiento eclesiológico) y (3) al final de los tiempos (el cumplimiento escatológico). Podemos encontrar estos tipos y antitipos en toda la Biblia.
Ellos resultan muy útiles para mostrar a los lectores cómo entender las Escrituras y qué verdades enseña la Palabra de Dios acerca de Jesús, la salvación y la esperanza última que tenemos. Observa los siguientes tipos o modelos que aparecen en el Antiguo Testamento: Israel, el Éxodo y el Santuario. ¿Cómo se cumple cada uno de ellos en las tres fases antitípicas: la cristológica, la eclesiológica y la escatológica?
Israel
• Fase cristológica (Mat. 2:15):_________________________________________________________________
• Fase eclesiológica (Gál. 6:16):________________________________________________________________
• Fase escatológica (Apoc. 7:4-8, 14):___________________________________________________________
El éxodo
• Fase cristológica (Mat. 2:19–21):______________________________________________________________
• Fase eclesiológica (2 Cor. 6:17):_______________________________________________________________
• Fase escatológica (Apoc. 18:4):_______________________________________________________________
El Santuario
• Fase cristológica (Mat. 26:61; Juan 1:14; 2:21):_____________________________________________________
• Fase eclesiológica (1 Cor. 3:16, 17; 2 Cor. 6:16):_____________________________________________________
• Fase escatológica (Apoc. 3:12; 11:19; 21:3, 22):_____________________________________________________
“Puesto que las Escrituras tienen un solo Autor divino, sus diversas partes mantienen coherencia entre ellas. […] Todas las doctrinas de la Biblia concuerdan unas con otras; la interpretación de pasajes individuales armonizará con la totalidad de lo que la Biblia enseña sobre un tema dado” (Raoul Dederen, ed., Tratado de teología adventista del séptimo día, pp. 75, 76). ¿Qué haces cuando te resulta difícil entender el significado de ciertos textos bíblicos?
Martes 2 de diciembre
JOSUÉ COMO FIGURA TIPOLÓGICA
A la luz de la tipología bíblica, ¿qué significa el paralelismo existente entre la experiencia de Moisés y la de Josué? Ver Éxo. 3:1, 2; Jos. 1:1-3; Núm. 13:1, 2; Jos. 2:1; Éxo. 3:5; Jos. 5:15. Como descubrimos la primera semana, Josué se presenta como un nuevo Moisés que repite los pasos más significativos del Éxodo de Egipto en la vida de la segunda generación. Al igual que Moisés, es llamado a cumplir una misión mediante un encuentro personal con el Señor. Bajo el liderazgo de ambos, el renombre de Israel inspira temor entre las naciones. Moisés lidera a Israel en el cruce del Mar Rojo, mientras que Josué lo hace en el cruce milagroso del Jordán.
A ambos líderes se les recuerda la necesidad de la circuncisión y la importancia de la Pascua. El maná comienza a caer en tiempos de Moisés y termina con Josué. A ambos se les ordena quitarse el calzado. La mano extendida de ambos señala la victoria de Israel. Moisés da instrucciones para la distribución de la tierra y la institución de ciudades de refugio. Josué cumple esas instrucciones. Ambos dirigen un discurso de despedida a la nación y renuevan el pacto entre Dios y el pueblo al final de su ministerio.
Estudia Deuteronomio 18:15-19; 34:10-12; Juan 1:21; Hechos 3:22-26 y 7:37. ¿Quién cumplió la profecía de Moisés acerca de un profeta como él? ¿Cómo encaja Josué en el cuadro? La vida de Josué fue un cumplimiento parcial de la profecía hecha por Moisés (Deut. 18:15, 18). Sin embargo, esa profecía no tuvo su cumplimiento pleno o último en Josué, pues ella solo podía ser cumplida por el Mesías. Él conocía íntimamente al Padre (Juan 1:14, 18); era veraz y revelaba fielmente a Dios (Mat. 22:16; Luc. 10:22; Juan 14:6), quien, en efecto, puso sus palabras en labios de Jesús (Juan 14:24).
En consecuencia, tanto la vida de Moisés como la de Josué se convirtieron en tipos de Jesús, el Mesías venidero. ¿Qué importancia tiene Jesús en tu caminar con él? ¿Por qué debe ser él y lo que hizo por ti el fundamento de toda tu experiencia cristiana?
Miércoles 3 de diciembre
EL VERDADERO JOSUÉ COMO ANTITIPO
La historia de Josué debe verse a través del prisma de la tipología. Las guerras dirigidas por él son acontecimientos históricos que constituyen un segmento esencial de la historia de Israel. El objetivo de esas guerras era establecer a los israelitas en la Tierra Prometida, donde podrían disfrutar en paz de la herencia que les había sido asignada, y establecer una nueva sociedad basada en los principios de la Ley de Dios.
Más tarde, autores del Antiguo Testamento, como Isaías, presentan la obra del Mesías también como consistente en asignar las “heredades desoladas [a su pueblo]” (Isa. 49:8, RVA-2015), utilizando la misma terminología que es tan frecuente en el libro de Josué. Así como la tarea de Josué había sido repartir la tierra a los israelitas, el Mesías, representado como el nuevo Josué, asigna la herencia espiritual a un nuevo Israel.
Lee Hebreos 3:7-4:11. ¿Cómo confirma el Nuevo Testamento que Josué, el nuevo Moisés, es en sí mismo un tipo de Jesucristo? Los autores del Nuevo Testamento presentaron muchos aspectos del ministerio de Jesucristo en términos de la obra de Josué. Así como este entró en Canaán después de 40 años en el desierto, Jesús, el “Josué antitípico”, entró en su ministerio terrenal después de 40 días en el desierto (Mat. 4:1-11; Luc. 4:1‑13) y en su ministerio celestial después de 40 días en el desierto de esta tierra (Hech. 1:3, 9-11; Heb. 1:2).
Después del bautismo de Jesús en el río Jordán, su “cruce del Jordán” (Mat. 3:13‑17; Mar. 1:9-11), los escritores del Evangelio citan el Salmo 2:7 e Isaías 42:1; es decir, un salmo mesiánico y una canción acerca el Siervo sufriente de Dios (Mat. 3:17; Mar. 1:11; Luc. 3:22). Por consiguiente, a través de su bautismo, Jesús es presentado como el guerrero divino que librará las guerras de Dios contra las fuerzas del mal mediante una vida de obediencia fiel, incluso hasta la muerte.
Su vida y su muerte en la Cruz provocaron la expulsión de Satanás, dirigieron la conquista de nuestros enemigos espirituales, ofrecieron descanso espiritual a su pueblo y asignaron una herencia a los redimidos (Efe. 4:8; Heb. 1:4; 9:15). ¿Qué significa poder “descansar” en lo que Cristo ha hecho por nosotros? Es decir, ¿cómo podemos tener la seguridad de que Jesús ha derrotado a Satanás en nuestro favor?
Jueves 4 de diciembre
JOSUÉ Y NOSOTROS
Josué apunta como tipo o modelo más allá del ministerio de Jesucristo hacia un cumplimiento en la vida de la iglesia, el cuerpo de Cristo. ¿En qué sentido las guerras libradas por Israel bajo Josué prefiguran las luchas espirituales de la Iglesia? ¿En qué se diferencian? Ver 1 Tim. 1:18; 2 Tim. 4:7; Efe. 6:10-12; 2 Cor. 10:3-5; Hech. 20:32. Los escritores del Nuevo Testamento reconocen el cumplimiento eclesiológico (relativo a la iglesia) de la tipología de Josué.
Los miembros del cuerpo de Cristo, la iglesia, participan en una guerra espiritual contra las fuerzas del mal; no obstante, disfrutan del reposo de la gracia de Dios (Heb. 4:9-11) y de las bendiciones de su herencia espiritual. ¿Qué dicen estos textos acerca del cumplimiento final de la tipología de Josué? 1 Ped. 1:4; Col. 3:24; Apoc. 20:9; 21:3. El cumplimiento final y completo de la tipología de Josué ocurrirá en ocasión de la segunda venida de Jesucristo (aspecto apocalíptico/escatológico de la tipología).
La vida de Josué reflejaba a tal punto el carácter de Dios que ciertos aspectos de ella adquirieron un carácter profético que presagiaba la actividad y la persona del Mesías. Desde nuestra perspectiva histórica, el Mesías ya ha venido. Su ministerio no necesita ser prefigurado, pero seguimos teniendo el privilegio de reflejar su carácter: la gloria que Cristo anhelaba compartir con sus discípulos (Juan 17:22) y que puede llegar a ser nuestra si contemplamos el carácter de Cristo (2 Cor. 3:18). Cuanto más contemplamos a Jesús, más reflejamos la belleza de su carácter.
Esto es fundamental en nuestro caminar diario con Cristo. Por eso es tan importante dedicar tiempo al estudio diario de la Palabra y a reflexionar acerca de la vida, el carácter y las enseñanzas de Jesús. Somos transformados por la contemplación. Josué, el tipo o modelo, preguntó a los israelitas: “¿Hasta cuándo serán negligentes para ir a tomar posesión de la tierra que les dio el Señor, Dios de sus padres?” (Jos. 18:3). ¿Cómo formularía hoy esa pregunta Jesús, el antitipo de Josué?
Viernes 5 de Diciembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“La misión de Cristo no fue entendida por la gente de su tiempo. […] Las tradiciones, las máximas y los estatutos de los hombres ocultaron de su vista las lecciones que Dios se proponía transmitirles. Esas máximas y tradiciones llegaron a ser un obstáculo para la comprensión y práctica de la religión verdadera. Y cuando vino la Realidad, en la persona de Cristo, no reconocieron en él el cumplimiento de todos sus símbolos, la sustancia de todas sus sombras. Rechazaron a Cristo, el ser a quien representaban sus ceremonias, y se aferraron a sus mismos símbolos e inútiles ceremonias.
El Hijo de Dios había venido, pero ellos continuaban pidiendo una señal. Al mensaje: ‘Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado’, contestaron exigiendo un milagro. El Evangelio de Cristo era un tropezadero para ellos porque demandaban señales en vez de un Salvador. Esperaban que el Mesías probase sus aseveraciones por poderosos actos de conquista, para establecer su imperio sobre las ruinas de los imperios terrenales. Cristo contestó a esta expectativa con la parábola del sembrador. No por la fuerza de las armas, no por violentas interposiciones había de prevalecer el Reino de Dios, sino por la implantación de un nuevo principio en el corazón de los hombres” (Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, pp. 17, 18). “La iglesia necesita fieles Caleb y Josué que estén prontos a aceptar la vida eterna con la única condición que Dios impone: la obediencia. Nuestras iglesias sufren por falta de obreros.
Nuestro campo es el mundo. Necesitamos misioneros en las ciudades y los pueblos que están aún más subyugados por la idolatría que los paganos de Oriente, los cuales nunca vieron la luz de la verdad. El verdadero espíritu misionero ha abandonado las iglesias que hacen profesión de manera tan exaltada. El amor por las almas y el deseo de llevarlas al regazo de Cristo ha dejado de brillar en sus corazones. Buscamos trabajadores honestos. ¿Nadie responderá al clamor que se eleva de todos los rincones: ‘Pasa [...] y ayúdanos’ (Hech. 16:9)?” (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 156).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cómo te ayuda la tipología bíblica a comprender mejor el ministerio de Jesucristo en tu favor?
2. ¿En qué se parece nuestra guerra espiritual a la conquista de Canaán y en qué se diferencia de ella?
3. Reflexiona acerca del cumplimiento final de la tipología de Josué. ¿De qué manera la imagen de un mundo sin dolor, sufrimiento ni muerte nos imparte una esperanza real en medio de las luchas de la vida?
4. Josué reflejó el carácter de Dios hasta el punto de prefigurar el ministerio de Cristo. ¿Cuáles son algunas maneras prácticas en que puedes permitir que Jesús refleje su carácter en ti de manera más plena?
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 5:
Para el 31 de octubre de 2026
REVELACIÓN E INSPIRACIÓN
Sábado 24 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hebreos 1:1-2; 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:18-21; Éxodo 17:14; Apocalipsis 1:19; Ezequiel 4:1-8.
PARA MEMORIZAR: «La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos lo que debe suceder pronto; y la declaró mediante su ángel a su siervo Juan. Y Juan testifica de todo lo que vio, de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo» (Apoc. 1:1-2).
El apóstol Juan había formado parte del círculo íntimo de los doce discípulos (Luc. 8:51; Mat. 17:1; 26:36-37). Tras la ascensión de Cristo, continuó su ministerio en Jerusalén. Sin embargo, antes de la caída de la ciudad (70 d. C.), se trasladó a Éfeso para supervisar las iglesias de la provincia romana de Asia Menor. Durante la persecución cristiana bajo el emperador romano Domiciano, el apóstol fue exiliado a Patmos, una isla del mar Egeo. En Patmos, Juan recibió mensajes proféticos especiales que estaban dirigidos no solo a las siete iglesias de Asia Menor, sino a los cristianos de todas las épocas (Apoc. 1:1-3, 9-11).
La cadena de transmisión del mensaje profético, de la que Juan formaba parte, era la siguiente: Dios Padre a Jesucristo, Jesús al ángel, este al apóstol Juan, y Juan a los lectores y oyentes. Este es un ejemplo clásico del proceso de revelación e inspiración en el que Dios utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes a la humanidad. La lección de esta semana examina específicamente el proceso multiforme de revelación e inspiración, con especial atención a las formas orales, escritas y representadas mediante las cuales el mensaje divino ha sido comunicado a los seres humanos.
Domingo 25 de octubre
REVELACIÓN GENERAL Y ESPECIAL
Lee Hebreos 1:1-2. ¿Por qué está Dios tan interesado en comunicarse con nosotros? ¿Qué nos está diciendo por medio de Jesús y de los profetas? El Creador del cosmos se comunica con nosotros porque somos seres humanos caídos en un mundo pecaminoso y nos enfrentamos a la muerte, el sufrimiento y las pruebas. Por lo tanto, Dios desea que sepamos por qué estamos aquí, por qué existe el mal y por qué podemos confiar en su amor a pesar de todo. La revelación general de Dios, tal como se aprecia en el mundo natural, habla elocuentemente de su poder infinito y su amor benevolente. El rey David exclamó: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Sal. 19:1).
El apóstol Pablo añadió: «Los atributos invisibles de Dios, su eterno poder y su divinidad se ven claramente desde la creación del mundo, y se entienden por las cosas que han sido creadas; de modo que no tienen excusa» (Rom. 1:20). También resulta asombroso reflexionar acerca del poder restaurador divino manifestado en los misteriosos procesos de nuestro mundo. De hecho, «el poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Si se corta un árbol, si un ser humano se lastima o se rompe un hueso, la naturaleza empieza inmediatamente a reparar el daño. Aun antes de que exista la necesidad, están listos los elementos sanadores, y tan pronto como se lastima una parte, todas las energías se dedican a la obra de restauración» (Elena de White, La educación, p. 113).
Por muy hermoso e instructivo que pueda ser el mundo natural, no solo revela el poder y el amor de Dios, sino también la presencia del mal (ver Gén. 3:14-19; Mat. 13:24-30). Este mensaje ambiguo solo puede ser comprendido adecuadamente a la luz de la revelación especial de Dios, tanto en la persona de Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, como en la Biblia, la Palabra escrita de Dios que da testimonio de él (Juan 5:39).
Las Escrituras son el registro inspirado de los mensajes de Dios a todos los seres humanos a lo largo de los siglos. Ellas nos hablan de la creación del mundo, de la trágica caída, del asombroso plan divino de redención y de la restauración final del planeta Tierra. Por breves y selectivas que puedan ser algunas narraciones bíblicas, siempre son dignas de confianza, pues Dios es quien nos habla en ellas (ver 2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:19-21). Aunque la naturaleza señala sin duda a la realidad del poder y el amor del Creador, ¿por qué necesitamos tan desesperadamente la Palabra escrita? ¿Qué nos dice esta que la naturaleza no puede comunicarnos?
Lunes 26 de octubre
EL PROCESO DE LA INSPIRACIÓN
Son muchos los libros que han llegado hasta nosotros a través de los siglos además de la Biblia. Sin embargo, consideramos que esta es la Palabra de Dios. ¿Qué la diferencia de otros escritos? Lee 2 Timoteo 3:15-17 y Santiago 1:17. ¿Qué mensaje importante debemos extraer de estos versículos? Existe cierto debate acerca de cuál es la mejor traducción de 2 Timoteo 3:16, pero la mayoría de las versiones de la Biblia vierten este pasaje de manera similar, enfatizando que toda la Biblia es de origen divino (2 Ped. 1:20-21).
Un comentarista bíblico afirma que «parece más probable que Pablo esté contemplando aquí las Escrituras en su conjunto, en el sentido de que todas ellas son útiles “para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia”, en lugar de querer decir que cada pasaje bíblico es útil en esos aspectos» (George W. Knight III, The Pastoral Epistles: A Commentary on the Greek Text [Eerdmans, 1992], p. 445). La inspiración profética que dio origen a la Biblia consistió en la asistencia dada por el Espíritu Santo a los profetas genuinos para que pudieran comunicar de manera fidedigna los mensajes divinos. Esa ayuda estuvo presente no solo en el proceso de recepción de los mensajes, sino también en su comunicación clara y fiel a sus destinatarios.
Los mensajes de Dios llegaron por medio de visiones y sueños (Núm. 12:6; Isa. 6:1, 8). El Señor también utilizó testigos oculares (1 Juan 1:1-3), investigaciones históricas inspiradas por el Espíritu (Luc. 1:1-3) e impresiones divinas en la mente (2 Ped. 1:21). Independientemente de los medios utilizados por el Espíritu Santo, los profetas y autores bíblicos recibieron mensajes veraces y objetivos, no subjetivos, para los destinatarios. Esto significa que los mensajes de Dios no debían ser alterados ni distorsionados de ninguna manera por sus mensajeros, aunque usaran sus propias palabras para expresar esos mensajes. La comunicación de los mensajes proféticos a las audiencias originales podía ser oral (2 Ped. 1:19-21), escrita (Juan 20:30-31) o representada (Eze. 4:1-8).
Aunque quedan muchas preguntas acerca de cómo fue inspirada la Biblia o cómo funciona la inspiración en general, ¿por qué es tan importante confiar en la Escritura como la Palabra inspirada de Dios?
Martes 27 de octubre
MENSAJES ORALES
Lee 2 Pedro 1:18-21. ¿Qué garantía tenemos de que los mensajes orales transmitidos por los profetas de Dios eran tan inspirados y confiables como los escritos? Dios habló con Adán y Eva antes y después de la caída (Gén. 2:16-17; 3:9-19). En ambos casos, ellos entendieron perfectamente sus palabras. Su voz también se escuchó con claridad en el Sinaí (Éxo. 20:1-20), así como durante el bautismo y la transfiguración de Jesús (Mat. 3:17; 17:5). Podemos interpretar erróneamente lo que otras personas nos dicen, pero no hay equívocos ni engaños cuando Dios habla a alguien.
La Biblia afirma que Dios dijo a Moisés: «Yo soy el Señor (YHWH)» (Éxo. 6:2). Muchos escritores bíblicos reconocieron haber oído la voz de Dios cuando les habló. Este fue el caso, por ejemplo, de Isaías (Isa. 8:1, 11), Jeremías (Jer. 1:4, 9, 11) y Ezequiel (Eze. 3:16; 6:1). Cualquier intento de negar estas y otras afirmaciones similares significaría cuestionar la honestidad de los profetas y la credibilidad de la propia Biblia. Así como Dios habló a los profetas en un lenguaje humano inteligible, también lo hicieron ellos a sus respectivas audiencias. Por ejemplo, Noé fue un verdadero profeta de Dios y un fiel «pregonero de justicia» (2 Ped. 2:5).
Aunque no escribió ninguna parte de la Biblia, transmitió el mensaje de Dios oralmente a sus contemporáneos, y ese mensaje no fue menos inspirado que los escritos de los profetas canónicos. Varios otros profetas, entre ellos Natán, Elías, Eliseo y Juan el Bautista, no escribieron ninguna parte de la Biblia, sino que transmitieron sus mensajes oralmente. En cuanto a Jesús, el evangelio menciona solamente que durante su ministerio terrenal «empezó a escribir en el suelo con su dedo» (Juan 8:6). Eso es todo. No tenemos constancia de que haya escrito algo más. Pero enseñó y predicó oralmente «con autoridad» (Mat. 7:29).
Algunos de sus oyentes incluso confesaron: «Jamás hombre alguno habló como este hombre» (Juan 7:40, 46). Jesús fue principalmente un comunicador oral de los mensajes de Dios, pero estos no eran menos autoritativos o vinculantes por el hecho de que él no escribiera ningún libro de la Biblia. Es interesante que los escritos de algunos profetas de Dios no hayan sido incluidos en la Biblia. ¿Por qué esos profetas no canónicos tienen la misma autoridad que los canónicos?
Miércoles 28 de octubre
MENSAJES ESCRITOS
Algunos discursos famosos han tenido un profundo impacto en la vida de las personas e incluso han cambiado el curso de la historia. Si estos discursos no se hubieran registrado, las palabras se habrían desvanecido o distorsionado con el paso del tiempo. Por lo tanto, el hecho de poner por escrito los mensajes orales hace que perduren y permite su transmisión a lo largo del tiempo. Poco después de que los israelitas salieran de Egipto y derrotaran a los amalecitas, Dios ordenó a Moisés: «Escribe esto en un libro para memoria» (Éxo. 17:14). Comenzando con Moisés, quien escribió los primeros cinco libros de la Biblia, Job y el Salmo 90, el Espíritu Santo orientó a los profetas canónicos para que produjeran los escritos que ahora constituyen los 66 libros de la Biblia.
Lee Éxodo 17:14; Juan 20:30-31; 1 Corintios 10:11; y Apocalipsis 1:19. ¿Cuáles son algunas de las razones por las que Dios pidió a sus profetas que escribieran los mensajes que les comunicó? Los diversos libros de la Biblia reflejan el estilo literario y las habilidades de sus respectivos escritores. Como veremos en el estudio de la próxima semana, los matices personales y los diversos estilos de esos escritores no restan valor a sus mensajes, pues no hay «grados» de inspiración. Algunas partes de la Biblia son más relevantes y aplicables que otras para nuestra vida y nuestra fe hoy, pero eso no significa que unas sean más inspiradas que otras.
Los escritores de la Biblia registraron a veces por escrito, ya sea ellos mismos o mediante colaboradores de confianza, los mensajes inspirados que primero transmitieron oralmente. En el libro de Deuteronomio, Moisés puso por escrito los últimos discursos que dirigió a los israelitas. Los cuatro evangelios registran muchos de los sermones y enseñanzas de Jesús durante su ministerio terrenal. En algunos casos, los profetas citaron fuentes no inspiradas (Hech. 17:28; 1 Cor. 15:33; Tito 1:12) e incluso las palabras de Satanás (Gén. 3:1-5; Mat. 4:1-11).
Debemos recordar que, así como los profetas consignaron por escrito los sentimientos y los deseos de otras personas, también expresaron sus propias reacciones humanas (ver Dan. 8:27; Apoc. 22:8-9). Además, la Biblia describe muchos buenos ejemplos que deben ser imitados, pero también muchos otros que deben ser evitados (1 Cor. 10:1-11). Al leer la Biblia, debemos tener en cuenta que, aunque no está escrita en un lenguaje perfecto, transmite un mensaje infalible que resistirá el paso del tiempo.
Jueves 29 de octubre
REPRESENTACIONES, SÍMBOLOS Y PAR ÁBOLAS
La Biblia contiene una gran variedad de imágenes verbales y metáforas. Por ejemplo, todo el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento, con los altares patriarcales, el tabernáculo mosaico y el templo de Jerusalén, era una representación del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz y de su sacerdocio celestial (Heb. 8:1-6). En las profecías de Daniel, los reinos y los poderes del mundo estaban representados por las diferentes partes de una gran imagen (Dan. 2:31-45), varios animales y cuernos (Dan. 7; 8) y dos reyes (Dan. 11). Figuras simbólicas similares aparecen también en el libro de Apocalipsis, como en el caso de las dos bestias del capítulo 13.
En sus enseñanzas, Jesús habló de sí mismo, por ejemplo, como el Pan de Vida (Juan 6:35, 41-58), la Luz del mundo (Juan 8:12; 9:5) y la Vid Verdadera (Juan 15:1-8). A su vez, ilustró la naturaleza y el crecimiento de su reino mediante la parábola del sembrador (Mat. 13:1-9, 18-23) y otras (Mat. 13:24-52, etc.). Lee Ezequiel 4:1-8. ¿Por qué los mensajes de Dios por medio de sus profetas no fueron comunicados solo verbalmente, sino que algunos de ellos fueron representados o actuados? En Ezequiel 4:1-8 aparece una vívida dramatización en la que Dios pidió al profeta que hiciera una maqueta de Jerusalén y que se acostara sobre su lado izquierdo durante 390 días como representación de la casa de Israel, y luego sobre su lado derecho durante 40 días representando a la casa de Judá.
Otro mensaje representado fue el matrimonio divinamente ordenado de Oseas con Gomer, una prostituta, como ilustración de la infidelidad espiritual de Israel para con Dios (Ose. 1:2-9). Las dramáticas experiencias de Ezequiel y Oseas debían resultar impactantes, no solo para nosotros, sino también para los destinatarios originales del mensaje. En una época en la que las advertencias de los profetas eran rechazadas abiertamente (ver 2 Crón. 36:15-21), el último acto de misericordia divina fue alertar dramáticamente al pueblo acerca de su verdadera condición para llevarlo al arrepentimiento genuino. Dios pretendía mostrarles de esa manera cuán seria era su advertencia. ¿Qué tipo de dramatización podría servir hoy para advertirnos, por ejemplo, acerca de la condición laodicense? (Ver Apoc. 3:14-18).
Viernes 30 de octubre
ELENA DE WHITE, LA REVELACIÓN Y LA INSPIRACIÓN
Los adventistas del séptimo día creemos que Elena de White fue inspirada divinamente. Sus escritos, su vida y su ministerio son los de una verdadera profeta. Ella poseía la misma inspiración que los profetas de la Biblia, aunque nunca consideró que sus escritos fueran iguales a los de las Escrituras. Por el contrario, siempre exaltó la Biblia. ¿Cómo entendía ella las revelaciones proféticas que Dios le comunicaba y el proceso de su inspiración? En primer lugar, Elena de White siempre consideró la Biblia como la revelación autoritativa e infalible de Dios.
La Biblia revela la verdad de Dios y su plan de salvación para la humanidad caída. En ese proceso, como estamos aprendiendo, él utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes. En segundo lugar, Elena de White reconocía que el proceso de inspiración implicaba una interacción entre lo divino y lo humano. Dios comunicaba sus mensajes, pero luego el profeta transmitía la instrucción divina utilizando sus propias palabras: «No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados.
La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. […] La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, p. 24). En relación con las visiones y los sueños proféticos, Elena de White entendía la inspiración divina de los pensamientos humanos como una unión entre la revelación divina y la experiencia humana. Ella escribió: «La Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el idioma de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano» (Mensajes selectos, t. 1, p. 29).
Dios utilizó diversos medios para transmitir sus mensajes, como representaciones pictóricas, palabras y pensamientos que incluían todos los sentidos del profeta. La experiencia de Elena de White fue similar a la de los escritores de la Biblia. En tercer lugar, Elena de White señaló que no todas sus experiencias y comunicaciones humanas fueron inspiradas. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, pp. 45-46).
Es importante tener en cuenta esta distinción al leer sus escritos y experiencias y relacionarnos con ello, especialmente con su correspondencia y sus diarios. Conocer el concepto que Elena de White tenía de la revelación y la inspiración nos ayuda a evitar extremos y a leer sus consejos con prudencia y discernimiento.
Para aprender más de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 1, cap. 1, pp. 17-27; El conflicto de los siglos (Florida: ACES, 2015), pp. 5-13; Ángel Manuel Rodríguez, «La revelación, la inspiración y el testimonio de las Escrituras», en El don de profecía en las Escrituras y en la historia (Miami, FL: APIA, 2016), pp. 95-122.
