Lección 11:
Para el 14 de marzo de 2026
VIVIR CON CRISTO
Sábado 7 de marzo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 3:1–17; Romanos 1:18; 6:1–7; Efesios 4:22–24; Deuteronomio 7:6–8; 1 Samuel 16:23. PARA MEMORIZAR: “Y sobre todo, vístanse de amor, que es el vínculo de la perfección” (Col. 3:14).
Es muy común la idea de que las personas demasiado espirituales corren el peligro de vivir desconectadas de la realidad. Si bien eso puede tener cierto sentido, Pablo destaca un concepto igualmente importante en Colosenses 3: Si tenemos una mentalidad demasiado terrenal, no seremos de utilidad celestial para el Señor. Pablo señala muchos principios prácticos y reales que nacen del Cielo, y que solo pueden entender quienes han “resucitado con Cristo” (Col. 3:1).
Los consejos del apóstol son principios muy prácticos que mejorarán todas nuestras relaciones, no solo las del ámbito de la iglesia. Jesús dijo: “Pero yo les digo: ‘Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los aborrecen, y oren por los que los maltratan y persiguen. Para que sean hijos de su Padre celestial, que envía su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos” (Mat. 5:44, 45).
Eso suena imposible y lo es, humanamente hablando. Necesitamos morir al yo antes de poder vivir realmente para Dios. Por eso, debemos tener una mentalidad celestial si esperamos ser de alguna utilidad terrenal para nuestro Padre celestial. Esta semana veremos cómo el hecho de vivir con Cristo puede marcar la diferencia, ahora y en la Eternidad. Estrategias y herramientas.
Domingo 8 de marzo
MENTALIDAD CELESTIAL
Lee Colosenses 3:1-4. ¿Qué condición es necesaria para tener una mentalidad celestial? Desde la cima de una montaña es posible contemplar el vasto paisaje circundante. Las montañas han sido frecuentadas desde tiempos inmemoriales por quienes procuran una experiencia más cercana con Dios (ver Sal. 121:1, 2). Incluso los paganos construían montañas artificiales llamadas zigurats, para reunirse allí con sus dioses. Curiosamente, la ciudad de Ur, que Abram fue llamado a abandonar, tenía un gran zigurat visible desde varios kilómetros a la redonda. Pero la altura no acerca a nadie al Cielo en un sentido espiritual. El esfuerzo humano no es suficiente para ello. Solo es posible acercarse al Cielo en virtud del milagro de la gracia, por el cual morimos y resucitamos con Cristo (figuradamente, mediante el bautismo [Col. 2:12, 13]).
Nótese que desde el principio de Colosenses 3 se insiste repetidamente en lo que está arriba, es decir, lo que hay en el Cielo: “Las cosas de arriba”, “donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”, “con él en gloria” (Col. 3:1-4). Ciertamente hay muchas cosas en la vida cristiana que no tienen explicación. ¿Cómo puede alguien “morir” y “resucitar” sin haber dejado de existir literalmente? Hay muchas cosas que no tienen sentido para la mente natural, que no está dirigida por el Espíritu Santo. Pero la muerte al pecado y la resurrección con Cristo son realidades genuinas para quienes tienen una mente espiritual porque han recibido el nuevo corazón prometido por Dios. Como afirma un conocido himno: “¿Me preguntas cómo sé que él vive? Porque vive dentro de mi corazón”. No obstante, Pablo prescribe estos mandamientos porque existe una necesidad constante de que la vida espiritual sea renovada (ver 2 Cor. 4:16). En efecto, podemos caer y perder la salvación, y nunca estamos libres de la tentación en esta vida.
Por lo tanto, debemos optar cada día por buscar “las cosas de arriba” (Col. 3:1). Nuestra vida eterna está a salvo, “escondida con Cristo en Dios” (Col. 3:3), pero la expresión externa de esa vida estará lejos de ser escondida. ¿Dónde están normalmente tus pensamientos: arriba o abajo? Si están abajo, ¿cómo puedes cambiar su ubicación?
Lunes 9 de marzo
ACABEMOS CON LO TERRENAL
Actualmente se escuchan muchos eslóganes: “¡Acabemos con la guerra!” “¡Acabemos con la deforestación!” “¡Acabemos con las armas nucleares!” Pero uno que probablemente nunca hayamos oído es “¡Acabemos con lo terrenal!” Eso simplemente no armoniza con la sensibilidad de nuestro mundo. El problema de la mayoría de los eslóganes no es que propician algo incorrecto, sino que son demasiado acotados o estrechos de miras desde la perspectiva de la Eternidad. Nuestro enfoque debe ser eternamente más elevado. Lee Colosenses 3:5, 6 (ver también Rom. 6:1-7). ¿Cómo experimentamos lo que significa estar muertos al yo y a lo terrenal y vivos para “las cosas de arriba” (Col. 3:1)? Aunque espiritualmente hemos muerto con Cristo, nuestros “miembros”, es decir, las tentaciones que nos presentan nuestro cuerpo y nuestra mente, necesitan morir.
No obstante, debemos tener presentes dos cosas en relación con este mandato. En primer lugar, la forma griega que utiliza Pablo en Colosenses 3:1 supone que hemos resucitado con Cristo. En segundo lugar, la expresión “por tanto” indica que el mandato de Colosenses 3:5 es una consecuencia de ese hecho. Podemos dar muerte a las cosas terrenales (fornicación, impureza, pasiones, malos deseos, codicia, etc.) solo porque hemos resucitado con Cristo y disponemos de su vida espiritual y su poder para eliminar estas cosas de nuestras mentes y vidas. La frase griega traducida como “la ira de Dios” solo aparece en Colosenses 3:6 y en Romanos 1:18. Dios “entrega” a las personas a sus propios caminos perversos, en el sentido de que respeta su libertad de elección, y como resultado “viene” o se manifiesta su ira (ver Apoc. 6:16, 17) “sobre los desobedientes” (Col. 3:6). En Romanos 1:18, Pablo se refiere a “la impiedad y la injusticia”.
Luego, en Romanos 1:24, equipara la “inmundicia” (usa la misma palabra griega que se encuentra en Col. 3:5) específicamente con las personas que satisfacen “la concupiscencia de sus corazones, de modo que deshonraron sus propios cuerpos entre sí mismos”. ¿En qué sentido deshonran sus cuerpos? En primer lugar, porque se niegan a reconocer al Creador, pero también a causa de “pasiones vergonzosas”. “Aun sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. De igual modo también los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se encendieron en sus malos deseos los unos con los otros, cometiendo infamias hombres con hombres” (Rom. 1:26, 27). ¿Qué significa la expresión “hagan morir en ustedes lo terrenal” (Col. 3:5)?
Martes 10 de marzo
RENOVACIÓN EN EL CONOCIMIENTO
Lee Colosenses 3:6-11. ¿Cómo continúa Pablo su exposición? Las palabras iniciales de Colosenses 3:8 (“pero ahora”) señalan el cambio dramático y decisivo que conduce de la muerte a la vida. La palabra “ahora” está expresada de manera enfática en griego. Ahora, es decir, puesto que han resucitado con Cristo y buscan las cosas de arriba, la vida presente de ustedes debe mostrar un marcado contraste con su vida anterior. Habiendo hecho morir “lo terrenal” “en ustedes” (Col. 3:5), “ahora, dejen también ustedes todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, palabras groseras” (Col. 3:8). Tanto la ira como el enojo pueden describir la justa respuesta de Dios al pecado (tema tratado ayer), al igual que la de Jesús (Mar. 3:5; Apoc. 6:16). Por el contrario, se exhorta a cada uno a ser “rápido para escuchar, lento para hablar, lento para enojarse, porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Sant. 1:19, 20). La malicia desea la desgracia del otro. La maledicencia o calumnia tiene por objeto difamar.
Pablo también condena el lenguaje abusivo y obsceno. Por último, está prohibido mentirse unos a otros (Lev. 19:11, 18), “habiéndose despojado del viejo hombre con sus prácticas” (Col. 3:9). ¿Qué quiere decir Pablo cuando contrasta el “viejo hombre” con el “hombre nuevo”? Ver Romanos 6:6 y Efesios 4:22-24. Los verbos que Pablo emplea para esta transformación que conduce de lo viejo a lo nuevo aluden a la vestimenta, como si alguien se quitara sus prendas de vestir viejas y sucias para reemplazarlas por vestiduras nuevas e inmaculadas (comparar con Zac. 3:4). Una distinción similar entre lo viejo y lo nuevo se hace en relación con el Antiguo Pacto y el Nuevo, los cuales se caracterizan respectivamente por la letra externa de la Ley y por la ley que el Espíritu escribe en el corazón (2 Cor. 3:4-18). Estas metáforas describen la conversión y sus efectos, la “nueva creación” (2 Cor. 5:17).
Somos renovados “hasta el conocimiento pleno, conforme a la imagen de su Creador [Cristo]” (Col. 3:10), quien es la imagen del Dios invisible (Col. 1:15). El conocimiento de Cristo a través de su Palabra nos transforma “a su misma imagen, con siempre creciente gloria” (2 Cor. 3:18). Esto nos sitúa por encima de todas las fronteras étnicas, geográficas y sociales (Col. 3:11), porque somos ciudadanos de un reino superior. Lee Colosenses 3:11. ¿Qué nos dice acerca de la unidad que debemos tener en Cristo?
Miércoles 11 de marzo
EL CAR ÁCTER DE LA NUEVA VIDA
Tras describir las características negativas y los malos hábitos desechados cuando venimos a Cristo, Pablo se refiere a lo positivo, como si pasara de las tinieblas a la luz. Lee Colosenses 3:12-14. ¿Cómo son descritos los creyentes y cómo se relaciona esto con las cualidades con las que deben “vestirse”? Al igual que Israel, llamado por Dios a ser su pueblo especial y reflejar su carácter, los creyentes en Jesús son “los elegidos de Dios” (Col. 3:12), sus escogidos. Sin embargo, no todos están a la altura de este llamado. Como dijo Jesús: “Porque muchos son los llamados, y pocos los elegidos” (Mat. 22:14, comparar con Mat. 24:22, 24, 31). Las referencias de Pablo a los elegidos tienen un significado similar (Rom. 8:33; 2 Tim. 2:10). Además, al igual que con Israel, los creyentes son amados por Dios y “consagrados” (Deut. 7:6-8). Este privilegio conlleva una importante responsabilidad: “Para que anuncien las virtudes de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2:9).
Esa proclamación consiste en el testimonio de nuestra vida. Las ocho cualidades mencionadas por Pablo son una verdadera lista. “Entrañable compasión, benignidad, humildad, mansedumbre y tolerancia. Sopórtense y perdónense unos a otros” y “sobre todo [...] amor” (Col. 3:12-14). Estas cualidades solo pueden surgir de un corazón unido a Cristo, pues describen su carácter y la manera en que nos ha tratado. Debemos perdonar a los demás “de la manera que Cristo [nos] perdonó” (vers. 13). El amor es “el vínculo de la perfección” (vers. 14), pues su amor por nosotros nos une a él y nos permite amar verdaderamente a los demás (1 Juan 4:11, 12). Estas cualidades influyen en nuestras relaciones de dos maneras. En primer lugar, el hecho de mostrar amor, misericordia, bondad y perdón a los demás resulta una bendición tanto para nosotros como para ellos.
Amar a las personas y ser una bendición para ellas es algo muy gratificante. Normalmente, las personas nos responderán con amabilidad, y seguiremos disfrutando de la misericordia y el perdón de Dios (Mat. 5:7; 6:14). En segundo lugar, y más importante aún, una conducta tal glorifica a Dios y puede animar a otros a creer y seguir a Jesús, pues muestra el poder de la gracia divina. “Ninguna otra influencia que pueda rodear al alma humana ejerce tanto poder sobre ella como la de una vida abnegada. El argumento más poderoso en favor del evangelio es un cristiano amante y amable” (Elena de White, El ministerio de curación [Florida: ACES, 2008], pp. 372, 373). ¿Cuán bien representa a Jesús tu manera de tratar a los demás, especialmente a quienes son tal vez descorteses contigo?
Jueves 12 de marzo
VIVIENDO LA NUEVA VIDA
La preocupación de Pablo por la paz y la armonía en la iglesia se observa claramente en los últimos versículos de Colosenses 3. Ya hemos examinado con cierto detalle la paz de Dios (ver la lección 7). A diferencia de la pax romana (la paz romana), la pax Christi (la paz de Cristo) no es impuesta desde afuera, sino que debe “gobernarnos” desde nuestro interior (vers. 15). Eso solo puede suceder si Cristo tiene el control. Lee Colosenses 3:16, 17. ¿Qué es lo que permite a Cristo tener el control y qué papel desempeña la música en todo esto? El lenguaje usado en ese texto es muy descriptivo. Representa la palabra de Cristo que se instala en nosotros.
Eso ocurre cuando leemos la Biblia con atención para escuchar y aprender de la sabiduría de Dios. Al parecer, aunque el texto en griego es algo ambiguo, la música desempeña un papel importante en la instrucción y la exhortación mutuas (Col. 3:16). Pablo no se refiere a cualquier música, sino que utiliza una terminología muy específica, tanto aquí como en Efesios 5:19: “Salmos, himnos y canciones espirituales”. Aunque no es seguro, parece que aquí se hace una distinción entre los salmos del Antiguo Testamento y una creciente colección de himnos cristianos de la época del Nuevo Testamento. “Canciones espirituales” puede ser un término genérico usado como designación de cualquier canto de alabanza relacionado con la experiencia espiritual o la vida de la iglesia. Las palabras de esos cánticos eran el medio para comunicar la verdad e instruir acerca de cómo vivir la nueva vida de un cristiano.
Muchos grandes himnos de los últimos siglos contienen poderosos mensajes de esperanza y seguridad, tan necesarios en un mundo que pugna por arrastrarnos hacia abajo. La influencia de la música es poderosa. El rey Saúl se tranquilizaba cuando David tocaba el arpa (1 Sam. 16:23). Pero, cuando el rey sintió que David se convirtió en su rival, la ira y el resentimiento de aquel aumentaron (1 Sam. 18:10, 11). Se ha demostrado clínicamente que la música clásica serena reduce la ansiedad, optimiza el funcionamiento del cerebro, produce relajación, alivia el dolor y favorece la sociabilización. ¿Quién no ha experimentado la poderosa influencia positiva o negativa de la música en las emociones y los pensamientos? La música adecuada puede ser espiritualmente edificante. Se nos dice que hagamos todo “en el nombre del Señor Jesús” (Col. 3:17). ¿Haces eso? Si no es así, ¿cómo puedes lograrlo? Es decir, ¿qué debes dejar de hacer si no puedes hacerlo en el nombre del Señor?
Viernes 13 de marzo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Cuando el Espíritu de Dios domina la mente y el corazón, la persona convertida prorrumpe en una nueva canción; porque ha reconocido que la promesa de Dios ha sido cumplida en su experiencia; que su transgresión ha sido perdonada; su pecado, cubierto. Ha sentido arrepentimiento hacia Dios por la violación de su divina Ley, y fe hacia Cristo, quien murió por la justificación del hombre. Justificado ‘pues por la fe’ tiene ‘paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo’ (Rom. 5:1). “Pero, habiendo alcanzado esa experiencia, el cristiano no debe cruzarse de brazos conforme con lo que ha logrado. Aquel que está determinado a entrar en el reino espiritual encontrará que todos los poderes y las pasiones de la naturaleza no regenerada, respaldados por las fuerzas del reino de las tinieblas, están preparados para atacarlo.
Cada día debe renovar su consagración, cada día debe batallar contra el pecado. Los hábitos antiguos, las tendencias hereditarias hacia el mal, se disputarán el dominio, y contra ellos debe siempre velar, apoyándose en el poder de Cristo para obtener la victoria. […] “El poder de una vida más elevada, pura y noble es nuestra gran necesidad. El mundo abarca demasiado de nuestros pensamientos, y el Reino de los Cielos demasiado poco. “En sus esfuerzos por alcanzar el ideal de Dios, el cristiano no debería desesperarse de ningún empeño. A todos es prometida la perfección moral y espiritual por la gracia y el poder de Cristo. Él es el origen del poder, la fuente de la vida. Nos lleva a su Palabra, y del árbol de la vida nos presenta hojas para la sanidad de las almas enfermas de pecado. Nos guía hacia el trono de Dios, y pone en nuestra boca una oración por la cual somos traídos en estrecha relación con él. En nuestro favor pone en operación los todopoderosos agentes del Cielo. A cada paso sentimos su poder viviente” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles, pp. 393, 394).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Has experimentado la justificación por la fe? ¿Cómo transformó tu vida? ¿Cómo se relaciona la promesa de la justificación por la fe con la experiencia simultánea de la “resurrección” “con Cristo” (Col. 3:1)?
2. ¿Qué significa para ti tener una mentalidad celestial? ¿Es más importante que hacer el bien terrenal? ¿Dónde está el equilibrio?
3. Piensa en la influencia que tu vida ejerce sobre los demás. Aunque tendemos a pensar en esto en el contexto de nuestra influencia individual, ¿cuál es nuestra influencia como iglesia? ¿Cómo influye tu iglesia local en la comunida.
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

«Creciendo en nuestra relación con Dios» – Nina Atcheson
Tu relación con Dios es el aspecto más importante de tu vida. Por eso, es fundamental desarrollarla, fortalecerla y hacerla cada día más firme y significativa.
En este segundo trimestre de 2026, la lección de Escuela Sabática se centra en el tema de las relaciones, especialmente en tu conexión personal con Dios. Esta guía de estudio presenta un enfoque diferente, con un estilo más cercano, práctico y reflexivo.
Las lecciones están diseñadas para ayudarte a comprender que Dios es un ser personal que desea tener una relación íntima contigo. A través de cada estudio semanal, podrás profundizar tu vida espiritual, fortalecer tu fe y crecer en una comunión diaria con Él.
Lección 4: Para el 25 de abril de 2026
EL PAPEL DE LA BIBLIA
Sábado 18 de abril
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lamentaciones 3: 22, 23; 2 Timoteo 3: 15–17; Juan 17: 17; Efesios 1: 13; Salmo 119: 11; 1 Corintios 2: 14.
PARA MEMORIZAR: «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Heb. 4: 12).
Sin duda posees una Biblia, o quizá más de una. Sin embargo, a lo largo de la historia, este precioso libro ha sido prohibido, copiado en secreto y contrabandeado. Es el libro más publicado del mundo en cualquier idioma, y también uno de los más antiguos. Algunos han muerto para que la Biblia pudiera ser preservada. ¿Qué lugar ocupa la Biblia en tu vida? ¿La lees o está juntando polvo cerca de tu cama o en una estantería? ¿Estás demasiado ocupado como para dedicar tiempo a estudiar la Palabra de Dios? ¿Te sientes demasiado cansado como para abrir sus páginas? La Palabra de Dios es viva y poderosa. Por medio de ella, Dios quiere hablarte, animarte, desafiarte, transformarte, orientarte y darte esperanza.
La Biblia no es apenas un libro académico o una colección de antiguos relatos, sino una crónica hermosa y profunda acerca de cómo el Creador del universo trata de acercarnos a él. Si deseas crecer en tu relación con Dios, lo mejor que puedes hacer es comprometerte a dedicar tiempo de calidad a tu relación con él mediante la oración, el estudio de su Palabra inspirada y la disposición a poner por obra lo que ella enseña.
Domingo 19 de abril
EL AR MA MÁS PODEROSA
Antes de explorar por qué la Biblia es tan valiosa y cómo profundizar en nuestro estudio personal de ella, debemos tomar consciencia de que uno de los ataques más significativos de Satanás contra nuestra relación con Dios consiste en impedir que dediquemos tiempo a comunicarnos con él mediante el estudio de su Palabra. Mantener a las personas lejos de la Biblia mediante los negocios, la apatía, el cansancio o la duda es su estrategia número uno.
Él sabe que dedicar tiempo a estar con Dios mediante el estudio de las Escrituras revive y nutre nuestra vida espiritual. Por lo tanto, ¡hará todo lo posible para impedirlo! «Satanás emplea cuantos medios puede para impedir que los hombres conozcan la Biblia, cuyo claro lenguaje revela sus engaños» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 579). Satanás sabe que la poderosa Palabra de Dios lo hace impotente. Sabe que la oración y el estudio de la Biblia son las armas más poderosas que la humanidad puede usar contra él (Efe. 6: 17, 18; Heb. 4: 12), así que hace todo lo posible para impedir que estudiemos las Escrituras y oremos. Sabe que las palabras de Dios son poderosas y que no solo dieron existencia a este mundo (Sal. 33: 6), sino también pueden resucitar a los muertos (Juan 11: 41-44) y darnos fuerzas para vencer (Mat. 4: 1-11).
Al alejar de la Biblia al pueblo de Dios, Satanás afecta no solo nuestra relación con el Señor, sino también nuestras relaciones con los demás. La relación entre los cónyuges se vuelve tensa, gritamos a nuestros hijos y no tenemos paciencia con nuestros amigos o compañeros de trabajo. La vida parece demasiado ajetreada; nos sentimos estresados, agobiados y sin ninguna vía de escape. Sorprendentemente, a menudo no nos detenemos lo suficiente como para darnos cuenta de qué está ocurriendo. Podemos pensar que estamos cerca de Dios, pero nos debilitamos más y más a medida que pasa el tiempo sin que abramos su Palabra.
Aunque nuestra relación con Dios está a veces llena de altibajos e inconsistencias, Dios es maravillosamente constante, como lo afirma Lamentaciones 3: 22 y 23. ¿Qué notas en estos versículos y cómo se relacionan ellos con nuestra naturaleza humana? Como querubín protector, antes de su caída (Eze. 28: 14-17), Lucifer conoció el increíble poder de Dios y escuchó sus palabras. Ahora odia la verdad, y eso explica por qué nuestra mente se entumece y nuestro corazón se embota cuando no elegimos escuchar y aplicar las palabras de Dios a nuestra vida. ¿Cuán indeciso o inconsistente eres en tu vida devocional? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de la necesidad de hacer algunos cambios?
Lunes 20 de abril
LA AUTORIDAD DE LAS ESCRITURAS
La autoridad y la función de la Biblia están claramente afirmadas en sus páginas. Lee 2 Timoteo 3: 15 al 17 y toma nota de lo que estos versículos dicen acerca de la función de la Biblia. Al estudiar la Biblia, no debemos pretender que ella sirva a nuestros propósitos o concuerde con nuestros puntos de vista, pues pueden ser diferentes de los de Dios. Tampoco debemos usar el método que consiste en cerrar los ojos y elegir un texto cualquiera, al azar, ya que Dios no se comunica de esa manera con nosotros por medio de su Palabra. Dios no es una marioneta —que se maneja con hilos—, dispuesta a responder a nuestros caprichos y voluntad. Sus caminos y pensamientos son mucho más elevados que los nuestros (Isa. 55: 9), por lo que nunca debemos tratar de controlar las palabras que nos dirige. Tampoco debemos escoger las partes de la Biblia que nos resulten más cómodas.
Por el contrario, debemos considerar la Biblia como un todo, en lugar de leer los pasajes sencillos y conocidos mientras dejamos a un lado los que nos plantean desafíos. Si en verdad queremos que Dios nos hable por medio de su Palabra, debemos acercarnos a ella como un todo y utilizar métodos sólidos cuando nos dediquemos a su estudio cuidadoso, confiando en que Dios nos revelará lo que necesitemos cuando lo necesitemos. Además, Jesús dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y toda tu mente» (Mat. 22: 37). Dios no pretende que prescindamos de nuestro raciocinio, sino que desea informar la mente humana con su vasto conocimiento y comprensión, los cuales se revelan, en parte, en su Palabra.
La Biblia registra numerosos diálogos que Dios sostuvo con personas como Enoc, Abraham, Moisés y Job, además de los que Jesús mantuvo con muchas personas durante su ministerio terrenal. Dios no pasa por alto la razón humana, sino que nos invita a someterla a su Palabra y su sabiduría a la hora de cooperar en nuestra salvación. No obstante, la razón humana sigue siendo humana y, como tal, es susceptible de cometer errores y de ser víctima de engaños. No es infalible. Es posible que la razón haga a un lado a Dios para tratar de resolver las cosas por su cuenta, lo que implica colocar al yo a la par de Dios o por encima de él a la hora de pensar. Las personas pueden acercarse a la Escritura con un espíritu arrogante y crítico, pensando que ya lo han oído todo y que no hay nada nuevo. Cuando nos sentimos importantes, seguros de nosotros mismos, autosuficientes y sin necesidad de nada, descuidamos nuestra relación con Dios y confiamos en nuestro propio conocimiento limitado y en nuestro raciocinio defectuoso y falible.
Martes 21 de abril
LA VERDAD BÍBLICA
Una tendencia entre algunos teólogos liberales en la década de 1960 fue describir a Dios fuera del campo de la teología. En 2017, una portada de la revista Time publicó un artículo titulado: «¿Ha muerto la verdad?». Esta tendencia es interesante pues ilustra la posición actual de nuestra sociedad al respecto. El concepto mismo de «verdad» ha decaído a tal punto que ya nadie sabe en qué consiste o dónde radica. Según la cultura popular, no existe un criterio normativo para decidir qué es verdad y qué no lo es, ni un fundamento que permanezca constante, del que se pueda depender y resista la prueba del tiempo. Por el contrario, Jesús dijo: «Yo soy [...] la verdad» (Juan 14: 6). Su Palabra da testimonio de él como la verdad más plena y pura.
Lee detenidamente los siguientes tres versículos. ¿Qué notas en ellos?
Juan 17: 17 _______________________________________________________ _______________________________________________________ _____________________________
Proverbios 30: 5, 6 _______________________________________________________ _______________________________________________________ ___________
Salmo 12: 6 _______________________________________________________ _______________________________________________________ ______________________________
La Biblia declara que Jesús, quien es la verdad fundamental, no cambia (Heb. 13: 8). Al mismo tiempo, a medida que leemos la Palabra de Dios, nuestra comprensión de él y de su verdad puede crecer. «Hay minas de verdad que ha de descubrir todavía el investigador ferviente» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 659). Al hablar de «verdad», Elena G. de White siempre se refería a la que Dios reveló en su Palabra.
Podemos buscar luz adicional en la Biblia porque esta nunca contradice verdades pasadas, sino que se basa en ellas. Lee 1 Tesalonicenses 2: 13; Salmo 33: 4 y 5 y Efesios 1: 13. ¿Qué mensaje contienen estos textos? La Biblia y solo ella debe ser la fuente por excelencia de lo que entendemos por verdad. Todas las demás fuentes deben ser probadas mediante la Palabra de Dios, incluso lo que consideramos «razonable». Algunas personas argumentan que la verdad no existe. Esa afirmación es contradictoria, pues el hecho mismo de afirmar que la verdad no existe significa proclamar una presunta verdad. Además, es contraria a sí misma, pues si la verdad no existe, tampoco esa afirmación es verdad.
Miércoles 22 de abril
REQUERIMIENTOS BÍBLICOS
¿Qué cambiaría en tu hogar si recurrieras a la Biblia cuando debes tomar una decisión importante, enfrentar un problema conyugal o algún desafío? ¿Qué cambiaría en tu lugar de trabajo o en tu iglesia si la Biblia se convirtiera realmente en la lente a través de la cual las personas vieran el mundo y decidieran vivir? Los escritores de la Biblia sabían cuán valioso es su contenido. Ningún otro libro puede impactar la vida como ella. No obstante, puesto que no es suficiente que las palabras de la Biblia estén impresas en sus páginas, ¿cómo puedes incorporarlas en tu corazón? ¿Cuál es el consejo de David en Salmo 119: 11 y cómo podrías ponerlo en práctica? (Ver también Heb. 4: 12).
Una de las afirmaciones que la Biblia hace acerca de sí misma se encuentra en Hebreos 4: 12. Una espada de dos filos es poderosa y cortante, pero la Palabra de Dios puede hacer por las personas lo que resulta imposible para los instrumentos humanos. La Biblia se describe a sí misma como algo vivo. Tal vez te hayas preguntado cómo puede ser esto así en vista de que fue escrita hace miles de años. A pesar de ello, Jesús dijo: «Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida» (Juan 6: 63). Si sientes que tu mundo se está desmoronando, Dios puede transformar esa situación mediante el contenido inspirado de las Escrituras.
El Antiguo Testamento describe las palabras divinas como activas y eficaces para cumplir su propósito de bien (ver Isa. 55: 11). Cuando David reflexionó acerca del impacto de las palabras de Dios en su vida, concluyó: «Es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado» (Sal. 119: 50). Tal vez hayas experimentado hambre intensa en algún momento de tu vida como resultado de la falta de alimento, del ayuno prolongado o de una dieta estricta. ¡Cuán deliciosa resulta la comida después de haber tenido hambre! En un sentido espiritual, la Biblia es el alimento para nuestra alma. Si tu alma está vacía y hambrienta, abre la Palabra viva. Lee Jeremías 15: 16; 1 Pedro 2: 2 y Mateo 4: 4. Las palabras de Dios resultan deliciosas, nutritivas y sustentadoras para la mente y el corazón ya que provienen de Dios mismo, quien las envió específicamente para nosotros y para cada persona que lo busca.
Cuando las leemos con un corazón abierto y pidiendo a Dios la iluminación del Espíritu, ellas harán una gran obra en nuestra vida. ¿Qué problemas de tu vida son abordados en la Biblia? ¿Por qué no debes per‑ mitir que el orgullo te impida poner por obra lo que Dios te dice en sus páginas?
Jueves 23 de abril
LA CONDICIÓN DEL CORAZÓN
Nuestra capacidad para recibir instrucción de la Palabra de Dios (Job 22: 22) depende en gran medida de nuestra condición espiritual cuando acudimos a ella. ¿Cómo explica esto 1 Corintios 2: 14? Puesto que el discernimiento espiritual es la capacidad de comprender las cosas espirituales, hay una gran diferencia entre las conclusiones de quienes tienen una mente abierta a lo espiritual y quienes no. Alguien que piensa que la Biblia es una tontería no será capaz de percibir la verdad en sus páginas.
Nuestra actitud hacia la Biblia y nuestra forma de leerla son muy importantes para crecer en nuestra relación con Dios. ¿Cómo explica esto Pablo en 1 Tesalonicenses 2: 13? La Palabra de Dios obra en nosotros cuando creemos. Cuando abres tu Biblia y crees que Dios tiene algo que decirte a través de ella, él te hablará y obrará en tu vida. Mucho depende de tu fe y de tus expectativas. La buena noticia es que, aunque tu fe sea muy pequeña, Dios puede hacerla crecer (Mar. 9: 24; Luc. 17: 6).
Uno de los grandes propósitos de la Biblia es mostrarnos el estado de nuestra relación con Dios y decirnos cómo fortalecerla. Si tu corazón está abierto al Espíritu Santo y te acercas a la Palabra con humildad, experimentarás una transformación, aunque no siempre la percibas inmediatamente, pues ese cambio y ese crecimiento suelen ser graduales. Pero si nos aferramos a nuestra apatía y pecado y no estamos dispuestos a cambiar, la lectura de la Biblia puede servirnos de poco.
El Espíritu Santo nos impulsa a acercarnos más a Jesucristo. ¿Queremos acercarnos? Si es así, llegaremos a ser «sabios para salvación» (2 Tim. 3: 15) y veremos cosas que ni siquiera imaginábamos. ¿Con qué actitud me acerco a la Biblia? ¿Busco en ella justificaciones para mis opiniones preconcebidas o me acerco a ella con una mente abierta y la disposición a ver lo que Dios quiere mostrarme? ¿Por qué es tan importante la respuesta a esa pregunta?
Viernes 24 de abril
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
¿Cómo evaluarías las palabras que has pronunciado durante las últimas 24 horas? ¿Fueron afectuosas, amables, alegres y edificantes o expresaron frustración, cansancio, ansiedad, ira, maledicencia y maldad? La Biblia dice: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mat. 12: 34). Cuando hay basura en nuestro corazón, ella se pone de manifiesto en nuestras palabras. Todos hemos experimentado frustración, cansancio y estrés. Estos estados de ánimo inciden en lo que decimos, cosas de las que, después, nos arrepentimos. A diferencia de ello, cuando nuestro corazón rebosa de amor, este fluye a través de nuestras palabras.
De la misma manera, la Biblia habla acerca del corazón de Dios y de sus intenciones para con nosotros. Es asombroso pensar que esas palabras, que provienen directamente del corazón divino, están a nuestro alcance en la Biblia y han tenido un poder asombroso a lo largo de la historia. «Una cosa es tratar la Biblia como un manual de instrucción moral, y prestarle atención mientras esté de acuerdo con el espíritu de la época y nuestra situación en el mundo; pero otra cosa es considerarla como lo que en realidad es: la palabra del Dios viviente, la palabra que es nuestra vida, la palabra que ha de moldear nuestras acciones, nuestros dichos y nuestros pensamientos.
Concebir la Palabra de Dios como algo inferior a esto, es rechazarla. Y este rechazo de parte de los que profesan creer en ella es una de las principales causas del escepticismo y la incredulidad de los jóvenes» (Elena G. de White, La educación, p. 234).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cuál es el fundamento lógico y racional de tu fe? Probablemente sea mucho mayor de lo que imaginas.
2. ¿Cómo puedes asegurarte de que el estudio de la Biblia y la oración sea el fundamento de tu relación con Dios? ¿Sería posible relacionarse con Dios sin orar y estudiar la Biblia?
3. Si alguien quisiera profundizar su relación con Dios, ¿en qué parte de la Biblia le aconsejarías comenzar su lectura?
4. ¿Cómo es posible vivir de acuerdo con toda palabra que sale de la boca del Señor? (Deut. 8: 3). ¿Cómo podría ocurrir eso en tu vida?
5. ¿Qué nos dicen los siguientes pasajes acerca de las palabras de Dios? Hebreos 11: 3; Salmo 33: 6; Mateo 11: 4, 5; 1 Tesalonicenses 4: 16; Efesios 6: 17; Santiago 1: 21. RESUMEN: La Biblia es vital y poderosa, y su lectura es fundamental para el desarrollo de nuestra relación con Dios. No solo nos enseña acerca del maravilloso carácter de Dios y sus interacciones con la humanidad a lo largo de la historia, sino también nos habla hoy cuando acudimos a ella con humildad.
