Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 12:
Para el 21 de marzo de 2026
LA VIDA EN COMUNIÓN CON LOS DEMÁS
Sábado 14 de marzo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 3:18–4:6; Efesios 5:22‑25, 33; Proverbios 22:6, 15; 1 Pedro 2:16; 1 Tesalonicenses 5:17.
PARA MEMORIZAR: “Que su palabra sea siempre agradable, sazonada con sal, para que sepan cómo conviene responder a cada uno” (Col. 4:6).
Cuando las personas viven y trabajan juntas enfrentan diversos desafíos. Las diferencias de opinión pueden provocar tensiones y discusiones. Cuanto más estrecha es la relación, más importante es la concordia. Las relaciones más estrechas se dan, por supuesto, en el seno de la familia. A veces se ha llamado al hogar “la empresa familiar”. Es una forma interesante de describir el funcionamiento del hogar. Hay similitudes evidentes entre una empresa y un hogar.
En ambos casos debe existir un acuerdo general acerca de los valores, las metas y los objetivos. Además, todos deben llevarse bien y cumplir con su parte para que las cosas funcionen sin problemas. Los mismos principios se aplican a la iglesia, que es esencialmente una gran familia. En nuestro pasaje de esta semana, Pablo comparte algunos principios vitales para el funcionamiento correcto de una familia cristiana.
Dado que el hogar cristiano debe regirse por principios bíblicos, necesariamente funciona de manera algo diferente del típico hogar romano. El apóstol también enumera otros principios valiosos y útiles para una variedad de relaciones sociales, tanto dentro como fuera del hogar.
Domingo 15 de marzo
CÓNYUGES
El Nuevo Testamento contiene varias instrucciones para el hogar cristiano (ver Efe. 5:21-6:9; Col. 3:18-4:1; Tito 2:1-10; 1 Ped. 2:18-3:7). Estos “códigos domésticos” no tienen que ver exclusivamente con la autoridad, sino que incluyen instrucciones para que las relaciones recíprocas sean mutuamente edificantes. Lee Colosenses 3:18, 19. ¿Qué equilibrio observas? ¿Qué otros consejos da Pablo en Efesios 5:22-25, 33? Algunos citan las siguientes palabras de Pablo: “Casadas, estén sujetas a sus esposos, como conviene en el Señor” (Col. 3:18) y se detienen allí, pero nota el importante calificativo que añade Pablo: “Como conviene en el Señor”.
El Nuevo Testamento no enseña que las mujeres deben someterse a los hombres, ser serviles, estar subyugadas ni satisfacer ciegamente los caprichos o los deseos de sus maridos. El punto que destaca Pablo es que la esposa debe ser leal al Señor en primer lugar y a su marido después. La individualidad de la esposa no debe ser anulada por su marido, ni él debe actuar como conciencia de ella. El amor manifestado por Cristo a la iglesia al entregarse por ella ilustra cómo debe ser el amor del marido hacia su esposa (Efe. 5:25): será fiel a ella cueste lo que costare; tomará decisiones que redunden en beneficio de su esposa, aunque normalmente los intereses de ambos deben estar en armonía. Un amor como ese motiva a la esposa a obedecer el mandato divino de respetar a su marido (Efe. 5:33).
Un matrimonio cristiano sano se caracteriza por la reciprocidad: ambos cónyuges se consultan mutuamente, reflexionan juntos y toman decisiones en pareja. Cuando se toman decisiones que tienen implicaciones serias para toda la familia, puede ser apropiado incluir a los hijos en estos diálogos, pero los padres nunca deben discutir delante de ellos. Cuando no se llega a un acuerdo, la Biblia aconseja: “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo” (Efe. 5:21; NVI). No busques tu propio beneficio, ni seguir egoístamente tus deseos, sino que, así como Cristo no buscó lo que a él le convenía sino el bienestar de su iglesia, sacrifícate por tu cónyuge. Después de todo, la mayoría, sino todos, los esposos y las esposas recuerdan sin duda momentos en los que se alegraron de haber escuchado a su cónyuge y de haber seguido sus consejos. Cuanto más en equipo trabajen los cónyuges, más feliz será el matrimonio. ¿Cómo podemos evitar la tergiversación que los bellos y sabios principios expresados en estos textos han sufrido a lo largo de la historia?
Lunes 16 de marzo
PADRES E HIJOS
Los niños tienen un papel vital como parte de la vida familiar. Necesitan saber que son amados y valorados como miembros de la familia y ciudadanos del Reino celestial. El culto familiar es crucial. Debe ser sencillo pero regular, matutino y vespertino. Los niños pueden comenzar a edad temprana a colaborar con la limpieza y otras responsabilidades. Lo más importante es que presten atención al mandamiento de Pablo: “Hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor” (Col. 3:20). Lee los siguientes textos. ¿Qué importantes principios contienen para la educación de los hijos?
Proverbios 22:6, 15 _________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________
Mateo 19:14 _____________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________
Deuteronomio 6:6, 7 _________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________________________________________________
Proverbios 1:8, 9 _____________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________
Formados correctamente para el Señor por precepto y ejemplo, los hijos serán una bendición para la familia, la iglesia y la sociedad. A su vez, la instrucción de Pablo para los padres, al igual que la registrada para los maridos y las esposas, es equilibrada y recíproca: “Padres, no irriten a sus hijos, para que no se desalienten” (Col. 3:21).
La forma en que los progenitores, especialmente el padre, interactúan con los hijos y los disciplinan influye profundamente en su formación espiritual. Los estudios demuestran, además, que cuando ambos progenitores asisten a la iglesia es mayor la probabilidad de que los hijos sigan haciéndolo, a diferencia de lo que ocurre cuando solo uno de ellos lo hace. Y más sorprendente aún es que la asistencia constante a la iglesia por parte del padre, incluso más que por parte de la madre, incide en la permanencia de los hijos en la iglesia cuando son adultos. Por lo tanto, no se puede subestimar el papel del padre en la formación espiritual de sus hijos. Es crucial que los padres tomen en serio su papel. Cuando los padres no han sido modelos ejemplares para sus hijos o incluso les han causado un gran daño, ¿cómo puede el conocimiento de Dios como nuestro Padre ayudar a sanar las heridas y a compensar las carencias?
Martes 17 de marzo
RELACIONES LABORALES
Lee Colosenses 3:22-25 y 4:1. ¿Qué instrucciones son dadas a los esclavos? ¿Qué principios hay aquí para las relaciones laborales en general? En la actualidad, se cita a veces lo que Pablo dice acerca de la esclavitud para relegar al pasado algunos de los consejos de la Biblia o para desacreditarla por completo, pero eso significa ignorar o pasar por alto los contextos históricos del Israel del Antiguo Testamento y de la iglesia del Nuevo Testamento. Los seres humanos fuimos creados a imagen de Dios y, como todas sus criaturas inteligentes, dotados de libertad. Las leyes mosaicas prohibían la esclavitud de por vida (Deut. 15:12) y estipulaban seis años como plazo máximo de servicio para saldar deudas financieras (Éxo. 21:2-6; Lev. 25:39-43). La esclavitud descrita en la ley mosaica, por repugnante que resulte para el pensamiento moderno, no se asemejaba normalmente a las abominables prácticas esclavistas del mundo occidental, que han sido una plaga y un horrible crimen contra la humanidad. E
n los tiempos del Nuevo Testamento, la iglesia tenía que actuar dentro del marco del derecho romano, que permitía poseer esclavos, “pero, a diferencia de las formas modernas de esclavitud, la ley romana otorgaba a los esclavos considerables derechos y oportunidades, y el intento de anular la práctica podría haber amenazado el avance del evangelio” (Clinton Wahlen y Wagner Kuhn, “Cultura, hermenéutica y Escritura: Cómo discernir lo que es universal”, en Hermenéutica bíblica: El enfoque adventista, ed. Frank Hasel [Doral, FL: IADPA, 2023], p. 185). De hecho, en el contexto de la iglesia, y a diferencia de lo que ocurría en el Imperio Romano, la primera obligación del esclavo era para con el Señor. Además, sus amos tenían instrucciones de tratarlos con justicia, “sabiendo que también ustedes tienen un Amo en el cielo” (Col. 4:1). Sumado a eso, Pablo pidió a Filemón que ya no tratara a Onésimo como su esclavo, sino como su hermano (File. 1:16). En realidad, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, los creyentes son llamados esclavos o siervos de Dios (ver, por ejemplo, Sal. 34:22; Luc. 17:10; 1 Ped. 2:16). Aunque no nos agraden las circunstancias culturales en las que vieron la luz algunos textos bíblicos, debemos aceptar la autoridad del propio texto.
Lo contrario significaría colocarnos a nosotros mismos y a nuestra cultura por encima de las Escrituras. La mejor opción es examinar todo lo que la Biblia dice con respecto a un tema antes de arribar a una conclusión sobre lo que la Biblia dice sobre el particular. Considera cómo podría aplicarse este texto a tus relaciones laborales. ¿Cómo podrían ayudarte sus principios como jefe o como empleado?
Miércoles 18 de marzo
ORANDO UNOS POR OTROS
Lee Colosenses 4:2-4. ¿Qué principios encuentras en estos versículos acerca de la oración? ¿Qué peticiones hace Pablo? Algunas de las palabras más importantes que podemos decir a alguien que está luchando con problemas de diversa índole, ya sean familiares, financieros, de salud o de cualquier otro tipo, son: “Oro por ti”. Este es el medio de conectividad e interactividad elegido por el Cielo. “Forma parte del plan de Dios concedernos, en respuesta a la oración hecha con fe, lo que no nos daría si no se lo pidiésemos así” (Elena de White, El conflicto de los siglos [Florida: ACES, 2015], p. 580). Observa las impactantes descripciones de la oración que utiliza Pablo: “Perseveren”, “velando” y “con acción de gracias”, lo que indica que está escribiendo sobre una oración de fe (Col. 4:2). Nos dice que oremos “en todo tiempo” (Efe. 6:18) y “sin cesar” (1 Tes. 5:17).
Lo más asombroso es que, aunque “no sabemos pedir lo que conviene [...] el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Rom. 8:26). Lee nuevamente Colosenses 4:3. ¿Qué “puerta para la palabra” podría abrir Dios para que compartas tu fe? Significativamente, Pablo también oraba para tener las palabras adecuadas antes de hablar. A veces, cuando leemos sus cartas o sus discursos en el libro de los Hechos, imaginamos que el apóstol era siempre elocuente, sin dudar nunca acerca de qué debía decir. Pero aquí pide oración para poder proclamar el mensaje “claramente” (Col. 4:4).
También utiliza una palabra griega muy importante (dei) en la última frase del versículo, que podría traducirse “como debo hablar”, lo cual señala la necesidad divina de la labor de proclamar el evangelio. Pablo reconocía la importancia de presentar el mensaje a personas de los más altos niveles del gobierno romano, incluida la casa del César. “No siempre es necesario arrodillarse para orar. Cultiven el hábito de conversar con el Salvador cuando estén solos, cuando estén caminando o cuando estén ocupados en vuestro trabajo cotidiano. Elévese el corazón de continuo en silenciosa petición de ayuda, luz, fuerza, conocimiento. Sea cada respiración una oración” (Elena de White, El ministerio de curación, p. 408).
Jueves 19 de marzo
ANDANDO EN LA SABIDURÍA
¿Cuál es la verdad más importante que podemos conocer como cristianos? Esa verdad es, por supuesto, que Jesucristo murió por nuestros pecados y que podemos tener vida eterna por la fe en él. Esta es una verdad que nunca podríamos haber descubierto por nosotros mismos. Por el contrario, es una verdad que se nos tenía que revelar y que nos ha sido revelada en la Palabra de Dios. Existe mucho conocimiento al que nunca habríamos accedido si Dios no lo hubiera revelado en su Palabra, pero la finalidad de ese conocimiento no es satisfacer nuestra sed intelectual, sino que lo apliquemos a nuestra vida. Lee Colosenses 4:5, 6. ¿En qué situaciones en particular indica Pablo que necesitamos “portarnos sabiamente” y por qué? Desgraciadamente, los cristianos no nos comportamos como tales en algunas situaciones. Y, como indicó Pablo (citando Isa. 52:5), Israel también era una piedra de tropiezo para los incrédulos: “El nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de ustedes” (Rom. 2:24).
La forma en que actuamos con los demás, especialmente con quienes no comparten nuestra fe, es muy importante (ver Tito 2:5; 2 Ped. 2:2). Un hogar cristiano, una reunión de jóvenes para orar –y no para hacer cosas inaceptables–, las amabilidades sencillas y un espíritu sereno y paciente dicen mucho a quienes nos observan para ver si nuestra profesión de fe es genuina o no. En Colosenses 4:6, Pablo se centra especialmente en las palabras que pronunciamos: “Que su palabra sea siempre agradable”. Más que simplemente amables o corteses, las palabras que pronunciamos deben ser impulsadas e impregnadas por la gracia de Dios a través de la influencia del Espíritu Santo. “Sazonadas con sal”.
Contrariamente a lo que el mundo considera una manera “sazonada” de hablar, nuestras palabras deben ser apropiadas y agradables para aquellos a quienes nos dirigimos. “Para que sepan cómo conviene responder a cada uno”. Solo el Espíritu Santo puede darnos las palabras correctas en el momento adecuado para el propósito correcto, y preparar las mentes de los oyentes para el mensaje que “debemos” compartir (aquí también se usa el verbo dei; ver los comentarios de ayer acerca de Col. 4:4). Piensa en tus palabras, acciones y comportamientos ante los demás. ¿Qué mensaje estás enviando acerca de tu fe y de lo que significa ser cristiano?
Viernes 20 de marzo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Cada miembro de la familia debe comprender que sobre él individualmente recae la responsabilidad de hacer su parte en contribuir a la comodidad, el orden y la regularidad de la familia. No debe actuar un miembro contra otro. Todos deben participar unidos en la buena obra de alentarse unos a otros; deben manifestar amabilidad, tolerancia y paciencia; hablar en tono bajo y sereno; rehuir la confusión y hacer cada uno todo lo que pueda para aliviar las cargas de la madre. [...] “Cada miembro de la familia debe entender con exactitud la parte que se espera que él desempeñe en unión de los demás. Todos, desde el niño de seis años en adelante, deben comprender que de ellos se requiere que lleven su parte de las cargas impuestas por la vida” (Elena de White, El hogar cristiano [Florida: ACES, 2013], p. 147). “Si queremos caminar en la luz, debemos permitir que Cristo entre en nuestros corazones y en nuestros hogares. Debiera hacerse del hogar todo lo que la palabra implica.
Debería ser un pequeño Cielo en la Tierra, un lugar donde se cultiven los afectos en vez de que se los reprima deliberadamente. Nuestra felicidad depende de que cultivemos el amor, la comprensión y la verdadera cortesía mutua. […] Debiéramos olvidarnos del yo, buscando siempre oportunidades, aun en las cosas pequeñas, para mostrar gratitud por los favores que hemos recibido de otros, y estando atentos para ver oportunidades de alegrar a otros y aligerar y aliviar sus tristezas y sus cargas mediante actos de tierna bondad y pequeños actos de amor. Estas atentas cortesías que, comenzando en nuestras familias, se extienden fuera del círculo familiar, contribuyen a formar la suma de la felicidad de la vida; y el descuido de estas cosas pequeñas constituye la suma de la amargura y la tristeza de la vida” (Elena de White, Testimonios para la iglesia [Doral: FL: APIA, 2004], t. 3, pp. 591, 592).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Si eres una persona casada, ¿qué principios les han ayudado a ti y a tu cónyuge en su relación? ¿Qué consejo puedes compartir con las personas solteras acerca de cómo deben prepararse para los desafíos que siempre trae consigo el matrimonio?
2. Muchos padres cariñosos y atentos, que criaron a sus hijos en buenos hogares cristianos, ven, años después, a esos hijos ya adultos lejos de la fe. ¿Qué consejo y consuelo podrías dar a esos padres? ¿Qué sería mejor no decir?
3. Analiza más profundamente la exhortación a “portarse sabiamente”. ¿Qué significa caminar en la “insensatez”, en contraposición a la sabiduría? ¿Qué has aprendido de las ocasiones en que caminaste en una u otra dirección?
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 5:
Para el 31 de octubre de 2026
REVELACIÓN E INSPIRACIÓN
Sábado 24 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hebreos 1:1-2; 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:18-21; Éxodo 17:14; Apocalipsis 1:19; Ezequiel 4:1-8.
PARA MEMORIZAR: «La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos lo que debe suceder pronto; y la declaró mediante su ángel a su siervo Juan. Y Juan testifica de todo lo que vio, de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo» (Apoc. 1:1-2).
El apóstol Juan había formado parte del círculo íntimo de los doce discípulos (Luc. 8:51; Mat. 17:1; 26:36-37). Tras la ascensión de Cristo, continuó su ministerio en Jerusalén. Sin embargo, antes de la caída de la ciudad (70 d. C.), se trasladó a Éfeso para supervisar las iglesias de la provincia romana de Asia Menor. Durante la persecución cristiana bajo el emperador romano Domiciano, el apóstol fue exiliado a Patmos, una isla del mar Egeo. En Patmos, Juan recibió mensajes proféticos especiales que estaban dirigidos no solo a las siete iglesias de Asia Menor, sino a los cristianos de todas las épocas (Apoc. 1:1-3, 9-11).
La cadena de transmisión del mensaje profético, de la que Juan formaba parte, era la siguiente: Dios Padre a Jesucristo, Jesús al ángel, este al apóstol Juan, y Juan a los lectores y oyentes. Este es un ejemplo clásico del proceso de revelación e inspiración en el que Dios utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes a la humanidad. La lección de esta semana examina específicamente el proceso multiforme de revelación e inspiración, con especial atención a las formas orales, escritas y representadas mediante las cuales el mensaje divino ha sido comunicado a los seres humanos.
Domingo 25 de octubre
REVELACIÓN GENERAL Y ESPECIAL
Lee Hebreos 1:1-2. ¿Por qué está Dios tan interesado en comunicarse con nosotros? ¿Qué nos está diciendo por medio de Jesús y de los profetas? El Creador del cosmos se comunica con nosotros porque somos seres humanos caídos en un mundo pecaminoso y nos enfrentamos a la muerte, el sufrimiento y las pruebas. Por lo tanto, Dios desea que sepamos por qué estamos aquí, por qué existe el mal y por qué podemos confiar en su amor a pesar de todo. La revelación general de Dios, tal como se aprecia en el mundo natural, habla elocuentemente de su poder infinito y su amor benevolente. El rey David exclamó: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Sal. 19:1).
El apóstol Pablo añadió: «Los atributos invisibles de Dios, su eterno poder y su divinidad se ven claramente desde la creación del mundo, y se entienden por las cosas que han sido creadas; de modo que no tienen excusa» (Rom. 1:20). También resulta asombroso reflexionar acerca del poder restaurador divino manifestado en los misteriosos procesos de nuestro mundo. De hecho, «el poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Si se corta un árbol, si un ser humano se lastima o se rompe un hueso, la naturaleza empieza inmediatamente a reparar el daño. Aun antes de que exista la necesidad, están listos los elementos sanadores, y tan pronto como se lastima una parte, todas las energías se dedican a la obra de restauración» (Elena de White, La educación, p. 113).
Por muy hermoso e instructivo que pueda ser el mundo natural, no solo revela el poder y el amor de Dios, sino también la presencia del mal (ver Gén. 3:14-19; Mat. 13:24-30). Este mensaje ambiguo solo puede ser comprendido adecuadamente a la luz de la revelación especial de Dios, tanto en la persona de Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, como en la Biblia, la Palabra escrita de Dios que da testimonio de él (Juan 5:39).
Las Escrituras son el registro inspirado de los mensajes de Dios a todos los seres humanos a lo largo de los siglos. Ellas nos hablan de la creación del mundo, de la trágica caída, del asombroso plan divino de redención y de la restauración final del planeta Tierra. Por breves y selectivas que puedan ser algunas narraciones bíblicas, siempre son dignas de confianza, pues Dios es quien nos habla en ellas (ver 2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:19-21). Aunque la naturaleza señala sin duda a la realidad del poder y el amor del Creador, ¿por qué necesitamos tan desesperadamente la Palabra escrita? ¿Qué nos dice esta que la naturaleza no puede comunicarnos?
Lunes 26 de octubre
EL PROCESO DE LA INSPIRACIÓN
Son muchos los libros que han llegado hasta nosotros a través de los siglos además de la Biblia. Sin embargo, consideramos que esta es la Palabra de Dios. ¿Qué la diferencia de otros escritos? Lee 2 Timoteo 3:15-17 y Santiago 1:17. ¿Qué mensaje importante debemos extraer de estos versículos? Existe cierto debate acerca de cuál es la mejor traducción de 2 Timoteo 3:16, pero la mayoría de las versiones de la Biblia vierten este pasaje de manera similar, enfatizando que toda la Biblia es de origen divino (2 Ped. 1:20-21).
Un comentarista bíblico afirma que «parece más probable que Pablo esté contemplando aquí las Escrituras en su conjunto, en el sentido de que todas ellas son útiles “para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia”, en lugar de querer decir que cada pasaje bíblico es útil en esos aspectos» (George W. Knight III, The Pastoral Epistles: A Commentary on the Greek Text [Eerdmans, 1992], p. 445). La inspiración profética que dio origen a la Biblia consistió en la asistencia dada por el Espíritu Santo a los profetas genuinos para que pudieran comunicar de manera fidedigna los mensajes divinos. Esa ayuda estuvo presente no solo en el proceso de recepción de los mensajes, sino también en su comunicación clara y fiel a sus destinatarios.
Los mensajes de Dios llegaron por medio de visiones y sueños (Núm. 12:6; Isa. 6:1, 8). El Señor también utilizó testigos oculares (1 Juan 1:1-3), investigaciones históricas inspiradas por el Espíritu (Luc. 1:1-3) e impresiones divinas en la mente (2 Ped. 1:21). Independientemente de los medios utilizados por el Espíritu Santo, los profetas y autores bíblicos recibieron mensajes veraces y objetivos, no subjetivos, para los destinatarios. Esto significa que los mensajes de Dios no debían ser alterados ni distorsionados de ninguna manera por sus mensajeros, aunque usaran sus propias palabras para expresar esos mensajes. La comunicación de los mensajes proféticos a las audiencias originales podía ser oral (2 Ped. 1:19-21), escrita (Juan 20:30-31) o representada (Eze. 4:1-8).
Aunque quedan muchas preguntas acerca de cómo fue inspirada la Biblia o cómo funciona la inspiración en general, ¿por qué es tan importante confiar en la Escritura como la Palabra inspirada de Dios?
Martes 27 de octubre
MENSAJES ORALES
Lee 2 Pedro 1:18-21. ¿Qué garantía tenemos de que los mensajes orales transmitidos por los profetas de Dios eran tan inspirados y confiables como los escritos? Dios habló con Adán y Eva antes y después de la caída (Gén. 2:16-17; 3:9-19). En ambos casos, ellos entendieron perfectamente sus palabras. Su voz también se escuchó con claridad en el Sinaí (Éxo. 20:1-20), así como durante el bautismo y la transfiguración de Jesús (Mat. 3:17; 17:5). Podemos interpretar erróneamente lo que otras personas nos dicen, pero no hay equívocos ni engaños cuando Dios habla a alguien.
La Biblia afirma que Dios dijo a Moisés: «Yo soy el Señor (YHWH)» (Éxo. 6:2). Muchos escritores bíblicos reconocieron haber oído la voz de Dios cuando les habló. Este fue el caso, por ejemplo, de Isaías (Isa. 8:1, 11), Jeremías (Jer. 1:4, 9, 11) y Ezequiel (Eze. 3:16; 6:1). Cualquier intento de negar estas y otras afirmaciones similares significaría cuestionar la honestidad de los profetas y la credibilidad de la propia Biblia. Así como Dios habló a los profetas en un lenguaje humano inteligible, también lo hicieron ellos a sus respectivas audiencias. Por ejemplo, Noé fue un verdadero profeta de Dios y un fiel «pregonero de justicia» (2 Ped. 2:5).
Aunque no escribió ninguna parte de la Biblia, transmitió el mensaje de Dios oralmente a sus contemporáneos, y ese mensaje no fue menos inspirado que los escritos de los profetas canónicos. Varios otros profetas, entre ellos Natán, Elías, Eliseo y Juan el Bautista, no escribieron ninguna parte de la Biblia, sino que transmitieron sus mensajes oralmente. En cuanto a Jesús, el evangelio menciona solamente que durante su ministerio terrenal «empezó a escribir en el suelo con su dedo» (Juan 8:6). Eso es todo. No tenemos constancia de que haya escrito algo más. Pero enseñó y predicó oralmente «con autoridad» (Mat. 7:29).
Algunos de sus oyentes incluso confesaron: «Jamás hombre alguno habló como este hombre» (Juan 7:40, 46). Jesús fue principalmente un comunicador oral de los mensajes de Dios, pero estos no eran menos autoritativos o vinculantes por el hecho de que él no escribiera ningún libro de la Biblia. Es interesante que los escritos de algunos profetas de Dios no hayan sido incluidos en la Biblia. ¿Por qué esos profetas no canónicos tienen la misma autoridad que los canónicos?
Miércoles 28 de octubre
MENSAJES ESCRITOS
Algunos discursos famosos han tenido un profundo impacto en la vida de las personas e incluso han cambiado el curso de la historia. Si estos discursos no se hubieran registrado, las palabras se habrían desvanecido o distorsionado con el paso del tiempo. Por lo tanto, el hecho de poner por escrito los mensajes orales hace que perduren y permite su transmisión a lo largo del tiempo. Poco después de que los israelitas salieran de Egipto y derrotaran a los amalecitas, Dios ordenó a Moisés: «Escribe esto en un libro para memoria» (Éxo. 17:14). Comenzando con Moisés, quien escribió los primeros cinco libros de la Biblia, Job y el Salmo 90, el Espíritu Santo orientó a los profetas canónicos para que produjeran los escritos que ahora constituyen los 66 libros de la Biblia.
Lee Éxodo 17:14; Juan 20:30-31; 1 Corintios 10:11; y Apocalipsis 1:19. ¿Cuáles son algunas de las razones por las que Dios pidió a sus profetas que escribieran los mensajes que les comunicó? Los diversos libros de la Biblia reflejan el estilo literario y las habilidades de sus respectivos escritores. Como veremos en el estudio de la próxima semana, los matices personales y los diversos estilos de esos escritores no restan valor a sus mensajes, pues no hay «grados» de inspiración. Algunas partes de la Biblia son más relevantes y aplicables que otras para nuestra vida y nuestra fe hoy, pero eso no significa que unas sean más inspiradas que otras.
Los escritores de la Biblia registraron a veces por escrito, ya sea ellos mismos o mediante colaboradores de confianza, los mensajes inspirados que primero transmitieron oralmente. En el libro de Deuteronomio, Moisés puso por escrito los últimos discursos que dirigió a los israelitas. Los cuatro evangelios registran muchos de los sermones y enseñanzas de Jesús durante su ministerio terrenal. En algunos casos, los profetas citaron fuentes no inspiradas (Hech. 17:28; 1 Cor. 15:33; Tito 1:12) e incluso las palabras de Satanás (Gén. 3:1-5; Mat. 4:1-11).
Debemos recordar que, así como los profetas consignaron por escrito los sentimientos y los deseos de otras personas, también expresaron sus propias reacciones humanas (ver Dan. 8:27; Apoc. 22:8-9). Además, la Biblia describe muchos buenos ejemplos que deben ser imitados, pero también muchos otros que deben ser evitados (1 Cor. 10:1-11). Al leer la Biblia, debemos tener en cuenta que, aunque no está escrita en un lenguaje perfecto, transmite un mensaje infalible que resistirá el paso del tiempo.
Jueves 29 de octubre
REPRESENTACIONES, SÍMBOLOS Y PAR ÁBOLAS
La Biblia contiene una gran variedad de imágenes verbales y metáforas. Por ejemplo, todo el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento, con los altares patriarcales, el tabernáculo mosaico y el templo de Jerusalén, era una representación del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz y de su sacerdocio celestial (Heb. 8:1-6). En las profecías de Daniel, los reinos y los poderes del mundo estaban representados por las diferentes partes de una gran imagen (Dan. 2:31-45), varios animales y cuernos (Dan. 7; 8) y dos reyes (Dan. 11). Figuras simbólicas similares aparecen también en el libro de Apocalipsis, como en el caso de las dos bestias del capítulo 13.
En sus enseñanzas, Jesús habló de sí mismo, por ejemplo, como el Pan de Vida (Juan 6:35, 41-58), la Luz del mundo (Juan 8:12; 9:5) y la Vid Verdadera (Juan 15:1-8). A su vez, ilustró la naturaleza y el crecimiento de su reino mediante la parábola del sembrador (Mat. 13:1-9, 18-23) y otras (Mat. 13:24-52, etc.). Lee Ezequiel 4:1-8. ¿Por qué los mensajes de Dios por medio de sus profetas no fueron comunicados solo verbalmente, sino que algunos de ellos fueron representados o actuados? En Ezequiel 4:1-8 aparece una vívida dramatización en la que Dios pidió al profeta que hiciera una maqueta de Jerusalén y que se acostara sobre su lado izquierdo durante 390 días como representación de la casa de Israel, y luego sobre su lado derecho durante 40 días representando a la casa de Judá.
Otro mensaje representado fue el matrimonio divinamente ordenado de Oseas con Gomer, una prostituta, como ilustración de la infidelidad espiritual de Israel para con Dios (Ose. 1:2-9). Las dramáticas experiencias de Ezequiel y Oseas debían resultar impactantes, no solo para nosotros, sino también para los destinatarios originales del mensaje. En una época en la que las advertencias de los profetas eran rechazadas abiertamente (ver 2 Crón. 36:15-21), el último acto de misericordia divina fue alertar dramáticamente al pueblo acerca de su verdadera condición para llevarlo al arrepentimiento genuino. Dios pretendía mostrarles de esa manera cuán seria era su advertencia. ¿Qué tipo de dramatización podría servir hoy para advertirnos, por ejemplo, acerca de la condición laodicense? (Ver Apoc. 3:14-18).
Viernes 30 de octubre
ELENA DE WHITE, LA REVELACIÓN Y LA INSPIRACIÓN
Los adventistas del séptimo día creemos que Elena de White fue inspirada divinamente. Sus escritos, su vida y su ministerio son los de una verdadera profeta. Ella poseía la misma inspiración que los profetas de la Biblia, aunque nunca consideró que sus escritos fueran iguales a los de las Escrituras. Por el contrario, siempre exaltó la Biblia. ¿Cómo entendía ella las revelaciones proféticas que Dios le comunicaba y el proceso de su inspiración? En primer lugar, Elena de White siempre consideró la Biblia como la revelación autoritativa e infalible de Dios.
La Biblia revela la verdad de Dios y su plan de salvación para la humanidad caída. En ese proceso, como estamos aprendiendo, él utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes. En segundo lugar, Elena de White reconocía que el proceso de inspiración implicaba una interacción entre lo divino y lo humano. Dios comunicaba sus mensajes, pero luego el profeta transmitía la instrucción divina utilizando sus propias palabras: «No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados.
La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. […] La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, p. 24). En relación con las visiones y los sueños proféticos, Elena de White entendía la inspiración divina de los pensamientos humanos como una unión entre la revelación divina y la experiencia humana. Ella escribió: «La Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el idioma de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano» (Mensajes selectos, t. 1, p. 29).
Dios utilizó diversos medios para transmitir sus mensajes, como representaciones pictóricas, palabras y pensamientos que incluían todos los sentidos del profeta. La experiencia de Elena de White fue similar a la de los escritores de la Biblia. En tercer lugar, Elena de White señaló que no todas sus experiencias y comunicaciones humanas fueron inspiradas. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, pp. 45-46).
Es importante tener en cuenta esta distinción al leer sus escritos y experiencias y relacionarnos con ello, especialmente con su correspondencia y sus diarios. Conocer el concepto que Elena de White tenía de la revelación y la inspiración nos ayuda a evitar extremos y a leer sus consejos con prudencia y discernimiento.
Para aprender más de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 1, cap. 1, pp. 17-27; El conflicto de los siglos (Florida: ACES, 2015), pp. 5-13; Ángel Manuel Rodríguez, «La revelación, la inspiración y el testimonio de las Escrituras», en El don de profecía en las Escrituras y en la historia (Miami, FL: APIA, 2016), pp. 95-122.
