Lección 13:
Para el 28 de marzo de 2026
PERMANECER EN TODA LA VOLUNTAD DE DIOS
Sábado 21 de marzo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 4:7–18; Efesios 6:21; Hechos 15:36–40; 2 Timoteo 4:10, 11; 2 Pedro 3:10–14; Isaías 60:1–3.
PARA MEMORIZAR: “Den gracias por todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tes. 5:18).
Esta parte final de Colosenses revela la amplia red de colaboradores de Pablo. El libro de Hechos lo muestra trabajando en equipo primero con Bernabé y luego con Silas, tras lo cual ofrece un panorama general de sus tres viajes misioneros. Esta semana estudiaremos la estrategia misionera de Pablo, que implicaba un uso muy eficiente del tiempo y los recursos para llegar a los principales centros del Imperio Romano, así como la formación de promisorios trabajadores laicos para llegar a las ciudades y los pueblos que Pablo no visitaría, como Colosas, Laodicea y Hierápolis.
Pablo ponía constantemente en contacto a personas e iglesias durante sus viajes y mediante sus epístolas cuando estaba preso. Reconocía que el éxito de la proclamación del evangelio dependía de la colaboración de todos, tanto de los cristianos de origen judío como de los conversos del paganismo, de hombres y mujeres, de personas como Tíquico, Aristarco, Justo, Epafras, Lucas y Ninfa. Sabemos también de una carta que escribió a Laodicea y que no se ha conservado.
Hay mucho contenido en estos versículos finales, incluida una exhortación personal a un hombre llamado Arquipo. Pablo hizo todo lo posible por fortalecer las iglesias mientras pudo.
Domingo 22 de marzo
LECCIONES DE EVANGELIZACIÓN
Pablo comparte mucha instrucción acerca de cómo difundir el evangelio. Se calcula que recorrió unos 21.500 kilómetros. Esto es asombroso, ya que en la mayoría de los casos lo hizo a pie y, además, estuvo privado de la libertad en varias ocasiones. Pablo pasó mucho tiempo en importantes centros comerciales como Corinto y Éfeso, desde donde el mensaje podía extenderse a las ciudades del interior.
También volvía a las iglesias que había levantado para fortalecer y animar a los nuevos creyentes. Cuando no podía visitarlas personalmente, les enviaba cartas. De este modo, los creyentes sabían que se acordaba de ellos y se preocupaba por su bienestar. Lee Colosenses 4:7-9; compara con Efesios 6:21. ¿Cómo se describe a Tíquico y qué razones da Pablo para enviarlos a él y a Onésimo a Colosas? Algunas cosas se comunican mejor oralmente. Sería interesante saber qué noticias transmitieron los dos hombres a los colosenses.
A juzgar por la intención de Pablo de que esas cosas los “confortaran” (Col. 4:7-9), probablemente incluían detalles acerca de las circunstancias del apóstol en la cárcel. En cualquier caso, esta comunicación también era importante para mantener los lazos personales que unen a los creyentes. Tíquico, cuyo nombre significa “afortunado”, era claramente un emisario digno de confianza. Descrito como “fiel ministro” y “consiervo”, fue uno de los dos hombres de Asia seleccionados por Pablo (Hech. 20:4) para acompañarlo en su viaje con la colecta para los creyentes necesitados de Jerusalén. También estuvo con Pablo durante su segundo encarcelamiento en Roma, desde donde fue enviado a Éfeso para reforzar la obra allí (2 Tim. 4:12). Pablo también pensó en enviarlo a Creta, donde estaba Tito (Tito 3:12).
Lo acompañaba Onésimo, un converso de Pablo en Roma (ver lección 1), descrito por el apóstol como “fiel”. Pablo también quería conocer las circunstancias de los creyentes de Colosas. No sería difícil que alguien le enviara noticias, además del propio Tíquico. Esta era otra forma de transmitir su amor y su preocupación a los creyentes de allí, aunque no hubiera visitado la iglesia personalmente, además de fortalecerlos en la fe para que pudieran compartir el evangelio con otros. ¿Cómo muestran estos detalles personales en las cartas de Pablo su humanidad, además de confirmar la validez de su ministerio?
Lunes 23 de marzo
CONECTIVIDAD EN LA IGLESIA
En un mundo conectado por Internet, las redes sociales y un sinfín de dispositivos, es difícil imaginar el desafío que significó para Pablo ayudar a las iglesias a sentirse parte de un movimiento más grande que sus propias congregaciones locales. Lee Colosenses 4:10, 11. Además de enviar noticias de un lado a otro a través de emisarios (Col. 4:7-9), ¿de qué otras formas fomentaba Pablo la conectividad? En vista de algunos de los problemas que el apóstol abordó en esta epístola, ¿qué mensaje podían transmitir estos saludos? Con estos saludos, Pablo crea y fomenta la conexión entre los creyentes. Aquí nos enteramos de que Marcos era primo de Bernabé.
Pablo prepara así el terreno para la probable visita de Marcos a Colosas. A Aristarco se lo describe literalmente como “compañero de prisión”, lo que significa que estuvo encarcelado con Pablo. Ambos eran soldados vestidos con “la armadura de Dios” (Efe. 6:10, 11), que luchaban por liberar a los cautivos de Satanás para que sirvieran en el reino de Dios (ver 2 Tim. 2:1-4). Jesús, llamado Justo, también es incluido en la lista de fieles colaboradores de Pablo en la proclamación del evangelio. Pablo menciona que Aristarco, Marcos y Justo eran cristianos de origen judío (“de la circuncisión”). Luego menciona a tres gentiles: Epafras, Lucas y Demas (Col. 4:12-14). Es significativo que, a pesar de algunas tensiones existentes en la iglesia entre los cristianos de origen judío y los de raíces gentiles, estos colaboradores eran capaces de trabajar eficazmente juntos, unidos y en armonía. Sin embargo, al decir “solo”, Pablo parece dar a entender cierta decepción por el hecho de que no hubiera más cristianos provenientes del judaísmo a su lado en sus sufrimientos.
No obstante, es significativo que, para entonces, Juan Marcos, quien unos años antes había abandonado a Pablo y Bernabé durante su primer viaje misionero (Hech. 13: 13), demostrara ser no solo leal, sino también un consuelo para Pablo (Hech. 15:36-40). Las amenazas a la unidad no son algo nuevo. En los últimos años, la Iglesia Adventista ha experimentado profundos cambios a medida que se ha extendido por todo el mundo, y algunas fuerzas han atentado contra su unidad. Esta presión sobre la unidad puede sentirse en todos los niveles de la iglesia. ¿Qué puedes hacer en tu iglesia local para disminuir las amenazas contra nuestra unidad? ¿Qué tensiones existen en el nivel local y qué se puede hacer al respecto?
Martes 24 de marzo
PERFECTOS Y COMPLETOS
Numerosos libros han sido escritos acerca de la vida con propósito y la iglesia con propósito. Aunque la expresión “impulsada por un propósito” no sea del todo correcta, un claro “enfoque en el propósito” es vital para llevar a cabo cualquier empresa significativa. La vida y el ministerio de Pablo, así como el de sus colaboradores y los demás apóstoles, son un ejemplo de este enfoque (ver Fil. 3:13, 14). Los resultados hablan por sí mismos: el evangelio se extendió rápidamente por todo el Imperio Romano y más allá (Col. 1:23).
El mismo enfoque es necesario hoy. Lee Colosenses 4:12, 13. ¿Qué propósito es presentado aquí y cómo es posible lograrlo? Como fue mencionado en una lección anterior, Epafras probablemente contribuyó a la difusión del evangelio en Colosas y en las ciudades cercanas de Hierápolis y Laodicea (ver la lección 1). Sus saludos y sus oraciones por estas iglesias fueron sin duda de gran aliento para los creyentes. Las oraciones de Epafras tenían un objetivo claro: que los colosenses se mantuvieran “firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere” (Col. 4:12). Consideremos más detenidamente los importantes componentes de esta oración. Mantenerse firmes.
La palabra así traducida significa permanecer inconmovibles, lo cual solo es posible estando “fundados y firmes” en la fe y seguros de la verdad del evangelio (Col. 1:23). Pablo emplea la misma palabra varias veces en referencia a la batalla contra “las artimañas del diablo” (Efe. 6:11) y a la necesidad de resistir a las fuerzas de las tinieblas mediante el poder divino, vistiendo “toda la armadura de Dios” (Efe. 6:10-18; comparar con 2 Tim. 2:19). Perfectos. La palabra se refiere a la perfección de carácter que encuentra su máxima expresión en el amor abnegado (Mat. 5:44, 48) de quienes nunca afirmarán haberlo ya “alcanzado” (Fil. 3:12-15).
Completos. Esta poderosa palabra significa satisfacer plenamente o hacer que algo alcance su medida precisa, como cuando Abraham estuvo “plenamente convencido” de que Dios haría lo que había prometido, aunque ello fuera humanamente imposible (Rom. 4:21), y cuando Pablo fue fortalecido por el Señor para que “se cumpliera la predicación” por medio de él (2 Tim. 4:17). Todo lo que Dios quiere. La palabra “todo” es amplia. El propio Pablo oró para que los colosenses se llenaran del conocimiento de la voluntad de Dios, “para que anden como es digno del Señor, a fin de agradarlo en todo” (Col. 1:9, 10) mediante “la potencia de su gloria” (Col. 1:11). 153
Miércoles 25 de marzo
VIVIR EN EL MUNDO SIN PERTENECER AL MUNDO
Lee Colosenses 4:14, 15 y 2 Timoteo 4:10, 11. ¿En qué se distinguía Lucas de Demas y por qué? El apóstol Juan nos dice: “No amen al mundo, ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15). El amor de Lucas por Jesús y su reino lo llevó a permanecer junto a Pablo hasta el final sin importar lo que ocurriera, mientras que Demas amaba más este mundo que el venidero. Lee los siguientes pasajes. ¿Qué consejo se da a los que esperan la Segunda Venida?
Marcos 13:32–37 ______________________________________________________________________________________________ _________________________________________________________________________________________ __________________________________________
Tito 2:11–14 _________________________________________________________________________________________ _______________ _________________________________________________________________________________________ __________________________________________
2 Pedro 3:10–14 _________________________________________________________________________________________ _________ _________________________________________________________________________________________ __________________________________________
Apocalipsis 3:17–21 _________________________________________________________________________________________ _________________________________________________________________________________________ __________________________________________
Jesús y los apóstoles nos advierten con frecuencia que “velemos”, que estemos alerta y preparados en todo momento para que la venida del Maestro no nos tome por sorpresa. Lamentablemente, al igual que los discípulos que no hicieron caso al mandato de Jesús de “velar y orar” (Mar. 14:38), muchos no harán los preparativos necesarios. Todo se reduce a quién o qué es dueño de nuestro corazón, ya que no podemos servir a dos señores. En el mensaje a Laodicea, Jesús nos da una receta clara. Primero, debemos arrepentirnos de nuestros pecados.
Segundo, debemos abrir nuestros corazones a Jesús y dejar que él tome el control. Tercero, como resultado de lo anterior, recibir el “oro” de la fe y el amor, probados y victoriosos sobre la tentación. ¿De qué cosas específicas podría estar pidiéndote Jesús que te arrepientas? ¿Qué parte de su triple receta necesitas más?
Jueves 26 de marzo
UN MENSAJE PARA LAODICEA
Lee Colosenses 4:16-18; comparar con Colosenses 2:1-3. A la luz del mensaje de Jesús a Laodicea (ver el estudio de ayer), ¿qué correlaciones encuentras con el de Colosenses, que debía ser leído también en la iglesia de Laodicea? Los mismos problemas se repiten una y otra vez a lo largo de la historia del pueblo de Dios. Los profetas reprendieron a Israel por adorar como el mundo y lo instaron a arrepentirse antes de que fuera demasiado tarde. Isaías llegó a lamentarse: “¡Cómo se ha vuelto en ramera la ciudad fiel! Llena estaba de justicia, en ella habitaba la equidad; pero ahora la habitan los homicidas” (Isa. 1:21), e instó al pueblo a volver a Dios en busca de perdón y limpieza (Isa. 1:16-20).
Tanto Juan el Bautista (Mat. 3:2, 8-10) como Jesús (Mat. 4:17; 12:33-37) exhortaron a los israelitas a arrepentirse y dar frutos que resistieran la prueba del juicio de los últimos días. Los apóstoles anunciaron un mensaje similar (Hech. 2:38; 3:19; 17:30; 2 Cor. 7:9, 10). Compara Isaías 60:1-3 con Apocalipsis 18:1-4.
También, compara Isaías 62:1-5 con Apocalipsis 19:7, 8. ¿Qué similitudes existen entre los mensajes de ambos libros? Dios unirá el Cielo y la Tierra, pero eso debe ser hecho por etapas debido al Gran Conflicto:
1. En el Calvario, Satanás perdió todo el afecto que sentían por él los seres celestiales (Juan 12:31).
2. Mediante el ministerio de juicio de Cristo en el Santuario Celestial, los integrantes del pueblo de Dios son hechos “aptos en toda buena obra, para que hagan su voluntad” (Heb. 13:21) e idóneos para el Cielo.
3. El juicio milenial y el juicio final después del Milenio resuelven para siempre todas las cuestiones pendientes, y el pecado y los pecadores impenitentes son destruidos en el lago de fuego eterno, que también limpia la Tierra (Apoc. 21:8).
4. Solo con el fin del pecado podrán unirse finalmente el Cielo y la Tierra (Apoc. 21:3). ¿Qué puedes hacer para permanecer fiel a Dios y a la verdad que él ha revelado? Es decir, ¿qué decisiones estás tomando que revelan a quién pertenece realmente tu corazón?
Viernes 27 de marzo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Cuando el alma se entrega a Cristo, un nuevo poder se posesiona del nuevo corazón. Se realiza un cambio que ningún hombre puede realizar por su cuenta. Es una obra sobrenatural, que introduce un elemento sobrenatural en la naturaleza humana. El alma que se entrega a Cristo llega a ser una fortaleza suya, que él sostiene en un mundo en rebelión, y él no quiere que otra autoridad sea reconocida en ella sino la suya. Un alma así guardada en posesión por los agentes celestiales es inexpugnable para los asaltos de Satanás.
Pero, a menos que nos entreguemos al dominio de Cristo, seremos dominados por el Malvado. Debemos estar inevitablemente bajo el dominio de uno o de otro de los dos grandes poderes que están contendiendo por la supremacía del mundo. No es necesario que elijamos deliberadamente servir al reino de las tinieblas para pasar bajo su dominio. Basta que descuidemos de aliarnos con el reino de la luz. Si no cooperamos con los agentes celestiales, Satanás se posesionará de nuestro corazón y lo hará su morada. La única defensa contra el mal es Cristo morando en el corazón por medio de la fe en su justicia.
A menos que lleguemos a estar conectados vitalmente con Dios, jamás podremos resistir los efectos profanos del egoísmo, de la complacencia propia y de la tentación a pecar. Podemos dejar muchos malos hábitos y por un tiempo separarnos de Satanás; pero, sin una conexión vital con Dios a través de nuestra entrega a él momento tras momento, seremos vencidos. Sin un conocimiento personal de Cristo y una comunión continua, estamos a la merced del Enemigo, y al fin haremos lo que nos ordene” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes [Florida: ACES, 2008], p. 291).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Considera la cita anterior de Elena de White. Por hiriente que resulte para la sensibilidad humana, solo hay dos bandos en el Gran Conflicto, y estamos en el de Satanás a menos que elijamos conscientemente a Cristo (Luc. 11:23). En vista de ello, ¿cuán crucial es que entreguemos nuestra voluntad a Jesús?
2. Lee Apocalipsis 14:14-16. La lluvia temprana del Pentecostés permitió que la semilla del evangelio brotara y creciera, mientras que la lluvia tardía prepara la Tierra para la cosecha final. ¿Cómo se relaciona Apocalipsis 14:12 con esa perspectiva?
3. ¿De qué maneras nos afectan como iglesia y como individuos la cultura y el mundo que nos rodea? ¿Cómo podemos protegernos de las influencias negativas del mundo, que siempre han sido un problema para el pueblo de Dios?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

«Creciendo en nuestra relación con Dios» – Nina Atcheson
Tu relación con Dios es el aspecto más importante de tu vida. Por eso, es fundamental desarrollarla, fortalecerla y hacerla cada día más firme y significativa.
En este segundo trimestre de 2026, la lección de Escuela Sabática se centra en el tema de las relaciones, especialmente en tu conexión personal con Dios. Esta guía de estudio presenta un enfoque diferente, con un estilo más cercano, práctico y reflexivo.
Las lecciones están diseñadas para ayudarte a comprender que Dios es un ser personal que desea tener una relación íntima contigo. A través de cada estudio semanal, podrás profundizar tu vida espiritual, fortalecer tu fe y crecer en una comunión diaria con Él.
Lección 11:
Para el 13 de junio de 2026
CONTRATIEMPOS
Sábado 6 de junio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Marcos 4: 35–41; 5: 21–34; Romanos 5: 3–5; Job 19: 23–27; 23: 8–12; Lucas 24: 13–27; Romanos 8: 18, 28.
PARA MEMORIZAR: «Y no solo esto, sino que nos alegramos aun en las tribulaciones, al saber que la tribulación produce paciencia; y la paciencia produce un carácter probado; y el carácter alienta esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios está vertido en nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha sido dado» (Rom. 5: 3-5).
Cierta jovencita caminaba hacia su casa al atardecer cuando se desató una fuerte tormenta. Aceleró el paso pues aún le quedaba camino por recorrer. Una gota de lluvia cayó sobre su mejilla, luego otra y, antes de que se diera cuenta, estaba empapada. Comenzó entonces a correr hasta que llegó a su casa y abrió súbitamente la puerta. Su padre se apresuró a cubrirla con una manta. Mientras lo hacía, le dijo: «Te vi por la ventana cuando comenzaba a llover. ¿Por qué con cada relámpago dejabas de correr, mirabas hacia arriba y sonreías?». «Me detenía para mirar hacia arriba porque Dios me estaba fotografiando», respondió ella.
¿Cuál es nuestra respuesta cuando llegan las tormentas de la vida o cuando tenemos ciertos contratiempos en nuestra relación con Dios? ¿Bajamos la cabeza mientras la lluvia cae sobre nuestras espaldas o miramos hacia el Cielo seguros de que Dios está allí? Esta semana exploraremos algunas respuestas que a menudo damos ante los desafíos de la vida y analizaremos cómo podemos utilizar los reveses que experimentamos para fortalecer nuestra relación más importante.
Domingo 7 de junio
LAS TOR MENTAS DE LA VIDA
Jesús había hablado durante todo el día a grandes multitudes a orillas del Mar de Galilea. Sus palabras habrían de resonar en la mente de la gente durante mucho tiempo y por la eternidad. Al caer la tarde, el Maestro se dirigió a sus discípulos invitándolos a dirigirse con él «a la otra orilla» (Mar. 4: 35). Él sabía que se desataría una tormenta, pero les sugirió que fueran de todos modos. Tenía que enseñar una importante lección de vida a sus seguidores más cercanos. Seguramente recuerdas lo que ocurrió luego. Vuelve a leer acerca de esta tormenta en Marcos 4: 35 al 41. ¿Qué lecciones puedes aprender acerca de la fe?
Piensa en lo siguiente:
1. Jesús se quedó dormido en un rincón del bote, posiblemente en la popa, donde estaba el único cojín, que servía de asiento a quien dirigía la navegación.
2. No todos los discípulos eran nuevos en la navegación. Pedro, Santiago y Juan eran pescadores experimentados. Conocían el Mar de Galilea como la palma de sus manos, y habrían sabido cómo lidiar con una tormenta.
3. Este es el único relato de los Evangelios que presenta a Jesús durmiendo. Durante una de las peores tormentas de sus vidas, cuando los discípulos estaban aterrorizados y pensaban que morirían, Jesús dormía.
4. El clamor de los discípulos en el clímax de la crisis fue: «¿No te importa?».
Cuestionaban el carácter de Jesús y su amor por ellos. Con demasiada frecuencia, esta es también nuestra respuesta cuando afrontamos dificultades. En medio de la desesperanza, el dolor o la pérdida cuestionamos el amor de Dios o dudamos de su cuidado. Suponemos, desde nuestra perspectiva humana, que él debería actuar de una determinada manera. Sin embargo, como ocurrió a los discípulos, es en las tormentas de la vida donde Dios puede obrar los mayores milagros.
Dios siempre es fiel, incluso cuando su aparente inacción no tiene sentido para nosotros. Él está a nuestro lado en medio de nuestras tormentas y, a diferencia de nosotros, puede calmarlas. ¿Cuál es tu respuesta habitual cuando enfrentas una tormenta en tu vida? ¿Cómo afectan esos momentos tu relación con Dios? ¿Cuándo has puesto en práctica 2 Corintios 5: 7?
Lunes 8 de junio
RECUPÉRATE
Imagina a la multitud en la orilla del Mar de Galilea. Esperan el regreso de Jesús desde la primera hora de la mañana y se apiñan en torno a él cuando baja de la barca para seguirlo luego hasta la aldea de Capernaúm. De pronto, aparece Jairo, jefe de la sinagoga, y ruega a Jesús que sane a su hija. Entre la multitud se encuentra una mujer que está enferma desde hace muchos años. Había gastado todo su dinero en médicos, pero «más bien le iba peor» (Mar. 5: 26). Ha oído hablar de este gran Hombre de Galilea y, con esperanza en el corazón, reúne las pocas fuerzas que le quedan para salir de su casa aquella mañana y unirse a la multitud.
A medida que se acerca a Jesús, la presión del gentío le resulta casi asfixiante. Y entonces, entre empujones, lo ve y dice para sí: «Si tan solo tocara su manto, quedaré sana» (Mar. 5: 28). Lee Marcos 5: 21 al 34. ¿Qué sucedió y qué podemos aprender de ello? Este incidente muestra el cuidado y la compasión de Jesús por los enfermos, los que están solos y quienes normalmente pasan inadvertidos en la multitud. Aquel día, muchos se acercaron a Jesús mientras iban a la deriva con la multitud, pero solo una persona se acercó al Maestro para recibir la bendición que tanto necesitaba.
Sin embargo, no fue su toque lo que le permitió recuperar la salud, sino su fe (Mar. 5: 34). «El Salvador podía distinguir el toque de la fe del contacto casual de la muchedumbre desprevenida» (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, p. 317). El manto de Jesús no tenía ningún poder especial, sino que fue la fe de la mujer y su decisión de acercarse a él lo que la curó. En medio de su sufrimiento y angustia, aquella frágil mujer pudo haber permanecido en su lecho aquel día, pero buscó deliberada y esperanzadamente a Jesús para ser sanada. No le bastó con verlo de lejos, sino que se acercó a él. Jesús nos invita a hacer lo mismo hoy. Dice: «Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo les daré descanso. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma» (Mat. 11: 28, 29). ¿Cómo demostró esta mujer tan necesitada la veracidad de lo dicho en Ro‑ manos 5: 3 al 5? ¿Cómo podría ocurrir esto en tu vida?
Martes 9 de junio
JOB
Cuando pensamos en personajes bíblicos que experimentaron reveses, Job es quizá la persona que primero viene a nuestra mente. No solo perdió todas sus posesiones (Job 1: 14-17), sino también a sus hijos (Job 1: 18, 19) y su salud (Job 2: 7). Su mujer lo instó a maldecir a Dios y morir (Job 2: 9). Después de algún tiempo, tres amigos vinieron a visitarlo y se sentaron junto a él. Quedaron tan sorprendidos por su aspecto que permanecieron en silencio durante siete días (Job 2: 13). Cuando finalmente hablaron, intentaron explicar humanamente la desgracia de Job, pero aumentaron así involuntariamente su sufrimiento.
Sus amigos lo culparon, diciendo que tenía algún pecado oculto del que debía arrepentirse (Job 8, 11, 15). Llegaron incluso a decirle: «Tal es la morada del impío, el lugar del que no conoce a Dios» (Job 18: 21). ¿Cómo respondió Job? Lee Job 19: 23 al 27; y 23: 8 al 12. A pesar de las trágicas circunstancias en las que estaba inmerso, y que él no comprendía, Job permaneció fiel y se mantuvo firme. No culpó a Dios ni lo maldijo. Por el contrario, cuando fue tentado a culpar a Dios, declaró: «Desnudo salí del seno de mi madre y desnudo me iré. El Señor dio, y él quitó. ¡Bendito sea su nombre!» (Job 1: 21).
Nosotros vivimos en medio de esta misma batalla. Satanás nos aflige con dolor, sufrimiento, pérdidas y dificultades como parte de su plan para distorsionar la imagen que tenemos de un Dios amoroso. En esos momentos podemos responder de dos maneras: culpar a Dios y rechazarlo o aferrarnos a él con todas nuestras fuerzas. Aunque la batalla arrecia a nuestro alrededor, debemos recordar que, a la luz de la Eternidad, nuestros problemas no son más que pruebas temporales (2 Cor. 4: 16-18). Hay muchas cosas que no vemos aquí y ahora, y uno de los grandes desafíos para un creyente es confiar en Dios incluso en los momentos más oscuros. Dios nos ha revelado de muchas maneras la realidad de su amor.
Debemos aferrarnos a esta verdad crucial incluso cuando no la percibamos. Si estás pasando por un momento difícil, acude a Dios. Toma tu Biblia y un cuaderno, y encuéntrate con él en medio de la naturaleza. Copia Romanos 5: 3 al 5, y reflexiona acerca de los diferentes mensajes contenidos en ese texto, con la certeza de que el amor y el cuidado de Dios hacia ti son lo más seguro y estable de tu vida.
Miércoles 10 de junio
EL CAMINO A EMAÚS
Habían sido semanas muy duras para los dos discípulos, quienes repasaban mentalmente algunos de los acontecimientos vividos mientras el cielo vespertino se teñía de negro: la entrada triunfal en Jerusalén, la limpieza del Templo, la Pascua en el aposento alto, las oraciones de Jesús en Getsemaní, la horrible traición de Judas, el juicio, las burlas y los golpes, el cuerpo magullado de Jesús pendiendo de la cruz y sus últimas palabras antes de exhalar su último aliento; la rotura del velo del Templo; la resurrección de algunas personas; la delicada maniobra para retirar el cuerpo de Jesús de la cruz y su colocación en el sepulcro antes del sábado; y la confusión, el desaliento y los interrogantes de los desconcertados y descorazonados discípulos. ¿Cómo se habían equivocado tanto? Los seguidores de Jesús estaban decepcionados, desanimados y confundidos.
Aquel era el mayor revés de sus vidas. No percibían que aquello era solo un episodio de la mayor historia de todos los tiempos. Mientras dos de ellos se dirigían a Emaús, Jesús apareció y caminó con ellos. Lee en Lucas 24: 13 al 27 la conversación que tuvieron y piensa en las dos perspectivas diferentes: la de los dos seguidores y la de Jesús. Cuando los ojos de su entendimiento fueron abiertos, los dos discípulos corrieron rumbo a Jerusalén para contar a los demás lo que les había sucedido en el camino (Luc. 24: 33, 34). Cuando Jesús llegó y se puso en medio de estos, se aterrorizaron. Nota la pregunta que les hizo: «¿Por qué están turbados y suben esos pensamientos a su corazón?» (Luc. 24: 38).
Este es también el mensaje de Jesús para nosotros hoy. Olvidamos con frecuencia que Jesús camina a nuestro lado en nuestros valles sombríos. Demasiado a menudo no lo reconocemos y perdemos de vista que hay mucho más en la historia. Nos sentimos turbados y permitimos que las dudas surjan en nuestros corazones, sin recordar que nuestra vida está segura en las manos de Jesús. Pensamos que sabemos mejor que Jesús qué está sucediendo realmente en nuestra vida (Luc. 24: 18). La Biblia contiene muy buenos consejos acerca de cómo podemos los cristianos responder a los desafíos y los reveses de la vida. Dedica tiempo a estudiar los siguientes pasajes: Romanos 8: 28; Filipenses 4: 4-13; Santiago 1: 2-4, 12; 2 Corintios 12: 9, 10. Como parte de tu estudio, y teniendo en mente 2 Corintios 1: 4, escribe tres mensajes que puedas compartir con alguien que esté enfrentando dificultades.
Jueves 11 de junio
VER A JESÚS
¿Has deseado alguna vez ver a Jesús cuando estabas desanimado? He aquí la experiencia de alguien que tuvo ese privilegio. «Me veía sentada con profunda desesperación; con el rostro oculto entre las manos, reflexionaba así: Si Jesús estuviera en la tierra, iría a postrarme a sus pies y le manifestaría cuánto sufro. No me rechazaría. Tendría misericordia de mí, y por siempre le amaría y serviría. En aquel momento se abrió la puerta y entró un personaje de aspecto y porte hermosos. Me miró con compasión y dijo: “¿Deseas ver a Jesús? Está aquí, y puedes verlo si quieres. Toma cuanto tengas y sígueme”. »Escuché esas palabras con gozo indecible y alegremente recogí cuanto poseía, todas las cosas que apreciaba, y seguí a mi guía. Me condujo a una escalera escarpada y de apariencia frágil.
Cuando empecé a subir los peldaños, me advirtió el guía de que mantuviera la vista hacia arriba, para que no me dieran vértigos y cayera. Muchos otros que trepaban por la escalinata caían antes de llegar a la cima. »Finalmente llegamos al último peldaño y nos detuvimos ante una puerta. Allí el guía me indicó que dejara cuanto había traído conmigo. Lo depuse todo alegremente. Entonces el guía abrió la puerta, y me mandó a entrar. En un momento estuve delante de Jesús. No había error, pues aquella hermosa figura, aquella expresión de benevolencia y majestad, no podían ser de otro. Cuando su mirada se posó sobre mí, supe en seguida que comprendía todas las dificultades de mi vida y todos mis íntimos pensamientos y emociones. »Traté de ocultarme de su mirada, pues me sentía incapaz de resistirla, pero él se me acercó sonriente, y posando su mano sobre mi cabeza, dijo: “No temas”. El dulce sonido de su voz hizo vibrar mi corazón con una dicha que no había experimentado hasta entonces.
Yo estaba muy gozosa para pronunciar una palabra, y así fue que, profundamente conmovida, caí postrada a sus pies. Mientras que allí yacía impedida, pasaron ante mi vista escenas de gloria y belleza, y me pareció haber alcanzado la salvación y la paz del cielo. Por último, cuando recobré mis fuerzas me levanté. Todavía me miraban los amorosos ojos de Jesús, cuya sonrisa inundaba de alegría mi alma. Su presencia despertaba en mí santa veneración e inefable amor. [...] »Este sueño me infundió esperanza [y] fe [...] y en mi alma alboreó la hermosa sencillez de la confianza en Dios» (Elena G. de White, Primeros escritos, pp. 110, 111). En medio de los reveses de la vida, debemos centrarnos en Jesús y en lo que él nos revela acerca de cuánto nos ama Dios. ¿Qué esperanza puedes extraer de lo que está escrito en Romanos 8: 18 y 28?
Viernes 12 de junio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Cuando estamos ante los desafíos de la vida, necesitamos aferrarnos a Dios. Los temas que hemos explorado a lo largo de este trimestre contribuyen a mantener o revitalizar una experiencia sólida con Dios. Cuando te enfrentes a algún contratiempo, como un problema de salud, dificultades económicas, la ruptura matrimonial, la muerte de alguien cercano, u otra carga que te robe la alegría, considera las siguientes preguntas y reflexiona sobre las lecciones estudiadas hasta aquí.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cómo ha influido en tu imagen de Dios algún contratiempo que hayas enfrentado o estés afrontando? ¿Cómo puedes percibir más claramente el verdadero carácter de Dios?
2. ¿Cuándo fue la última vez que oraste para que la voz de Dios resultara más audible que la del Enemigo en tu vida? Recuerda que el ladrón (Satanás) viene a robar, matar y destruir, pero Dios concede vida abundante (Juan 10: 10).
3. ¿Confías en que Dios sigue siendo soberano y dirigiendo tu vida a pesar de las dificultades? Si no es así, ¿cómo puedes desarrollar tu confianza en la bondad y el amor de Dios hacia ti?
4. ¿Te mantienes anclado en la Palabra de Dios cada día? Pide a Dios que restaure tu primer amor por él mientras pasas por tiempos difíciles.
5. ¿Cuándo fue la última vez que acudiste a Dios en oración como tu Consolador y Consejero, confiando en su promesa de nunca dejarte ni desampararte (Heb. 13: 5)?
6. Si tu fe es débil, dile a Dios en oración: «¡Creo! ¡Ayuda mi poca fe!» (Mar. 9: 24). Rodéate de personas que puedan animarte en lugar de desanimarte.
7. El mundo no siempre se preocupa por los débiles, ignorantes, heridos y quebrantados. El mensaje divino «cuando eres débil, yo soy fuerte» puede transformar radicalmente la vida de las personas. Piensa en alguien a quien podrías animar hoy con este mensaje.
RESUMEN:
Vivimos en un mundo pecaminoso y lleno de sufrimiento, y cada uno de nosotros enfrenta en algún momento dificultades que pueden hacerle cuestionar el amor de Dios. La manera en que diversos personajes bíblicos respondieron a los reveses de la vida puede ayudarnos en momentos difíciles a fortalecer nuestra relación con Dios, quien no cambia (Mal. 3: 6) y cuyo amor permanece constante.
