Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 2: Para el 11 de octubre de 2025.
SORPRENDIDOS POR LA GRACIA
Sábado 4 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Josué 2:1-21; Números 14:1-12;
Hebreos 11:31; Éxodo 12:13; Josué 9; Nehemías 7:25.
PARA MEMORIZAR:
“Por la fe no pereció la prostituta Rajab junto con los incrédulos, porque recibió en
paz a los espías” (Heb. 11:31, RVA-2015).
“¿ P or qué lo hice otra vez?”. Quizá todos hayamos dicho eso en más de una ocasión, ya que la historia no es lo único que se repite. Los humanos también volvemos a cometer los mismos errores. Israel tenía ante sí una segunda oportunidad de entrar en la Tierra Prome tida, y Josué tomó en serio su misión. El primer paso era tener una idea clara de aquello a lo que se enfrentaban. Para ello, envió a dos espías para que le trajeran información valiosa acerca del territorio a conquistar: su sistema de defensa, su preparación militar, sus reservas de agua y la actitud de la población ante una fuerza invasora.
Podría pensarse que la promesa de Dios de entregar la tierra a los israelitas
no requería ningún esfuerzo por su parte. Sin embargo, la seguridad del apoyo
divino no anulaba la responsabilidad humana. Israel estaba por segunda vez
en la frontera de Canaán. Las expectativas eran elevadas. La última vez que
Israel había estado en la frontera, con la misma tarea, el resultado había sido
un fracaso abismal.
Esta semana exploraremos dos de los relatos más fascinantes del libro de
Josué y descubriremos su relevancia para nuestra fe hoy. La gracia de Dios tiene
infinitas posibilidades de sorprendernos.
Domingo 5 de octubre
SEGUNDA OPORTUNIDAD
Lee Josué 2:1 y Números 13:1, 2, 25-28, 33; 14:1-12. ¿Por qué Josué comenzó la
misión de conquistar la Tierra Prometida enviando espías?
El lugar desde el que fueron enviados los dos espías es llamado Sitim (“acacias”) en el texto hebreo de Josué 2:1, o Abel-Sitim (“prado de las acacias”) en Números 33:49, y nos recuerda dos episodios negativos de la historia de Israel.
El primero es otro incidente de espionaje (ver Núm. 13) que presenta los mismos elementos básicos: la misión encomendada a los espías, la incursión secreta de ellos en territorio enemigo, su regreso, el informe acerca de sus hallazgos y la decisión de actuar sobre la base de ese informe.
El otro incidente en Sitim representa una de las violaciones más desafiantes
e idólatras del pacto: los israelitas, instigados por Balaam, se entregaron al libertinaje con las mujeres moabitas y adoraron a sus dioses (Núm. 25:1-3; 31:16).
En este contexto, el nombre de Sitim crea una tensión extraordinaria en cuanto
al desenlace de toda la historia. ¿Será otro fracaso en la frontera de la Tierra
Prometida? ¿O conducirá al tan esperado cumplimiento de la antigua promesa?
Lee Juan 18:16-18, 25-27; 21:15-19. ¿Qué paralelismos descubres entre la
segunda oportunidad dada a Israel como nación y la que recibió Pedro?
El Señor es un Dios de segundas (¡y muchas otras más!) oportunidades. La
Biblia llama “gracia” a las oportunidades adicionales. Gracia es simplemente algo
que no merecemos. La Biblia está repleta del concepto de gracia (comparar con
Rom. 5:2; 11:6; Efe. 2:8). Dios ofrece misericordiosamente a todos la posibilidad de
un nuevo comienzo (Tito 2:11-14). Pedro mismo experimentó esa gracia e instó a la iglesia a crecer en ella (2 Ped. 3:18). Y las noticias son aún mejores: tenemos mucho más que una segunda oportunidad. ¿Qué sería de nosotros si así no fuera?
Piensa en la segunda oportunidad que Dios concedió a los israelitas de entrar en Canaán, y en la gracia concedida a Pedro después de que negó a su Señor. ¿Qué nos enseñan estos incidentes acerca de la gracia que debemos ofrecer a quienes la necesitan?
Lunes 6 de octubre
VALOR EN LUGARES INESPERADOS
Lee Josué 2:2-11; Hebreos 11:31 y Santiago 2:25. ¿Qué nos dicen estos textos
acerca de Rahab?
Un aspecto central de la historia de Rahab es la mentira que dijo para proteger a los espías. Al considerar ese engaño debemos tener presente que ella estaba inmersa en una sociedad extremadamente pecaminosa, lo que finalmente desembocó en el juicio de Dios (Gén. 15:16; Lev. 18:25-28; Deut. 9:5). Si bien es cierto que el Nuevo Testamento elogia la fe de ella, un análisis cuidadoso de las referencias del Nuevo Testamento al accionar de Rahab revela que el registro
bíblico no avala todo lo que hizo en esa ocasión ni aprueba la mentira que dijo.
Hebreos 11:31 confirma la fe demostrada por Rahab al ayudar a los espías en lugar de elegir aferrarse a la corrupta cultura en la que estaba. Santiago 2:25
elogia su ofrecimiento de alojamiento a los dos israelitas y su indicación de cómo regresar por una ruta segura. En medio de una cultura decadente y corrupta, y del propio estilo de vida pecaminoso de Rahab, Dios, en virtud de su gracia, vio
una chispa de fe a través de la cual podía salvarla. Dios utilizó lo que había de
bueno en Rahab, su fe en él y su decisión de pertenecer a su pueblo, pero nunca
elogió todo lo que ella hizo. Dios valoró a Rahab por su valentía excepcional, por su fe, por ser agente de salvación y por elegir al Dios de Israel.
Al ver lo que estaba sucediendo, ella declaró: “Porque el Señor su Dios es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra” (Jos. 2:11). Es significativo que una mujer
cananea reconociera que el Señor era el único Dios, sobre todo en la azotea de
su casa, donde los paganos acostumbraban ofrecer plegarias a sus presuntas
deidades celestiales.
La expresión utilizada por Rahab solo aparece anteriormente en la Biblia en el contexto del derecho exclusivo de Dios a recibir culto (Éxo. 20:4; Deut. 4:39; 5:8).
Sus palabras daban testimonio de su decisión meditada y consciente de reconocer que el Dios de los israelitas era la única deidad verdadera. Su confesión
demostraba que comprendía la estrecha relación existente entre la soberanía
de Dios y el juicio al que Jericó estaba condenada.
La decisión moral que tomó significaba que reconocía que, a la luz del juicio
de Dios, solo había dos opciones: continuar en rebelión contra él y ser aniquilada, o aceptar por fe la misericordia divina. Al elegir al Dios de los israelitas,
Rahab se convirtió en un ejemplo de lo que pudo haber sido el destino de todos
los habitantes de Jericó si hubieran aceptado la misericordia del Dios de Israel.
¿Qué nos enseña esta historia acerca de la lealtad total que debemos a Dios?
Martes 7 de octubre
NUEVO PACTO
Lee Josué 2:12-21 y Éxodo 12:13, 22, 23. ¿Cómo nos ayuda este texto de Éxodo
a entender el acuerdo entre los espías y Rahab?
El trato de Rahab es muy claro: vida por vida y bondad a cambio de bondad.
La palabra hesed (Jos. 2:12), traducida en distintas versiones bíblicas como “compasión”, “bondad”, “misericordia”, etc., tiene una riqueza de significado difícil de expresar con una sola palabra en otros idiomas, ya que se refiere principalmente
a la lealtad al pacto junto con la noción de fidelidad, misericordia, benevolencia
y bondad.
Las palabras de Rahab también evocan a Deuteronomio 7:12, donde Dios mismo juró dispensar su hesed a Israel: “Entonces, por haber oído estos preceptos, y haberlos guardado y puesto por obra, el Señor tu Dios guardará contigo su pacto y su constante amor [hesed], que con juramento prometió a tus padres”.
Curiosamente, el mismo capítulo (Deut. 7) prescribe la prohibición (herem)
divina de hacer pactos o alianzas con los cananeos. Aquí está Rahab, una cananea que está incluida en dicha prohibición pero reclama, por su fe naciente,
las promesas que fueron dadas a los israelitas. Como resultado, es librada de
la destrucción.
La primera imagen que inevitablemente viene a la mente en relación con
el diálogo entre los espías y Rahab es la Pascua en vísperas del Éxodo. En esa
ocasión, para que los israelitas estuvieran protegidos, debían permanecer dentro de sus casas y marcar los postes y dinteles con la sangre del cordero sacrificado.
“Y la sangre será la señal de las casas donde ustedes estén. Al ver la sangre,
pasaré de largo, y no habrá entre ustedes mortandad cuando yo hiera la tierra
de Egipto” (Éxo. 12:13; ver también Éxo. 12:22, 23).
“Mediante su obediencia, el pueblo debía evidenciar su fe. Asimismo, todos los que esperan ser salvos por los méritos de la sangre de Cristo deben comprender que ellos mismos tienen algo que hacer para asegurar su salvación.
Si bien solo Cristo puede redimirnos de la pena de la transgresión, nosotros
debemos volvernos del pecado a la obediencia. El hombre ha de salvarse por la
fe, no por las obras; sin embargo, su fe debe mostrarse por sus obras” (Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 283).
En el caso de la Pascua, la sangre fue una señal que salvó a los hebreos del
ángel destructor de Dios. Así como Dios perdonó la vida de los israelitas durante
la última plaga en Egipto, ellos debían resguardar la vida de Rahab y de su familia
cuando la destrucción llegara a Jericó.
¿Qué poderoso mensaje podemos encontrar en estas dos historias? ¿Qué lecciones relacionadas con el evangelio podemos extraer de ellas?
Miércoles 8 de octubre
VALORES ENFRENTADOS
Lee Josué 9:1-20. ¿Qué semejanzas y diferencias existen entre la historia de
Rahab y la de los gabaonitas? ¿Por qué son significativas esas semejanzas
y diferencias? Este capítulo de Josué comienza relatando la decisión de los reyes cananeos de pequeñas ciudades-estado de crear una coalición contra los israelitas. A diferencia de ellos, los habitantes de Gabaón decidieron hacer una alianza con Israel.
Con el fin de engañar a los israelitas para que concertaran un pacto con
ellos, los gabaonitas recurrieron al ardid de presentarse como embajadores de un país lejano. Según Deuteronomio 20:10 al 18, Dios hizo una distinción entre los cananeos y las personas que vivían fuera de la Tierra Prometida.
La palabra traducida como “astutamente”, o “con astucia”, puede tener un
sentido positivo que denota prudencia y sabiduría (Prov. 1:4; 8:5, 12) o negativo
cuando designa una intención criminal (Éxo. 21:14; 1 Sam. 23:22; Sal. 83:3). En el caso de los gabaonitas, detrás de su acción engañosa se escondía una intención de autopreservación.
El discurso de los gabaonitas es sorprendentemente similar al de Rahab.
Ambos reconocen el poder del Dios de Israel y que el éxito de este pueblo no es
simplemente una hazaña humana. A diferencia de otros cananeos, no se rebelan contra el plan divino de conceder la tierra a los israelitas y admiten que el Señor mismo está expulsando a estas naciones ante Israel. Las noticias de la liberación de Egipto y las victorias sobre Sehón y Og impulsan tanto a Rahab como a los gabaonitas a procurar un pacto o alianza con los israelitas. Sin embargo, en lugar de reconocer plenamente su disposición a someterse al Dios de Israel, como lo hizo Rahab, los gabaonitas recurren a un subterfugio.
La ley de Moisés establecía disposiciones para conocer la voluntad de Dios
en casos como este (Núm. 27:16-21). Josué debería haber preguntado al Señor
cuál era su voluntad y haber evitado así el engaño de los gabaonitas.
El deber fundamental de un líder teocrático, y de cualquier líder cristiano,
es hacer la voluntad de Dios (1 Crón. 28:9; 2 Crón. 15:2; 18:4; 20:4). Al descuidarla,
los israelitas se vieron obligados a violar las condiciones fundamentales de la conquista de la tierra o a romper un juramento hecho en nombre del Señor, lo cual lo convertía en obligatorio.
¿Cuántas veces te has encontrado luchando entre lo que parecen ser dos valores
bíblicos opuestos?
Jueves 9 de octubre
GRACIA SORPRENDENTE
Lee Josué 9:21-27. ¿Cómo combinó la solución de Josué la justicia con la
gracia? Aunque el pueblo de Israel hubiera querido atacar a los gabaonitas, no se les
habría permitido hacerlo debido al juramento de los jefes de la congregación.
Los líderes israelitas actuaron de acuerdo con el principio de que un juramento, siempre que no implique maldad o intención criminal (Jue. 11:29-40), es vinculante, u obligatorio, incluso si conduce a un perjuicio personal.
En el Antiguo Testamento, ser prudente antes de hacer un juramento y cumplirlo se consideran virtudes de los piadosos (Sal. 15:4; 24:4; Ecle. 5:2, 6). Puesto que el juramento se hacía en nombre del Señor, el Dios de Israel, los dirigentes no podían modificarlo.
El destino de Israel quedaba indisolublemente unido al de los gabaonitas en virtud del solemne juramento de los dirigentes de Israel. De hecho, al ser designados leñadores y aguadores para la casa de Dios (Jos. 9:23), los gabaonitas se convirtieron en parte integrante de la comunidad cúltica de Israel. La
respuesta de Josué, en contraste con el veredicto de los gobernantes de Israel,
que decretaba la servidumbre en beneficio de “toda la congregación” (Jos. 9:21),
transformó la maldición en una bendición potencial para los gabaonitas (comparar con 2 Sam. 6:11).
La historia posterior de Gabaón atestigua los elevados privilegios religiosos de los que gozaba la ciudad, así como su lealtad al pueblo de Dios. El voto hecho por Israel se mantuvo a través de las generaciones, de modo que cuando los
israelitas regresaron del cautiverio babilónico, los gabaonitas estaban entre
quienes ayudaron a reconstruir Jerusalén (Neh. 7:25). Sus acciones tendrán
consecuencias positivas eternamente, pero solo por la gracia de Dios.
¿Qué habría sucedido si los gabaonitas hubieran revelado su identidad y
pedido misericordia como hizo Rahab? No lo sabemos, pero no podemos descartar la posibilidad de que incluso una consulta a la voluntad de Dios podría haber exceptuado a los gabaonitas de la destrucción. El propósito último de
Dios no es castigar a los pecadores, sino verlos arrepentirse y concederles su
misericordia (comparar con Eze. 18:23; 33:11). El subterfugio de los gabaonitas
ha de percibirse como una apelación a la misericordia de Dios, a su carácter
bondadoso y justo. Fue la negativa de los cananeos a arrepentirse y su desafío a
los propósitos de Dios lo que condujo a su aniquilación (Gén. 15:16). Dios honró
el reconocimiento de su supremacía por parte de los gabaonitas, así como su
deseo de paz en lugar de rebelión, y su voluntad de abandonar la idolatría y
adorar al único Dios verdadero.
Viernes 10 de octubre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee las páginas 515 a 517 del capítulo “El cruce del Jordán” en el libro Patriarcas
y profetas de Elena de White.
Después del episodio de Rahab y los espías, el resto del Antiguo Testamento
guarda silencio acerca de ella hasta que reaparece en la genealogía de Jesús,
donde se dice que fue esposa de Salmón, de la tribu de Judá, antepasado de
Booz, y suegra de Rut, otra mujer notable mencionada en la misma genealogía
(Mat. 1:5; comparar con Rut 4:13, 21). Por su fe en Dios, la prostituta de Jericó, la
ciudad condenada a la destrucción total, se convirtió en un eslabón importante
del linaje real de David y en antecesora del Mesías. He allí lo que Dios es capaz
de lograr por medio de la fe, aunque esta solo sea del tamaño de un grano de
mostaza (Mat. 17:20; Luc. 17:6).
“Su conversión [la de Rahab] no fue un caso aislado de la misericordia de Dios
hacia los idólatras que reconocían su autoridad divina. En medio de la tierra, un pueblo numeroso –los gabaonitas– renunció a su paganismo y se unió a Israel,
compartiendo las bendiciones del pacto.
“Dios no reconoce distinción por causa de nacionalidad, raza o casta. Él es el Hacedor de toda la humanidad. Por la creación, todos los hombres pertenecen a una sola familia; y todos constituyen una por la redención. Cristo vino para derribar el muro de separación, para abrir todos los departamentos de los atrios del templo, con el fin de que toda alma tuviese libre acceso a Dios. Su amor es tan amplio, tan profundo y completo, que lo compenetra todo. Arrebata de la
influencia satánica a los que fueron engañados por sus seducciones, y los coloca
al alcance del Trono de Dios, al que rodea el arco iris de la promesa. En Cristo
no hay judío, ni griego, ni esclavo ni hombre libre” (Elena de White, Profetas y
reyes, p. 274).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Analiza la cuestión de las “segundas oportunidades” (y otras más) y cómo debemos ofrecerlas a los demás. Al mismo tiempo, ¿qué cuidados debemos tener para no abusar de este concepto? Piensa, por ejemplo, en
el caso de una mujer que es víctima de una relación abusiva, a quien se le aconseja seguir manifestando “gracia” hacia un abusador reincidente.
¿Cómo encontramos aquí el justo equilibrio?
2. Dialoga en tu clase acerca de Rahab como modelo de fe. ¿Cómo podemos
apreciar la disposición de las personas a aceptar a Dios aunque su estilo
de vida diste mucho del ideal bíblico? ¿Cómo es posible apreciar la fe de
esas personas sin aprobar algunas de sus prácticas?
3. Josué supo combinar de forma práctica la justicia y la gracia para resolver el aprieto causado por el engaño de los gabaonitas y por su propia
negligencia al no consultar al Señor. Piensa en una situación de tu vida
que requiera tanto justicia como gracia. ¿Cuáles son algunas formas prácticas de fusionarlas?
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 5:
Para el 31 de octubre de 2026
REVELACIÓN E INSPIRACIÓN
Sábado 24 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hebreos 1:1-2; 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:18-21; Éxodo 17:14; Apocalipsis 1:19; Ezequiel 4:1-8.
PARA MEMORIZAR: «La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos lo que debe suceder pronto; y la declaró mediante su ángel a su siervo Juan. Y Juan testifica de todo lo que vio, de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo» (Apoc. 1:1-2).
El apóstol Juan había formado parte del círculo íntimo de los doce discípulos (Luc. 8:51; Mat. 17:1; 26:36-37). Tras la ascensión de Cristo, continuó su ministerio en Jerusalén. Sin embargo, antes de la caída de la ciudad (70 d. C.), se trasladó a Éfeso para supervisar las iglesias de la provincia romana de Asia Menor. Durante la persecución cristiana bajo el emperador romano Domiciano, el apóstol fue exiliado a Patmos, una isla del mar Egeo. En Patmos, Juan recibió mensajes proféticos especiales que estaban dirigidos no solo a las siete iglesias de Asia Menor, sino a los cristianos de todas las épocas (Apoc. 1:1-3, 9-11).
La cadena de transmisión del mensaje profético, de la que Juan formaba parte, era la siguiente: Dios Padre a Jesucristo, Jesús al ángel, este al apóstol Juan, y Juan a los lectores y oyentes. Este es un ejemplo clásico del proceso de revelación e inspiración en el que Dios utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes a la humanidad. La lección de esta semana examina específicamente el proceso multiforme de revelación e inspiración, con especial atención a las formas orales, escritas y representadas mediante las cuales el mensaje divino ha sido comunicado a los seres humanos.
Domingo 25 de octubre
REVELACIÓN GENERAL Y ESPECIAL
Lee Hebreos 1:1-2. ¿Por qué está Dios tan interesado en comunicarse con nosotros? ¿Qué nos está diciendo por medio de Jesús y de los profetas? El Creador del cosmos se comunica con nosotros porque somos seres humanos caídos en un mundo pecaminoso y nos enfrentamos a la muerte, el sufrimiento y las pruebas. Por lo tanto, Dios desea que sepamos por qué estamos aquí, por qué existe el mal y por qué podemos confiar en su amor a pesar de todo. La revelación general de Dios, tal como se aprecia en el mundo natural, habla elocuentemente de su poder infinito y su amor benevolente. El rey David exclamó: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Sal. 19:1).
El apóstol Pablo añadió: «Los atributos invisibles de Dios, su eterno poder y su divinidad se ven claramente desde la creación del mundo, y se entienden por las cosas que han sido creadas; de modo que no tienen excusa» (Rom. 1:20). También resulta asombroso reflexionar acerca del poder restaurador divino manifestado en los misteriosos procesos de nuestro mundo. De hecho, «el poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Si se corta un árbol, si un ser humano se lastima o se rompe un hueso, la naturaleza empieza inmediatamente a reparar el daño. Aun antes de que exista la necesidad, están listos los elementos sanadores, y tan pronto como se lastima una parte, todas las energías se dedican a la obra de restauración» (Elena de White, La educación, p. 113).
Por muy hermoso e instructivo que pueda ser el mundo natural, no solo revela el poder y el amor de Dios, sino también la presencia del mal (ver Gén. 3:14-19; Mat. 13:24-30). Este mensaje ambiguo solo puede ser comprendido adecuadamente a la luz de la revelación especial de Dios, tanto en la persona de Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, como en la Biblia, la Palabra escrita de Dios que da testimonio de él (Juan 5:39).
Las Escrituras son el registro inspirado de los mensajes de Dios a todos los seres humanos a lo largo de los siglos. Ellas nos hablan de la creación del mundo, de la trágica caída, del asombroso plan divino de redención y de la restauración final del planeta Tierra. Por breves y selectivas que puedan ser algunas narraciones bíblicas, siempre son dignas de confianza, pues Dios es quien nos habla en ellas (ver 2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:19-21). Aunque la naturaleza señala sin duda a la realidad del poder y el amor del Creador, ¿por qué necesitamos tan desesperadamente la Palabra escrita? ¿Qué nos dice esta que la naturaleza no puede comunicarnos?
Lunes 26 de octubre
EL PROCESO DE LA INSPIRACIÓN
Son muchos los libros que han llegado hasta nosotros a través de los siglos además de la Biblia. Sin embargo, consideramos que esta es la Palabra de Dios. ¿Qué la diferencia de otros escritos? Lee 2 Timoteo 3:15-17 y Santiago 1:17. ¿Qué mensaje importante debemos extraer de estos versículos? Existe cierto debate acerca de cuál es la mejor traducción de 2 Timoteo 3:16, pero la mayoría de las versiones de la Biblia vierten este pasaje de manera similar, enfatizando que toda la Biblia es de origen divino (2 Ped. 1:20-21).
Un comentarista bíblico afirma que «parece más probable que Pablo esté contemplando aquí las Escrituras en su conjunto, en el sentido de que todas ellas son útiles “para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia”, en lugar de querer decir que cada pasaje bíblico es útil en esos aspectos» (George W. Knight III, The Pastoral Epistles: A Commentary on the Greek Text [Eerdmans, 1992], p. 445). La inspiración profética que dio origen a la Biblia consistió en la asistencia dada por el Espíritu Santo a los profetas genuinos para que pudieran comunicar de manera fidedigna los mensajes divinos. Esa ayuda estuvo presente no solo en el proceso de recepción de los mensajes, sino también en su comunicación clara y fiel a sus destinatarios.
Los mensajes de Dios llegaron por medio de visiones y sueños (Núm. 12:6; Isa. 6:1, 8). El Señor también utilizó testigos oculares (1 Juan 1:1-3), investigaciones históricas inspiradas por el Espíritu (Luc. 1:1-3) e impresiones divinas en la mente (2 Ped. 1:21). Independientemente de los medios utilizados por el Espíritu Santo, los profetas y autores bíblicos recibieron mensajes veraces y objetivos, no subjetivos, para los destinatarios. Esto significa que los mensajes de Dios no debían ser alterados ni distorsionados de ninguna manera por sus mensajeros, aunque usaran sus propias palabras para expresar esos mensajes. La comunicación de los mensajes proféticos a las audiencias originales podía ser oral (2 Ped. 1:19-21), escrita (Juan 20:30-31) o representada (Eze. 4:1-8).
Aunque quedan muchas preguntas acerca de cómo fue inspirada la Biblia o cómo funciona la inspiración en general, ¿por qué es tan importante confiar en la Escritura como la Palabra inspirada de Dios?
Martes 27 de octubre
MENSAJES ORALES
Lee 2 Pedro 1:18-21. ¿Qué garantía tenemos de que los mensajes orales transmitidos por los profetas de Dios eran tan inspirados y confiables como los escritos? Dios habló con Adán y Eva antes y después de la caída (Gén. 2:16-17; 3:9-19). En ambos casos, ellos entendieron perfectamente sus palabras. Su voz también se escuchó con claridad en el Sinaí (Éxo. 20:1-20), así como durante el bautismo y la transfiguración de Jesús (Mat. 3:17; 17:5). Podemos interpretar erróneamente lo que otras personas nos dicen, pero no hay equívocos ni engaños cuando Dios habla a alguien.
La Biblia afirma que Dios dijo a Moisés: «Yo soy el Señor (YHWH)» (Éxo. 6:2). Muchos escritores bíblicos reconocieron haber oído la voz de Dios cuando les habló. Este fue el caso, por ejemplo, de Isaías (Isa. 8:1, 11), Jeremías (Jer. 1:4, 9, 11) y Ezequiel (Eze. 3:16; 6:1). Cualquier intento de negar estas y otras afirmaciones similares significaría cuestionar la honestidad de los profetas y la credibilidad de la propia Biblia. Así como Dios habló a los profetas en un lenguaje humano inteligible, también lo hicieron ellos a sus respectivas audiencias. Por ejemplo, Noé fue un verdadero profeta de Dios y un fiel «pregonero de justicia» (2 Ped. 2:5).
Aunque no escribió ninguna parte de la Biblia, transmitió el mensaje de Dios oralmente a sus contemporáneos, y ese mensaje no fue menos inspirado que los escritos de los profetas canónicos. Varios otros profetas, entre ellos Natán, Elías, Eliseo y Juan el Bautista, no escribieron ninguna parte de la Biblia, sino que transmitieron sus mensajes oralmente. En cuanto a Jesús, el evangelio menciona solamente que durante su ministerio terrenal «empezó a escribir en el suelo con su dedo» (Juan 8:6). Eso es todo. No tenemos constancia de que haya escrito algo más. Pero enseñó y predicó oralmente «con autoridad» (Mat. 7:29).
Algunos de sus oyentes incluso confesaron: «Jamás hombre alguno habló como este hombre» (Juan 7:40, 46). Jesús fue principalmente un comunicador oral de los mensajes de Dios, pero estos no eran menos autoritativos o vinculantes por el hecho de que él no escribiera ningún libro de la Biblia. Es interesante que los escritos de algunos profetas de Dios no hayan sido incluidos en la Biblia. ¿Por qué esos profetas no canónicos tienen la misma autoridad que los canónicos?
Miércoles 28 de octubre
MENSAJES ESCRITOS
Algunos discursos famosos han tenido un profundo impacto en la vida de las personas e incluso han cambiado el curso de la historia. Si estos discursos no se hubieran registrado, las palabras se habrían desvanecido o distorsionado con el paso del tiempo. Por lo tanto, el hecho de poner por escrito los mensajes orales hace que perduren y permite su transmisión a lo largo del tiempo. Poco después de que los israelitas salieran de Egipto y derrotaran a los amalecitas, Dios ordenó a Moisés: «Escribe esto en un libro para memoria» (Éxo. 17:14). Comenzando con Moisés, quien escribió los primeros cinco libros de la Biblia, Job y el Salmo 90, el Espíritu Santo orientó a los profetas canónicos para que produjeran los escritos que ahora constituyen los 66 libros de la Biblia.
Lee Éxodo 17:14; Juan 20:30-31; 1 Corintios 10:11; y Apocalipsis 1:19. ¿Cuáles son algunas de las razones por las que Dios pidió a sus profetas que escribieran los mensajes que les comunicó? Los diversos libros de la Biblia reflejan el estilo literario y las habilidades de sus respectivos escritores. Como veremos en el estudio de la próxima semana, los matices personales y los diversos estilos de esos escritores no restan valor a sus mensajes, pues no hay «grados» de inspiración. Algunas partes de la Biblia son más relevantes y aplicables que otras para nuestra vida y nuestra fe hoy, pero eso no significa que unas sean más inspiradas que otras.
Los escritores de la Biblia registraron a veces por escrito, ya sea ellos mismos o mediante colaboradores de confianza, los mensajes inspirados que primero transmitieron oralmente. En el libro de Deuteronomio, Moisés puso por escrito los últimos discursos que dirigió a los israelitas. Los cuatro evangelios registran muchos de los sermones y enseñanzas de Jesús durante su ministerio terrenal. En algunos casos, los profetas citaron fuentes no inspiradas (Hech. 17:28; 1 Cor. 15:33; Tito 1:12) e incluso las palabras de Satanás (Gén. 3:1-5; Mat. 4:1-11).
Debemos recordar que, así como los profetas consignaron por escrito los sentimientos y los deseos de otras personas, también expresaron sus propias reacciones humanas (ver Dan. 8:27; Apoc. 22:8-9). Además, la Biblia describe muchos buenos ejemplos que deben ser imitados, pero también muchos otros que deben ser evitados (1 Cor. 10:1-11). Al leer la Biblia, debemos tener en cuenta que, aunque no está escrita en un lenguaje perfecto, transmite un mensaje infalible que resistirá el paso del tiempo.
Jueves 29 de octubre
REPRESENTACIONES, SÍMBOLOS Y PAR ÁBOLAS
La Biblia contiene una gran variedad de imágenes verbales y metáforas. Por ejemplo, todo el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento, con los altares patriarcales, el tabernáculo mosaico y el templo de Jerusalén, era una representación del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz y de su sacerdocio celestial (Heb. 8:1-6). En las profecías de Daniel, los reinos y los poderes del mundo estaban representados por las diferentes partes de una gran imagen (Dan. 2:31-45), varios animales y cuernos (Dan. 7; 8) y dos reyes (Dan. 11). Figuras simbólicas similares aparecen también en el libro de Apocalipsis, como en el caso de las dos bestias del capítulo 13.
En sus enseñanzas, Jesús habló de sí mismo, por ejemplo, como el Pan de Vida (Juan 6:35, 41-58), la Luz del mundo (Juan 8:12; 9:5) y la Vid Verdadera (Juan 15:1-8). A su vez, ilustró la naturaleza y el crecimiento de su reino mediante la parábola del sembrador (Mat. 13:1-9, 18-23) y otras (Mat. 13:24-52, etc.). Lee Ezequiel 4:1-8. ¿Por qué los mensajes de Dios por medio de sus profetas no fueron comunicados solo verbalmente, sino que algunos de ellos fueron representados o actuados? En Ezequiel 4:1-8 aparece una vívida dramatización en la que Dios pidió al profeta que hiciera una maqueta de Jerusalén y que se acostara sobre su lado izquierdo durante 390 días como representación de la casa de Israel, y luego sobre su lado derecho durante 40 días representando a la casa de Judá.
Otro mensaje representado fue el matrimonio divinamente ordenado de Oseas con Gomer, una prostituta, como ilustración de la infidelidad espiritual de Israel para con Dios (Ose. 1:2-9). Las dramáticas experiencias de Ezequiel y Oseas debían resultar impactantes, no solo para nosotros, sino también para los destinatarios originales del mensaje. En una época en la que las advertencias de los profetas eran rechazadas abiertamente (ver 2 Crón. 36:15-21), el último acto de misericordia divina fue alertar dramáticamente al pueblo acerca de su verdadera condición para llevarlo al arrepentimiento genuino. Dios pretendía mostrarles de esa manera cuán seria era su advertencia. ¿Qué tipo de dramatización podría servir hoy para advertirnos, por ejemplo, acerca de la condición laodicense? (Ver Apoc. 3:14-18).
Viernes 30 de octubre
ELENA DE WHITE, LA REVELACIÓN Y LA INSPIRACIÓN
Los adventistas del séptimo día creemos que Elena de White fue inspirada divinamente. Sus escritos, su vida y su ministerio son los de una verdadera profeta. Ella poseía la misma inspiración que los profetas de la Biblia, aunque nunca consideró que sus escritos fueran iguales a los de las Escrituras. Por el contrario, siempre exaltó la Biblia. ¿Cómo entendía ella las revelaciones proféticas que Dios le comunicaba y el proceso de su inspiración? En primer lugar, Elena de White siempre consideró la Biblia como la revelación autoritativa e infalible de Dios.
La Biblia revela la verdad de Dios y su plan de salvación para la humanidad caída. En ese proceso, como estamos aprendiendo, él utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes. En segundo lugar, Elena de White reconocía que el proceso de inspiración implicaba una interacción entre lo divino y lo humano. Dios comunicaba sus mensajes, pero luego el profeta transmitía la instrucción divina utilizando sus propias palabras: «No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados.
La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. […] La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, p. 24). En relación con las visiones y los sueños proféticos, Elena de White entendía la inspiración divina de los pensamientos humanos como una unión entre la revelación divina y la experiencia humana. Ella escribió: «La Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el idioma de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano» (Mensajes selectos, t. 1, p. 29).
Dios utilizó diversos medios para transmitir sus mensajes, como representaciones pictóricas, palabras y pensamientos que incluían todos los sentidos del profeta. La experiencia de Elena de White fue similar a la de los escritores de la Biblia. En tercer lugar, Elena de White señaló que no todas sus experiencias y comunicaciones humanas fueron inspiradas. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, pp. 45-46).
Es importante tener en cuenta esta distinción al leer sus escritos y experiencias y relacionarnos con ello, especialmente con su correspondencia y sus diarios. Conocer el concepto que Elena de White tenía de la revelación y la inspiración nos ayuda a evitar extremos y a leer sus consejos con prudencia y discernimiento.
Para aprender más de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 1, cap. 1, pp. 17-27; El conflicto de los siglos (Florida: ACES, 2015), pp. 5-13; Ángel Manuel Rodríguez, «La revelación, la inspiración y el testimonio de las Escrituras», en El don de profecía en las Escrituras y en la historia (Miami, FL: APIA, 2016), pp. 95-122.
