Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 2: Para el 11 de octubre de 2025.
SORPRENDIDOS POR LA GRACIA
Sábado 4 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Josué 2:1-21; Números 14:1-12;
Hebreos 11:31; Éxodo 12:13; Josué 9; Nehemías 7:25.
PARA MEMORIZAR:
“Por la fe no pereció la prostituta Rajab junto con los incrédulos, porque recibió en
paz a los espías” (Heb. 11:31, RVA-2015).
“¿ P or qué lo hice otra vez?”. Quizá todos hayamos dicho eso en más de una ocasión, ya que la historia no es lo único que se repite. Los humanos también volvemos a cometer los mismos errores. Israel tenía ante sí una segunda oportunidad de entrar en la Tierra Prome tida, y Josué tomó en serio su misión. El primer paso era tener una idea clara de aquello a lo que se enfrentaban. Para ello, envió a dos espías para que le trajeran información valiosa acerca del territorio a conquistar: su sistema de defensa, su preparación militar, sus reservas de agua y la actitud de la población ante una fuerza invasora.
Podría pensarse que la promesa de Dios de entregar la tierra a los israelitas
no requería ningún esfuerzo por su parte. Sin embargo, la seguridad del apoyo
divino no anulaba la responsabilidad humana. Israel estaba por segunda vez
en la frontera de Canaán. Las expectativas eran elevadas. La última vez que
Israel había estado en la frontera, con la misma tarea, el resultado había sido
un fracaso abismal.
Esta semana exploraremos dos de los relatos más fascinantes del libro de
Josué y descubriremos su relevancia para nuestra fe hoy. La gracia de Dios tiene
infinitas posibilidades de sorprendernos.
Domingo 5 de octubre
SEGUNDA OPORTUNIDAD
Lee Josué 2:1 y Números 13:1, 2, 25-28, 33; 14:1-12. ¿Por qué Josué comenzó la
misión de conquistar la Tierra Prometida enviando espías?
El lugar desde el que fueron enviados los dos espías es llamado Sitim (“acacias”) en el texto hebreo de Josué 2:1, o Abel-Sitim (“prado de las acacias”) en Números 33:49, y nos recuerda dos episodios negativos de la historia de Israel.
El primero es otro incidente de espionaje (ver Núm. 13) que presenta los mismos elementos básicos: la misión encomendada a los espías, la incursión secreta de ellos en territorio enemigo, su regreso, el informe acerca de sus hallazgos y la decisión de actuar sobre la base de ese informe.
El otro incidente en Sitim representa una de las violaciones más desafiantes
e idólatras del pacto: los israelitas, instigados por Balaam, se entregaron al libertinaje con las mujeres moabitas y adoraron a sus dioses (Núm. 25:1-3; 31:16).
En este contexto, el nombre de Sitim crea una tensión extraordinaria en cuanto
al desenlace de toda la historia. ¿Será otro fracaso en la frontera de la Tierra
Prometida? ¿O conducirá al tan esperado cumplimiento de la antigua promesa?
Lee Juan 18:16-18, 25-27; 21:15-19. ¿Qué paralelismos descubres entre la
segunda oportunidad dada a Israel como nación y la que recibió Pedro?
El Señor es un Dios de segundas (¡y muchas otras más!) oportunidades. La
Biblia llama “gracia” a las oportunidades adicionales. Gracia es simplemente algo
que no merecemos. La Biblia está repleta del concepto de gracia (comparar con
Rom. 5:2; 11:6; Efe. 2:8). Dios ofrece misericordiosamente a todos la posibilidad de
un nuevo comienzo (Tito 2:11-14). Pedro mismo experimentó esa gracia e instó a la iglesia a crecer en ella (2 Ped. 3:18). Y las noticias son aún mejores: tenemos mucho más que una segunda oportunidad. ¿Qué sería de nosotros si así no fuera?
Piensa en la segunda oportunidad que Dios concedió a los israelitas de entrar en Canaán, y en la gracia concedida a Pedro después de que negó a su Señor. ¿Qué nos enseñan estos incidentes acerca de la gracia que debemos ofrecer a quienes la necesitan?
Lunes 6 de octubre
VALOR EN LUGARES INESPERADOS
Lee Josué 2:2-11; Hebreos 11:31 y Santiago 2:25. ¿Qué nos dicen estos textos
acerca de Rahab?
Un aspecto central de la historia de Rahab es la mentira que dijo para proteger a los espías. Al considerar ese engaño debemos tener presente que ella estaba inmersa en una sociedad extremadamente pecaminosa, lo que finalmente desembocó en el juicio de Dios (Gén. 15:16; Lev. 18:25-28; Deut. 9:5). Si bien es cierto que el Nuevo Testamento elogia la fe de ella, un análisis cuidadoso de las referencias del Nuevo Testamento al accionar de Rahab revela que el registro
bíblico no avala todo lo que hizo en esa ocasión ni aprueba la mentira que dijo.
Hebreos 11:31 confirma la fe demostrada por Rahab al ayudar a los espías en lugar de elegir aferrarse a la corrupta cultura en la que estaba. Santiago 2:25
elogia su ofrecimiento de alojamiento a los dos israelitas y su indicación de cómo regresar por una ruta segura. En medio de una cultura decadente y corrupta, y del propio estilo de vida pecaminoso de Rahab, Dios, en virtud de su gracia, vio
una chispa de fe a través de la cual podía salvarla. Dios utilizó lo que había de
bueno en Rahab, su fe en él y su decisión de pertenecer a su pueblo, pero nunca
elogió todo lo que ella hizo. Dios valoró a Rahab por su valentía excepcional, por su fe, por ser agente de salvación y por elegir al Dios de Israel.
Al ver lo que estaba sucediendo, ella declaró: “Porque el Señor su Dios es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra” (Jos. 2:11). Es significativo que una mujer
cananea reconociera que el Señor era el único Dios, sobre todo en la azotea de
su casa, donde los paganos acostumbraban ofrecer plegarias a sus presuntas
deidades celestiales.
La expresión utilizada por Rahab solo aparece anteriormente en la Biblia en el contexto del derecho exclusivo de Dios a recibir culto (Éxo. 20:4; Deut. 4:39; 5:8).
Sus palabras daban testimonio de su decisión meditada y consciente de reconocer que el Dios de los israelitas era la única deidad verdadera. Su confesión
demostraba que comprendía la estrecha relación existente entre la soberanía
de Dios y el juicio al que Jericó estaba condenada.
La decisión moral que tomó significaba que reconocía que, a la luz del juicio
de Dios, solo había dos opciones: continuar en rebelión contra él y ser aniquilada, o aceptar por fe la misericordia divina. Al elegir al Dios de los israelitas,
Rahab se convirtió en un ejemplo de lo que pudo haber sido el destino de todos
los habitantes de Jericó si hubieran aceptado la misericordia del Dios de Israel.
¿Qué nos enseña esta historia acerca de la lealtad total que debemos a Dios?
Martes 7 de octubre
NUEVO PACTO
Lee Josué 2:12-21 y Éxodo 12:13, 22, 23. ¿Cómo nos ayuda este texto de Éxodo
a entender el acuerdo entre los espías y Rahab?
El trato de Rahab es muy claro: vida por vida y bondad a cambio de bondad.
La palabra hesed (Jos. 2:12), traducida en distintas versiones bíblicas como “compasión”, “bondad”, “misericordia”, etc., tiene una riqueza de significado difícil de expresar con una sola palabra en otros idiomas, ya que se refiere principalmente
a la lealtad al pacto junto con la noción de fidelidad, misericordia, benevolencia
y bondad.
Las palabras de Rahab también evocan a Deuteronomio 7:12, donde Dios mismo juró dispensar su hesed a Israel: “Entonces, por haber oído estos preceptos, y haberlos guardado y puesto por obra, el Señor tu Dios guardará contigo su pacto y su constante amor [hesed], que con juramento prometió a tus padres”.
Curiosamente, el mismo capítulo (Deut. 7) prescribe la prohibición (herem)
divina de hacer pactos o alianzas con los cananeos. Aquí está Rahab, una cananea que está incluida en dicha prohibición pero reclama, por su fe naciente,
las promesas que fueron dadas a los israelitas. Como resultado, es librada de
la destrucción.
La primera imagen que inevitablemente viene a la mente en relación con
el diálogo entre los espías y Rahab es la Pascua en vísperas del Éxodo. En esa
ocasión, para que los israelitas estuvieran protegidos, debían permanecer dentro de sus casas y marcar los postes y dinteles con la sangre del cordero sacrificado.
“Y la sangre será la señal de las casas donde ustedes estén. Al ver la sangre,
pasaré de largo, y no habrá entre ustedes mortandad cuando yo hiera la tierra
de Egipto” (Éxo. 12:13; ver también Éxo. 12:22, 23).
“Mediante su obediencia, el pueblo debía evidenciar su fe. Asimismo, todos los que esperan ser salvos por los méritos de la sangre de Cristo deben comprender que ellos mismos tienen algo que hacer para asegurar su salvación.
Si bien solo Cristo puede redimirnos de la pena de la transgresión, nosotros
debemos volvernos del pecado a la obediencia. El hombre ha de salvarse por la
fe, no por las obras; sin embargo, su fe debe mostrarse por sus obras” (Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 283).
En el caso de la Pascua, la sangre fue una señal que salvó a los hebreos del
ángel destructor de Dios. Así como Dios perdonó la vida de los israelitas durante
la última plaga en Egipto, ellos debían resguardar la vida de Rahab y de su familia
cuando la destrucción llegara a Jericó.
¿Qué poderoso mensaje podemos encontrar en estas dos historias? ¿Qué lecciones relacionadas con el evangelio podemos extraer de ellas?
Miércoles 8 de octubre
VALORES ENFRENTADOS
Lee Josué 9:1-20. ¿Qué semejanzas y diferencias existen entre la historia de
Rahab y la de los gabaonitas? ¿Por qué son significativas esas semejanzas
y diferencias? Este capítulo de Josué comienza relatando la decisión de los reyes cananeos de pequeñas ciudades-estado de crear una coalición contra los israelitas. A diferencia de ellos, los habitantes de Gabaón decidieron hacer una alianza con Israel.
Con el fin de engañar a los israelitas para que concertaran un pacto con
ellos, los gabaonitas recurrieron al ardid de presentarse como embajadores de un país lejano. Según Deuteronomio 20:10 al 18, Dios hizo una distinción entre los cananeos y las personas que vivían fuera de la Tierra Prometida.
La palabra traducida como “astutamente”, o “con astucia”, puede tener un
sentido positivo que denota prudencia y sabiduría (Prov. 1:4; 8:5, 12) o negativo
cuando designa una intención criminal (Éxo. 21:14; 1 Sam. 23:22; Sal. 83:3). En el caso de los gabaonitas, detrás de su acción engañosa se escondía una intención de autopreservación.
El discurso de los gabaonitas es sorprendentemente similar al de Rahab.
Ambos reconocen el poder del Dios de Israel y que el éxito de este pueblo no es
simplemente una hazaña humana. A diferencia de otros cananeos, no se rebelan contra el plan divino de conceder la tierra a los israelitas y admiten que el Señor mismo está expulsando a estas naciones ante Israel. Las noticias de la liberación de Egipto y las victorias sobre Sehón y Og impulsan tanto a Rahab como a los gabaonitas a procurar un pacto o alianza con los israelitas. Sin embargo, en lugar de reconocer plenamente su disposición a someterse al Dios de Israel, como lo hizo Rahab, los gabaonitas recurren a un subterfugio.
La ley de Moisés establecía disposiciones para conocer la voluntad de Dios
en casos como este (Núm. 27:16-21). Josué debería haber preguntado al Señor
cuál era su voluntad y haber evitado así el engaño de los gabaonitas.
El deber fundamental de un líder teocrático, y de cualquier líder cristiano,
es hacer la voluntad de Dios (1 Crón. 28:9; 2 Crón. 15:2; 18:4; 20:4). Al descuidarla,
los israelitas se vieron obligados a violar las condiciones fundamentales de la conquista de la tierra o a romper un juramento hecho en nombre del Señor, lo cual lo convertía en obligatorio.
¿Cuántas veces te has encontrado luchando entre lo que parecen ser dos valores
bíblicos opuestos?
Jueves 9 de octubre
GRACIA SORPRENDENTE
Lee Josué 9:21-27. ¿Cómo combinó la solución de Josué la justicia con la
gracia? Aunque el pueblo de Israel hubiera querido atacar a los gabaonitas, no se les
habría permitido hacerlo debido al juramento de los jefes de la congregación.
Los líderes israelitas actuaron de acuerdo con el principio de que un juramento, siempre que no implique maldad o intención criminal (Jue. 11:29-40), es vinculante, u obligatorio, incluso si conduce a un perjuicio personal.
En el Antiguo Testamento, ser prudente antes de hacer un juramento y cumplirlo se consideran virtudes de los piadosos (Sal. 15:4; 24:4; Ecle. 5:2, 6). Puesto que el juramento se hacía en nombre del Señor, el Dios de Israel, los dirigentes no podían modificarlo.
El destino de Israel quedaba indisolublemente unido al de los gabaonitas en virtud del solemne juramento de los dirigentes de Israel. De hecho, al ser designados leñadores y aguadores para la casa de Dios (Jos. 9:23), los gabaonitas se convirtieron en parte integrante de la comunidad cúltica de Israel. La
respuesta de Josué, en contraste con el veredicto de los gobernantes de Israel,
que decretaba la servidumbre en beneficio de “toda la congregación” (Jos. 9:21),
transformó la maldición en una bendición potencial para los gabaonitas (comparar con 2 Sam. 6:11).
La historia posterior de Gabaón atestigua los elevados privilegios religiosos de los que gozaba la ciudad, así como su lealtad al pueblo de Dios. El voto hecho por Israel se mantuvo a través de las generaciones, de modo que cuando los
israelitas regresaron del cautiverio babilónico, los gabaonitas estaban entre
quienes ayudaron a reconstruir Jerusalén (Neh. 7:25). Sus acciones tendrán
consecuencias positivas eternamente, pero solo por la gracia de Dios.
¿Qué habría sucedido si los gabaonitas hubieran revelado su identidad y
pedido misericordia como hizo Rahab? No lo sabemos, pero no podemos descartar la posibilidad de que incluso una consulta a la voluntad de Dios podría haber exceptuado a los gabaonitas de la destrucción. El propósito último de
Dios no es castigar a los pecadores, sino verlos arrepentirse y concederles su
misericordia (comparar con Eze. 18:23; 33:11). El subterfugio de los gabaonitas
ha de percibirse como una apelación a la misericordia de Dios, a su carácter
bondadoso y justo. Fue la negativa de los cananeos a arrepentirse y su desafío a
los propósitos de Dios lo que condujo a su aniquilación (Gén. 15:16). Dios honró
el reconocimiento de su supremacía por parte de los gabaonitas, así como su
deseo de paz en lugar de rebelión, y su voluntad de abandonar la idolatría y
adorar al único Dios verdadero.
Viernes 10 de octubre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee las páginas 515 a 517 del capítulo “El cruce del Jordán” en el libro Patriarcas
y profetas de Elena de White.
Después del episodio de Rahab y los espías, el resto del Antiguo Testamento
guarda silencio acerca de ella hasta que reaparece en la genealogía de Jesús,
donde se dice que fue esposa de Salmón, de la tribu de Judá, antepasado de
Booz, y suegra de Rut, otra mujer notable mencionada en la misma genealogía
(Mat. 1:5; comparar con Rut 4:13, 21). Por su fe en Dios, la prostituta de Jericó, la
ciudad condenada a la destrucción total, se convirtió en un eslabón importante
del linaje real de David y en antecesora del Mesías. He allí lo que Dios es capaz
de lograr por medio de la fe, aunque esta solo sea del tamaño de un grano de
mostaza (Mat. 17:20; Luc. 17:6).
“Su conversión [la de Rahab] no fue un caso aislado de la misericordia de Dios
hacia los idólatras que reconocían su autoridad divina. En medio de la tierra, un pueblo numeroso –los gabaonitas– renunció a su paganismo y se unió a Israel,
compartiendo las bendiciones del pacto.
“Dios no reconoce distinción por causa de nacionalidad, raza o casta. Él es el Hacedor de toda la humanidad. Por la creación, todos los hombres pertenecen a una sola familia; y todos constituyen una por la redención. Cristo vino para derribar el muro de separación, para abrir todos los departamentos de los atrios del templo, con el fin de que toda alma tuviese libre acceso a Dios. Su amor es tan amplio, tan profundo y completo, que lo compenetra todo. Arrebata de la
influencia satánica a los que fueron engañados por sus seducciones, y los coloca
al alcance del Trono de Dios, al que rodea el arco iris de la promesa. En Cristo
no hay judío, ni griego, ni esclavo ni hombre libre” (Elena de White, Profetas y
reyes, p. 274).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Analiza la cuestión de las “segundas oportunidades” (y otras más) y cómo debemos ofrecerlas a los demás. Al mismo tiempo, ¿qué cuidados debemos tener para no abusar de este concepto? Piensa, por ejemplo, en
el caso de una mujer que es víctima de una relación abusiva, a quien se le aconseja seguir manifestando “gracia” hacia un abusador reincidente.
¿Cómo encontramos aquí el justo equilibrio?
2. Dialoga en tu clase acerca de Rahab como modelo de fe. ¿Cómo podemos
apreciar la disposición de las personas a aceptar a Dios aunque su estilo
de vida diste mucho del ideal bíblico? ¿Cómo es posible apreciar la fe de
esas personas sin aprobar algunas de sus prácticas?
3. Josué supo combinar de forma práctica la justicia y la gracia para resolver el aprieto causado por el engaño de los gabaonitas y por su propia
negligencia al no consultar al Señor. Piensa en una situación de tu vida
que requiera tanto justicia como gracia. ¿Cuáles son algunas formas prácticas de fusionarlas?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 12:
Para el 19 de septiembre de 2026
CÓMO LIDIAR CON FALSOS MAESTROS
Sábado 12 de septiembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Corintios 10: 1-17; Jeremías 9: 24; 2 Corintios 11: 1-15, 22-28; 12: 20-21; 13: 5.
PARA MEMORIZAR: «Porque las armas de nuestra milicia no son mundanas, sino poderosas en Dios para destruir fortalezas» (2 Cor. 10: 4).
Como si Pablo no hubiera tenido ya suficientes problemas, surgió otro con el que también tuvo que lidiar: los falsos maestros en la iglesia. Estas personas se oponían a él, a su obra y a su ministerio. Peor aún, estos falsos maestros también habían seducido a los miembros de Corinto. El apóstol se refiere a su lucha contra este problema como una guerra espiritual. ¿Era eso una exageración? En absoluto. Pablo sabía que, en última instancia, esas personas no se oponían a él, sino a Cristo. Pablo no era el tipo de líder narcisista preocupado por mantener su reputación como medio para legitimar su poder y su autoridad sobre sus subordinados. Sabía que el mensaje que se le había encomendado predicar era una cuestión de vida o muerte, con consecuencias eternas.
Y sabía que había sido enviado por Dios mismo para ello. «Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios» (1 Cor. 1: 1). Cuando se trata de falsas enseñanzas, se supone que la iglesia debe actuar con amor, pero con firmeza, basándose en la autoridad de las Escrituras. El mensaje del evangelio debe conservarse intacto y puro para dar a las almas la esperanza de la eternidad.
Domingo 13 de septiembre
GUERRA ESPIRITUAL
Lee 2 Corintios 10: 1-11. La mansedumbre de Pablo en su trato con los corintios era a veces confundida con debilidad. ¿Qué palabras o frases de este pasaje revelan la valentía de Pablo para lidiar con el problema de los falsos maestros en Corinto? Pablo comienza 2 Corintios 10 de manera muy personal: «Por la humildad y la bondad de Cristo yo, Pablo, apelo a ustedes personalmente» (2 Cor. 10: 1, NVI).
Esto muestra lo preocupado que estaba por las falsas enseñanzas que se infiltraban en la iglesia. Sus palabras en 2 Corintios 10: 1 se refieren irónicamente a la acusación de sus oponentes de que era temible cuando escribía cartas desde la distancia, pero un cobarde cuando trataba con las personas cara a cara (2 Cor. 10: 10-11). Él responde que lo que parecía ser debilidad debía verse como una poderosa mansedumbre y una gentileza semejante a la de Cristo. Es necesario enfrentar a los falsos maestros con audacia y confianza (2 Cor. 10: 2), pero combinadas con la amabilidad de Cristo (vers. 1).
Jesús dijo: «Soy manso y humilde de corazón» (Mat. 11: 29). Sin embargo, también se enfrentó con valentía a los cambistas en el templo, volcando sus mesas y llamándolos ladrones (Mat. 21: 12-13). También llamó hipócritas y sepulcros blanqueados a los fariseos (Mat. 23: 23-27). Al igual que Jesús, Pablo también sabía que estamos en una guerra espiritual que exige el uso de toda la armadura de Dios (Efe. 6: 12-17). El lenguaje que Pablo utiliza en 2 Corintios 10 es militar porque hay vidas en juego (2 Cor. 10: 3-6). No se trata de un simple conflicto humano, sino de una batalla divina para ganar personas para Cristo. En ese sentido, todo argumento falso y toda opinión altiva deben ser enfrentados y derribados sobre la base de la Palabra de Dios para que todo pensamiento sea llevado cautivo «en obediencia a Cristo» (2 Cor. 10: 5). En esta guerra espiritual, Pablo actuó con la autoridad de Cristo.
Sin embargo, esta autoridad tenía como objetivo la edificación, no la destrucción (2 Cor. 10: 8). Es fácil para los líderes espirituales afirmar que actúan con la autoridad de Dios. No obstante, deben recordar que su autoridad les ha sido dada por Cristo y que, al igual que él, deben ser mansos y humildes de corazón. La afirmación de Pablo acerca de su autoridad conferida por Cristo se debía a su preocupación de que los corintios estuvieran escuchando a las personas equivocadas, poniendo así en riesgo la lealtad de ellos a Cristo. ¿Cómo podemos ser a la vez mansos y valientes al tratar con los falsos maestros? ¿Por qué debemos mostrar ambos atributos?
Lunes 14 de septiembre
GLORIARSE EN EL SEÑOR
Ayer vimos que Pablo y sus compañeros cumplían su ministerio como una guerra espiritual y lo hacían utilizando las armas de Dios. Hoy veremos que los falsos maestros actúan según criterios humanos. Se jactan de manera inapropiada. Por el contrario, Pablo solo se jactaba en el Señor. Como escribió: «Pero el que se gloría, gloríese en el Señor» (2 Cor. 10: 17). Lee 2 Corintios 10: 13-17. ¿Cómo puede una atmósfera de competencia o rivalidad perjudicar la predicación del evangelio? El uso que Pablo hace del lenguaje de la jactancia ha intrigado a los intérpretes a lo largo de los siglos.
Sin embargo, la jactancia era una práctica común en el mundo antiguo y estaba controlada por las convenciones sociales para evitar ofender a la audiencia. Pablo conocía esas convenciones y las seguía. Además, él aclara que su forma de jactarse se distingue de la de los falsos maestros. Él se jacta en el Señor (2 Cor. 10: 17). Esta es una cita del Antiguo Testamento: «Alábese en esto el que se alabe: en entenderme y conocerme que yo soy el Señor, que hago misericordia, juicio y justicia» (Jer. 9: 24, RVA-2015). Al citar este pasaje de Jeremías, Pablo aclara que lo que ocupa el centro de su atención es el amor, la justicia y la rectitud de Cristo. En otras palabras, la jactancia de Pablo cuenta con el respaldo de la Biblia y es inofensiva pues se refiere a los logros de Dios en Cristo.
A diferencia de ello, sus oponentes entraron en una atmósfera de competencia al compararse entre sí, lo cual es «una tontería» (2 Cor. 10: 12, DHH). En 2 Corintios 10: 14-16, Pablo da a entender que la predicación del evangelio era el enfoque principal de su ministerio, tanto en Corinto como en otras partes de su campo misionero. Su amor por Jesús lo llevó a hablar constantemente de las buenas nuevas de la salvación, que se encuentran en la muerte y la resurrección de Cristo. A diferencia de los falsos maestros de Corinto, que se elogiaban a sí mismos, Pablo había sido elogiado y aprobado por Dios (2 Cor. 10: 12, 18). Fue «llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios» (1 Cor. 1: 1) y permaneció fiel a este llamado hasta el final de su vida (2 Tim. 4: 7). Vuelve a leer 2 Corintios 10: 12-18. ¿Cómo pueden los líderes de la iglesia, o incluso los miembros, evitar un ambiente de competencia o rivalidad? ¿Por qué es tan fácil dejarse llevar por cosas que realmente no importan?
Martes 15 de septiembre
LOS FALSOS MAESTROS SON IDENTIFICADOS
El Nuevo Testamento contiene varias advertencias contra los falsos maestros en las comunidades cristianas. El mismo Jesús advirtió a los discípulos sobre esto (Mat. 7: 15-20). Los apóstoles también llamaron la atención acerca de ello (Gál. 1: 6-9; 1 Tim. 6: 3-5; 2 Ped. 2: 1-3). Lee 2 Corintios 11: 1-15. ¿Cómo describe Pablo los desafíos a los que se enfrentaba en relación con estos falsos maestros? Pablo desenmascara la obra de los falsos maestros. Al mismo tiempo, indica que su ministerio está centrado en Cristo. Compara a la iglesia de Corinto con una novia y se identifica a sí mismo como su padre, con la responsabilidad de presentarla a Cristo (2 Cor. 11: 2). Lo hace porque la ama (vers. 11). Por eso estaba dispuesto incluso a no serle una carga financiera, aunque tenía derecho a ser sostenido por ella (vers. 7-12).
Por otro lado, los «más eminentes apóstoles» (probablemente se refiera irónicamente a los falsos maestros) son comparados con la serpiente que engañó a Eva (2 Cor. 11: 3). Al igual que Satanás en el jardín del Edén, los falsos maestros de Corinto se caracterizaban por el engaño y la corrupción (2 Cor. 11: 3-4). La principal preocupación de Pablo era que pudieran desviar a los corintios de su sincera devoción y lealtad a Cristo. Los intrusos predicaban un mensaje diferente del de Pablo: un Jesús diferente y un evangelio diferente (2 Cor. 11: 4). Esto demuestra que no todos los que predican a Jesús son instrumentos comisionados por Dios. En ese sentido, Jesús mismo dijo: «No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mat. 7: 21).
En Gálatas 1: 6-9, Pablo dice que quien predica un evangelio diferente trae maldición sobre sí mismo, pero algunos en Corinto toleraban este tipo de error. Pablo expone a los falsos apóstoles diciendo que son «obreros fraudulentos que se disfrazan de apóstoles de Cristo» (2 Cor. 11: 13), así como «Satanás se disfraza como ángel de luz» y «sus ministros se disfrazan de ministros de justicia» (2 Cor. 11: 14-15). Qué situación tan trágica: personas que profesan ser siervos de Cristo trabajando como agentes de Satanás. Pablo concluye su pensamiento diciendo que «su fin será conforme a sus obras» (2 Cor. 11: 15). ¡Nota la firmeza con que reacciona ante el error en la iglesia! ¿Qué nos dice eso?
Miércoles 16 de septiembre
SUFRIENDO A CAUSA DEL EVANGELIO
Después de exponer a los falsos maestros como agentes de Satanás (2 Cor. 11: 1-15), Pablo utiliza el recurso de jactarse como lo haría un necio (vers. 16-21) para que los corintios vieran cuán absurdo era prestar atención a las palabras de los falsos maestros. Si los corintios los tenían en alta estima, Pablo merecía una consideración aún mayor. Sus sufrimientos por el evangelio demuestran que era un siervo fiel de Cristo (vers. 22-23). Lee 2 Corintios 11: 22 al 28. ¿Qué quiere decir Pablo aquí? Aunque las credenciales judías de Pablo son idénticas a las de los falsos maestros (2 Cor. 11: 22), su servicio a Cristo supera el de ellos (vers. 23). «¿Son ministros de Cristo?», pregunta.
La respuesta es: «Yo más». Sus labores fueron más abundantes; sus encarcelamientos, más frecuentes; los maltratos que sufrió, más severos. Pero eso no es todo. Su lista de sufrimientos también incluye cinco casos de azotamiento, apedreamientos, naufragios y peligros de todo tipo y a manos de toda clase de gente (vers. 23-27). Como si eso fuera poco, tenía además que lidiar con la angustia mental resultante de su profunda preocupación por las iglesias (vers. 28). Solo un verdadero siervo de Cristo estaría dispuesto a sufrir así por el evangelio. Si Pablo realmente se hubiera jactado de sus sufrimientos, habría tenido mucho que decir. Sin embargo, la siguiente sección de la Carta muestra que el motivo de su jactancia no se basaba en lo que había hecho por Cristo, sino en lo que Cristo había hecho por él.
Pablo sabía que el poder de Dios se manifiesta más claramente en la debilidad humana (2 Cor. 12: 9-10). Al darle una espina en la carne (2 Cor. 12: 7), Dios protegió al apóstol de jactarse de sus logros. Esto lo mantuvo humilde, consciente de su debilidad, dependiente del poder divino y en condiciones de recibir más gracia y misericordia de Dios. ¿Has sufrido por causa del evangelio? ¿Qué has aprendido de tu experiencia? ¿Cómo te ayuda la forma en que Pablo enfrentó sus sufrimientos a afrontar los tuyos?
Jueves 17 de septiembre
LLAMADO A LOS IMPENITENTES
En 2 Corintios 12: 14 a 13: 10, Pablo informa a la iglesia acerca de su tercera visita (2 Cor. 12: 14; 13: 1). Él había demostrado que no era inferior a ninguno de los falsos apóstoles y ahora se sentía seguro para ir una vez más a Corinto e intentar restaurar a los miembros impenitentes. De hecho, este era uno de los principales propósitos de su visita. Todo lo que Pablo hacía y decía tenía como objetivo la edificación de la iglesia (2 Cor. 12: 19). Lee 2 Corintios 12: 20-21. ¿Qué pecados estaban poniendo en peligro la condición espiritual de la iglesia de Corinto? La lista de pecados que aparece en 2 Corintios 12: 20-21 es similar a las que se encuentran en otras Cartas de Pablo (Rom. 1: 29-31; Gál. 5: 19-21). Los dos primeros de esos pecados aparecen en 1 Corintios 3: 3, donde Pablo se refiere a los celos y las disputas entre los miembros de la iglesia de Corinto.
Pablo temía que la situación no hubiera cambiado mucho para cuando les hiciera su tercera visita. Dice: «Temo que cuando llegue no los halle como quisiera». Agrega además: «Y que yo sea hallado por ustedes tal como no quieren» (2 Cor. 12: 20). Esto significa que, en lugar de tratar con ellos con «la mansedumbre y la bondad de Cristo» (2 Cor. 10: 1), ahora estaría «presto a castigar toda desobediencia» (2 Cor. 10: 6). Su principal preocupación era que los involucrados en «inmundicia, fornicación y lascivia» no se hubieran arrepentido (2 Cor. 12: 21). Son pecados como estos los que causan divisiones en la iglesia. A continuación, Pablo se centra en el papel de la disciplina eclesiástica para restaurar a quienes están en pecado (2 Cor. 13: 1-4).
La debilidad no es una excusa para llevar una vida pecaminosa. Hay poder disponible para quienes quieren vivir una vida victoriosa (2 Cor. 13: 4). El hecho de que algunos en Corinto practicaran pecados sexuales es evidencia de que el poder de Dios no era una realidad en sus vidas. Pablo quería que se arrepintieran y experimentaran el poder que lleva a la obediencia. Disciplinarlos era lo último que quería. Él dice: «Pedimos a Dios que no hagan nada malo [...], sino [...] lo bueno. [...] Oramos a Dios para que los restaure plenamente» (2 Cor. 13: 7-9, NVI). ¡Qué hermosa oración! Les pide que se examinen a sí mismos para ver si están en la fe. Lee 2 Corintios 13: 5. ¿Qué significa estar en la fe? ¿Cómo puedes saber que esa es tu experiencia?
Viernes 18 de septiembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el artículo «The Laodicean Church», en Review and Herald, 30 de septiembre de 1873, p. 125, de Elena G. de White. «El Señor protege a su pueblo para que no repita las faltas y errores del pasado. Siempre han abundado los falsos maestros que, defendiendo doctrinas erróneas y prácticas impías, y actuando según principios falsos de la manera más engañosa y encubierta, se han esforzado por engañar, si es posible, a los mismos elegidos» (Elena G. de White, «Our First-Page Message», Review and Herald, 7 de enero de 1904, p. 24). «El Señor desea que nuestras opiniones sean sometidas a prueba, para que veamos la necesidad de examinar de cerca los oráculos vivientes para ver si estamos en la fe o no.
Muchos que pretenden creer la verdad se han sentido satisfechos diciendo: “Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad” (Apoc. 3: 17)» (Elena G. de White, El otro poder, p. 30). «Los hombres creen errores, cuando la verdad está claramente señalada. Si solo trajeran sus doctrinas hasta la Palabra de Dios en vez de leer la Biblia a la luz de sus doctrinas para demostrar que sus ideas son correctas, no andarían en tinieblas y ceguedad ni acariciarían el error. Muchos dan a la Palabra de Dios un significado que se adecua a sus propias opiniones, y se desvían a sí mismos y engañan a otros por sus falsas interpretaciones de la Palabra de Dios. »Al ponernos a estudiar la Palabra de Dios, deberíamos hacerlo con corazón humilde. Todo egoísmo, todo amor a la originalidad debería ponerse a un lado. Las opiniones sostenidas durante mucho tiempo no han de ser consideradas infalibles» (Elena G. de White, El otro poder, p. 31).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Lee nuevamente 2 Corintios 10: 1-6. ¿Cuál es la estrategia de Pablo para enfrentar las «guerras» espirituales por la verdad de Dios, y cómo podemos aplicarla a nuestras propias guerras espirituales?
2. La Biblia dice que muchos falsos maestros tratarán de alejar a las personas de la verdad antes del fin. ¿Qué puede hacer tu iglesia local para evitar que los miembros sean engañados por falsos maestros que podrían incluso estar en ella? ¿Por qué es esto tan esencial para el cumplimiento de la misión de la iglesia?
3. ¿Por qué Pablo consideró necesario jactarse de una larga lista de sufrimientos (2 Cor. 11: 16-33)? Además, ¿qué significa «gloriarse en el Señor»?
4. ¿Por qué es importante que los miembros de la iglesia se examinen a sí mismos para ver si están en la fe (2 Cor. 13: 5)? ¿Qué diferencia supone esto?
