Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 4: Para el 25 de octubre de 2025
EL CONFLICTO DETRÁS DE TODOS LOS CONFLICTOS
Sábado 18 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Josué 5:13–15; Isaías 37:16; Apocalipsis 12:7–9; Deuteronomio 32:17; Éxodo 14:13, 14; Josué 6:15–20.
PARA MEMORIZAR: “No ha habido día igual ni antes ni después, en que el Señor escuchara la voz de un hombre, porque el Señor luchó por Israel” (Jos. 10:14).
La lectura del libro de Josué nos confronta con las agresivas campañas militares llevadas a cabo por orden de Dios, en su nombre y con su ayuda. La idea de que Dios estaba detrás de la conquista de Canaán impregna el libro de Josué y se expresa en las afirmaciones del narrador (Jos. 10:10, 11), en las propias palabras de Dios (Jos. 6:2; 8:1), en los discursos de Josué (Jos. 4:23, 24; 8:7) y en las afirmaciones de Rahab (Jos. 2:10), de los espías (Jos. 2:24) y del pueblo (Jos. 24:18). Dios aparece como el originador de estos violentos conflictos.
Esta realidad plantea preguntas inevitables. ¿Cómo entender que el pueblo elegido por Dios llevara a cabo tales acciones? ¿Cómo es posible conciliar la imagen de un Dios “guerrero” con su carácter de amor (por ejemplo, Éxo. 34:6; Sal. 86:15; 103:8; 108:4) sin que se vean afectadas la credibilidad, la autoridad y la historicidad del Antiguo Testamento? Esta semana y la próxima exploraremos la difícil cuestión de las guerras libradas por mandato divino en el libro de Josué y en otros lugares.
Domingo 19 de octubre
EL COMANDANTE DE LOS EJÉRCITOS DEL SEÑOR
Lee Josué 5:13-15. ¿Qué dice este texto acerca del trasfondo de la conquista de Canaán? Israel acababa de cruzar el Jordán y de pisar terreno enemigo. La fortaleza de Jericó estaba frente a ellos, con sus puertas firmemente cerradas (Jos. 6:1). En este momento, el pueblo no conocía ninguna estrategia bélica.
Y lo más preocupante aún era que Israel solo disponía de hondas, lanzas y flechas para enfrentarse a una ciudad fortificada y preparada para resistir un largo asedio. Las preguntas de Josué acerca de la identidad del extraño visitante recibieron una respuesta poco reveladora: “No”. La respuesta del visitante revelaba que no estaba dispuesto a entrar en las categorías definidas por Josué.
En otras palabras, la cuestión fundamental no era si el visitante estaba de parte de Josué, sino si Josué estaba de parte de aquel. Compara Josué 5:14, 15 con 2 Reyes 6:8-17; Nehemías 9:6 e Isaías 37:16. ¿Qué enseñan esos textos acerca de la identidad de Josué y del Comandante del ejército del Señor? Aunque la expresión “Príncipe del ejército del Señor” es única en la Biblia hebrea, la combinación de los términos “príncipe” y “ejército” siempre se refiere a un líder militar.
La palabra “ejército” en las Escrituras puede referirse a tropas, ángeles o cuerpos celestes. El Cristo preencarnado no se aparece a Josué como un simple aliado, ni siquiera como el verdadero Comandante del ejército de Israel, sino como el Comandante del ejército invisible de ángeles partícipes de un conflicto mucho mayor que el de Josué con los cananeos. La respuesta de Josué indica claramente que comprende cuál es la identidad del Comandante. Este es igual a Dios y Josué se postra ante él en señal de profundo respeto y adoración (Jos. 5:14; Gén. 17:3; 2 Sam. 9:6; 2 Crón. 20:18).
Josué está preparado para que se le comunique la estrategia propia de una campaña militar que es parte de un conflicto mucho mayor y en el que participa el propio Dios de los ejércitos celestiales. ¿Qué consuelo podemos y debemos obtener del hecho de que el “Príncipe del ejército del Señor” está obrando e interviene en defensa de su pueblo?
Lunes 20 de octubre
Lección 4 GUERRA EN EL CIELO
Josué comprendió que la batalla que estaba por librarse formaba parte de un conflicto mayor. ¿Qué sabemos del conflicto en el que Dios mismo era partícipe? Lee Apocalipsis 12:7-9; Isaías 14:12-14; Ezequiel 28:11-19 y Daniel 10:12-14. Dios pobló el universo con criaturas responsables a las que concedió libre albedrío, un prerrequisito para que pudieran amar.
Pueden elegir actuar de acuerdo con la voluntad de Dios o en contra de ella. Lucifer, el más poderoso de los ángeles, se rebeló contra Dios y llevó consigo a muchos ángeles. Isaías y Ezequiel se refieren a ese conflicto, aunque algunos comentaristas intentan restringir el significado de Isaías 14 y Ezequiel 28 al rey de Babilonia y a un gobernante de Tiro.
Sin embargo, hay claros indicadores en el texto bíblico que apuntan a una realidad trascendente. Se presenta al rey de Babilonia como si hubiera estado en el Cielo, próximo al Trono de Dios (Isa. 14:12, 13), y se dice que el rey de Tiro residía en el Edén como querubín protector en el monte santo de Dios (Eze. 28:12-15). Nada de esto es aplicable a los reyes de Babilonia y Tiro. Tampoco puede decirse de los reyes terrenales que fueran intachables y el “modelo de la perfección”.
En consecuencia, estos personajes apuntan más allá de los reinos literales de Babilonia y Tiro. En el capítulo 14 de su libro, Isaías presenta un “proverbio” o “parábola” (heb. mashal), cuyo significado está más allá del contexto histórico inmediato. En este caso, el rey de Babilonia se convierte en paradigma de rebelión, autosuficiencia y orgullo. Del mismo modo, Ezequiel distingue entre el príncipe de Tiro (Eze. 28:2) y el rey de Tiro (Eze. 28:11, 12). El primero está activo en el reino terrenal y se convierte en el símbolo de un rey que actúa en el ámbito celestial. Según Daniel 10:12 al 14, estos seres celestiales rebeldes obstruyen el cumplimiento de los propósitos de Dios en la tierra.
Es a la luz de esta conexión entre el Cielo y la Tierra que tenemos que entender las guerras de Israel aprobadas divinamente. Tenemos que reconocerlas como manifestaciones terrenales del gran conflicto entre Dios y Satanás, entre el bien y el mal; todo ello, en última instancia, con el propósito de restaurar la justicia y el amor de Dios en un mundo caído. ¿De qué maneras vemos la realidad de esta batalla cósmica entre el bien y el mal en el mundo que nos rodea y en nuestras propias vidas?
Martes 21 de octubre
EL SEÑOR ES UN GUERRERO
Lee Éxodo 2:23-25; 12:12, 13; 15:3-11. ¿Qué significa el hecho de que Dios es un guerrero? Durante su prolongada permanencia en Egipto, los israelitas olvidaron al Dios verdadero de sus antepasados. Como demostraron muchos episodios de su peregrinar por el desierto, su conocimiento del Dios de Abraham, Isaac y Jacob se había desvanecido y habían incorporado elementos paganos en sus prácticas religiosas (ver Éxo. 32:1-4). Cuando el pueblo de Israel clamó al Señor bajo la opresión de los egipcios (Éxo. 2:23-25), el Señor intervino en su favor en el momento oportuno.
Sin embargo, el conflicto descrito en los primeros 12 capítulos de Éxodo fue mayor que una simple lucha de poder entre Moisés y el faraón. Según la ideología bélica del antiguo Cercano Oriente, los conflictos entre pueblos se consideraban, en última instancia, conflictos entre sus respectivos dioses. Éxodo 12:12 declara que el Señor ejecutó su juicio no solo sobre el faraón, sino también sobre los dioses de Egipto, esos poderosos demonios (Lev. 17:7; Deut. 32:17) que estaban detrás del poder opresor y del injusto sistema social de Egipto.
Dios está en guerra con el pecado y no tolerará este conflicto para siempre (Sal. 24:8; Apoc. 19:11; 20:1-4, 14). Todos los ángeles caídos, así como los seres humanos que se han identificado definitiva e irrecuperablemente con el pecado, serán destruidos. A la luz de esto, las batallas contra los habitantes de Canaán deben ser percibidas como una etapa previa de este conflicto que alcanzaría su clímax en la cruz y su consumación en el juicio final, cuando la justicia y el carácter amoroso de Dios serán vindicados. La destrucción total de los cananeos debe ser comprendida a partir de la cosmovisión bíblica, en la que Dios es parte de un conflicto cósmico con los exponentes del mal en el universo.
En última instancia, lo que está en juego es la reputación y el carácter de Dios (Rom. 3:4; Apoc. 15:3). Desde que el pecado ingresó a la existencia humana, nadie puede permanecer en terreno neutral. Solo es posible estar del lado de Dios o del lado del mal. En vista de este trasfondo, la erradicación de los cananeos debe ser vista como un anticipo del juicio final. La realidad de la gran controversia solo permite optar por uno de los dos bandos. ¿Cómo saber de qué lado se está realmente?
Miércoles 22 de octubre
EL SEÑOR LUCHAR Á POR USTEDES
Según Éxodo 14:13, 14, 25, ¿cuál era el plan original e ideal de Dios respecto de la participación de los israelitas en la guerra? En aquel momento de crisis, cuando el pueblo de Israel se vio obligado a entrar en un callejón sin salida, “Moisés dijo al pueblo: ‘No teman. Manténganse tranquilos, y verán la salvación que el Señor les dará hoy. Porque esos egipcios que hoy ven, nunca más los verán.
El Señor peleará por ustedes. Estén tranquilos’ ” (Éxo. 14:13, 14). Según el registro bíblico, incluso los propios egipcios comprendieron esa realidad, ya que dijeron: “Huyamos de delante de Israel, porque el Señor pelea por ellos contra los egipcios” (Éxo. 14:25). La intervención milagrosa de Dios en favor de los indefensos israelitas, carentes de conocimientos militares, se convirtió en el modelo. El Éxodo constituyó el paradigma de la intervención del Señor en favor de Israel. Aquí, Dios no solo es quien libra la batalla, sino que exige a Israel que no luche (Éxo. 14:14).
Dios es el Guerrero y la iniciativa es suya. Él establece la estrategia, define los medios y dirige la campaña. Si el Señor no lucha por Israel, este no tiene ninguna posibilidad de éxito. Elena de White interpreta esto como una expresión del hecho de que “Dios no quiso que obtuvieran la tierra prometida por medio de la guerra, sino mediante la sumisión y la obediencia incondicional a sus mandamientos” (“The Twelve Spies”, Signs of the Times, 2 de septiembre de 1880, p. 1). Al igual que en la liberación de Egipto, Dios pelearía sus batallas por ellos.
Todo lo que tenían que hacer era permanecer quietos y presenciar su poderosa intervención. La historia demuestra que siempre que Israel tuvo suficiente confianza en Dios, no necesitó luchar (ver 2 Rey. 19; 2 Crón. 32; Isa. 37). De acuerdo con el plan ideal de Dios, Israel nunca necesitó luchar. Fue la incredulidad de ellos, expresada después del Éxodo, lo que llevó a Dios a permitirles participar en la guerra contra los cananeos.
Así como no necesitaron levantar una sola espada contra los egipcios durante el Éxodo, nunca les habría sido necesario luchar para conquistar Canaán (Deut. 7:17-19). “Si los hijos de Israel no hubieran murmurado contra el Señor, él no habría permitido que sus enemigos hicieran guerra contra ellos” (Elena de White, Historia de la redención, p. 135). ¿Cómo podría la murmuración impactar hoy negativamente nuestra vida?
Jueves 23 de octubre
LA SEGUNDA MEJOR OPCIÓN
Lee Éxodo 17:7-13 y Josué 6:15-20. ¿Qué similitudes encuentras entre estos dos relatos bélicos? ¿En qué se diferencian? Éxodo 17 registra la primera ocasión en que Israel luchó después del Éxodo, cuando los israelitas se defendieron de los amalecitas. Israel había sido testigo de la omnipotencia divina cuando Dios había afligido a los egipcios y había liberado a los israelitas. Hemos visto que el plan inicial de Dios para Israel no incluía luchar contra otros pueblos (Éxo. 23:28; 33:2).
Pero poco después de su liberación de Egipto, los israelitas empezaron a murmurar por el camino (Éxo. 17:3), cuestionando incluso la presencia de Dios en medio de ellos. Fue en ese momento cuando Amalec vino a luchar contra Israel. Esto no fue casualidad. Dios permitió que los amalecitas atacaran a Israel para que aprendieran a confiar de nuevo en él. Sin comprometer sus principios, Dios desciende hasta el nivel en que se encuentra su pueblo, llamándolo continuamente a volver al plan ideal, a confiar plenamente y sin reservas en la intervención divina.
De hecho, la ley de la guerra (Deut. 20) fue dada solo después de los 40 años de experiencia en el desierto, que también fue consecuencia de la incredulidad de Israel. Las nuevas circunstancias exigían nuevas estrategias, y fue entonces cuando Dios exigió a Israel que aniquilara por completo a los cananeos (Deut. 20:16-18). Además de que la guerra se convirtió en una necesidad para Israel, también supuso una prueba de su lealtad a Dios. El Señor no los abandonó, sino que les permitió ser testigos de su poder en respuesta a su total dependencia de él.
La participación de los israelitas en la conquista queda patente en la conclusión a la que llega Josué al final del libro. Aquí se dice que los cananeos luchaban contra los israelitas (Jos. 24:11). Aunque el colapso de las murallas de Jericó fue el resultado de un milagro divino, el pueblo de Israel tuvo que participar activamente en la batalla y enfrentarse a la tenaz resistencia de los habitantes de la ciudad. La participación de Israel en el conflicto armado se convirtió en una forma de desarrollar una confianza incondicional en la ayuda de Dios.
Sin embargo, siempre se le recordaba a Israel (Jos. 7:12, 13; 10:8) que el resultado de cada batalla estaba, en última instancia, en manos del Señor, y que la única manera en que podían influir en el resultado de un conflicto militar era en virtud de su fe o de su incredulidad respecto de las promesas del Señor. La elección estaba en manos de ellos.
Viernes 24 de octubre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee las páginas 521-527 del capítulo “La caída de Jericó” en el libro Patriarcas y profetas de Elena de White. Cuando la rebelión contra la autoridad de Dios surgió en el universo, solo existían dos opciones: Dios dejaría de ser lo que es de manera esencial, inmutable y eterna, y entregaría el liderazgo de todo el universo a una de sus criaturas rebeldes, o seguiría siendo el Padre santo, justo, amoroso y misericordioso de todo lo que existe. La Biblia presenta la segunda opción como la elegida por Dios y, en consecuencia, el inevitable choque entre su poder y las fuerzas del mal.
Cuando los poderes políticos o socio-históricos asociados a las fuerzas cósmicas caóticas y rebeldes manifestaron la misma actitud desafiante contra Dios, él, como Señor soberano del universo, intervino. La representación de Dios como guerrero se convierte en una prefiguración de esa victoria definitiva que pondrá fin al conflicto cósmico en curso entre el bien y el mal (Apoc. 20:8-10).
Además, las guerras libradas por el antiguo Israel por orden de Dios no solo reflejaban el conflicto cósmico, sino que formaban parte de él, como una anticipación histórica del juicio de Dios al final de los tiempos. “Dios les había dado el privilegio y el deber de entrar a la tierra en el tiempo que les señalara; pero debido a su negligencia voluntaria, se les había retirado ese permiso. […] No quería él que tomaran posesión de la tierra por medio de la guerra, sino mediante la estricta obediencia a sus mandatos” (Elena de White, Patriarcas y profetas, pp. 413, 414).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cómo te ayuda el trasfondo del conflicto cósmico a entender mejor el hecho de que el Señor ordenara a Israel ir a la guerra?
2. Comparte en tu clase tus respuestas a la pregunta del lunes acerca de la realidad del gran conflicto y cómo se desarrolla en el mundo que nos rodea. ¿Cuál es nuestro papel en esta controversia y cómo procuramos cumplirlo?
3. ¿Cómo podemos aplicar en nuestra vida espiritual el principio según el cual debemos permanecer quietos y esperar que el Señor luche por nosotros?
4. En nuestras discusiones y desacuerdos ocasionales en la iglesia queremos a menudo saber quién está de nuestro lado. ¿Cómo deberíamos cambiar de actitud a la luz de Josué 5:13-15?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 5:
Para el 1.° de agosto de 2026
«TODO PARA LA GLORIA DE DIOS»
Sábado 25 de julio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 8; Hechos 15: 20; 1 Corintios 9: 1-6; 10: 5-22; Deuteronomio 6: 4-5; Marcos 12: 28-31.
PARA MEMORIZAR: «Así, si comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Los capítulos 8 al 10 de 1 Corintios concluyen la discusión de los capítulos 5 y 6 acerca de la sexualidad y presenta al mismo tiempo las respuestas de Pablo a preguntas específicas formuladas en una carta que había recibido de los corintios (1 Cor. 7: 1). Estas respuestas dominarán el resto de 1 Corintios. El contenido y la naturaleza de 1 Corintios 7 indica que la inmoralidad sexual (caps. 5-7) y la idolatría (caps. 8-10) son temas relacionados. De hecho, a menudo son mencionados juntos en el Nuevo Testamento (ver Hech. 15: 20, 29; 21: 25; 1 Cor. 6: 9; Efe. 5: 5; Col. 3: 5; Apoc. 21: 8; 22: 15).
En general, Pablo aborda el problema de la inmoralidad sexual en 1 Corintios 5 a 7, mientras que su principal preocupación en los capítulos 8 a 10 es la cuestión de la idolatría. El apóstol afirma que los cristianos deben huir de ambas (1 Cor. 6: 18; 10: 14). La semana pasada vimos que el cristiano puede evitar la inmoralidad sexual pues es templo del Espíritu Santo (1 Cor. 6: 19-20). Esta semana veremos que también puede huir de la idolatría al hacer «todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Domingo 26 de julio
CONOCIMIENTO VERSUS AMOR
Lee 1 Corintios 8: 1-13. ¿Por qué Pablo contrasta el conocimiento con el amor? ¿Cuál es el contexto aquí? ¿Qué quiere decir el apóstol? Pablo utiliza el tema de los alimentos ofrecidos a los ídolos, que había dividido a la iglesia de Corinto en dos grupos, para abordar una cuestión más profunda: la falta de amor por los demás (1 Cor. 8). Algunos creían que su conocimiento sobre la inexistencia de otros dioses les daba derecho a comer carne de animales sacrificados a los ídolos (1 Cor. 8: 4). Pablo llama a estos «los fuertes» (1 Cor. 4: 10).
Por otra parte, quienes se oponían a este comportamiento son designados como «los débiles» (1 Cor. 8: 9-12). El apóstol identificó así a los del segundo grupo tal vez porque no habían superado algunas creencias supersticiosas propias de su anterior experiencia pagana. Al ver a los «fuertes» comiendo alimentos ofrecidos a los ídolos, podrían llegar a la conclusión de que el cristianismo y la idolatría eran compatibles.
Por lo tanto, Pablo no quería que los «fuertes» se convirtieran en un tropiezo para los débiles. La Biblia considera el acto de ingerir alimentos ofrecidos a los ídolos de manera muy negativa (Hech. 15: 20, 29; 21: 25; comparar con Apoc. 2: 14, 20). Sin embargo, Pablo no pronuncia declaraciones tan radicales como las que se ven en estos pasajes. Esto se debe a que su principal preocupación es la falta de unidad que podría causar el mal uso del conocimiento. Pablo no critica el conocimiento como algo malo en sí mismo, sino que se opone al tipo de conocimiento que conduce a la arrogancia y la división en la iglesia. El conocimiento sin amor no es verdadero conocimiento en absoluto (1 Cor. 8: 2). El verdadero conocimiento surge solamente cuando uno ama a Dios y es conocido por él (1 Cor. 8: 3). Citando Deuteronomio 6: 4, Pablo muestra que los creyentes deben saber que solo hay un Dios (1 Cor. 8: 4-6).
Curiosamente, sigue la misma idea que se ve en Deuteronomio 6: 4, 5, donde la afirmación de que nuestro Dios es uno va seguida del mandamiento «amarás al Señor tu Dios». Tanto para Pablo como para Moisés, el conocimiento sin amor carece de valor. Confiados en su conocimiento, los «fuertes» creían que comer alimentos sacrificados a los ídolos era inofensivo. Como veremos el miércoles y el jueves, Pablo les concedió ese derecho bajo ciertas condiciones. Sin embargo, si eso se convertía en un obstáculo para los «débiles» (1 Cor. 8: 9), debía ser evitado. Se supone que los cristianos deben practicar la abnegación por amor a Cristo y a los demás. Pablo argumenta que el conocimiento carente de amor puede convertirse en algo malo (1 Cor. 8). ¿En qué situaciones puede ser realmente malo el conocimiento sin amor?
Lunes 27 de julio
AMOR DESINTERESADO
Lee 1 Corintios 9: 1-6. ¿Cómo proporciona este pasaje un ejemplo práctico de lo que significa la abnegación resultante del amor? A primera vista, parece que la defensa que Pablo hace de su apostolado en 1 Corintios 9 no tiene ninguna relación con la discusión anterior acerca del conocimiento y el amor. Sin embargo, no hay que olvidar que la Biblia no fue escrita originalmente en capítulos. Lo que Pablo enseña en 1 Corintios 9 no está desconectado del material anterior. De hecho, 1 Corintios 9 ofrece un ejemplo práctico de amor desinteresado por Cristo y por los hermanos.
Pablo renunció a algunos de sus derechos por amor. «Derecho a comer y beber» (1 Cor. 9: 4). Aquí, la comida y la bebida representan la ayuda económica en general. Como apóstol, Pablo tenía derecho a recibir apoyo material de aquellos a quienes ministraba. Otros líderes religiosos de su época solían hacer precisamente eso. Pero, a diferencia de ellos, él se ganaba la vida fabricando tiendas de campaña (Hech. 18: 3). «Derecho a traer una esposa creyente» (1 Cor. 9: 5). A un apóstol casado se le permitía realizar un viaje misionero con su esposa a expensas de la iglesia.
Entre los ejemplos de parejas misioneras se encuentran Priscila y Aquila (Rom. 16: 3), y, quizás, Andrónico y Junia (Rom. 16: 7). Pero Pablo no estaba casado (1 Cor. 7: 8). Podría haberse casado y haberse beneficiado del derecho a ir acompañado de una esposa con apoyo financiero para ambos. «Obligados a realizar otros trabajos para sustentarnos» (1 Cor. 9: 6). Pablo y Bernabé tenían derecho a ganar un salario por su trabajo misionero (1 Cor. 9: 4-6). Pablo se ganaba la vida como fabricante de tiendas (Hech. 18: 3), pero no sabemos cuál era la ocupación de Bernabé. Lo que sí sabemos es que era muy generoso (Hech. 4: 36-37) y, por lo tanto, estaba dispuesto a mantenerse a sí mismo. En 1 Corintios 9: 7-11, Pablo desarrolla la idea de 1 Corintios 9: 6 para mostrar que era justo que él y Bernabé fueran sostenidos económicamente por la iglesia (1 Cor. 9: 11-12). El Señor mismo ordenó: «Los que anuncian el evangelio vivan del evangelio» (1 Cor. 9: 14; comparar con 1 Tim. 5: 18). Sin embargo, Pablo dice: «No hemos usado de ese derecho» (1 Cor. 9: 12).
En consecuencia, Pablo se presenta a sí mismo como un ejemplo de abnegación (1 Cor. 9: 1-18) y argumenta que esto es beneficioso para la predicación del evangelio en Corinto (1 Cor. 9: 19-23). ¿Hay cosas que te corresponden, pero a las que sería mejor renunciar para ser un testigo más eficaz del Señor?
Martes 28 de julio
APRENDIENDO DEL PASADO
Después de dar un ejemplo de abnegación basado en su propia experiencia, Pablo se centra más concretamente en el tema de la idolatría. En cierto sentido, 1 Corintios 10 desarrolla la idea de 1 Corintios 9: 27, donde Pablo comenta que se disciplina a sí mismo para no quedar descalificado. Quiere que los corintios sigan su ejemplo, pero Jesús es el modelo por excelencia (1 Cor. 11: 1). Lee 1 Corintios 10: 7-11. ¿Qué pecados cometió Israel en el desierto y por qué los privilegios que se les concedieron hicieron que esos pecados fueran aún peores? En 1 Corintios 10: 1-5, Pablo alude a la historia del pueblo de Dios en el desierto.
La referencia a la nube y al mar nos recuerda la conducción, la presencia y la protección de Dios. A su vez, la comida y la bebida representan la provisión hecha por Dios. Pablo se refiere a la experiencia de Israel en la nube y el mar como un bautismo análogo al bautismo cristiano. Del mismo modo, al referirse a la comida y la bebida, Pablo alude a la Cena del Señor. En otras palabras, 1 Corintios 10 enseña que, en cierto sentido, los cristianos están viviendo las mismas experiencias que el antiguo Israel. Sin embargo, Pablo recuerda la historia de Israel porque no quiere que ella se repita.
A pesar de todos los privilegios que tenía el pueblo de Dios, muchos de sus integrantes deseaban cosas malas (1 Cor. 10: 6), como la idolatría (vers. 7) y la inmoralidad sexual (vers. 8). No es de extrañar, pues, que ello «no agradó a Dios» (vers. 5). Es fácil señalar con el dedo al antiguo Israel y decir que cometieron faltas graves. Sin embargo, Pablo argumenta que los cristianos son susceptibles de caer en pecados similares a pesar de su inmenso privilegio de conocer la historia de Cristo. Esto resulta claro en la advertencia: «El que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Cor. 10: 12).
Las palabras «el que piensa» sugieren que algunos en la iglesia no se daban cuenta de que corrían el peligro de caer en esos pecados. ¿Corremos el mismo riesgo hoy? «El que piensa estar firme, mire que no caiga». ¿Quién de nosotros no ha experimentado la realidad de esa advertencia? La Biblia dice que Dios no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar, sino que, «cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir» (1 Cor. 10: 13, NVI). Entonces, ¿por qué nos sigue resultando tan fácil pecar?
Miércoles 29 de julio
ADVERTENCIA CONTRA LA IDOLATRÍA
Lee 1 Corintios 10: 5-22. ¿Por qué debemos huir de la idolatría? En 1 Corintios 10: 14–22, Pablo retoma el tema de los alimentos ofrecidos a los ídolos, lo cual puede resultar extraño en muchas culturas actuales, pero era algo común en los tiempos bíblicos. Cuando se sacrificaban animales a los dioses en los templos paganos, parte de la carne era entregada a los sacerdotes oficiantes, quienes la vendían. Parte de esta carne llegaba a los mercados públicos. Como esta carne no era separada de otras que también se ofrecían a la venta en el mercado, un cristiano podía comprar, sin saberlo, carne que había sido ofrecida a los ídolos.
El consejo del apóstol fue que los cristianos podían comprar libremente esa carne. Sin embargo, aunque los cristianos podían comer en casa la carne previamente sacrificada en un templo pagano (1 Cor. 8: 1-13), la práctica de entrar en los templos paganos y participar en sus festivales estaba claramente prohibida para los cristianos. El criterio es claro: los cristianos pueden comer esa carne en casa porque los ídolos no existen (1 Cor. 8: 4), pero no deben participar en ceremonias paganas porque esto equivale a adorar a los demonios (1 Cor. 10: 20‑21).
Participar en rituales paganos equivale a tener comunión con los demonios (1 Cor. 10: 20), así como participar en la Cena del Señor equivale a tener comunión con Cristo (1 Cor. 10: 16). Por lo tanto, Pablo dice: «No pueden beber la copa del Señor y la copa de los demonios. No pueden participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios» (1 Cor. 10: 21). Como dijo Jesús: «Ninguno puede servir a dos señores» (Mat. 6: 24). Pablo enseña que Dios exige lealtad incondicional. Da a entender que la idolatría provoca «los celos del Señor» (1 Cor. 10: 22).
Para que eso no suceda, el apóstol provee, en 1 Corintios 8: 4-6, una regla infalible contra la idolatría, aludiendo a Deuteronomio 6: 4-5: «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu poder» (Deut. 6: 4-5; énfasis añadido). A esta idea de amar a Dios por encima de todo, Jesús añadió: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mar. 12: 31; ver también Lev. 19: 18). Las estatuas religiosas o cúlticas no son los únicos ídolos que existen. Casi cualquier cosa puede ser convertida en un ídolo. ¿De qué ídolos, si los tienes, necesitas deshacerte?
Jueves 30 de julio
VENCIENDO LA IDOLATRÍA
Pablo sostiene, en 1 Corintios 8: 1-3, que el amor nos protege de la idolatría. Este argumento es retomado y desarrollado en 1 Corintios 10: 23-11: 1. En 1 Corintios 8: 3, el apóstol se refiere a nuestro amor por Dios. Y en 1 Corintios 10: 24, al amor por los demás: «Ninguno busque su propio bien, sino el de otros». Lee Marcos 10: 17-22 y Marcos 12: 28-31. ¿Qué tienen en común estos dos pasajes y cómo se aplican a la situación de 1 Corintios 10? Pablo hace, en 1 Corintios 10, precisamente lo que Jesús hizo en Marcos 12: 28‑31; es decir, une los dos grandes mandamientos de la ley: el amor a Dios por encima de todo y el amor a los demás. En la historia del joven rico (Mar. 10: 17-22), Jesús une estos dos tipos de amor, y lo hace aludiendo respectivamente a Deuteronomio 6: 4 (ver Mar. 10: 18) y a la segunda tabla del Decálogo (ver Mar. 10: 19).
El problema de ese joven rico era que amaba sus posesiones más que a Dios y a su prójimo (Mar. 10: 22). Valoraba sus tesoros terrenales por encima de los celestiales. Valoraba su dinero por encima de los pobres (Mar. 10: 21). Era un idólatra. Siguiendo las enseñanzas de Jesús, Pablo sugiere que el principio de amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a uno mismo debe aplicarse a las situaciones hipotéticas que menciona en 1 Corintios 10: 27-28. Esto significa que incluso las cosas lícitas pueden no ser provechosas ni edificantes, ya que pueden ofender la conciencia de otra persona (1 Cor. 10: 23). Este principio está magistralmente sintetizado en las palabras «háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Al decir que todo debe hacerse para la gloria de Dios, Pablo indica que la idolatría puede manifestarse de las formas más variadas, ya que cualquier cosa que usurpe la gloria que pertenece solo a Dios es una forma de idolatría (Isa. 42: 8). Las palabras de Pablo en 1 Corintios 10: 31 a 11: 1 sirven como conclusión de los capítulos 8-10. El apóstol deja claro allí que no buscaba su propio beneficio, «sino el de muchos, para que sean salvos» (1 Cor. 10: 33). Así es como imitó a Cristo (1 Cor. 11: 1). ¿Cómo puedes aprender a amar mejor a tu prójimo como a ti mismo?
Viernes 31 de julio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo «La idolatría en el Sinaí», en Patriarcas y profetas (pp. 287-300), de Elena G. de White. «¡Cuánto bien podríamos hacer mediante un buen uso de nuestras relaciones con los demás! Todo aquel que ha recibido los beneficios celestiales tiene la obligación de iluminar el camino de los demás.[...] Entonces, todos aquellos que aman verdaderamente a Dios dejarán de adorarse a sí mismos como ídolos» (Elena G. de White, «The Coming Thanksgiving», Review and Herald, 18 de noviembre de 1884, p. 730). «Pablo instó a sus hermanos a preguntar qué influencia ejercerían sus palabras y hechos sobre los demás, y a no hacer nada, por inocente que fuera en sí mismo, que pareciera sancionar la idolatría u ofender los escrúpulos de los que fueran débiles en la fe. “Si pues comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.
Sean sin ofensa a judíos, y a gentiles, y a la iglesia de Dios”. »Las palabras de amonestación del apóstol a la iglesia de Corinto se aplican a todo tiempo, y convienen especialmente a nuestros días. Por idolatría, él no se refería solamente a la adoración de los ídolos, sino al servicio propio, al amor a la comodidad, a la complacencia de los apetitos y las pasiones» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 236). «Si ven que al hacer ciertas cosas que tienen perfecto derecho de hacer estorban el progreso de la obra de Dios, absténganse de hacerlas. No hagan nada que cierre la mente de otros a la verdad. [...] Todas las cosas pueden ser lícitas, pero no todas convienen» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 172).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Según Pablo, el comportamiento de un cristiano maduro puede, en ocasiones, inhibir el crecimiento de un cristiano inmaduro. Piensa en situaciones en las que esto podría ocurrir. ¿Por qué el principio de amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a uno mismo es la única forma de afrontar este desafío?
2. ¿Cuáles son algunos ídolos que incluso los cristianos pueden llegar a adorar si no tienen cuidado? ¿Cuáles son algunas cosas buenas que podemos convertir en ídolos? Además, ¿cómo puedes saber si algo que te interesa mucho se ha convertido para ti en un ídolo?
3. Pablo dice que disciplinó su cuerpo y lo sometió para no quedar descalificado al predicar el evangelio (1 Cor. 9: 27). Basándote en el estudio de esta semana, piensa en qué puede descalificar a una persona como predicador del evangelio.
4. En 1 Corintios 10, Pablo aborda los peligros de la idolatría y dice: «Huyan de la idolatría» (1 Cor. 10: 14). ¿Por qué es tan mala la idolatría?
