Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 7:
Para el 14 de febrero de 2026
UNA CIUDADANÍA CELESTIAL
Sábado 7 de febrero
LEE P A R A EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Filipenses 3:17–4:23; 1 Corintios 15:42‑44; Juan 14:27; Salmo 119:165; Job 1:21; 1 Timoteo 6:7.
PARA MEMORIZAR: “Por nada estén afanosos, sino presenten sus pedidos a Dios en oración, ruego y acción de gracias” (Fil. 4:6).
La lección de esta semana concluye nuestro estudio de Filipenses y está repleta de valiosas lecciones y máximas para la vida diaria. Parece que muchos de los elevados valores morales que guiaron la vida del apóstol Pablo se encuentran en los versículos finales de la epístola. Al igual que las enseñanzas de Jesús, que se centran en la persona interior, lo que Pablo comparte con nosotros son secretos para vivir una vida cristiana dichosa. Incluso cuando nuestras circunstancias son mucho menos que ideales, no tenemos por qué preocuparnos, angustiarnos o desanimarnos.
Por el contrario, hay principios que nos ayudarán a encontrar la fuerza para afrontar los retos que nos depara la vida, y así podremos experimentar la paz duradera que solo Dios puede otorgar. El presente y el futuro están en sus manos, y él suplirá todo lo que necesitemos. Lo más importante es no depositar nuestras esperanzas en los sistemas de gobierno terrenales, que nos decepcionan con frecuencia. Como cristianos, somos ciudadanos del reino celestial, y esa ciudadanía conlleva privilegios, maravillosos privilegios, y también responsabilidades.
Domingo 8 de febrero
MODELOS
Todos conocemos personas a las que admiramos y queremos emular. Tener buenos modelos es especialmente importante para los niños. Lo ideal sería que esos modelos fueran sus progenitores. A medida que crezcan, encontrarán otros modelos, quizá relacionados con la carrera que hayan elegido o incluso en biografías que hayan leído. También pueden obtener valiosas lecciones de cómo los personajes bíblicos enfrentaron diversos desafíos y comparar sus experiencias con las propias. Por desgracia, los medios de comunicación rebosan de malos modelos y nos bombardean con relatos acerca de los problemas escandalosos y las vidas desastrosas de los famosos. Aunque los lectores de Pablo en Filipos no tenían que lidiar con Internet, enfrentaban desafíos similares.
El mundo en el que Pablo vivía era muy corrupto, inmoral y malvado, al igual que el de hoy. La maldad siempre abundó y así seguirá siendo hasta el fin. La pregunta clave es: ¿Cómo reaccionamos ante esa realidad? Lee Filipenses 3:17-19. ¿Cómo describe Pablo los buenos y los malos modelos de conducta en este pasaje? ¿Qué claves comparte para distinguirlos? No debemos perder de vista el amor de Pablo hacia las personas con las que no estaba de acuerdo: ¡Llora de tristeza por ellos! Notemos también que no los llama “enemigos”, sino “enemigos de la cruz de Cristo” (Fil. 3:18). Pablo reconocía que estaban en juego cuestiones mucho más amplias, a saber, cómo la Cruz derriba barreras y nos coloca a todos al mismo nivel: como pecadores necesitados de un Salvador (ver Efe. 2:11-14).
Tampoco se debe pasar por alto el hecho de que Pablo insta a los filipenses a enfocarse en los buenos ejemplos –no en los malos–, a observar atentamente a las personas con una experiencia cristiana semejante a la suya. Curiosamente, Pablo utiliza un lenguaje similar al advertir a los romanos que “se guarden de los que causan divisiones y tropiezos contra la doctrina que ustedes han aprendido, y que se aparten de ellos” (Rom. 16:17).
Los engañadores que asechaban a los cristianos de Roma son descritos como personas que “no sirven al Señor nuestro Jesucristo sino a sus propios vientres” (Rom. 16:18). Aunque Jesús es el único modelo perfecto, hay personas que pueden ser ejemplos dignos de imitar en ciertas áreas. Por otra parte, ¿qué clase de modelo de conducta eres tú para los demás?
Lunes 9 de febrero
“PERMANEZCAN FIRMES EN EL SEÑOR”
Lee Filipenses 3:20, 21. ¿Cómo describe Pablo la “ciudadanía” cristiana? A diferencia de los enemigos de la Cruz, que “solo piensan en lo terrenal” y no tienen más dios que sus vientres (Fil. 3:19), la ciudadanía cristiana está en el Cielo, y nuestro soberano es Jesucristo. Para subrayar este punto, Pablo destaca la necesidad de que “el cuerpo de nuestra bajeza” (Fil. 3:21), sujeto a la enfermedad, el deterioro y la muerte, sea transformado para parecerse al glorioso cuerpo resucitado de Cristo. ¿Cómo describen los siguientes pasajes la condición glorificada? Job 19:25–27 ______________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________ Lucas 24:39 ______________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________ 1 Corintios 15:42–44 ________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________ 1 Corintios 15:50–54 ________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________ Colosenses 3:4 ________________________________________________________________________________________________ _____________________________________________________________________________________________________________
La muerte, “el último enemigo”, será finalmente destruida por medio de Jesús (1 Cor. 15:26). Esa es nuestra mayor esperanza, la última promesa que se nos ha hecho en Jesús: no solo el fin de la muerte, sino un cuerpo totalmente nuevo, un “cuerpo de gloria” (Fil. 3: 21). Luc Ferry, el autor ateo de un libro acerca de cómo lograr la “salvación” sin Dios, pretende que el hecho de superar el temor a la muerte constituye la “salvación”.
No obstante, admite que el cristianismo “hace posible no solo trascender el temor a la muerte, sino también vencerla, preservando la individualidad –no de manera anónima o abstracta–, con lo cual parece ser la única versión que ofrece la victoria definitiva de la inmortalidad personal sobre nuestra condición mortal” (Luc Ferry, A Brief History of Thought [Nueva York: HarperCollins, 2011], p. 90). Esa es una gran admisión, sobre todo porque proviene de un incrédulo.
De acuerdo con Pablo, nuestra ciudadanía celestial incluye la resurrección y la vida eterna como parte de una existencia totalmente nueva que apenas podemos imaginar. ¿Por qué la promesa de la vida eterna es tan crucial para todo lo que creemos? ¿Podría este mundo ofrecernos algo que merezca la pena como para renunciar a lo que Cristo nos ofrece?
Martes 10 de febrero
REGOCÍJENSE SIEMPRE EN EL SEÑOR
Lee Filipenses 4:4-7. ¿Cómo podemos experimentar “la paz de Dios”? Tras referirse nuevamente a la necesidad de la unidad (Fil. 4:1-3), Pablo pasa a otro tema: la alegría en el Señor (Fil. 4:4-7). ¿Cuántas veces te has inquietado por cuestiones que se desvanecieron casi tan pronto como aparecieron? Jesús insistió una y otra vez en que no debemos preocuparnos (ver Mat. 6:25-34; 10:19), y Pedro nos recuerda que podemos depositar todas nuestras preocupaciones o ansiedades en el Señor, “porque él cuida de ustedes” (1 Ped. 5:7). De hecho, el aumento de los problemas en el ámbito mundial debería estimular nuestra esperanza en la cercanía de la venida del Señor (Mat. 24:33; Luc. 21:28; Sant. 5:8).
El antídoto contra la ansiedad en cualquier situación es elevar una oración de fe (Fil. 4:6, 7). Ello implica creer y actuar como si nuestra oración hubiera sido contestada, incluso antes de que lo sea, pues se nos dice que debemos orar “con acción de gracias”. También se añade la palabra “ruego” (deēsis en griego), lo que sugiere circunstancias extremas y urgencias (ver, por ejemplo, Luc. 1:13; Fil. 1:19; 1 Tim. 5:5; Sant. 5:16). Nuestras oraciones siguen siendo “pedidos”, pero podemos estar seguros de que nuestras peticiones han sido recibidas siempre que pidamos “conforme a su voluntad” (1 Juan 5:14). Entonces podremos descansar y tener paz al saber que todas nuestras peticiones están en las manos de Dios. ¿Cómo amplían los siguientes pasajes nuestra comprensión acerca de la paz de Dios? Salmos 29:11; Isaías 9:6; Lucas 2:14; Juan 14:27; 1 Corintios 14:33.
La paz de Dios es algo que el mundo no puede dar, pues ella proviene de la seguridad de que tenemos el don de la vida eterna por medio de Jesús, nuestro Salvador (Rom. 5:1; 6:23). Esta paz incide en todos los aspectos de la vida y “supera todo entendimiento (griego nous)” (Fil. 4:7), lo que significa que no puede ser comprendida solo mental o racionalmente. ¿Cómo describirías a alguien lo que significa experimentar “la paz de Dios”?
Miércoles 11 de febrero
PIENSEN EN ESTO
La paz que sobrepasa todo entendimiento también “guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:7). Nuestra vida interior necesita protección. Curiosamente, Filipenses 4:7 conecta la paz de Dios con una metáfora militar. El verbo griego froureō se usa para describir una guarnición de soldados que protegen una ciudad contra una invasión (2 Cor. 11:32; comparar con Hech. 9:24). Otro aspecto muy importante de la paz interior implica vivir en armonía con la voluntad de Dios. “Mucha paz gozan los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo” (Sal. 119:165). Lee Filipenses 4:8, 9. ¿Qué acciones específicas se recomiendan aquí? Pablo introduce Filipenses 4:8 y 9 con la expresión “por lo demás” y una lista de seis virtudes, seguida de un sucinto resumen de ellas y de una exhortación a imitar su ejemplo.
Esta exhortación final armoniza con el entorno grecorromano de Filipos, ya que enfatiza la virtud y el ejemplo. Curiosamente, sin embargo, se centra en ciertas virtudes bíblicas específicas, lo que resulta obvio por la omisión paulina de las cuatro virtudes cardinales griegas (prudencia, justicia, templanza y valentía). 1. No es casual que la lista comience con la virtud bíblica cardinal: lo verdadero, reiteradamente enfatizada por Jesús –quien solía decir: “Les aseguro...”– y por todo el Nuevo Testamento (ver, por ejemplo, Hech. 26:25; Rom. 1:18; 1 Cor. 13:6; 2 Cor. 4:2; Efe. 4:15; 1 Tim. 3:15; Sant. 1:18; 1 Ped. 1:22; 1 Juan 2:21). 2. Honorable.
La palabra griega así traducida se refiere a una virtud personal (comparar sus otros usos en 1 Tim. 3:8, 11; Tito 2:2, donde se traduce como “respetable” en la NVI). 3. Justo. Esta virtud es una de las características distintivas de Dios (comparar su uso en Fil. 1:7). 4. Puro. La palabra se refiere al pensamiento puro y a las acciones de esa misma naturaleza que fluyen de la justicia de Dios recibida por la fe en ocasión de la justificación (ver 1 Juan 3:3). 5. “Agradable” (DHH). El término designa una belleza estética como la atestiguada ampliamente en la Creación de Dios. 6. De buen nombre. Otras versiones traducen esta última virtud como “digno de admiración” (NVI): “honorable” (LBLA), “loable” (BNP), etc. Pablo hace dos salvedades más, para que no se atribuya un matiz pagano a ninguna de estas virtudes: “Si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza” (Fil. 4:8), debemos pensar en estas virtudes celestiales.
Luego, para despejar toda duda y evitar cualquier equívoco, el apóstol exhorta a los creyentes a practicar lo aprendido, recibido, oído y visto en su propio ejemplo (Fil. 4:9).
Jueves 12 de febrero
LAS CLAVES DEL CONTENTAMIENTO
Lee Filipenses 4:10-13, 19. ¿Qué claves revela Pablo para alcanzar una vida satisfecha y feliz? En circunstancias extremas (hambre, enfermedad, lesiones, decesos), las personas reflexionan acerca de lo realmente importante y consideran las bendiciones que normalmente se dan por sentadas. La fe entra en acción cuando estamos “en necesidad” (Fil. 4:12), “sufrimos escasez” (NVI) o “no tenemos nada” (DHH). Por el contrario, cuando “vivimos en abundancia”, debemos ser conscientes de que esta puede desaparecer en un instante (ver Prov. 23:5).
Como Job y Pablo nos recuerdan, nada trajimos al mundo cuando nacimos, y nada nos llevaremos a la tumba (Job 1:21; 1 Tim. 6:7). Considera las siguientes promesas y certidumbres bíblicas:
• “El Señor es mi Pastor, nada me faltará” (o “nada me falta”; DHH) (Sal. 23:1).
• “Su Padre celestial sabe [lo] que ustedes necesitan” (Mat. 6:32).
• “Echen toda su ansiedad sobre él, porque él cuida de ustedes” (1 Ped. 5:7).
• “Mi Dios, pues, suplirá toda necesidad de ustedes, conforme a su gloriosa riqueza en Cristo Jesús” (Fil. 4:19). Y he aquí lo más maravilloso: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13). Quizá ninguno de nosotros pueda comprender plenamente lo que implica la palabra “todo”. Ciertamente, como en el caso de cualquier petición a Dios por su ayuda y fuerza, debemos pedir que se haga su voluntad. Sin embargo, muchas veces ni siquiera pedimos cosas que sabemos que se ajustan a su voluntad. Por eso Santiago 4:2 dice: “No tienen lo que desean, porque no piden”. He aquí algunas cosas que podemos pedir con confianza porque sabemos que están en armonía con la voluntad de Dios:
• Salvación de un ser querido o de un amigo (1 Tim. 2:3, 4).
• Valor para compartir nuestra fe (Apoc. 22:17).
• Perdón cuando confesamos y abandonamos el mal (1 Juan 1:9).
• Fortaleza para obedecer los mandamientos de Dios (Heb. 13:20, 21). • Amor por quienes nos odian y maltratan (Mat. 5:44).
• Sabiduría en situaciones difíciles (Sant. 1:5).
• Comprensión de la verdad revelada en la Palabra de Dios (Juan 8:32). ¿Cómo reaccionas cuando no recibes lo que has pedido en oración o ante la posibilidad de que nunca lo recibas?
Viernes 13 de febrero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Únicamente los que estén recibiendo constantemente nueva provisión de gracia tendrán una fuerza proporcional a su necesidad diaria y a su capacidad de emplearla. En vez de esperar algún tiempo futuro en que, mediante el otorgamiento de un poder espiritual especial, sean milagrosamente hechos idóneos para ganar almas, se entregan diariamente a Dios, para que los haga vasos dignos de ser empleados por él. Diariamente están a su alcance.
Diariamente están testificando por el Maestro dondequiera que estén, ora sea en alguna humilde esfera de trabajo o en el hogar, o en un ramo público de utilidad. “Para el obrero consagrado, es una maravillosa fuente de consuelo el saber que aun Cristo durante su vida terrenal buscaba a su Padre diariamente en procura de nuevas provisiones de gracia necesaria; y de esta comunión con Dios salía para fortalecer y bendecir a otros. […] “Todo obrero que sigue el ejemplo de Cristo será preparado para recibir y usar el poder que Dios ha prometido a su iglesia para la maduración de la mies de la Tierra” (Elena de White, La maravillosa gracia de Dios [Florida: ACES, 1973], p. 117). “Dios conoce nuestras necesidades y ha hecho provisión para satisfacerlas. El Señor tiene una tesorería con abundantes provisiones para sus hijos, y puede darles lo que necesitan en todas las circunstancias.
Entonces ¿por qué no confiáis en él? Ha hecho preciosas promesas a sus hijos a condición de que obedezcan fielmente sus preceptos. No hay ninguna carga que no pueda quitar, ninguna tiniebla que no pueda disipar, ninguna debilidad que no pueda transformar en poder, ningún temor que no pueda apaciguar, ninguna aspiración digna que no pueda guiar y justificar. “No debemos mirarnos a nosotros mismos. Cuanto más consideremos nuestras imperfecciones, menos fuerza tendremos para vencerlas” (Elena de White, A fin de conocerle [Nampa, ID: Pacific Press, 2008], p. 226).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Piensa en algunas de tus experiencias más felices en las que tus oraciones fueron contestadas por Dios. ¿Cómo te han ayudado a experimentar la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento? ¿Cómo puedes seguir experimentando esa paz cuando tus oraciones no son contestadas, al menos de acuerdo con tus expectativas?
2. En el contexto de Filipenses 4:8, ¿qué ocupa tus pensamientos? ¿En qué medida lo que piensas fortalece tu fe y tu relación con el Señor?
3. Analiza la cita final anterior. ¿Qué implicaciones tiene la afirmación: “Cuanto más nos detengamos en nuestras imperfecciones, menos fuerza tendremos para superarlas”? ¿Cuál es, entonces, la clave de la superación?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 5:
Para el 1.° de agosto de 2026
«TODO PARA LA GLORIA DE DIOS»
Sábado 25 de julio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 8; Hechos 15: 20; 1 Corintios 9: 1-6; 10: 5-22; Deuteronomio 6: 4-5; Marcos 12: 28-31.
PARA MEMORIZAR: «Así, si comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Los capítulos 8 al 10 de 1 Corintios concluyen la discusión de los capítulos 5 y 6 acerca de la sexualidad y presenta al mismo tiempo las respuestas de Pablo a preguntas específicas formuladas en una carta que había recibido de los corintios (1 Cor. 7: 1). Estas respuestas dominarán el resto de 1 Corintios. El contenido y la naturaleza de 1 Corintios 7 indica que la inmoralidad sexual (caps. 5-7) y la idolatría (caps. 8-10) son temas relacionados. De hecho, a menudo son mencionados juntos en el Nuevo Testamento (ver Hech. 15: 20, 29; 21: 25; 1 Cor. 6: 9; Efe. 5: 5; Col. 3: 5; Apoc. 21: 8; 22: 15).
En general, Pablo aborda el problema de la inmoralidad sexual en 1 Corintios 5 a 7, mientras que su principal preocupación en los capítulos 8 a 10 es la cuestión de la idolatría. El apóstol afirma que los cristianos deben huir de ambas (1 Cor. 6: 18; 10: 14). La semana pasada vimos que el cristiano puede evitar la inmoralidad sexual pues es templo del Espíritu Santo (1 Cor. 6: 19-20). Esta semana veremos que también puede huir de la idolatría al hacer «todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Domingo 26 de julio
CONOCIMIENTO VERSUS AMOR
Lee 1 Corintios 8: 1-13. ¿Por qué Pablo contrasta el conocimiento con el amor? ¿Cuál es el contexto aquí? ¿Qué quiere decir el apóstol? Pablo utiliza el tema de los alimentos ofrecidos a los ídolos, que había dividido a la iglesia de Corinto en dos grupos, para abordar una cuestión más profunda: la falta de amor por los demás (1 Cor. 8). Algunos creían que su conocimiento sobre la inexistencia de otros dioses les daba derecho a comer carne de animales sacrificados a los ídolos (1 Cor. 8: 4). Pablo llama a estos «los fuertes» (1 Cor. 4: 10).
Por otra parte, quienes se oponían a este comportamiento son designados como «los débiles» (1 Cor. 8: 9-12). El apóstol identificó así a los del segundo grupo tal vez porque no habían superado algunas creencias supersticiosas propias de su anterior experiencia pagana. Al ver a los «fuertes» comiendo alimentos ofrecidos a los ídolos, podrían llegar a la conclusión de que el cristianismo y la idolatría eran compatibles.
Por lo tanto, Pablo no quería que los «fuertes» se convirtieran en un tropiezo para los débiles. La Biblia considera el acto de ingerir alimentos ofrecidos a los ídolos de manera muy negativa (Hech. 15: 20, 29; 21: 25; comparar con Apoc. 2: 14, 20). Sin embargo, Pablo no pronuncia declaraciones tan radicales como las que se ven en estos pasajes. Esto se debe a que su principal preocupación es la falta de unidad que podría causar el mal uso del conocimiento. Pablo no critica el conocimiento como algo malo en sí mismo, sino que se opone al tipo de conocimiento que conduce a la arrogancia y la división en la iglesia. El conocimiento sin amor no es verdadero conocimiento en absoluto (1 Cor. 8: 2). El verdadero conocimiento surge solamente cuando uno ama a Dios y es conocido por él (1 Cor. 8: 3). Citando Deuteronomio 6: 4, Pablo muestra que los creyentes deben saber que solo hay un Dios (1 Cor. 8: 4-6).
Curiosamente, sigue la misma idea que se ve en Deuteronomio 6: 4, 5, donde la afirmación de que nuestro Dios es uno va seguida del mandamiento «amarás al Señor tu Dios». Tanto para Pablo como para Moisés, el conocimiento sin amor carece de valor. Confiados en su conocimiento, los «fuertes» creían que comer alimentos sacrificados a los ídolos era inofensivo. Como veremos el miércoles y el jueves, Pablo les concedió ese derecho bajo ciertas condiciones. Sin embargo, si eso se convertía en un obstáculo para los «débiles» (1 Cor. 8: 9), debía ser evitado. Se supone que los cristianos deben practicar la abnegación por amor a Cristo y a los demás. Pablo argumenta que el conocimiento carente de amor puede convertirse en algo malo (1 Cor. 8). ¿En qué situaciones puede ser realmente malo el conocimiento sin amor?
Lunes 27 de julio
AMOR DESINTERESADO
Lee 1 Corintios 9: 1-6. ¿Cómo proporciona este pasaje un ejemplo práctico de lo que significa la abnegación resultante del amor? A primera vista, parece que la defensa que Pablo hace de su apostolado en 1 Corintios 9 no tiene ninguna relación con la discusión anterior acerca del conocimiento y el amor. Sin embargo, no hay que olvidar que la Biblia no fue escrita originalmente en capítulos. Lo que Pablo enseña en 1 Corintios 9 no está desconectado del material anterior. De hecho, 1 Corintios 9 ofrece un ejemplo práctico de amor desinteresado por Cristo y por los hermanos.
Pablo renunció a algunos de sus derechos por amor. «Derecho a comer y beber» (1 Cor. 9: 4). Aquí, la comida y la bebida representan la ayuda económica en general. Como apóstol, Pablo tenía derecho a recibir apoyo material de aquellos a quienes ministraba. Otros líderes religiosos de su época solían hacer precisamente eso. Pero, a diferencia de ellos, él se ganaba la vida fabricando tiendas de campaña (Hech. 18: 3). «Derecho a traer una esposa creyente» (1 Cor. 9: 5). A un apóstol casado se le permitía realizar un viaje misionero con su esposa a expensas de la iglesia.
Entre los ejemplos de parejas misioneras se encuentran Priscila y Aquila (Rom. 16: 3), y, quizás, Andrónico y Junia (Rom. 16: 7). Pero Pablo no estaba casado (1 Cor. 7: 8). Podría haberse casado y haberse beneficiado del derecho a ir acompañado de una esposa con apoyo financiero para ambos. «Obligados a realizar otros trabajos para sustentarnos» (1 Cor. 9: 6). Pablo y Bernabé tenían derecho a ganar un salario por su trabajo misionero (1 Cor. 9: 4-6). Pablo se ganaba la vida como fabricante de tiendas (Hech. 18: 3), pero no sabemos cuál era la ocupación de Bernabé. Lo que sí sabemos es que era muy generoso (Hech. 4: 36-37) y, por lo tanto, estaba dispuesto a mantenerse a sí mismo. En 1 Corintios 9: 7-11, Pablo desarrolla la idea de 1 Corintios 9: 6 para mostrar que era justo que él y Bernabé fueran sostenidos económicamente por la iglesia (1 Cor. 9: 11-12). El Señor mismo ordenó: «Los que anuncian el evangelio vivan del evangelio» (1 Cor. 9: 14; comparar con 1 Tim. 5: 18). Sin embargo, Pablo dice: «No hemos usado de ese derecho» (1 Cor. 9: 12).
En consecuencia, Pablo se presenta a sí mismo como un ejemplo de abnegación (1 Cor. 9: 1-18) y argumenta que esto es beneficioso para la predicación del evangelio en Corinto (1 Cor. 9: 19-23). ¿Hay cosas que te corresponden, pero a las que sería mejor renunciar para ser un testigo más eficaz del Señor?
Martes 28 de julio
APRENDIENDO DEL PASADO
Después de dar un ejemplo de abnegación basado en su propia experiencia, Pablo se centra más concretamente en el tema de la idolatría. En cierto sentido, 1 Corintios 10 desarrolla la idea de 1 Corintios 9: 27, donde Pablo comenta que se disciplina a sí mismo para no quedar descalificado. Quiere que los corintios sigan su ejemplo, pero Jesús es el modelo por excelencia (1 Cor. 11: 1). Lee 1 Corintios 10: 7-11. ¿Qué pecados cometió Israel en el desierto y por qué los privilegios que se les concedieron hicieron que esos pecados fueran aún peores? En 1 Corintios 10: 1-5, Pablo alude a la historia del pueblo de Dios en el desierto.
La referencia a la nube y al mar nos recuerda la conducción, la presencia y la protección de Dios. A su vez, la comida y la bebida representan la provisión hecha por Dios. Pablo se refiere a la experiencia de Israel en la nube y el mar como un bautismo análogo al bautismo cristiano. Del mismo modo, al referirse a la comida y la bebida, Pablo alude a la Cena del Señor. En otras palabras, 1 Corintios 10 enseña que, en cierto sentido, los cristianos están viviendo las mismas experiencias que el antiguo Israel. Sin embargo, Pablo recuerda la historia de Israel porque no quiere que ella se repita.
A pesar de todos los privilegios que tenía el pueblo de Dios, muchos de sus integrantes deseaban cosas malas (1 Cor. 10: 6), como la idolatría (vers. 7) y la inmoralidad sexual (vers. 8). No es de extrañar, pues, que ello «no agradó a Dios» (vers. 5). Es fácil señalar con el dedo al antiguo Israel y decir que cometieron faltas graves. Sin embargo, Pablo argumenta que los cristianos son susceptibles de caer en pecados similares a pesar de su inmenso privilegio de conocer la historia de Cristo. Esto resulta claro en la advertencia: «El que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Cor. 10: 12).
Las palabras «el que piensa» sugieren que algunos en la iglesia no se daban cuenta de que corrían el peligro de caer en esos pecados. ¿Corremos el mismo riesgo hoy? «El que piensa estar firme, mire que no caiga». ¿Quién de nosotros no ha experimentado la realidad de esa advertencia? La Biblia dice que Dios no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar, sino que, «cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir» (1 Cor. 10: 13, NVI). Entonces, ¿por qué nos sigue resultando tan fácil pecar?
Miércoles 29 de julio
ADVERTENCIA CONTRA LA IDOLATRÍA
Lee 1 Corintios 10: 5-22. ¿Por qué debemos huir de la idolatría? En 1 Corintios 10: 14–22, Pablo retoma el tema de los alimentos ofrecidos a los ídolos, lo cual puede resultar extraño en muchas culturas actuales, pero era algo común en los tiempos bíblicos. Cuando se sacrificaban animales a los dioses en los templos paganos, parte de la carne era entregada a los sacerdotes oficiantes, quienes la vendían. Parte de esta carne llegaba a los mercados públicos. Como esta carne no era separada de otras que también se ofrecían a la venta en el mercado, un cristiano podía comprar, sin saberlo, carne que había sido ofrecida a los ídolos.
El consejo del apóstol fue que los cristianos podían comprar libremente esa carne. Sin embargo, aunque los cristianos podían comer en casa la carne previamente sacrificada en un templo pagano (1 Cor. 8: 1-13), la práctica de entrar en los templos paganos y participar en sus festivales estaba claramente prohibida para los cristianos. El criterio es claro: los cristianos pueden comer esa carne en casa porque los ídolos no existen (1 Cor. 8: 4), pero no deben participar en ceremonias paganas porque esto equivale a adorar a los demonios (1 Cor. 10: 20‑21).
Participar en rituales paganos equivale a tener comunión con los demonios (1 Cor. 10: 20), así como participar en la Cena del Señor equivale a tener comunión con Cristo (1 Cor. 10: 16). Por lo tanto, Pablo dice: «No pueden beber la copa del Señor y la copa de los demonios. No pueden participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios» (1 Cor. 10: 21). Como dijo Jesús: «Ninguno puede servir a dos señores» (Mat. 6: 24). Pablo enseña que Dios exige lealtad incondicional. Da a entender que la idolatría provoca «los celos del Señor» (1 Cor. 10: 22).
Para que eso no suceda, el apóstol provee, en 1 Corintios 8: 4-6, una regla infalible contra la idolatría, aludiendo a Deuteronomio 6: 4-5: «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu poder» (Deut. 6: 4-5; énfasis añadido). A esta idea de amar a Dios por encima de todo, Jesús añadió: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mar. 12: 31; ver también Lev. 19: 18). Las estatuas religiosas o cúlticas no son los únicos ídolos que existen. Casi cualquier cosa puede ser convertida en un ídolo. ¿De qué ídolos, si los tienes, necesitas deshacerte?
Jueves 30 de julio
VENCIENDO LA IDOLATRÍA
Pablo sostiene, en 1 Corintios 8: 1-3, que el amor nos protege de la idolatría. Este argumento es retomado y desarrollado en 1 Corintios 10: 23-11: 1. En 1 Corintios 8: 3, el apóstol se refiere a nuestro amor por Dios. Y en 1 Corintios 10: 24, al amor por los demás: «Ninguno busque su propio bien, sino el de otros». Lee Marcos 10: 17-22 y Marcos 12: 28-31. ¿Qué tienen en común estos dos pasajes y cómo se aplican a la situación de 1 Corintios 10? Pablo hace, en 1 Corintios 10, precisamente lo que Jesús hizo en Marcos 12: 28‑31; es decir, une los dos grandes mandamientos de la ley: el amor a Dios por encima de todo y el amor a los demás. En la historia del joven rico (Mar. 10: 17-22), Jesús une estos dos tipos de amor, y lo hace aludiendo respectivamente a Deuteronomio 6: 4 (ver Mar. 10: 18) y a la segunda tabla del Decálogo (ver Mar. 10: 19).
El problema de ese joven rico era que amaba sus posesiones más que a Dios y a su prójimo (Mar. 10: 22). Valoraba sus tesoros terrenales por encima de los celestiales. Valoraba su dinero por encima de los pobres (Mar. 10: 21). Era un idólatra. Siguiendo las enseñanzas de Jesús, Pablo sugiere que el principio de amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a uno mismo debe aplicarse a las situaciones hipotéticas que menciona en 1 Corintios 10: 27-28. Esto significa que incluso las cosas lícitas pueden no ser provechosas ni edificantes, ya que pueden ofender la conciencia de otra persona (1 Cor. 10: 23). Este principio está magistralmente sintetizado en las palabras «háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Al decir que todo debe hacerse para la gloria de Dios, Pablo indica que la idolatría puede manifestarse de las formas más variadas, ya que cualquier cosa que usurpe la gloria que pertenece solo a Dios es una forma de idolatría (Isa. 42: 8). Las palabras de Pablo en 1 Corintios 10: 31 a 11: 1 sirven como conclusión de los capítulos 8-10. El apóstol deja claro allí que no buscaba su propio beneficio, «sino el de muchos, para que sean salvos» (1 Cor. 10: 33). Así es como imitó a Cristo (1 Cor. 11: 1). ¿Cómo puedes aprender a amar mejor a tu prójimo como a ti mismo?
Viernes 31 de julio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo «La idolatría en el Sinaí», en Patriarcas y profetas (pp. 287-300), de Elena G. de White. «¡Cuánto bien podríamos hacer mediante un buen uso de nuestras relaciones con los demás! Todo aquel que ha recibido los beneficios celestiales tiene la obligación de iluminar el camino de los demás.[...] Entonces, todos aquellos que aman verdaderamente a Dios dejarán de adorarse a sí mismos como ídolos» (Elena G. de White, «The Coming Thanksgiving», Review and Herald, 18 de noviembre de 1884, p. 730). «Pablo instó a sus hermanos a preguntar qué influencia ejercerían sus palabras y hechos sobre los demás, y a no hacer nada, por inocente que fuera en sí mismo, que pareciera sancionar la idolatría u ofender los escrúpulos de los que fueran débiles en la fe. “Si pues comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.
Sean sin ofensa a judíos, y a gentiles, y a la iglesia de Dios”. »Las palabras de amonestación del apóstol a la iglesia de Corinto se aplican a todo tiempo, y convienen especialmente a nuestros días. Por idolatría, él no se refería solamente a la adoración de los ídolos, sino al servicio propio, al amor a la comodidad, a la complacencia de los apetitos y las pasiones» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 236). «Si ven que al hacer ciertas cosas que tienen perfecto derecho de hacer estorban el progreso de la obra de Dios, absténganse de hacerlas. No hagan nada que cierre la mente de otros a la verdad. [...] Todas las cosas pueden ser lícitas, pero no todas convienen» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 172).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Según Pablo, el comportamiento de un cristiano maduro puede, en ocasiones, inhibir el crecimiento de un cristiano inmaduro. Piensa en situaciones en las que esto podría ocurrir. ¿Por qué el principio de amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a uno mismo es la única forma de afrontar este desafío?
2. ¿Cuáles son algunos ídolos que incluso los cristianos pueden llegar a adorar si no tienen cuidado? ¿Cuáles son algunas cosas buenas que podemos convertir en ídolos? Además, ¿cómo puedes saber si algo que te interesa mucho se ha convertido para ti en un ídolo?
3. Pablo dice que disciplinó su cuerpo y lo sometió para no quedar descalificado al predicar el evangelio (1 Cor. 9: 27). Basándote en el estudio de esta semana, piensa en qué puede descalificar a una persona como predicador del evangelio.
4. En 1 Corintios 10, Pablo aborda los peligros de la idolatría y dice: «Huyan de la idolatría» (1 Cor. 10: 14). ¿Por qué es tan mala la idolatría?
