Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lee para el estudio de esta semana:
Hebreos 9: 11-15; Salmo 122; Salmo 15; Salmo 24; Éxodo 33: 18-23; Salmo 5; Salmo 51: 7-15.
Para memorizar
«Entonces miré y vi al Cordero de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre del Cordero y el nombre de su Padre escrito en sus frentes» (Apoc. 14: 1).
Como adventistas del séptimo día, estamos acostumbrados a buscar los símbolos del Apocalipsis en el Antiguo Testamento para entender qué representan. Una fuente de información particularmente provechosa es el libro de Salmos, la colección de poesía sagrada que explora numerosas experiencias humanas e interacciones posibles con Dios: desde el abatimiento por el pecado y el sufrimiento hasta la alegría desbordante en su presencia y sus reiteradas promesas de perdón y salvación.
Una lectura atenta de los Salmos aporta detalles que dan vida al libro de Apocalipsis, especialmente el capítulo 14, donde se describe la obra final de la iglesia remanente de Dios en la Tierra. Se ha encomendado al pueblo de Dios de los últimos días la misma misión que al antiguo Israel: ser luz para las naciones y presentar el último llamado misericordioso a todos los pueblos para que adoren y obedezcan a su Creador.
Algunos detalles contenidos en el libro de Salmos, el himnario de Dios, pueden mostrarnos nuevas formas de entender y apreciar nuestro papel en los momentos finales de la historia de la Tierra.
Citas bíblicas ampliadas:
Hebreos 9: 11-15 — "Pero Cristo, habiendo llegado como sumo sacerdote de los bienes que se han dado, por el más grande y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por medio de sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró una sola vez en el Lugar Santísimo, y obtuvo eterna redención. Porque si la sangre de los machos cabríos y de los becerros, y la ceniza de la novilla rociada a los que estaban impuros, santifican para la purificación de la carne, con cuánta más razón la sangre de Cristo, quien mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestra conciencia de obras muertas, para servir al Dios vivo."
Salmo 122 — "Alegraos con Jerusalén, y estad alegres por ti, todos los que te aman. ¡Paz sea dentro de tus muros, y seguridad en tus palacios! Por amor a mis hermanos y amigos, diré: ¡La paz sea contigo! Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios, buscaré tu bien."
Salmo 15 — "Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón; el que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino; el que a los que temen a Jehová respeta, aunque jure en daño suyo; el que no presta su dinero a usura, ni acepta soborno contra el inocente."
Salmo 24 — "De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. Porque él la fundó sobre los mares, y la estableció sobre los ríos. ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón, el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni ha mentido con engaño."
Éxodo 33: 18-23 — "Entonces Moisés dijo: 'Te ruego que me muestres tu gloria.' Y él respondió: 'Yo haré pasar toda mi bondad delante de ti, y proclamaré delante de ti mi nombre, Jehová. Tendré misericordia de quien tenga misericordia, y seré compasivo para con quien tenga compasión.' Pero añadió: 'No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.' Y dijo más Jehová: 'He aquí un lugar junto a mí, y estarás allí en la peña. Cuando pase mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después quitaré mi mano, y podrás ver mi espalda; mas no podrás ver mi rostro.'"
Salmo 5 — "Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi gemir. Atiende a la voz de mi clamor, rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me apresentaré delante de ti, y esperaré."
Salmo 51: 7-15 — "Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti."
Para memorizar
«Entonces miré y vi al Cordero de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre del Cordero y el nombre de su Padre escrito en sus frentes» (Apoc. 14: 1).
Citas bíblicas del estudio de la semana:
Hebreos 9: 11-15
Salmo 122
Salmo 15
Salmo 24
Éxodo 33: 18-23
Salmo 5
Salmo 51: 7-15.
Domingo, Mayo 18
Nuestro sumo sacerdote
Cuando Moisés supervisó la construcción del Tabernáculo, no se le permitió utilizar cualquier diseño, sino el modelo que Dios le mostró: «Y cuida de hacer todo conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte» (Éxodo 25:40). Descubrimos, en el libro de Hebreos, que el modelo utilizado era el de una realidad superior, el Santuario celestial.
Lee Hebreos 9:11 al 15 acerca de Cristo como nuestro Sumo Sacerdote en el Santuario celestial. ¿Qué nos enseña esto acerca de lo que él hace por nosotros?
El Santuario terrenal prefiguraba a Jesús con asombrosa minuciosidad, desde el sacerdote y las ofrendas hasta el mobiliario y otros detalles de diseño. Todo ello hablaba de Jesús.
El libro de Apocalipsis abunda en imágenes del Santuario. Encontramos allí el candelabro en los versículos iniciales, el Arca del Pacto mencionada explícitamente en el capítulo 11:19 y otras numerosas alusiones al Templo. Si no se conoce el Santuario del Antiguo Testamento, es imposible comprender lo que Juan quiere decir con la descripción de sus visiones. Las experiencias de Israel, dice Pablo, «les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, que vivimos en estos tiempos finales» (1 Corintios 10:11, RV95).
Podemos aprender mucho a partir de los detalles del Templo. El libro de Salmos contiene un componente importante en tal sentido, ya que muestra cómo interactuaba el pueblo de Dios con él mediante el Templo y sus servicios. Allí vemos también cómo se relacionaba David con el Santuario y cuál era la respuesta del pueblo de Dios a lo que el Mesías haría por ellos. Además de esos modelos que nos ayudan a entender mejor el ministerio de Jesús, las experiencias de quienes comprendieron lo que Dios enseñaba por medio del Santuario contienen valiosas lecciones para nosotros y para nuestra relación con Dios.
Lee el Salmo 122. Aunque no podemos ir literalmente a esa «casa del Señor» (ya no está allí y no tendría sentido construir otra en la Tierra), ¿qué elementos contiene este salmo que nos animan en relación con lo que Cristo hizo por nosotros? Observa los temas de la paz, la seguridad, la alabanza y el juicio.
Lunes, Mayo 19
En el monte Sion
En Apocalipsis 14 encontramos al pueblo de Dios de pie sobre el monte Sion. Este se encontraba al oeste de lo que hoy se conoce como la Ciudad Vieja en Jerusalén y era considerado la sede del Trono de Dios o de su presencia entre su pueblo. Con el tiempo, el monte Moria, donde estaba el Templo, llegó también a ser identificado como el monte Sion.
En otras palabras, esta importante descripción del remanente de Dios de los últimos días se presenta en el lenguaje característico del Santuario, como la mayoría de las escenas clave de Apocalipsis. Gracias al Cordero, el pueblo de Dios está en el Monte Santo.
Lee los Salmos 15 y 24, donde David hace una pregunta de suma importancia: «¿Quién residirá en tu santo monte?» Compara su respuesta con la descripción que hace Apocalipsis 14:1-5 del pueblo de Dios que está en Sion. ¿Qué paralelismos encuentras? ¿Cómo puede uno unirse a este grupo? ¿Qué significado tiene el hecho de que el nombre del Padre esté escrito en sus frentes? (Apoc. 14:1).
La descripción de aquellos a quienes se permite estar en la presencia de Dios según los Salmos 15 y 24 representa una tarea bastante difícil de cumplir para los simples pecadores. ¿Quién de nosotros puede decir honestamente que siempre ha caminado rectamente o que siempre ha dicho la verdad (Salmo 15:2)? Ninguno de nosotros puede decir que «no caerá jamás» (Salmo 15:5). La Biblia enseña que si decimos que nunca hemos pecado, la verdad no está en nosotros (1 Juan 1:8).
La única conclusión posible a la que podemos llegar es que el Cordero es quien nos permite estar de pie sobre el monte Sion. Aunque el Cordero no es mencionado en esos dos salmos de David, aparece en la descripción de Apocalipsis 14. Da la impresión de que Apocalipsis 14 respondiera a la pregunta de David. Ahora que el Cordero de Dios ocupa su lugar legítimo en el monte Sion, en el Santuario, nosotros también podemos estar allí en virtud de su perfecta justicia acreditada a nosotros por la fe. Podemos tener la «plena seguridad para entrar en el santuario, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne» (Hebreos 10:19-20). Sin su sangre, no habría esperanza para nosotros.
Piensa en todas las promesas bíblicas de victoria sobre el pecado. ¿Por qué, aun con esas promesas, seguimos sin estar a la altura del ejemplo perfecto que Jesús nos ha dado y por qué necesitamos su vida perfecta como sustituto nuestro?
Martes, Mayo 20
La ley en nuestros corazones
El remanente reunido en Sion tiene un nombre escrito en la frente: el del Padre y del Cordero. Puesto que Jesús es la imagen misma del Padre, es dudoso que se trate de dos nombres diferentes. En las Escrituras, un «nombre» no representa una simple designación con la que las personas se dirigen unas a otras, sino el carácter. Aún hoy, en muchas culturas se dice que una persona tiene un «buen nombre» cuando los demás opinan bien de su carácter.
Lee Éxodo 33:18-23; Éxodo 34:1-7; y Salmo 119:55. Cuando Moisés pidió ver la gloria de Dios, ¿cuál fue la respuesta divina? ¿Qué ocurrió luego, cuando Dios proclamó su nombre ante Moisés (Éxodo 34:5-8)?
Éxodo 33:18-23:
"Entonces Moisés dijo: 'Muéstrame, por favor, tu gloria.' Y respondió: 'Haré pasar toda mi bondad delante de ti, y proclamaré delante de ti mi nombre, el Señor; y seré clemente con quien tenga misericordia, y me compadeceré de quien tenga misericordia. Pero no podrás ver mi rostro, porque no me puede ver el hombre y seguir viviendo.' Y dijo el Señor: 'He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña. Cuando pase mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Luego retiraré mi mano, y podrás ver mi espalda; pero mi rostro no será visto.'”
Éxodo 34:1-7:
"Entonces el Señor dijo a Moisés: 'Escribe estas palabras, porque en virtud de estas palabras hago pacto contigo y con Israel.' Y Moisés escribió en una tabla las palabras del Señor. Luego, Moisés se puso de pie allí, delante del Señor, como siempre hacía, y afirmó su presencia en la montaña, y allí estuvo con el Señor cuarenta días y cuarenta noches. No comió pan ni bebió agua, y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos. Cuando Moisés descendió del monte Sinaí, traía en sus manos las tablas del pacto, y no sabía que su rostro resplandecía por el contacto con Dios."
Salmo 119:55:
"Recuerdo tu nombre en la noche, oh Señor, y guardo tu ley."
Respuesta divina cuando Moisés pidió ver la gloria de Dios:
Dios respondió que no podía mostrarle su rostro, porque ningún hombre puede ver a Dios y vivir, debido a su santidad infinita. Sin embargo, permitió que Moisés viera su espalda, una metáfora de su carácter y su gloria, que son manifestaciones de su justicia, misericordia, amor y santidad. La gloria de Dios es, por tanto, su carácter, y su nombre representa ese carácter.
¿Qué ocurrió cuando Dios proclamó su nombre ante Moisés?
Dios proclamó su carácter, diciendo:
"El Señor, el Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y fidelidad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación." (Éxodo 34:6-7).
Este pasaje revela que el nombre de Dios está intrínsecamente ligado a su carácter: misericordioso, justo, amoroso y lleno de gracia.
Algunos imaginan adecuadamente la gloria de Dios como una luz enceguecedora e inaccesible. No obstante, la gloria divina es más que una simple exhibición visual. Su gloria es su carácter. Lo mismo ocurre con el nombre de Dios, que también representa su carácter.
Cuando la Biblia dice que los integrantes del Remanente tienen el nombre de Dios escrito en sus frentes, no se refiere a una inscripción literal, sino al carácter divino presente en la mente, en el corazón. La vida de ellos refleja el amor y el carácter de Dios como resultado de haber sido atraídos a Dios y de amarlo a causa de quién es y de lo que ha hecho por ellos.
Cuán interesante es también el hecho de que cuando Dios se describe a sí mismo ante Moisés, lo hace en el contexto de entregarle otra copia de los Diez Mandamientos, una transcripción de su carácter. Del mismo modo, quienes tienen el «nombre» de Dios en sus frentes en Apocalipsis 14 son los que «guardan los mandamientos de Dios». Nota lo que dice Hebreos:
"Este es el pacto que haré con ellos, después de esos días –dice el Señor–: Pondré mis leyes en sus corazones y las grabaré en sus mentes. Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones." (Hebreos 10:16-17).
¡Qué maravillosa definición del evangelio! Aunque la Ley de Dios se refleja en nuestra vida, todavía necesitamos que nuestros pecados no sean recordados «nunca más».
El nombre de Dios es su carácter. Su ley moral es un trasunto de su carácter. Y aquellos que se reúnen en el monte santo de Dios en los últimos días están imbuidos de un amor por Dios que se pone de manifiesto en la obediencia a su Ley.
Si somos salvos por la fe y no por la Ley, ¿cuál es entonces la importancia de la Ley de Dios? (Ver 1 Juan 5:3).
1 Juan 5:3:
"Porque este es el amor a Dios: que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos."
Miércoles, Mayo 21
Salmo 5
Lee Salmo 5, donde David traza agudos contrastes entre los perdidos y quienes han sido redimidos. Compara el contenido de este salmo con el lenguaje de Apocalipsis 14: 1 al 12. ¿Qué similitudes encuentras y cómo influye esto en tu comprensión de lo que significa formar parte del movimiento remanente de los últimos días creado por Dios?
Nota que David insiste en que el mal «no habitará» con Dios (Sal. 5: 4). El objetivo del Tabernáculo era que Dios pudiera habitar entre su pueblo, algo que Dios también pretende en el caso del reino de Cristo (ver Apoc. 21: 3). Quienes quieran acercarse al Trono de Dios deben ser redimidos.
También es digno de mención que Salmo 5: 7 describe un acto de adoración, que es la cuestión central en juego en el Gran Conflicto. Apocalipsis 13 menciona cinco veces la «adoración», y los mensajes de los tres ángeles llaman al mundo a adorar «al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas». David dice: «Adoraré hacia el templo de tu santidad en tu temor» (Sal. 5: 7, RVA), y el mensaje del Remanente hace el siguiente llamado al mundo: «¡Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio!» (Apoc. 14: 7).
Observa también que «no se halló engaño» en las bocas de los redimidos (Apoc. 14: 5), pues son veraces, y sus palabras y sus acciones reflejan el carácter justo de Dios. Según David, «no hay sinceridad» en la boca de los malvados (Sal. 5: 9).
La escena que Juan presenta en esta parte clave del Apocalipsis es asombrosa: simples pecadores han sido rescatados de la muerte y tienen el privilegio de estar en la presencia de Dios. No han ganado ese derecho, sino que les ha sido concedido porque el Cordero de Dios, el justo Hijo del Hombre, está allí con ellos. Fueron perdonados, están redimidos y ya no tienen que cargar con su propia culpa (comparar con Sal. 5: 10), porque el Cordero de Dios la ha llevado por ellos (comparar con Isa. 53: 12 y 2 Cor. 5: 21).
Cuando el nombre de Dios ha sido escrito en el corazón, es difícil permanecer en silencio. El pueblo de Dios hace un último ofrecimiento de misericordia a «gran voz» (Apoc. 14: 7). «Pero alégrense todos los que en ti confían; den siempre voces de júbilo, porque tú los defiendes. En ti se regocijen los que aman tu nombre» (Sal. 5: 11).
Imagina que estás ante un Dios santo y perfecto en ocasión del Juicio y con todos tus hechos expuestos ante él. ¿Qué te dice esta perspectiva acerca de tu necesidad de la justicia de Cristo?
Citas bíblicas:
Salmo 5
Apocalipsis 14:1-12
Salmo 5: 4
Salmo 5: 7
Apocalipsis 13
Apocalipsis 14: 5
Salmo 5: 9
Salmo 5: 10
Isaías 53: 12
2 Corintios 5: 21
Jueves, Mayo 22
Enseña a los transgresores tu camino
Después de que el Señor apareció a Isaías en la escena de la sala del Trono de Isaías 6: 1 al 8, y después de que se le dijo que su culpa había sido quitada y su pecado perdonado, respondió al llamado de Dios diciendo: «Aquí estoy, envíame a mí» (Isa. 6: 8). Cuando supo que había sido limpiado por Dios, y a pesar de conocer sus faltas, estuvo dispuesto a trabajar para el Señor.
¿No ocurre lo mismo con nosotros? ¿Cómo podemos proclamar la salvación a otros si nosotros mismos no la hemos experimentado? La salvación puede ser nuestra por la fe en Jesús y por lo que él ha hecho por nosotros.
Lee Salmo 51: 7 al 15. ¿Qué promete hacer David después de haber sido perdonado y limpiado de su pecado?
Ser llamado a la presencia de Dios es, en última instancia, ser enviado al mundo con una misión. En su sabiduría, Dios ha comisionado a los redimidos para servir como su vocero principal en favor de un mundo caído. El impacto de su pueblo en la Tierra se hará sentir poderosamente en algún momento. Apocalipsis 18: 1 dice que su llamado final dirigido al planeta caído iluminará el mundo entero.
«Tan pronto como uno acude a Cristo nace en el corazón un vivo deseo de dar a conocer a los demás cuán precioso amigo ha encontrado en el Señor Jesús. La verdad salvadora y santificadora no puede permanecer confinada en el corazón. Si estamos revestidos de la justicia de Cristo y rebosamos de gozo por la presencia de su Espíritu, no podremos quedarnos callados. Si hemos probado y visto que el Señor es bueno, tendremos algo que decir a los demás. Como Felipe cuando encontró al Salvador, invitaremos a otros a que se acerquen a él» (Elena G. de White, El camino a Cristo, pp. 115, 116).
Los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14 se basan en el «evangelio eterno» (Apoc. 14: 6). Esto significa que, aun antes de la exhortación a adorar a aquel «que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas» (Apoc. 14: 7), del anuncio de la caída de Babilonia (Apoc. 14: 8) y de la advertencia contra la adoración «a la bestia y a su imagen» (Apoc. 14: 9), se proclama el fundamento del evangelio: la salvación en Jesús. Las advertencias y los mensajes de los tres ángeles no son otra cosa que la esperanza y la confianza que los voceros de esos mensajes tienen en Jesús y en lo que ha hecho por ellos. Fuera del «evangelio eterno», realmente no tenemos nada de valor que decir al mundo.
Medita en el hecho de que, incluso antes del inicio de la proclamación de los mensajes de los tres ángeles, se nos señala el «evangelio eterno». ¿Qué nos dice esto acerca de cuán fundamental es esta verdad para todo lo que creemos?
Citas bíblicas:
Isaías 6: 1-8
Salmo 51: 7-15
Apocalipsis 18: 1
Apocalipsis 14: 6-12
Apocalipsis 14: 7
Apocalipsis 14: 8
Apocalipsis 14: 9
Romanos 8: 34
Viernes, Mayo 23
Para estudiar y meditar
«Los salmos de David pasan por toda la gama de la experiencia humana, desde las profundidades del sentimiento de culpabilidad y condenación de sí hasta la fe más sublime y la más exaltada comunión con Dios. La historia de su vida muestra que el pecado no puede traer sino vergüenza y aflicción, pero que el amor de Dios y su misericordia pueden alcanzar hasta las más hondas profundidades; que la fe elevará el alma arrepentida hasta hacerle compartir la adopción de los hijos de Dios. De todas las promesas que contiene su Palabra, es uno de los testimonios más poderosos en favor de la fidelidad, la justicia y la misericordia del pacto de Dios.[…]
»“Juré a David mi siervo, diciendo […]. Mi mano estará siempre con él; mi brazo también lo fortalecerá. […] Mi fidelidad y mi misericordia estarán con él y en mi nombre será exaltado su poder. Asimismo pondré su mano sobre el mar y sobre los ríos su diestra. Él clamará a mí, diciendo: ‘Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación’. Yo también lo pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. Para siempre le aseguraré mi misericordia y mi pacto será firme con él. Estableceré su descendencia para siempre y su trono como los días de los cielos” (Sal. 89: 3, 21-29)» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, pp. 745, 746).
Preguntas para dialogar:
La humanidad ha fracasado miserablemente en cuanto a cumplir su parte en los pactos hechos con Dios. A pesar de algunos grandes errores, David, el «hombre según el corazón de Dios», fue utilizado poderosamente para comunicarnos los términos de nuestra salvación. ¿En qué sentido David prefigura a Jesús, quien sí fue perfectamente fiel al pacto de Dios en nuestro favor? ¿Por qué lo que Jesús hizo por nosotros es nuestra única esperanza?
¿Qué pasajes de los Salmos han sido especialmente útiles o significativos para ti por reflejar el tipo de experiencias que has vivido?
¿Por qué los Salmos se refieren con tanta frecuencia al Templo? ¿Qué podemos aprender del amor que David sentía por el Santuario? ¿Cómo puede esto ayudarnos a apreciar lo que Jesús significa para nosotros como nuestro Sumo Sacerdote celestial, «que además está a la diestra de Dios e intercede por nosotros» (Romanos 8: 34)? ¿Por qué, incluso como redimidos, necesitamos que Cristo interceda por nosotros en el Cielo?
Sobre la base de la cita anterior de Elena G. de White, ¿cuál ha sido tu experiencia? Es decir, ¿cómo ha elevado Dios tu «alma arrepentida para participar de la adopción de los hijos de Dios» después de la «vergüenza y la aflicción» del pecado?
Citas bíblicas:
Salmo 89: 3, 21-29
Romanos 8: 34
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 5:
Para el 31 de octubre de 2026
REVELACIÓN E INSPIRACIÓN
Sábado 24 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hebreos 1:1-2; 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:18-21; Éxodo 17:14; Apocalipsis 1:19; Ezequiel 4:1-8.
PARA MEMORIZAR: «La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos lo que debe suceder pronto; y la declaró mediante su ángel a su siervo Juan. Y Juan testifica de todo lo que vio, de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo» (Apoc. 1:1-2).
El apóstol Juan había formado parte del círculo íntimo de los doce discípulos (Luc. 8:51; Mat. 17:1; 26:36-37). Tras la ascensión de Cristo, continuó su ministerio en Jerusalén. Sin embargo, antes de la caída de la ciudad (70 d. C.), se trasladó a Éfeso para supervisar las iglesias de la provincia romana de Asia Menor. Durante la persecución cristiana bajo el emperador romano Domiciano, el apóstol fue exiliado a Patmos, una isla del mar Egeo. En Patmos, Juan recibió mensajes proféticos especiales que estaban dirigidos no solo a las siete iglesias de Asia Menor, sino a los cristianos de todas las épocas (Apoc. 1:1-3, 9-11).
La cadena de transmisión del mensaje profético, de la que Juan formaba parte, era la siguiente: Dios Padre a Jesucristo, Jesús al ángel, este al apóstol Juan, y Juan a los lectores y oyentes. Este es un ejemplo clásico del proceso de revelación e inspiración en el que Dios utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes a la humanidad. La lección de esta semana examina específicamente el proceso multiforme de revelación e inspiración, con especial atención a las formas orales, escritas y representadas mediante las cuales el mensaje divino ha sido comunicado a los seres humanos.
Domingo 25 de octubre
REVELACIÓN GENERAL Y ESPECIAL
Lee Hebreos 1:1-2. ¿Por qué está Dios tan interesado en comunicarse con nosotros? ¿Qué nos está diciendo por medio de Jesús y de los profetas? El Creador del cosmos se comunica con nosotros porque somos seres humanos caídos en un mundo pecaminoso y nos enfrentamos a la muerte, el sufrimiento y las pruebas. Por lo tanto, Dios desea que sepamos por qué estamos aquí, por qué existe el mal y por qué podemos confiar en su amor a pesar de todo. La revelación general de Dios, tal como se aprecia en el mundo natural, habla elocuentemente de su poder infinito y su amor benevolente. El rey David exclamó: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Sal. 19:1).
El apóstol Pablo añadió: «Los atributos invisibles de Dios, su eterno poder y su divinidad se ven claramente desde la creación del mundo, y se entienden por las cosas que han sido creadas; de modo que no tienen excusa» (Rom. 1:20). También resulta asombroso reflexionar acerca del poder restaurador divino manifestado en los misteriosos procesos de nuestro mundo. De hecho, «el poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Si se corta un árbol, si un ser humano se lastima o se rompe un hueso, la naturaleza empieza inmediatamente a reparar el daño. Aun antes de que exista la necesidad, están listos los elementos sanadores, y tan pronto como se lastima una parte, todas las energías se dedican a la obra de restauración» (Elena de White, La educación, p. 113).
Por muy hermoso e instructivo que pueda ser el mundo natural, no solo revela el poder y el amor de Dios, sino también la presencia del mal (ver Gén. 3:14-19; Mat. 13:24-30). Este mensaje ambiguo solo puede ser comprendido adecuadamente a la luz de la revelación especial de Dios, tanto en la persona de Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, como en la Biblia, la Palabra escrita de Dios que da testimonio de él (Juan 5:39).
Las Escrituras son el registro inspirado de los mensajes de Dios a todos los seres humanos a lo largo de los siglos. Ellas nos hablan de la creación del mundo, de la trágica caída, del asombroso plan divino de redención y de la restauración final del planeta Tierra. Por breves y selectivas que puedan ser algunas narraciones bíblicas, siempre son dignas de confianza, pues Dios es quien nos habla en ellas (ver 2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:19-21). Aunque la naturaleza señala sin duda a la realidad del poder y el amor del Creador, ¿por qué necesitamos tan desesperadamente la Palabra escrita? ¿Qué nos dice esta que la naturaleza no puede comunicarnos?
Lunes 26 de octubre
EL PROCESO DE LA INSPIRACIÓN
Son muchos los libros que han llegado hasta nosotros a través de los siglos además de la Biblia. Sin embargo, consideramos que esta es la Palabra de Dios. ¿Qué la diferencia de otros escritos? Lee 2 Timoteo 3:15-17 y Santiago 1:17. ¿Qué mensaje importante debemos extraer de estos versículos? Existe cierto debate acerca de cuál es la mejor traducción de 2 Timoteo 3:16, pero la mayoría de las versiones de la Biblia vierten este pasaje de manera similar, enfatizando que toda la Biblia es de origen divino (2 Ped. 1:20-21).
Un comentarista bíblico afirma que «parece más probable que Pablo esté contemplando aquí las Escrituras en su conjunto, en el sentido de que todas ellas son útiles “para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia”, en lugar de querer decir que cada pasaje bíblico es útil en esos aspectos» (George W. Knight III, The Pastoral Epistles: A Commentary on the Greek Text [Eerdmans, 1992], p. 445). La inspiración profética que dio origen a la Biblia consistió en la asistencia dada por el Espíritu Santo a los profetas genuinos para que pudieran comunicar de manera fidedigna los mensajes divinos. Esa ayuda estuvo presente no solo en el proceso de recepción de los mensajes, sino también en su comunicación clara y fiel a sus destinatarios.
Los mensajes de Dios llegaron por medio de visiones y sueños (Núm. 12:6; Isa. 6:1, 8). El Señor también utilizó testigos oculares (1 Juan 1:1-3), investigaciones históricas inspiradas por el Espíritu (Luc. 1:1-3) e impresiones divinas en la mente (2 Ped. 1:21). Independientemente de los medios utilizados por el Espíritu Santo, los profetas y autores bíblicos recibieron mensajes veraces y objetivos, no subjetivos, para los destinatarios. Esto significa que los mensajes de Dios no debían ser alterados ni distorsionados de ninguna manera por sus mensajeros, aunque usaran sus propias palabras para expresar esos mensajes. La comunicación de los mensajes proféticos a las audiencias originales podía ser oral (2 Ped. 1:19-21), escrita (Juan 20:30-31) o representada (Eze. 4:1-8).
Aunque quedan muchas preguntas acerca de cómo fue inspirada la Biblia o cómo funciona la inspiración en general, ¿por qué es tan importante confiar en la Escritura como la Palabra inspirada de Dios?
Martes 27 de octubre
MENSAJES ORALES
Lee 2 Pedro 1:18-21. ¿Qué garantía tenemos de que los mensajes orales transmitidos por los profetas de Dios eran tan inspirados y confiables como los escritos? Dios habló con Adán y Eva antes y después de la caída (Gén. 2:16-17; 3:9-19). En ambos casos, ellos entendieron perfectamente sus palabras. Su voz también se escuchó con claridad en el Sinaí (Éxo. 20:1-20), así como durante el bautismo y la transfiguración de Jesús (Mat. 3:17; 17:5). Podemos interpretar erróneamente lo que otras personas nos dicen, pero no hay equívocos ni engaños cuando Dios habla a alguien.
La Biblia afirma que Dios dijo a Moisés: «Yo soy el Señor (YHWH)» (Éxo. 6:2). Muchos escritores bíblicos reconocieron haber oído la voz de Dios cuando les habló. Este fue el caso, por ejemplo, de Isaías (Isa. 8:1, 11), Jeremías (Jer. 1:4, 9, 11) y Ezequiel (Eze. 3:16; 6:1). Cualquier intento de negar estas y otras afirmaciones similares significaría cuestionar la honestidad de los profetas y la credibilidad de la propia Biblia. Así como Dios habló a los profetas en un lenguaje humano inteligible, también lo hicieron ellos a sus respectivas audiencias. Por ejemplo, Noé fue un verdadero profeta de Dios y un fiel «pregonero de justicia» (2 Ped. 2:5).
Aunque no escribió ninguna parte de la Biblia, transmitió el mensaje de Dios oralmente a sus contemporáneos, y ese mensaje no fue menos inspirado que los escritos de los profetas canónicos. Varios otros profetas, entre ellos Natán, Elías, Eliseo y Juan el Bautista, no escribieron ninguna parte de la Biblia, sino que transmitieron sus mensajes oralmente. En cuanto a Jesús, el evangelio menciona solamente que durante su ministerio terrenal «empezó a escribir en el suelo con su dedo» (Juan 8:6). Eso es todo. No tenemos constancia de que haya escrito algo más. Pero enseñó y predicó oralmente «con autoridad» (Mat. 7:29).
Algunos de sus oyentes incluso confesaron: «Jamás hombre alguno habló como este hombre» (Juan 7:40, 46). Jesús fue principalmente un comunicador oral de los mensajes de Dios, pero estos no eran menos autoritativos o vinculantes por el hecho de que él no escribiera ningún libro de la Biblia. Es interesante que los escritos de algunos profetas de Dios no hayan sido incluidos en la Biblia. ¿Por qué esos profetas no canónicos tienen la misma autoridad que los canónicos?
Miércoles 28 de octubre
MENSAJES ESCRITOS
Algunos discursos famosos han tenido un profundo impacto en la vida de las personas e incluso han cambiado el curso de la historia. Si estos discursos no se hubieran registrado, las palabras se habrían desvanecido o distorsionado con el paso del tiempo. Por lo tanto, el hecho de poner por escrito los mensajes orales hace que perduren y permite su transmisión a lo largo del tiempo. Poco después de que los israelitas salieran de Egipto y derrotaran a los amalecitas, Dios ordenó a Moisés: «Escribe esto en un libro para memoria» (Éxo. 17:14). Comenzando con Moisés, quien escribió los primeros cinco libros de la Biblia, Job y el Salmo 90, el Espíritu Santo orientó a los profetas canónicos para que produjeran los escritos que ahora constituyen los 66 libros de la Biblia.
Lee Éxodo 17:14; Juan 20:30-31; 1 Corintios 10:11; y Apocalipsis 1:19. ¿Cuáles son algunas de las razones por las que Dios pidió a sus profetas que escribieran los mensajes que les comunicó? Los diversos libros de la Biblia reflejan el estilo literario y las habilidades de sus respectivos escritores. Como veremos en el estudio de la próxima semana, los matices personales y los diversos estilos de esos escritores no restan valor a sus mensajes, pues no hay «grados» de inspiración. Algunas partes de la Biblia son más relevantes y aplicables que otras para nuestra vida y nuestra fe hoy, pero eso no significa que unas sean más inspiradas que otras.
Los escritores de la Biblia registraron a veces por escrito, ya sea ellos mismos o mediante colaboradores de confianza, los mensajes inspirados que primero transmitieron oralmente. En el libro de Deuteronomio, Moisés puso por escrito los últimos discursos que dirigió a los israelitas. Los cuatro evangelios registran muchos de los sermones y enseñanzas de Jesús durante su ministerio terrenal. En algunos casos, los profetas citaron fuentes no inspiradas (Hech. 17:28; 1 Cor. 15:33; Tito 1:12) e incluso las palabras de Satanás (Gén. 3:1-5; Mat. 4:1-11).
Debemos recordar que, así como los profetas consignaron por escrito los sentimientos y los deseos de otras personas, también expresaron sus propias reacciones humanas (ver Dan. 8:27; Apoc. 22:8-9). Además, la Biblia describe muchos buenos ejemplos que deben ser imitados, pero también muchos otros que deben ser evitados (1 Cor. 10:1-11). Al leer la Biblia, debemos tener en cuenta que, aunque no está escrita en un lenguaje perfecto, transmite un mensaje infalible que resistirá el paso del tiempo.
Jueves 29 de octubre
REPRESENTACIONES, SÍMBOLOS Y PAR ÁBOLAS
La Biblia contiene una gran variedad de imágenes verbales y metáforas. Por ejemplo, todo el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento, con los altares patriarcales, el tabernáculo mosaico y el templo de Jerusalén, era una representación del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz y de su sacerdocio celestial (Heb. 8:1-6). En las profecías de Daniel, los reinos y los poderes del mundo estaban representados por las diferentes partes de una gran imagen (Dan. 2:31-45), varios animales y cuernos (Dan. 7; 8) y dos reyes (Dan. 11). Figuras simbólicas similares aparecen también en el libro de Apocalipsis, como en el caso de las dos bestias del capítulo 13.
En sus enseñanzas, Jesús habló de sí mismo, por ejemplo, como el Pan de Vida (Juan 6:35, 41-58), la Luz del mundo (Juan 8:12; 9:5) y la Vid Verdadera (Juan 15:1-8). A su vez, ilustró la naturaleza y el crecimiento de su reino mediante la parábola del sembrador (Mat. 13:1-9, 18-23) y otras (Mat. 13:24-52, etc.). Lee Ezequiel 4:1-8. ¿Por qué los mensajes de Dios por medio de sus profetas no fueron comunicados solo verbalmente, sino que algunos de ellos fueron representados o actuados? En Ezequiel 4:1-8 aparece una vívida dramatización en la que Dios pidió al profeta que hiciera una maqueta de Jerusalén y que se acostara sobre su lado izquierdo durante 390 días como representación de la casa de Israel, y luego sobre su lado derecho durante 40 días representando a la casa de Judá.
Otro mensaje representado fue el matrimonio divinamente ordenado de Oseas con Gomer, una prostituta, como ilustración de la infidelidad espiritual de Israel para con Dios (Ose. 1:2-9). Las dramáticas experiencias de Ezequiel y Oseas debían resultar impactantes, no solo para nosotros, sino también para los destinatarios originales del mensaje. En una época en la que las advertencias de los profetas eran rechazadas abiertamente (ver 2 Crón. 36:15-21), el último acto de misericordia divina fue alertar dramáticamente al pueblo acerca de su verdadera condición para llevarlo al arrepentimiento genuino. Dios pretendía mostrarles de esa manera cuán seria era su advertencia. ¿Qué tipo de dramatización podría servir hoy para advertirnos, por ejemplo, acerca de la condición laodicense? (Ver Apoc. 3:14-18).
Viernes 30 de octubre
ELENA DE WHITE, LA REVELACIÓN Y LA INSPIRACIÓN
Los adventistas del séptimo día creemos que Elena de White fue inspirada divinamente. Sus escritos, su vida y su ministerio son los de una verdadera profeta. Ella poseía la misma inspiración que los profetas de la Biblia, aunque nunca consideró que sus escritos fueran iguales a los de las Escrituras. Por el contrario, siempre exaltó la Biblia. ¿Cómo entendía ella las revelaciones proféticas que Dios le comunicaba y el proceso de su inspiración? En primer lugar, Elena de White siempre consideró la Biblia como la revelación autoritativa e infalible de Dios.
La Biblia revela la verdad de Dios y su plan de salvación para la humanidad caída. En ese proceso, como estamos aprendiendo, él utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes. En segundo lugar, Elena de White reconocía que el proceso de inspiración implicaba una interacción entre lo divino y lo humano. Dios comunicaba sus mensajes, pero luego el profeta transmitía la instrucción divina utilizando sus propias palabras: «No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados.
La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. […] La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, p. 24). En relación con las visiones y los sueños proféticos, Elena de White entendía la inspiración divina de los pensamientos humanos como una unión entre la revelación divina y la experiencia humana. Ella escribió: «La Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el idioma de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano» (Mensajes selectos, t. 1, p. 29).
Dios utilizó diversos medios para transmitir sus mensajes, como representaciones pictóricas, palabras y pensamientos que incluían todos los sentidos del profeta. La experiencia de Elena de White fue similar a la de los escritores de la Biblia. En tercer lugar, Elena de White señaló que no todas sus experiencias y comunicaciones humanas fueron inspiradas. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, pp. 45-46).
Es importante tener en cuenta esta distinción al leer sus escritos y experiencias y relacionarnos con ello, especialmente con su correspondencia y sus diarios. Conocer el concepto que Elena de White tenía de la revelación y la inspiración nos ayuda a evitar extremos y a leer sus consejos con prudencia y discernimiento.
Para aprender más de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 1, cap. 1, pp. 17-27; El conflicto de los siglos (Florida: ACES, 2015), pp. 5-13; Ángel Manuel Rodríguez, «La revelación, la inspiración y el testimonio de las Escrituras», en El don de profecía en las Escrituras y en la historia (Miami, FL: APIA, 2016), pp. 95-122.
