Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 9:
Para el 30 de mayo de 2026
EL PECADO, EL EVANGELIO Y LA LEY
Sábado 23 de mayo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Jueces 14; Marcos 9: 42–48; Romanos 3: 20; Mateo 5: 17, 18; Romanos 3: 28; Mateo 7: 24–29.
PARA MEMORIZAR: «Jamás olvidaré tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado. Tuyo soy; sálvame porque he buscado tus mandamientos» (Sal. 119: 93, 94).
El pecado es, sin duda, el mayor obstáculo para una relación estrecha con Dios. El pecado no solo nos separa de Dios (Isa. 59: 2), sino también nos engaña, nos hiere, nos consume y finalmente nos destruye. Nuestra lucha contra el pecado y el orgullo es la batalla más grande que jamás enfrentaremos, y tiene implicaciones tremendas y eternas. Algunos consideran el pecado como una parte normal de la vida.
Al fin y al cabo, es propio de la naturaleza humana dejarse llevar por el placer. Pero ¿restamos importancia al pecado porque la sociedad se ha acomodado a él? Muchos evitan llamar al pecado por su nombre por temor a incomodar a otros, pero cuanto más cómodos nos sintamos con el pecado, más lejos estaremos de una relación saludable con Dios. Ciertamente todos pecamos, y nuestros pensamientos, motivaciones, acciones y palabras hieren a otros, a nosotros mismos y a Dios.
El pecado destruye nuestra relación con él, pero Dios se nos ha revelado por medio de su Ley para señalar el pecado existente en nuestra vida. Esta semana analizaremos la finalidad de la Ley de Dios y la solución divina para restaurar nuestra relación con él cuando pecamos.
Domingo 24 de mayo
DISTRACCIONES Y TENTACIONES
Lee acerca de las tentaciones de Sansón en Jueces 14 y 16: 1, 4, 16 y 17. Aunque fue llamado por Dios para cumplir una misión específica, Sansón servía al Señor mientras cedía a la tentación. ¿Qué nos enseña el desenlace de su vida al respecto? El Gran Conflicto es real y todos estamos implicados en él. La batalla cósmica que comenzó en el Cielo se está librando ahora en la vida de cada ser humano. Satanás sabe que debe emplear todos sus recursos para evitar que tengamos una relación cercana con Dios en la actualidad, justo antes de que Jesús regrese.
Tal vez hayas estado distraído con algo que quizá no sea malo en sí mismo, pero que demanda el tiempo y la energía necesarios para mantener viva tu relación con Dios. Tal vez sea el trabajo, las redes sociales, las compras, los deportes o la comida. El exceso o un desbalance en cualquiera de esas áreas pueden dejar poco tiempo para Dios y los demás. El Enemigo conoce cada una de nuestras debilidades y el tipo de cosas que nos distraen de pasar tiempo con Dios. Buscar a Dios debería ser nuestra prioridad (Mat. 6: 33) antes de sumergirnos deprisa en nuestras actividades cotidianas y en todo lo que se nos pueda presentar. Jesús comprende nuestra condición, pero reprende nuestra apatía (Apoc. 3: 14–22). Aunque es Dios, también era un ser humano que se sentía cansado como nosotros (Juan 4: 6).
Conocía las presiones de la vida al igual que nosotros, pero escapó de ellas para dialogar a solas con su Padre (Mat. 14: 23; Mar. 1: 35; Luc. 5: 16; 6: 12). Sabía que pasar tiempo a solas con él era lo mejor que podía hacer para recuperar fuerzas a fin de luchar contra las tentaciones. También es lo mejor y más seguro para nosotros. Sansón cayó porque se creía fuerte. Dependía de su propia fuerza para vencer las tentaciones. Cada uno de nosotros se enfrenta a diario a batallas con el pecado cuando el Enemigo de las almas intenta debilitar y destruir nuestra relación con Dios. El tentador conoce nuestras debilidades y se enfoca en ellas para entorpecer nuestra relación con Dios y hacernos sentir culpables e indignos, lo cual tiende a alejarnos de Dios. El Diablo trabaja para distorsionar nuestro pensamiento, nuestras intenciones y nuestras acciones a fin de conquistar alguna parte de nuestra vida. Pero recuerda que nuestra fe nos ayudará a permanecer firmes, y que ella es el resultado de prestar atención a la Palabra de Dios. ¿Con qué estás luchando? ¿Cómo puede la Palabra de Dios ayudarte?.
Lunes 25 de mayo
DESAFÍOS EN MI RELACIÓN CON DIOS
La Biblia contiene numerosos mensajes acerca de nuestra relación con Dios y de los obstáculos que nos impiden crecer en Cristo. Considera las siguientes declaraciones de Pablo y de Jesús: «Así, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Cor. 10: 12). Como en el caso de Sansón, la autosuficiencia te hará caer. «No toques trompeta ante ti, como hacen los hipócritas [...] para ser honrados por los hombres» (Mat. 6: 2). Deja de decir a todo el mundo cuán bueno eres. Sé humilde como Jesús. «Pero yo les digo: “El que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti”» (Mat. 5: 28, 29).
Haz lo que sea necesario para erradicar la lujuria de tu corazón, pues esta es un obstáculo para tu relación con Dios. «No juzguen, para que no sean juzgados. Porque con el juicio con que juzgan, serán juzgados» (Mat. 7: 1, 2). Deja de criticar y de juzgar a los demás. Dios es el Juez. No pretendas ocupar su lugar (1 Cor. 4: 5). «Pero yo les digo: “Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los aborrecen, y oren por los que los maltratan y persiguen”» (Mat. 5: 44). No odies a tus enemigos. Cuando albergas sentimientos negativos contra quienes te tratan mal, esto erige instantáneamente una barrera que obstaculiza tu relación con Dios. En lugar de eso, ora por tus enemigos, y verás cómo cambia tu relación con Dios y con los demás. «Pero yo les digo: “Cualquiera que se enoje con su hermano será culpado del juicio”» (Mat. 5: 22).
Tal vez creas que es correcto enojarte con quienes te rodean. ¿Cómo está afectando tu enojo tu relación con Dios y con los demás? Estas son solo algunas cosas que nos hacen tropezar. Jesús nos dijo qué debemos hacer metafóricamente si nuestras manos, pies y ojos son instrumentos del pecado. ¿Qué nos aconsejó? Lee Marcos 9: 42 al 48. Amputarse una mano o un pie o extirparse un ojo a causa del pecado es sin duda una metáfora extrema. El hecho de que Jesús la usara muestra cuán grave era, en su opinión, el pecado y su impacto en nuestra vida. ¿Cuán grave lo consideras tú?
Martes 26 de mayo
LA LEY
¿Cómo definirías y describirías el pecado para que lo entendiera un no cristiano? ¿Cómo describe la Biblia el pecado? Lee Romanos 3: 20 y 1 Juan 3: 4. El pecado es la transgresión de la Ley de Dios (1 Juan 3: 4) y, al mismo tiempo, está profundamente arraigado en nuestra naturaleza caída (Sal. 51: 5; Jer. 17: 9). La Ley pone de manifiesto el pecado al actuar como si fuera un par de anteojos que nos permite ver claramente lo que nos rodea, o como un espejo para percibir cómo somos en realidad. Ella aporta claridad y convicción a nuestra vida y a nuestro carácter, además de hablarnos del carácter de Dios y de lo que es importante para él.
Los Diez Mandamientos (Éxo. 20: 3-17) fueron escritos por Dios mismo. Jesús se hizo eco de su importancia al decir: «El primer mandamiento de todos es [...] “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y toda tu fuerza”. Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos» (Mar. 12: 30, 31). Y añadió: «De estos dos mandamientos penden toda la ley y los profetas» (Mat. 22: 40). Las palabras que Dios dirigió a los israelitas en el monte Sinaí y a nosotros hoy (Heb. 1: 1, 2) nos dicen que la Ley tiene que ver con las relaciones. Dios proveyó la Ley como una salvaguardia para proteger nuestra relación con él y con los demás. Sin embargo, Satanás ha distorsionado la belleza de la Ley divina para que sea vista por algunos como una carga.
El legalismo, carente de amor y opuesto a la libertad, es a menudo asociado con la Ley, a pesar de que la Biblia dice: «En esto consiste el amor de Dios: en que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos» (1 Juan 5: 3). 1. En una escala del 1 al 5, ¿qué valor tiene para ti la Palabra viva y la Ley como parte de ella? 2. Cuando pienso en la Ley de Dios, ¿creo que me limita o que me fortalece? ¿Cómo puedo entender mejor la Ley si la considero una limitación? 3. ¿Qué sucedería si colocáramos la Ley de Dios, cuya esencia es el amor a él y a los demás, en el centro de nuestra vida, de nuestra familia y de nuestra iglesia? ¿Qué cambio causaría en tu vida y en tus relaciones?
Miércoles 27 de mayo
LA LEY Y EL EVANGELIO
Jesús mismo explicó de manera muy poderosa y sucinta cuál era su relación con la Ley. ¿Qué dijo Jesús en Mateo 5: 17 y 18 acerca de la Ley? Así como los límites que los padres señalan a sus hijos revelan lo que valoran, la Ley de Dios nos habla de su carácter y de lo que es importante para él. Dios nos dio su Ley para proteger nuestra relación con él y con los demás, pues sabe que ella orienta cada aspecto de nuestra vida a medida que crecemos en él. ¿Quién no ha sufrido las terribles consecuencias del pecado, la transgresión de la Ley? El amor a Jesús está en el centro mismo de la Ley. Él dijo: «Si me aman, guardarán mis mandamientos» (Juan 14: 15). Cuando amamos genuinamente a Jesús, nos sentimos naturalmente inclinados a obedecer su Ley.
Cuando comprendemos claramente su Ley, nos sentimos motivados a amar a Jesús. Y, lo que es aún más importante, mantener siempre ante nuestros ojos la Cruz y la muerte sustitutoria de Cristo en nuestro favor es la mejor manera de fomentar nuestro amor a Dios. La Ley debe ir de la mano del evangelio, pues, aunque creemos en la vigencia de aquella y en la importancia de obedecerla, en lo que respecta a nuestra posición ante Dios, la Ley solo puede señalar el pecado. Ella no puede perdonar, justificar ni expiar. Por el contrario, ella señala por qué necesitamos ser perdonados y justificados, por qué necesitamos expiación.
Esta es la razón por la que el evangelio es imprescindible para comprender la Ley, y por qué la muerte de Cristo en nuestro favor nos es imputada por la fe y no por nuestro cumplimiento de la Ley. Lee Romanos 3: 28; 4: 13 al 16; Gálatas 2: 16; 3: 13 y Filipenses 3: 9. ¿Qué nos enseñan estos versículos que puede ayudarnos a los creyentes obedientes a la Ley a no caer en el legalismo?
Jueves 28 de mayo
SABER Y HACER
En el Sermón del Monte, Jesús habla mucho de nuestra relación con él y con los demás. Dice algo muy conmovedor hacia el final de su mensaje: «No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mat. 7: 21). Jesús dice allí que algunos sabrán acerca de él sin conocerlo realmente. El conocimiento es ciertamente importante. La Biblia dice que el pueblo de Dios podría perecer por falta de conocimiento acerca de Dios y por haberse negado a recibir ese conocimiento (Ose. 4: 1, 6, 10). Nunca debemos restar importancia a la perenne verdad bíblica.
Sin embargo, de nada sirve ese conocimiento si no nos transforma ni profundiza nuestro compromiso y nuestra experiencia personal con Dios. «Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado» (Juan 17: 3). Jesús afirmó que el requisito para entrar en el Cielo es hacer la voluntad de Dios y, en última instancia, conocer a Dios, pues no podemos hacer su voluntad sin conocerlo. Este es el factor definitorio y una expectativa muy razonable. Si tu hijo dice que te ama y suele hacer lo que le pides, su conducta revela la profundidad de su amor y su respeto hacia ti. De la misma manera, si amamos a Dios, querremos hacer su voluntad pues sabemos por experiencia que es lo mejor. Nuestra obediencia como evidencia y fruto de nuestro amor muestra la verdadera naturaleza de nuestra relación con él. Jesús concluyó el Sermón del Monte con un conmovedor desafío final para sus oyentes. ¿Cuál fue? Lee Mateo 7: 24 al 29. Cuando prestamos realmente atención a los mensajes de Jesús, no podemos evitar sentirnos interpelados.
Entonces, para que ello ocurra, nuestros oídos deben estar abiertos y nuestros corazones receptivos para que la propuesta divina de que vivamos en estrecha relación con Dios pueda grabarse en nuestro corazón y nuestra vida sea edificada sobre la Roca, en armonía con el plan perfecto de Dios para nosotros. Este modelo de relación íntima no es un secreto, ya que se encuentra revelado en la Biblia y es ofrecido por Dios a cada persona. Es nuestro privilegio aceptarlo por fe, reclamar la perfecta justicia de Cristo y reflejar luego esa justicia en nuestra vida.
Viernes 29 de mayo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
No debería sorprendernos que el tema de la Ley sea a menudo tan tergiversado y malinterpretado, ya que el gran desafío de Satanás contra Dios giró precisamente en torno a la Ley divina. En la época de Jesús, algunos pensaban que él había venido a suprimir la Ley, pero eso no podía estar más lejos de la verdad.
Con su obediencia perfecta a la Ley (Mat. 5: 17, 18), Jesús iluminó el hermoso carácter divino y nos mostró cómo es Dios. «Solamente podía esperar que realizaría el propósito divino si conservaba en su corazón reverencia por la santa palabra de Dios. Fue el aprecio por la ley de Dios lo que dio a Israel fuerza durante el reinado de David y los primeros años del de Salomón; fue por la fe en la palabra viviente como se hicieron reformas en los tiempos de Elías y de Josías. Y a esas mismas Escrituras de verdad, la herencia más preciosa de Israel, apelaba Jeremías en sus esfuerzos de reforma» (Elena G. de White, Profetas y reyes, p. 312).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cómo ve el pecado la cultura popular? ¿Cómo debe responder nuestra iglesia?
2. ¿Has visto alguna vez de primera mano cómo el pecado destruye las relaciones con Dios y con los demás?
3. ¿Ha resultado fácil o difícil para ti obedecer la Ley de Dios? ¿Qué factores han contribuido a ello?
4. ¿En qué confiarás cuando todos tus pecados sean llevados ante el santo y perfecto Dios en ocasión del Juicio: en tu cumplimiento de la Ley o en la perfecta justicia de Jesús como tu Sustituto y Representante? 5. Lee Proverbios 24: 3, 13 y 14. ¿Cómo puede afectar el conocimiento (o la falta de él) la relación de alguien con Dios?
RESUMEN: Nuestra vida está infectada por el pecado, que nos separa de Dios. Sin embargo, Dios nos invita a conocerlo y amarlo con toda nuestra mente, corazón y fuerzas. Si lo hacemos, naturalmente amaremos más a Dios y a los demás. Ese amor está plasmado en la Ley de Dios, que fue dada para proteger y preservar nuestra relación con él y con quienes nos rodean. La Ley de Dios es un hermoso reflejo de su carácter. Cuando entendemos su Ley, nuestra relación con él se desarrolla.
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 5:
Para el 1.° de agosto de 2026
«TODO PARA LA GLORIA DE DIOS»
Sábado 25 de julio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 8; Hechos 15: 20; 1 Corintios 9: 1-6; 10: 5-22; Deuteronomio 6: 4-5; Marcos 12: 28-31.
PARA MEMORIZAR: «Así, si comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Los capítulos 8 al 10 de 1 Corintios concluyen la discusión de los capítulos 5 y 6 acerca de la sexualidad y presenta al mismo tiempo las respuestas de Pablo a preguntas específicas formuladas en una carta que había recibido de los corintios (1 Cor. 7: 1). Estas respuestas dominarán el resto de 1 Corintios. El contenido y la naturaleza de 1 Corintios 7 indica que la inmoralidad sexual (caps. 5-7) y la idolatría (caps. 8-10) son temas relacionados. De hecho, a menudo son mencionados juntos en el Nuevo Testamento (ver Hech. 15: 20, 29; 21: 25; 1 Cor. 6: 9; Efe. 5: 5; Col. 3: 5; Apoc. 21: 8; 22: 15).
En general, Pablo aborda el problema de la inmoralidad sexual en 1 Corintios 5 a 7, mientras que su principal preocupación en los capítulos 8 a 10 es la cuestión de la idolatría. El apóstol afirma que los cristianos deben huir de ambas (1 Cor. 6: 18; 10: 14). La semana pasada vimos que el cristiano puede evitar la inmoralidad sexual pues es templo del Espíritu Santo (1 Cor. 6: 19-20). Esta semana veremos que también puede huir de la idolatría al hacer «todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Domingo 26 de julio
CONOCIMIENTO VERSUS AMOR
Lee 1 Corintios 8: 1-13. ¿Por qué Pablo contrasta el conocimiento con el amor? ¿Cuál es el contexto aquí? ¿Qué quiere decir el apóstol? Pablo utiliza el tema de los alimentos ofrecidos a los ídolos, que había dividido a la iglesia de Corinto en dos grupos, para abordar una cuestión más profunda: la falta de amor por los demás (1 Cor. 8). Algunos creían que su conocimiento sobre la inexistencia de otros dioses les daba derecho a comer carne de animales sacrificados a los ídolos (1 Cor. 8: 4). Pablo llama a estos «los fuertes» (1 Cor. 4: 10).
Por otra parte, quienes se oponían a este comportamiento son designados como «los débiles» (1 Cor. 8: 9-12). El apóstol identificó así a los del segundo grupo tal vez porque no habían superado algunas creencias supersticiosas propias de su anterior experiencia pagana. Al ver a los «fuertes» comiendo alimentos ofrecidos a los ídolos, podrían llegar a la conclusión de que el cristianismo y la idolatría eran compatibles.
Por lo tanto, Pablo no quería que los «fuertes» se convirtieran en un tropiezo para los débiles. La Biblia considera el acto de ingerir alimentos ofrecidos a los ídolos de manera muy negativa (Hech. 15: 20, 29; 21: 25; comparar con Apoc. 2: 14, 20). Sin embargo, Pablo no pronuncia declaraciones tan radicales como las que se ven en estos pasajes. Esto se debe a que su principal preocupación es la falta de unidad que podría causar el mal uso del conocimiento. Pablo no critica el conocimiento como algo malo en sí mismo, sino que se opone al tipo de conocimiento que conduce a la arrogancia y la división en la iglesia. El conocimiento sin amor no es verdadero conocimiento en absoluto (1 Cor. 8: 2). El verdadero conocimiento surge solamente cuando uno ama a Dios y es conocido por él (1 Cor. 8: 3). Citando Deuteronomio 6: 4, Pablo muestra que los creyentes deben saber que solo hay un Dios (1 Cor. 8: 4-6).
Curiosamente, sigue la misma idea que se ve en Deuteronomio 6: 4, 5, donde la afirmación de que nuestro Dios es uno va seguida del mandamiento «amarás al Señor tu Dios». Tanto para Pablo como para Moisés, el conocimiento sin amor carece de valor. Confiados en su conocimiento, los «fuertes» creían que comer alimentos sacrificados a los ídolos era inofensivo. Como veremos el miércoles y el jueves, Pablo les concedió ese derecho bajo ciertas condiciones. Sin embargo, si eso se convertía en un obstáculo para los «débiles» (1 Cor. 8: 9), debía ser evitado. Se supone que los cristianos deben practicar la abnegación por amor a Cristo y a los demás. Pablo argumenta que el conocimiento carente de amor puede convertirse en algo malo (1 Cor. 8). ¿En qué situaciones puede ser realmente malo el conocimiento sin amor?
Lunes 27 de julio
AMOR DESINTERESADO
Lee 1 Corintios 9: 1-6. ¿Cómo proporciona este pasaje un ejemplo práctico de lo que significa la abnegación resultante del amor? A primera vista, parece que la defensa que Pablo hace de su apostolado en 1 Corintios 9 no tiene ninguna relación con la discusión anterior acerca del conocimiento y el amor. Sin embargo, no hay que olvidar que la Biblia no fue escrita originalmente en capítulos. Lo que Pablo enseña en 1 Corintios 9 no está desconectado del material anterior. De hecho, 1 Corintios 9 ofrece un ejemplo práctico de amor desinteresado por Cristo y por los hermanos.
Pablo renunció a algunos de sus derechos por amor. «Derecho a comer y beber» (1 Cor. 9: 4). Aquí, la comida y la bebida representan la ayuda económica en general. Como apóstol, Pablo tenía derecho a recibir apoyo material de aquellos a quienes ministraba. Otros líderes religiosos de su época solían hacer precisamente eso. Pero, a diferencia de ellos, él se ganaba la vida fabricando tiendas de campaña (Hech. 18: 3). «Derecho a traer una esposa creyente» (1 Cor. 9: 5). A un apóstol casado se le permitía realizar un viaje misionero con su esposa a expensas de la iglesia.
Entre los ejemplos de parejas misioneras se encuentran Priscila y Aquila (Rom. 16: 3), y, quizás, Andrónico y Junia (Rom. 16: 7). Pero Pablo no estaba casado (1 Cor. 7: 8). Podría haberse casado y haberse beneficiado del derecho a ir acompañado de una esposa con apoyo financiero para ambos. «Obligados a realizar otros trabajos para sustentarnos» (1 Cor. 9: 6). Pablo y Bernabé tenían derecho a ganar un salario por su trabajo misionero (1 Cor. 9: 4-6). Pablo se ganaba la vida como fabricante de tiendas (Hech. 18: 3), pero no sabemos cuál era la ocupación de Bernabé. Lo que sí sabemos es que era muy generoso (Hech. 4: 36-37) y, por lo tanto, estaba dispuesto a mantenerse a sí mismo. En 1 Corintios 9: 7-11, Pablo desarrolla la idea de 1 Corintios 9: 6 para mostrar que era justo que él y Bernabé fueran sostenidos económicamente por la iglesia (1 Cor. 9: 11-12). El Señor mismo ordenó: «Los que anuncian el evangelio vivan del evangelio» (1 Cor. 9: 14; comparar con 1 Tim. 5: 18). Sin embargo, Pablo dice: «No hemos usado de ese derecho» (1 Cor. 9: 12).
En consecuencia, Pablo se presenta a sí mismo como un ejemplo de abnegación (1 Cor. 9: 1-18) y argumenta que esto es beneficioso para la predicación del evangelio en Corinto (1 Cor. 9: 19-23). ¿Hay cosas que te corresponden, pero a las que sería mejor renunciar para ser un testigo más eficaz del Señor?
Martes 28 de julio
APRENDIENDO DEL PASADO
Después de dar un ejemplo de abnegación basado en su propia experiencia, Pablo se centra más concretamente en el tema de la idolatría. En cierto sentido, 1 Corintios 10 desarrolla la idea de 1 Corintios 9: 27, donde Pablo comenta que se disciplina a sí mismo para no quedar descalificado. Quiere que los corintios sigan su ejemplo, pero Jesús es el modelo por excelencia (1 Cor. 11: 1). Lee 1 Corintios 10: 7-11. ¿Qué pecados cometió Israel en el desierto y por qué los privilegios que se les concedieron hicieron que esos pecados fueran aún peores? En 1 Corintios 10: 1-5, Pablo alude a la historia del pueblo de Dios en el desierto.
La referencia a la nube y al mar nos recuerda la conducción, la presencia y la protección de Dios. A su vez, la comida y la bebida representan la provisión hecha por Dios. Pablo se refiere a la experiencia de Israel en la nube y el mar como un bautismo análogo al bautismo cristiano. Del mismo modo, al referirse a la comida y la bebida, Pablo alude a la Cena del Señor. En otras palabras, 1 Corintios 10 enseña que, en cierto sentido, los cristianos están viviendo las mismas experiencias que el antiguo Israel. Sin embargo, Pablo recuerda la historia de Israel porque no quiere que ella se repita.
A pesar de todos los privilegios que tenía el pueblo de Dios, muchos de sus integrantes deseaban cosas malas (1 Cor. 10: 6), como la idolatría (vers. 7) y la inmoralidad sexual (vers. 8). No es de extrañar, pues, que ello «no agradó a Dios» (vers. 5). Es fácil señalar con el dedo al antiguo Israel y decir que cometieron faltas graves. Sin embargo, Pablo argumenta que los cristianos son susceptibles de caer en pecados similares a pesar de su inmenso privilegio de conocer la historia de Cristo. Esto resulta claro en la advertencia: «El que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Cor. 10: 12).
Las palabras «el que piensa» sugieren que algunos en la iglesia no se daban cuenta de que corrían el peligro de caer en esos pecados. ¿Corremos el mismo riesgo hoy? «El que piensa estar firme, mire que no caiga». ¿Quién de nosotros no ha experimentado la realidad de esa advertencia? La Biblia dice que Dios no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar, sino que, «cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir» (1 Cor. 10: 13, NVI). Entonces, ¿por qué nos sigue resultando tan fácil pecar?
Miércoles 29 de julio
ADVERTENCIA CONTRA LA IDOLATRÍA
Lee 1 Corintios 10: 5-22. ¿Por qué debemos huir de la idolatría? En 1 Corintios 10: 14–22, Pablo retoma el tema de los alimentos ofrecidos a los ídolos, lo cual puede resultar extraño en muchas culturas actuales, pero era algo común en los tiempos bíblicos. Cuando se sacrificaban animales a los dioses en los templos paganos, parte de la carne era entregada a los sacerdotes oficiantes, quienes la vendían. Parte de esta carne llegaba a los mercados públicos. Como esta carne no era separada de otras que también se ofrecían a la venta en el mercado, un cristiano podía comprar, sin saberlo, carne que había sido ofrecida a los ídolos.
El consejo del apóstol fue que los cristianos podían comprar libremente esa carne. Sin embargo, aunque los cristianos podían comer en casa la carne previamente sacrificada en un templo pagano (1 Cor. 8: 1-13), la práctica de entrar en los templos paganos y participar en sus festivales estaba claramente prohibida para los cristianos. El criterio es claro: los cristianos pueden comer esa carne en casa porque los ídolos no existen (1 Cor. 8: 4), pero no deben participar en ceremonias paganas porque esto equivale a adorar a los demonios (1 Cor. 10: 20‑21).
Participar en rituales paganos equivale a tener comunión con los demonios (1 Cor. 10: 20), así como participar en la Cena del Señor equivale a tener comunión con Cristo (1 Cor. 10: 16). Por lo tanto, Pablo dice: «No pueden beber la copa del Señor y la copa de los demonios. No pueden participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios» (1 Cor. 10: 21). Como dijo Jesús: «Ninguno puede servir a dos señores» (Mat. 6: 24). Pablo enseña que Dios exige lealtad incondicional. Da a entender que la idolatría provoca «los celos del Señor» (1 Cor. 10: 22).
Para que eso no suceda, el apóstol provee, en 1 Corintios 8: 4-6, una regla infalible contra la idolatría, aludiendo a Deuteronomio 6: 4-5: «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu poder» (Deut. 6: 4-5; énfasis añadido). A esta idea de amar a Dios por encima de todo, Jesús añadió: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mar. 12: 31; ver también Lev. 19: 18). Las estatuas religiosas o cúlticas no son los únicos ídolos que existen. Casi cualquier cosa puede ser convertida en un ídolo. ¿De qué ídolos, si los tienes, necesitas deshacerte?
Jueves 30 de julio
VENCIENDO LA IDOLATRÍA
Pablo sostiene, en 1 Corintios 8: 1-3, que el amor nos protege de la idolatría. Este argumento es retomado y desarrollado en 1 Corintios 10: 23-11: 1. En 1 Corintios 8: 3, el apóstol se refiere a nuestro amor por Dios. Y en 1 Corintios 10: 24, al amor por los demás: «Ninguno busque su propio bien, sino el de otros». Lee Marcos 10: 17-22 y Marcos 12: 28-31. ¿Qué tienen en común estos dos pasajes y cómo se aplican a la situación de 1 Corintios 10? Pablo hace, en 1 Corintios 10, precisamente lo que Jesús hizo en Marcos 12: 28‑31; es decir, une los dos grandes mandamientos de la ley: el amor a Dios por encima de todo y el amor a los demás. En la historia del joven rico (Mar. 10: 17-22), Jesús une estos dos tipos de amor, y lo hace aludiendo respectivamente a Deuteronomio 6: 4 (ver Mar. 10: 18) y a la segunda tabla del Decálogo (ver Mar. 10: 19).
El problema de ese joven rico era que amaba sus posesiones más que a Dios y a su prójimo (Mar. 10: 22). Valoraba sus tesoros terrenales por encima de los celestiales. Valoraba su dinero por encima de los pobres (Mar. 10: 21). Era un idólatra. Siguiendo las enseñanzas de Jesús, Pablo sugiere que el principio de amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a uno mismo debe aplicarse a las situaciones hipotéticas que menciona en 1 Corintios 10: 27-28. Esto significa que incluso las cosas lícitas pueden no ser provechosas ni edificantes, ya que pueden ofender la conciencia de otra persona (1 Cor. 10: 23). Este principio está magistralmente sintetizado en las palabras «háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10: 31).
Al decir que todo debe hacerse para la gloria de Dios, Pablo indica que la idolatría puede manifestarse de las formas más variadas, ya que cualquier cosa que usurpe la gloria que pertenece solo a Dios es una forma de idolatría (Isa. 42: 8). Las palabras de Pablo en 1 Corintios 10: 31 a 11: 1 sirven como conclusión de los capítulos 8-10. El apóstol deja claro allí que no buscaba su propio beneficio, «sino el de muchos, para que sean salvos» (1 Cor. 10: 33). Así es como imitó a Cristo (1 Cor. 11: 1). ¿Cómo puedes aprender a amar mejor a tu prójimo como a ti mismo?
Viernes 31 de julio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo «La idolatría en el Sinaí», en Patriarcas y profetas (pp. 287-300), de Elena G. de White. «¡Cuánto bien podríamos hacer mediante un buen uso de nuestras relaciones con los demás! Todo aquel que ha recibido los beneficios celestiales tiene la obligación de iluminar el camino de los demás.[...] Entonces, todos aquellos que aman verdaderamente a Dios dejarán de adorarse a sí mismos como ídolos» (Elena G. de White, «The Coming Thanksgiving», Review and Herald, 18 de noviembre de 1884, p. 730). «Pablo instó a sus hermanos a preguntar qué influencia ejercerían sus palabras y hechos sobre los demás, y a no hacer nada, por inocente que fuera en sí mismo, que pareciera sancionar la idolatría u ofender los escrúpulos de los que fueran débiles en la fe. “Si pues comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.
Sean sin ofensa a judíos, y a gentiles, y a la iglesia de Dios”. »Las palabras de amonestación del apóstol a la iglesia de Corinto se aplican a todo tiempo, y convienen especialmente a nuestros días. Por idolatría, él no se refería solamente a la adoración de los ídolos, sino al servicio propio, al amor a la comodidad, a la complacencia de los apetitos y las pasiones» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 236). «Si ven que al hacer ciertas cosas que tienen perfecto derecho de hacer estorban el progreso de la obra de Dios, absténganse de hacerlas. No hagan nada que cierre la mente de otros a la verdad. [...] Todas las cosas pueden ser lícitas, pero no todas convienen» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 172).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Según Pablo, el comportamiento de un cristiano maduro puede, en ocasiones, inhibir el crecimiento de un cristiano inmaduro. Piensa en situaciones en las que esto podría ocurrir. ¿Por qué el principio de amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a uno mismo es la única forma de afrontar este desafío?
2. ¿Cuáles son algunos ídolos que incluso los cristianos pueden llegar a adorar si no tienen cuidado? ¿Cuáles son algunas cosas buenas que podemos convertir en ídolos? Además, ¿cómo puedes saber si algo que te interesa mucho se ha convertido para ti en un ídolo?
3. Pablo dice que disciplinó su cuerpo y lo sometió para no quedar descalificado al predicar el evangelio (1 Cor. 9: 27). Basándote en el estudio de esta semana, piensa en qué puede descalificar a una persona como predicador del evangelio.
4. En 1 Corintios 10, Pablo aborda los peligros de la idolatría y dice: «Huyan de la idolatría» (1 Cor. 10: 14). ¿Por qué es tan mala la idolatría?
