Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lee para el estudio de esta semana
Salmo 46; Jeremías 4: 23-26; Salmo 47: 1-4; 1 Tesalonicenses 4: 13-17; Salmo 75; Apocalipsis 14: 6-12.
Para memorizar
«Dios, alábente los pueblos, todos los pueblos te alaben. Alégrense y gócense las naciones, porque juzgarás a los pueblos con equidad, y guiarás a las naciones en la tierra» (Sal. 67: 3, 4).
Al pensar en los acontecimientos finales, tendemos a centrarnos en las bestias y los poderes descritos en Apocalipsis, que tienen sin duda un papel importante. De lo contrario, Dios no los habría incluido en la Biblia para que entendiéramos qué representan (ver Apoc. 1: 3). Sin embargo, la profecía también trata temas clave relacionados con el pecado, el sufrimiento, el juicio, la lucha entre el bien y el mal, la justicia, la injusticia, la persecución y mucho más.
Los Salmos también tratan estos temas con gran profundidad y exploran las emociones humanas: desde el oscuro abatimiento hasta la alegría desbordante. Vemos allí a Israel preparándose para la batalla contra las fuerzas de las tinieblas. Leemos acerca de personas que luchan con la pregunta de por qué Dios no se enfrenta al mal de forma más directa e inmediata, una pregunta que sin duda todos nos hemos hecho alguna vez. Se nos dirige al Santuario en busca de respuestas, y también se apela repetidamente a la condición de Dios como Creador. ¿No son estas cuestiones y preguntas las mismas con las que también nosotros luchamos en nuestro contexto actual? Claro que sí. Por eso seguiremos estudiando y aprendiendo acerca de estas verdades cruciales contenidas en los Salmos.
Salmo 46: 1-3
"Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes con su braveza."
Este pasaje nos recuerda que en medio de las dificultades más extremas, podemos confiar en la presencia y el poder de Dios, quien es nuestro refugio y protección segura.
Salmo 47: 1-4
"Aclamad con júbilo a Dios, toda la tierra; cantad la gloria de su nombre, presentad vuestra ofrenda de alabanza. Decid a Dios: ¡Cuánterrible eres en tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos se someterán a ti. Toda la tierra te adora, y entona alabanzas a tu nombre."
Este salmo invita a toda la creación a alabar a Dios por su soberanía y poder, recordándonos que el reconocimiento de su autoridad es universal y eterno.
Salmo 75: 1-3
"Te alabamos, oh Dios, te alabamos. Porque cerca está tu nombre; contamos tus maravillas. Cuando digo: 'Se alzará la copa, y se llenará de vino el cuerno', y digo también: 'No, no será así para siempre', hasta que se detenga al impío, y la iniquidad sea destruida en el lugar."
Aquí, el salmista expresa confianza en la justicia de Dios y en su control soberano sobre los destinos de la tierra, afirmando que en su tiempo la justicia prevalecerá.
Apocalipsis 14: 6-12
Este pasaje describe la proclamación del evangelio eterno a toda nación, tribu, lengua y pueblo, y presenta las advertencias sobre la justicia de Dios, la caída de Babilonia, y la venida del juicio final. Es un llamado a la fidelidad y a la perseverancia en medio de las persecuciones y las dificultades.
Comentario final:
Este estudio nos invita a reflexionar sobre la presencia constante de Dios en medio de las crisis humanas, tanto en tiempos antiguos como en nuestra realidad actual. Los Salmos nos muestran un Dios que es refugio, justicia y salvación, mientras que los capítulos de Apocalipsis nos alertan sobre los eventos finales y la necesidad de mantener nuestra fe firme. La lucha entre el bien y el mal, el sufrimiento y la justicia, son temas universales que afectan a todos los creyentes. Sin embargo, el mensaje central es que Dios es soberano y que su justicia y misericordia prevalecerán, dándonos esperanza y confianza en medio de cualquier circunstancia. Seguiremos estudiando estos textos para fortalecer nuestra fe y comprender mejor la voluntad de Dios en nuestras vidas y en la historia.
Sunday, May 25
«Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones»
Lee Salmo 46. ¿Qué mensaje de esperanza podemos extraer de esto en medio de la confusión actual y de lo que sabemos que ocurrirá en la tierra en los últimos días a medida que el Gran Conflicto se desarrolla aquí?
El Salmo 46 parece tocar un tema que encontramos en el libro de Hebreos: el de algo mejor. Jesús es mejor que el sumo sacerdote terrenal, su sacrificio es mejor que todos los sacrificios de animales, y el Santuario celestial es mejor que los tipos o prefiguraciones simbólicas que existían en la Tierra.
Sin embargo, este salmo adopta un enfoque diferente. El autor no está simplemente contrastando cosas buenas con otras que son mejores, sino contrastando un mundo en rebelión y las terribles consecuencias resultantes de ello con la promesa de las cosas mejores que Dios está preparando para nosotros.
De hecho, este salmo está lleno de esperanza y de la promesa de que, incluso en medio de la desolación, las pruebas, el sufrimiento y las guerras a las que nos enfrentamos, en última instancia debemos atender el consejo divino: «Estén quietos, y conozcan que Yo Soy Dios» (Sal. 46: 10), y descansar en la seguridad de que un día todo esto terminará y que Dios será exaltado «entre las naciones, enaltecido [...] en la tierra» (Sal. 46: 10).
Nota también lo que está escrito aquí: «Por eso no temeremos, aunque la tierra sea removida, aunque se traspasen los montes al corazón del mar» (Sal. 46: 2).
Es inevitable que vengan a la mente las escenas que tendrán lugar en ocasión de la Segunda Venida: «El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla, y todo monte y toda isla fueron removidos de su lugar» (Apoc. 6: 14), y también lo siguiente: «Esperando y apresurándose para la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor» (2 Ped. 3: 12; LBLA). Nuestro mundo actual y sus males característicos no durarán para siempre. Lo que vendrá después supera nuestra capacidad de comprender. Por ahora, sin embargo, solo tenemos que soportar, perseverando en la fe y aferrándonos a la revelación de Dios que tenemos, especialmente la que fue hecha por Jesús en la Cruz.
Por muy mal que vayan las cosas en este mundo (y sabemos que empeorarán), ¿qué esperanza deberías extraer de tu conocimiento de la bondad, el poder y el carácter de Dios (piensa en la Cruz)?
Análisis de las preguntas:
¿Qué mensaje de esperanza podemos extraer de esto en medio de la confusión actual y de lo que sabemos que ocurrirá en la tierra en los últimos días a medida que el Gran Conflicto se desarrolla aquí?
La esperanza principal que se extrae es que, a pesar de las dificultades, Dios está en control y tiene un plan superior. El Salmo 46 nos llama a confiar en Su soberanía, a mantener la calma y a reconocer que Él es Dios. La promesa de que un día las guerras y el sufrimiento terminarán, y que Dios será exaltado en toda la tierra, nos llena de esperanza y confianza en un futuro mejor.
¿Qué esperanza deberías extraer de tu conocimiento de la bondad, el poder y el carácter de Dios (piensa en la Cruz)?
La esperanza que surge de conocer el carácter de Dios, especialmente a través de la Cruz, es que la bondad y el amor de Dios son mayores que cualquier mal o sufrimiento. La Cruz muestra el sacrificio supremo de Jesús por la humanidad, evidenciando que Dios tiene un plan de redención y victoria sobre el pecado y la muerte. Esto nos asegura que, por muy oscuro que parezca el mundo, la bondad y el poder de Dios prevalecerán, y que en Él encontramos consuelo, fortaleza y esperanza eterna.
Lunes, 26 de mayo
Esperanza en medio de la confusión
Gran parte del lenguaje del libro de los Salmos es simbólico, metafórico, pero cuando se trata del que apunta al restablecimiento definitivo de nuestro planeta, hay pocas razones para creer que es meramente figurado. El Salmo 46 nos recuerda que nuestro planeta se verá profundamente afectado por el regreso de Cristo. Pero no se trata apenas de las rocas y los océanos, sino que el gran clímax de la historia de la Tierra significará el colapso de los reinos mundanos, de los miserables sistemas de gobierno humano que han causado tanto sufrimiento durante milenios.
Todos estos poderes, así como el mal y el sufrimiento que han provocado a la humanidad, dejarán por fin de existir. La profecía bíblica revela lo que ocurrirá a este mundo. Por ejemplo, la visión de Daniel 7 muestra un mar tempestuoso del cual surgen naciones. Los vientos de la contienda y la guerra soplan sobre el mar pagano o gentil (la tierra), dando origen a un reino mundano tras otro, ninguno de los cuales puede resolver los problemas que acosan a la humanidad. Los líderes mundanos en los que nos atrevemos a confiar son casi siempre tan pecadores y egoístas como el resto de nosotros.
Ninguno de los reinos mostrados a Daniel resultó ser un hogar seguro para el pueblo de Dios, aun cuando algunos fueron mejores que otros. No obstante, sabemos que nuestra ciudadanía se encuentra en el Reino de Dios (Fil. 3: 20) y que muy por encima del caos de este planeta hay un Trono inamovible (ver Eze. 1: 26). Jesús enseñó que el mundo se sumirá en un desorden cada vez más profundo a medida que nos acerquemos al momento del regreso de Cristo (Mateo 24), pero podemos resistir aferrados a la fe, independientemente de la condición de nuestro planeta, porque sabemos que Dios no ha perdido el control y que cumplirá sus promesas: «Braman las naciones, titubean los reinos; alza él su voz y se derrite la tierra. ¡El Señor Todopoderoso está con nosotros! Nuestro refugio es el Dios de Jacob» (Sal. 46: 6, 7). Las cosas no irán bien a corto plazo, pero sí en última instancia gracias a Jesús.
Nuestro mundo parece caótico y fuera de control. Sin embargo, ¿cómo debería ayudarnos la profecía de Daniel 7, por ejemplo, a ver que, en última instancia, todo saldrá bien si permanecemos fieles? (Aquí se puede añadir que la profecía de Daniel 7 nos muestra que, aunque los reinos humanos puedan parecer poderosos y eternos, en realidad están bajo el control soberano de Dios. Esto nos ayuda a mantener la esperanza y la confianza en que, al final, Cristo establecerá su reino eterno, y que, a pesar del caos presente, la victoria final será para su pueblo, porque Dios cumple sus promesas y nada puede detener su plan de redención.)
Martes, 27 de mayo
Bajo sus pies
Lee Salmo 47: 1 al 4. ¿Qué dice el salmista acerca del lugar que nos espera en el reino de Cristo?
A largo plazo, el futuro es brillante. Hasta entonces, la humanidad ha cedido el dominio del planeta a Lucifer, por eso cuando Satanás apareció en el concilio celestial registrado en el libro de Job se jactó de que esta Tierra le pertenecía. «¿De dónde vienes?», le preguntó Dios. «De rodear la tierra y andar por ella», respondió (Job 1: 7).
Satanás estaba declarándola su propiedad; el hecho de poner el pie en un lugar era en la antigüedad una manera de representar el derecho a la posesión. «Levántate, recorre la tierra a lo largo y a lo ancho, porque a ti te la daré», dijo Dios a Abraham (Gén. 13: 17).
Compara 1 Tesalonicenses 4: 13 al 17 con Zacarías 14: 4 y presta atención a lo que dice este último pasaje acerca de los pies de Cristo. ¿Qué diferencia encuentras entre esos pasajes y qué enseñan acerca de estos dos aspectos diferentes, pero relacionados, de la soberanía final de Cristo sobre este mundo?
"Porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor." (1 Tesalonicenses 4:16-17)
"En aquel día, sus pies se posarán sobre el Monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén, al este; y el monte se partirá en medio, formando un gran valle; de modo que uno de sus lados se apartará hacia el norte y el otro hacia el sur." (Zacarías 14:4)
La diferencia clave entre estos pasajes es que 1 Tesalonicenses 4 describe la venida de Cristo en gloria, en la que sus pies tocarán la tierra en un momento final y glorioso, asegurando la resurrección y la redención de su pueblo. En cambio, Zacarías 14 nos muestra el momento en que Cristo baja en su segunda venida, posando sus pies sobre el Monte de los Olivos, que se partirá en dos, creando un paso para que su pueblo pueda entrar en Jerusalén y comenzar su reino milenial.
Estos pasajes enseñan que, en la soberanía final de Cristo, su poder será visible y tangible en la tierra misma. La primera enseña la esperanza de la resurrección y la reunión con Cristo en el aire, mientras que la segunda describe un evento físico y visible en el que Cristo establece su dominio en la tierra. Ambos aspectos son complementarios: uno apunta a la esperanza futura en la vida eterna con Jesús, y el otro a la manifestación de su autoridad en la tierra en su segunda venida.
Elena G. de White escribió lo siguiente acerca de lo que Cristo hará al final del Milenio:
«Cristo baja sobre el Monte de los Olivos, de donde ascendió después de su resurrección, y donde los ángeles repitieron la promesa de su regreso. El profeta dice: “Vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos”. “En aquel día se afirmarán sus pies sobre el Monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén, al oriente. El Monte de los Olivos, se partirá por la mitad [...] formando un valle muy grande”. “Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será único, y único será su nombre” (Zac. 14: 5, 4, 9). La nueva Jerusalén, descendiendo del cielo en su deslumbrante esplendor, se asienta en el lugar purificado y preparado para recibirla, y Cristo, su pueblo y los ángeles, entran en la santa ciudad» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 644).
Nota la esperanza que se nos ha dado en Jesús. Piensa en lo que significaría la vida si todo terminara para siempre con la muerte. Todo sería inútil, ¿verdad? Pero gracias a la promesa de su regreso, podemos tener la esperanza segura de que un día Cristo volverá a esta tierra y establecerá su reino eterno, en un mundo renovado y libre del pecado. Esa esperanza transforma nuestra perspectiva y nos anima a seguir confiando en Dios, incluso en medio de las dificultades actuales.
Miércoles, 28 de mayo
Vino y sangre
Lee Salmo 75, Mateo 26: 26 al 29 y Apocalipsis 14: 9 al 12. ¿Qué revela el Salmo 75 sobre algunas de las cuestiones que están en juego en el Juicio, y cómo nos ayudan los otros textos a entender estas cuestiones?
Se cree que este salmo fue cantado tras la milagrosa aniquilación del ejército de Senaquerib (2 Crón. 32; 2 Rey. 19), una historia que parece apuntar a la destrucción final de los malvados en Apocalipsis 20. El pueblo de Dios está dentro de la Ciudad Santa con su Rey justo cuando los ejércitos del mal los rodean y son destruidos por Dios mismo.
"Porque en la altura de la tierra, Dios juzga a los impíos; a los orgullosos humilla, pero a los humildes da gracia." (Salmo 75: 7-8)
Una de las cosas que Dios corrige en ocasión del Juicio es la apropiación indebida del poder que ha tenido lugar en nuestro mundo. Los seres humanos caídos ya no viven para los demás ni para la gloria de Dios, sino para sí mismos. Hoy experimentamos en muchos sentidos las consecuencias de haber elegido creer que no hay sentido ni norma moral objetiva en el universo. El filósofo Friedrich Nietzsche insistía en que debemos crear nuestro propio sentido y que debemos pretender que el universo existe para nuestro beneficio. En efecto, cada individuo se comporta hoy como si fuera un dios.
¿Cómo le fue a Nietzsche con esta filosofía? No muy bien. Perdió la razón y se desplomó en una calle de Italia tras intentar impedir que un hombre golpeara a un caballo. Luego pasó los siguientes once años de su vida en un estado semicatatónico antes de su muerte, en 1900.
Independientemente de la gravedad de los problemas existentes, se nos recuerda que los creyentes debemos vivir con esperanza y no imaginar el futuro sobre la base de los acontecimientos actuales. Es fácil desesperarse cuando vemos que los pilares de la civilización son erosionados constantemente por los impíos, o por aquellos cuya visión de Dios no se encuentra en la Biblia. Actualmente vivimos en un período en el que los valores morales –incluso cosas tan básicas como el género humano, la distinción entre el hombre y la mujer– han sido atacados, al menos en algunas partes del mundo. Ciertos tipos de inmoralidad, cosas de las que mucha gente se habría avergonzado de hablar incluso en privado, son ahora alabadas y aplaudidas públicamente. Así de mal están las cosas.
Aunque debemos poner de nuestra parte para intentar mejorar la vida de los demás, ¿por qué siempre es importante recordar que será necesaria la destrucción total de este mundo actual y su recreación sobrenatural para que todo sea restaurado? (Aquí se puede añadir que la Biblia enseña que esta destrucción y recreación están en el plan de Dios para eliminar el pecado y la maldad definitiva, y que la esperanza del creyente está en la promesa de la segunda venida de Jesús, quien establecerá un nuevo cielo y una nueva tierra donde no habrá más dolor ni sufrimiento.)
Jueves, 29 de mayo
Para que se conozca tu salvación
Lee el Salmo 67. ¿De qué manera este himno de alabanza te ayuda a comprender el papel del pueblo de Dios en Apocalipsis 14: 6 al 12?
Ingenieros del Instituto de Tecnología de Massachusetts, EE. UU., han creado un nuevo revestimiento negro que hace casi invisibles los objetos pintados con él. Logrado a partir de nanotubos, es muchas veces más oscuro que cualquier material negro fabricado anteriormente. Este nuevo material puede absorber el 99,99 % de toda la luz visible. Ni siquiera la luz más brillante consigue hacer visibles los objetos cubiertos con este revestimiento.
El Salmo 67 comienza con un llamamiento a Dios para que «haga resplandecer su rostro sobre nosotros. Para que sea conocido en la tierra tu camino» (Sal. 67: 1, 2). Mediante su plan de salvación, Dios ha provisto un camino para que los pecadores sean readmitidos en su presencia sin ser destruidos por su gloria; e incluso ahora, en esta vida, la Cruz de Cristo hace posible que el rostro de Dios brille sobre nosotros.
Pero, hay más. Dios quiere que reflejemos su luz al resto del mundo. Esta fue la tarea encomendada a Israel. El Templo debía ser una casa de oración para todas las naciones: «Yo los llevaré a mi santo monte y los alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos» (Isa. 56: 7).
"Y toda criatura que en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y en las aguas, la cual sea salida, o que esté en ellas, oírá decir: ¡Alabado sea el que es sentado en el trono, y al Cordero, por los siglos de los siglos!" (Apocalipsis 5:13)
En este salmo, David apela a Dios para que «sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación» (Sal. 67: 2). Desgraciadamente, el pueblo de Dios ha fracasado a menudo en esta tarea. La historia de Israel en el Antiguo Testamento contiene algunos capítulos oscuros, al igual que la historia de la iglesia cristiana en los últimos dos milenios, como si hubiéramos pintado nuestros corazones con una sustancia ultraoscura y nos contentáramos con absorber la luz de Dios sin reflejarla.
A veces consideramos al pueblo remanente de los últimos días como si se tratara de una sala de embarque exclusiva para pasajeros espirituales frecuentes, mientras nos conformamos con que el resto del mundo permanezca en la ruidosa e incómoda sala de embarque común, sin estar preparados para el viaje que les espera. Sin embargo, la iglesia remanente de Apocalipsis 14 no se contenta con permanecer en Sion con Cristo y disfrutar allí de su presencia. Por el contrario, sus integrantes vuelan sobre la faz de la Tierra mientras instan al mundo a unirse a ellos en el monte santo de Dios.
¿Qué obligaciones deberíamos sentir como iglesia y como individuos en cuanto a enseñar a los demás las verdades que tanto amamos? (Aquí se nos recuerda que el pueblo de Dios tiene la responsabilidad de reflejar la luz de Cristo en el mundo, proclamando su salvación y guiando a otros hacia la verdad, en cumplimiento de la misión que Jesús encomendó a su iglesia).
Viernes, 30 de mayo
Para estudiar y meditar
Lee Salmo 133, Hechos 1: 4 al 9 y Apocalipsis 5: 4 al 7.
"Entonces, levantando los ojos al cielo, vio a Jesús partir, y una nube lo ocultó de su vista. Mientras la multitud lo miraba, he aquí que dos hombres vestidos de blanco, que también estaban allí, se acercaron y les dijeron: ‘Varones galileos, ¿por qué están mirando al cielo? Este Jesús, que ha sido recibido arriba de ustedes en el cielo, vendrá otra vez de la misma manera en que lo han visto ir’." (Hechos 1:9-11)
«Durante la era patriarcal, la influencia del Espíritu Santo se había revelado a menudo en forma muy notable, pero nunca en su plenitud. Ahora, en obediencia a la palabra del Salvador, los discípulos ofrecieron sus súplicas por este don, y en el Cielo Cristo añadió su intercesión. Reclamó el don del Espíritu, para poderlo derramar sobre su pueblo» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 31).
Los discípulos recibieron la comisión de dar testimonio de Cristo «hasta lo último de la tierra» (Hech. 1: 8), una obra que anunciaría el regreso de Cristo (Mat. 24: 14). Nosotros debemos continuar lo que ellos empezaron.
"Y a uno de los ancianos le pregunté: '¿Estos vestidos blancos, quiénes son, y de dónde han venido?' Y me dijo: 'Señor mío, tú lo sabes.' Y me dijo: 'Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y aquel que está sentado en el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.'" (Apocalipsis 7:13-15)
Cuando Cristo nos dijo que lleváramos el evangelio al mundo, no nos dejó solos para que descubriéramos cómo hacerlo. El trabajo es dirigido desde el Santuario del Cielo. Nuestro trabajo está indisolublemente fusionado con Cristo: él nos guía y nos da poder. Esta es su obra, no la nuestra. Por eso se nos pide que sigamos su dirección. Ese era el caso también con Israel: Dios les pidió que siguieran sus instrucciones e hizo luego que ocurriera lo imposible. El Espíritu ya está actuando en los corazones de nuestros prójimos y se nos pide que estemos allí cuando llegue el momento de la decisión, para que podamos invitarlos a unirse al pueblo de Dios cuando esté con el Cordero sobre el monte Sion. No necesitamos inventar nuevos medios y métodos, pues nunca hemos estado a cargo de la obra.
Preguntas para dialogar:
Aún hay muchas personas no alcanzadas, aunque los mensajes de los tres ángeles han llegado a todo el mundo. Dialoguen como clase acerca de cómo puede nuestra iglesia realizar mejor la tarea para la que Cristo nos está usando. ¿Cómo podemos aprender a no desesperarnos por el hecho de que aún hay tanta gente que no ha oído hablar de las verdades cruciales para los últimos días?
(Aquí se nos recuerda que la obra de evangelización no depende solo de nuestros esfuerzos, sino del poder del Espíritu Santo. La oración, la fe y la confianza en que Dios está obrando son clave para mantener la esperanza y continuar la misión con perseverancia.)
Juan es testigo, en Apocalipsis 5, de cómo el rollo sellado es entregado al Cordero porque es digno. Cuando el Cordero abre los sellos del rollo en Apocalipsis 6, vemos claramente predicha la historia de la iglesia cristiana desde la época del Nuevo Testamento hasta el final de los tiempos. ¿Qué lecciones podemos aprender de esta descripción acerca de cómo se propone Dios terminar la obra?
(Podemos aprender que Dios tiene un plan soberano y que, aunque la historia de la iglesia tenga momentos de dificultad y persecución, Él sigue en control y cumplirá su propósito final de redimir a su pueblo.)
¿Qué acontecimientos actuales podrían conducir fácilmente a lo que sabemos que se avecina en Apocalipsis 13 y 14? ¿Qué obstáculos quedan aún por delante?
(Los eventos políticos, sociales y religiosos en el mundo, como la persecución religiosa, el incremento del conflicto global y la apostasía, pueden ser señales de que estamos llegando a los últimos tiempos. Sin embargo, aún quedan obstáculos como la resistencia de las fuerzas del mal y la necesidad de que más personas conozcan a Cristo antes de su regreso.)
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 5:
Para el 31 de octubre de 2026
REVELACIÓN E INSPIRACIÓN
Sábado 24 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hebreos 1:1-2; 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:18-21; Éxodo 17:14; Apocalipsis 1:19; Ezequiel 4:1-8.
PARA MEMORIZAR: «La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos lo que debe suceder pronto; y la declaró mediante su ángel a su siervo Juan. Y Juan testifica de todo lo que vio, de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo» (Apoc. 1:1-2).
El apóstol Juan había formado parte del círculo íntimo de los doce discípulos (Luc. 8:51; Mat. 17:1; 26:36-37). Tras la ascensión de Cristo, continuó su ministerio en Jerusalén. Sin embargo, antes de la caída de la ciudad (70 d. C.), se trasladó a Éfeso para supervisar las iglesias de la provincia romana de Asia Menor. Durante la persecución cristiana bajo el emperador romano Domiciano, el apóstol fue exiliado a Patmos, una isla del mar Egeo. En Patmos, Juan recibió mensajes proféticos especiales que estaban dirigidos no solo a las siete iglesias de Asia Menor, sino a los cristianos de todas las épocas (Apoc. 1:1-3, 9-11).
La cadena de transmisión del mensaje profético, de la que Juan formaba parte, era la siguiente: Dios Padre a Jesucristo, Jesús al ángel, este al apóstol Juan, y Juan a los lectores y oyentes. Este es un ejemplo clásico del proceso de revelación e inspiración en el que Dios utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes a la humanidad. La lección de esta semana examina específicamente el proceso multiforme de revelación e inspiración, con especial atención a las formas orales, escritas y representadas mediante las cuales el mensaje divino ha sido comunicado a los seres humanos.
Domingo 25 de octubre
REVELACIÓN GENERAL Y ESPECIAL
Lee Hebreos 1:1-2. ¿Por qué está Dios tan interesado en comunicarse con nosotros? ¿Qué nos está diciendo por medio de Jesús y de los profetas? El Creador del cosmos se comunica con nosotros porque somos seres humanos caídos en un mundo pecaminoso y nos enfrentamos a la muerte, el sufrimiento y las pruebas. Por lo tanto, Dios desea que sepamos por qué estamos aquí, por qué existe el mal y por qué podemos confiar en su amor a pesar de todo. La revelación general de Dios, tal como se aprecia en el mundo natural, habla elocuentemente de su poder infinito y su amor benevolente. El rey David exclamó: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Sal. 19:1).
El apóstol Pablo añadió: «Los atributos invisibles de Dios, su eterno poder y su divinidad se ven claramente desde la creación del mundo, y se entienden por las cosas que han sido creadas; de modo que no tienen excusa» (Rom. 1:20). También resulta asombroso reflexionar acerca del poder restaurador divino manifestado en los misteriosos procesos de nuestro mundo. De hecho, «el poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Si se corta un árbol, si un ser humano se lastima o se rompe un hueso, la naturaleza empieza inmediatamente a reparar el daño. Aun antes de que exista la necesidad, están listos los elementos sanadores, y tan pronto como se lastima una parte, todas las energías se dedican a la obra de restauración» (Elena de White, La educación, p. 113).
Por muy hermoso e instructivo que pueda ser el mundo natural, no solo revela el poder y el amor de Dios, sino también la presencia del mal (ver Gén. 3:14-19; Mat. 13:24-30). Este mensaje ambiguo solo puede ser comprendido adecuadamente a la luz de la revelación especial de Dios, tanto en la persona de Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, como en la Biblia, la Palabra escrita de Dios que da testimonio de él (Juan 5:39).
Las Escrituras son el registro inspirado de los mensajes de Dios a todos los seres humanos a lo largo de los siglos. Ellas nos hablan de la creación del mundo, de la trágica caída, del asombroso plan divino de redención y de la restauración final del planeta Tierra. Por breves y selectivas que puedan ser algunas narraciones bíblicas, siempre son dignas de confianza, pues Dios es quien nos habla en ellas (ver 2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:19-21). Aunque la naturaleza señala sin duda a la realidad del poder y el amor del Creador, ¿por qué necesitamos tan desesperadamente la Palabra escrita? ¿Qué nos dice esta que la naturaleza no puede comunicarnos?
Lunes 26 de octubre
EL PROCESO DE LA INSPIRACIÓN
Son muchos los libros que han llegado hasta nosotros a través de los siglos además de la Biblia. Sin embargo, consideramos que esta es la Palabra de Dios. ¿Qué la diferencia de otros escritos? Lee 2 Timoteo 3:15-17 y Santiago 1:17. ¿Qué mensaje importante debemos extraer de estos versículos? Existe cierto debate acerca de cuál es la mejor traducción de 2 Timoteo 3:16, pero la mayoría de las versiones de la Biblia vierten este pasaje de manera similar, enfatizando que toda la Biblia es de origen divino (2 Ped. 1:20-21).
Un comentarista bíblico afirma que «parece más probable que Pablo esté contemplando aquí las Escrituras en su conjunto, en el sentido de que todas ellas son útiles “para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia”, en lugar de querer decir que cada pasaje bíblico es útil en esos aspectos» (George W. Knight III, The Pastoral Epistles: A Commentary on the Greek Text [Eerdmans, 1992], p. 445). La inspiración profética que dio origen a la Biblia consistió en la asistencia dada por el Espíritu Santo a los profetas genuinos para que pudieran comunicar de manera fidedigna los mensajes divinos. Esa ayuda estuvo presente no solo en el proceso de recepción de los mensajes, sino también en su comunicación clara y fiel a sus destinatarios.
Los mensajes de Dios llegaron por medio de visiones y sueños (Núm. 12:6; Isa. 6:1, 8). El Señor también utilizó testigos oculares (1 Juan 1:1-3), investigaciones históricas inspiradas por el Espíritu (Luc. 1:1-3) e impresiones divinas en la mente (2 Ped. 1:21). Independientemente de los medios utilizados por el Espíritu Santo, los profetas y autores bíblicos recibieron mensajes veraces y objetivos, no subjetivos, para los destinatarios. Esto significa que los mensajes de Dios no debían ser alterados ni distorsionados de ninguna manera por sus mensajeros, aunque usaran sus propias palabras para expresar esos mensajes. La comunicación de los mensajes proféticos a las audiencias originales podía ser oral (2 Ped. 1:19-21), escrita (Juan 20:30-31) o representada (Eze. 4:1-8).
Aunque quedan muchas preguntas acerca de cómo fue inspirada la Biblia o cómo funciona la inspiración en general, ¿por qué es tan importante confiar en la Escritura como la Palabra inspirada de Dios?
Martes 27 de octubre
MENSAJES ORALES
Lee 2 Pedro 1:18-21. ¿Qué garantía tenemos de que los mensajes orales transmitidos por los profetas de Dios eran tan inspirados y confiables como los escritos? Dios habló con Adán y Eva antes y después de la caída (Gén. 2:16-17; 3:9-19). En ambos casos, ellos entendieron perfectamente sus palabras. Su voz también se escuchó con claridad en el Sinaí (Éxo. 20:1-20), así como durante el bautismo y la transfiguración de Jesús (Mat. 3:17; 17:5). Podemos interpretar erróneamente lo que otras personas nos dicen, pero no hay equívocos ni engaños cuando Dios habla a alguien.
La Biblia afirma que Dios dijo a Moisés: «Yo soy el Señor (YHWH)» (Éxo. 6:2). Muchos escritores bíblicos reconocieron haber oído la voz de Dios cuando les habló. Este fue el caso, por ejemplo, de Isaías (Isa. 8:1, 11), Jeremías (Jer. 1:4, 9, 11) y Ezequiel (Eze. 3:16; 6:1). Cualquier intento de negar estas y otras afirmaciones similares significaría cuestionar la honestidad de los profetas y la credibilidad de la propia Biblia. Así como Dios habló a los profetas en un lenguaje humano inteligible, también lo hicieron ellos a sus respectivas audiencias. Por ejemplo, Noé fue un verdadero profeta de Dios y un fiel «pregonero de justicia» (2 Ped. 2:5).
Aunque no escribió ninguna parte de la Biblia, transmitió el mensaje de Dios oralmente a sus contemporáneos, y ese mensaje no fue menos inspirado que los escritos de los profetas canónicos. Varios otros profetas, entre ellos Natán, Elías, Eliseo y Juan el Bautista, no escribieron ninguna parte de la Biblia, sino que transmitieron sus mensajes oralmente. En cuanto a Jesús, el evangelio menciona solamente que durante su ministerio terrenal «empezó a escribir en el suelo con su dedo» (Juan 8:6). Eso es todo. No tenemos constancia de que haya escrito algo más. Pero enseñó y predicó oralmente «con autoridad» (Mat. 7:29).
Algunos de sus oyentes incluso confesaron: «Jamás hombre alguno habló como este hombre» (Juan 7:40, 46). Jesús fue principalmente un comunicador oral de los mensajes de Dios, pero estos no eran menos autoritativos o vinculantes por el hecho de que él no escribiera ningún libro de la Biblia. Es interesante que los escritos de algunos profetas de Dios no hayan sido incluidos en la Biblia. ¿Por qué esos profetas no canónicos tienen la misma autoridad que los canónicos?
Miércoles 28 de octubre
MENSAJES ESCRITOS
Algunos discursos famosos han tenido un profundo impacto en la vida de las personas e incluso han cambiado el curso de la historia. Si estos discursos no se hubieran registrado, las palabras se habrían desvanecido o distorsionado con el paso del tiempo. Por lo tanto, el hecho de poner por escrito los mensajes orales hace que perduren y permite su transmisión a lo largo del tiempo. Poco después de que los israelitas salieran de Egipto y derrotaran a los amalecitas, Dios ordenó a Moisés: «Escribe esto en un libro para memoria» (Éxo. 17:14). Comenzando con Moisés, quien escribió los primeros cinco libros de la Biblia, Job y el Salmo 90, el Espíritu Santo orientó a los profetas canónicos para que produjeran los escritos que ahora constituyen los 66 libros de la Biblia.
Lee Éxodo 17:14; Juan 20:30-31; 1 Corintios 10:11; y Apocalipsis 1:19. ¿Cuáles son algunas de las razones por las que Dios pidió a sus profetas que escribieran los mensajes que les comunicó? Los diversos libros de la Biblia reflejan el estilo literario y las habilidades de sus respectivos escritores. Como veremos en el estudio de la próxima semana, los matices personales y los diversos estilos de esos escritores no restan valor a sus mensajes, pues no hay «grados» de inspiración. Algunas partes de la Biblia son más relevantes y aplicables que otras para nuestra vida y nuestra fe hoy, pero eso no significa que unas sean más inspiradas que otras.
Los escritores de la Biblia registraron a veces por escrito, ya sea ellos mismos o mediante colaboradores de confianza, los mensajes inspirados que primero transmitieron oralmente. En el libro de Deuteronomio, Moisés puso por escrito los últimos discursos que dirigió a los israelitas. Los cuatro evangelios registran muchos de los sermones y enseñanzas de Jesús durante su ministerio terrenal. En algunos casos, los profetas citaron fuentes no inspiradas (Hech. 17:28; 1 Cor. 15:33; Tito 1:12) e incluso las palabras de Satanás (Gén. 3:1-5; Mat. 4:1-11).
Debemos recordar que, así como los profetas consignaron por escrito los sentimientos y los deseos de otras personas, también expresaron sus propias reacciones humanas (ver Dan. 8:27; Apoc. 22:8-9). Además, la Biblia describe muchos buenos ejemplos que deben ser imitados, pero también muchos otros que deben ser evitados (1 Cor. 10:1-11). Al leer la Biblia, debemos tener en cuenta que, aunque no está escrita en un lenguaje perfecto, transmite un mensaje infalible que resistirá el paso del tiempo.
Jueves 29 de octubre
REPRESENTACIONES, SÍMBOLOS Y PAR ÁBOLAS
La Biblia contiene una gran variedad de imágenes verbales y metáforas. Por ejemplo, todo el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento, con los altares patriarcales, el tabernáculo mosaico y el templo de Jerusalén, era una representación del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz y de su sacerdocio celestial (Heb. 8:1-6). En las profecías de Daniel, los reinos y los poderes del mundo estaban representados por las diferentes partes de una gran imagen (Dan. 2:31-45), varios animales y cuernos (Dan. 7; 8) y dos reyes (Dan. 11). Figuras simbólicas similares aparecen también en el libro de Apocalipsis, como en el caso de las dos bestias del capítulo 13.
En sus enseñanzas, Jesús habló de sí mismo, por ejemplo, como el Pan de Vida (Juan 6:35, 41-58), la Luz del mundo (Juan 8:12; 9:5) y la Vid Verdadera (Juan 15:1-8). A su vez, ilustró la naturaleza y el crecimiento de su reino mediante la parábola del sembrador (Mat. 13:1-9, 18-23) y otras (Mat. 13:24-52, etc.). Lee Ezequiel 4:1-8. ¿Por qué los mensajes de Dios por medio de sus profetas no fueron comunicados solo verbalmente, sino que algunos de ellos fueron representados o actuados? En Ezequiel 4:1-8 aparece una vívida dramatización en la que Dios pidió al profeta que hiciera una maqueta de Jerusalén y que se acostara sobre su lado izquierdo durante 390 días como representación de la casa de Israel, y luego sobre su lado derecho durante 40 días representando a la casa de Judá.
Otro mensaje representado fue el matrimonio divinamente ordenado de Oseas con Gomer, una prostituta, como ilustración de la infidelidad espiritual de Israel para con Dios (Ose. 1:2-9). Las dramáticas experiencias de Ezequiel y Oseas debían resultar impactantes, no solo para nosotros, sino también para los destinatarios originales del mensaje. En una época en la que las advertencias de los profetas eran rechazadas abiertamente (ver 2 Crón. 36:15-21), el último acto de misericordia divina fue alertar dramáticamente al pueblo acerca de su verdadera condición para llevarlo al arrepentimiento genuino. Dios pretendía mostrarles de esa manera cuán seria era su advertencia. ¿Qué tipo de dramatización podría servir hoy para advertirnos, por ejemplo, acerca de la condición laodicense? (Ver Apoc. 3:14-18).
Viernes 30 de octubre
ELENA DE WHITE, LA REVELACIÓN Y LA INSPIRACIÓN
Los adventistas del séptimo día creemos que Elena de White fue inspirada divinamente. Sus escritos, su vida y su ministerio son los de una verdadera profeta. Ella poseía la misma inspiración que los profetas de la Biblia, aunque nunca consideró que sus escritos fueran iguales a los de las Escrituras. Por el contrario, siempre exaltó la Biblia. ¿Cómo entendía ella las revelaciones proféticas que Dios le comunicaba y el proceso de su inspiración? En primer lugar, Elena de White siempre consideró la Biblia como la revelación autoritativa e infalible de Dios.
La Biblia revela la verdad de Dios y su plan de salvación para la humanidad caída. En ese proceso, como estamos aprendiendo, él utiliza a los profetas para comunicar sus mensajes. En segundo lugar, Elena de White reconocía que el proceso de inspiración implicaba una interacción entre lo divino y lo humano. Dios comunicaba sus mensajes, pero luego el profeta transmitía la instrucción divina utilizando sus propias palabras: «No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados.
La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. […] La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, p. 24). En relación con las visiones y los sueños proféticos, Elena de White entendía la inspiración divina de los pensamientos humanos como una unión entre la revelación divina y la experiencia humana. Ella escribió: «La Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el idioma de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano» (Mensajes selectos, t. 1, p. 29).
Dios utilizó diversos medios para transmitir sus mensajes, como representaciones pictóricas, palabras y pensamientos que incluían todos los sentidos del profeta. La experiencia de Elena de White fue similar a la de los escritores de la Biblia. En tercer lugar, Elena de White señaló que no todas sus experiencias y comunicaciones humanas fueron inspiradas. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 1, pp. 45-46).
Es importante tener en cuenta esta distinción al leer sus escritos y experiencias y relacionarnos con ello, especialmente con su correspondencia y sus diarios. Conocer el concepto que Elena de White tenía de la revelación y la inspiración nos ayuda a evitar extremos y a leer sus consejos con prudencia y discernimiento.
Para aprender más de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 1, cap. 1, pp. 17-27; El conflicto de los siglos (Florida: ACES, 2015), pp. 5-13; Ángel Manuel Rodríguez, «La revelación, la inspiración y el testimonio de las Escrituras», en El don de profecía en las Escrituras y en la historia (Miami, FL: APIA, 2016), pp. 95-122.
