Sábado 30 de agosto LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 24:1-18; 1 Corintios 11:23-29; Levítico 10:1, 2; Ezequiel 36:26-28; Éxodo 25:1-9; Éxodo 31:1-18.
PARA MEMORIZAR: “Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras del Señor y todas las leyes. Y el pueblo respondió a una voz: ‘Haremos todo lo que el Señor ha dicho’ ” (Éxo. 24:3).
Como su Dios, Creador y Redentor, el Señor deseaba estar con su pueblo y habitar en medio de ellos. Nos creó para estar en estrecha comunión con él. Sin embargo, si las relaciones significativas con otras personas requieren tiempo y esfuerzo, lo mismo ocurre con nuestra relación con Dios. Puede ser una experiencia edificante y llena de crecimiento, pero solo si pasamos tiempo con él.
En términos prácticos, esto significa estudiar su Palabra (Dios nos habla por medio de ella), orar (abrir nuestro corazón a Dios), y dar testimonio a otros acerca de la muerte, resurrección y retorno de Cristo (participación en la misión de Dios). A medida que Dios nos bendice, nos convertimos en canales de bendiciones para los demás. La atención debe centrarse en Dios, no en nosotros (Heb. 12:1, 2).
Al conectarnos con él, Dios puede capacitarnos para prestar atención a sus enseñanzas, lo que significa obediencia a su Palabra. No es de extrañar que la generación de seguidores de Cristo de los últimos tiempos sea descrita como integrada por personas que “guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apoc. 14:12). Es muy sencillo: amamos a Dios y le somos obedientes como evidencia de ese amor.
Domingo 31 de agosto
EL LIBRO Y LA SANGRE
Lee Éxodo 24:1 al 8. ¿Qué papel desempeñan la lectura de la Palabra de Dios y la aspersión de la sangre en la ratificación del pacto entre Dios y su pueblo?
El Dios vivo de la Biblia es el Dios de las relaciones. Lo importante para él no son las cosas ni los programas, sino las personas. En consecuencia, él presta mucha atención a los seres humanos, y el propósito primordial de sus actividades es construir una relación personal con ellos. No podría ser de otra manera, ya que un Dios que “es amor” debe estar interesado en las relaciones y porque el amor no es posible sin ellas. Jesús dijo: “Y cuando yo sea levantado de la tierra, a todos atraeré hacia mí” (Juan 12:32).
Dios está interesado no solo en nuestro comportamiento ético, en una doctrina correcta o en un conjunto de acciones adecuadas, sino, sobre todo, en una relación personal e íntima con nosotros. Las dos instituciones traídas a la existencia en ocasión de la Creación (Gén. 1-2) tienen que ver con las relaciones: la primera de ellas, el sábado, con la relación vertical con Dios; la segunda, el matrimonio, con la relación horizontal entre los humanos. La ratificación del pacto en el Sinaí debía reforzar la relación especial que Dios quería tener con su pueblo.
En la ceremonia, el pueblo se comprometió dos veces a obedecer a Dios en todo lo que él exigiera. “Haremos todo lo que el Señor ha dicho”, proclamaron. Lo decían en serio, pero no eran conscientes de su fragilidad y su falta de poder. La sangre del pacto fue rociada sobre el pueblo, indicando que Israel solamente podía seguir las instrucciones de Dios en virtud de los méritos de Cristo.
No queremos aceptar que nuestra naturaleza humana es frágil, débil y completamente pecaminosa. Tenemos una tendencia inherente al mal. Para poder hacer el bien, necesitamos ayuda externa. Esta ayuda solo proviene de Arriba, del poder de la gracia de Dios, de su Palabra y del Espíritu Santo. E incluso con todo esto a nuestra disposición, ¡cuán fácil nos resulta ceder al mal! De allí que una estrecha relación personal con Dios era tan esencial para el pueblo de entonces, en el Sinaí, como para nosotros hoy. “Haremos todo lo que el Señor ha dicho” (Éxo. 24:3).
¿Cuántas veces has dicho lo mismo y has fracasado? ¿Cuál es la única solución para ese problema?
Lunes 1 de septiembre
VER A DIOS
Lee Éxodo 24:9 al 18. ¿Qué experiencia asombrosa vivieron aquí los hijos de Israel?
Tras el firme restablecimiento del pacto con Dios, Moisés subió nuevamente al Sinaí. No estaba solo al comienzo de su ascenso, sino que tenía la excelente compañía de 73 líderes israelitas. Esa fue la experiencia cumbre para ellos, pues vieron a Dios (teofanía).
El texto subraya dos veces el asombroso hecho. También fue único el momento en que los líderes sellaron el pacto con Dios al comer juntos. Era un banquete, y el Dios de Israel fue su anfitrión. Fue un gran honor concedido por Dios a esos líderes. En el Cercano Oriente, participar de la comida con alguien era, en los tiempos bíblicos, y aún hoy en cierta medida, una experiencia significativa, un gran honor y un privilegio.
Ofrecía perdón y formaba un vínculo de amistad. Implicaba estar disponible para la otra persona y permanecer juntos en tiempos de crisis y problemas. Al comer juntos, se prometían sin palabras que, si a uno le ocurría algo, el otro acudiría en su ayuda. Una invitación a comer era algo especial que no se dirigía a cualquier persona. Por otra parte, rechazar una invitación era uno de los peores insultos. Esta idea nos ayuda a entender los relatos del Nuevo Testamento en los que Jesucristo fue duramente criticado por comer con pecadores (Luc. 5:30).
Cuando los creyentes celebran la Cena del Señor, también establecen este estrecho vínculo con otros creyentes que son pecadores como ellos. Durante esta comida, celebramos el perdón y la salvación que tenemos en Jesús (ver Mat. 26:26-30; Mar. 14:22-25; 1 Cor. 11:23-29). Lamentablemente, algunos de los que habían subido con Moisés cayeron más tarde en pecado y perdieron la vida (ver Lev. 10:1, 2, 9).
Aunque tuvieron allí una experiencia tan profunda con Dios, no fueron transformados ni convertidos por ella. La poderosa lección que esto enseña es que la posesión de la verdad y de privilegios sagrados no implica necesariamente conversión.
En vista de la privilegiada experiencia que tuvieron en el monte, estos hombres deberían haber sido los últimos en caer como lo hicieron. Reflexiona detenidamente en la historia de estos hombres tan privilegiados, que eran incluso hijos de Aarón. ¿Qué advertencia representa esto para nosotros como adventistas, tan privilegiados por la luz que se nos ha confiado?
Martes 2 de septiembre
PODER PARA OBEDECER
Lee Ezequiel 36:26 al 28. ¿Cómo se produce la obediencia en nuestra vida? Los israelitas declararon fervientemente en tres ocasiones que obedecerían a Dios (Éxo. 19:8; 24:3, 7).
La obediencia es importante, aunque la Biblia enseñe que los seres humanos somos débiles, frágiles y pecadores. Esta triste verdad se hizo manifiesta no solo en la historia del antiguo Israel, sino también a lo largo de la historia del pueblo de Dios. En vista de ello, ¿cómo podemos seguir fielmente a Dios? La buena noticia es que el Señor siempre nos capacita para que podamos hacer lo que nos ordena. La ayuda que no está dentro de nosotros viene de nuestro exterior a fin de capacitarnos para hacer lo que Dios exige.
Esto es obra suya. En el núcleo de su resumen teológico en Ezequiel 36:26 y 27, el profeta Ezequiel deja muy claro este punto. Solo Dios puede realizar un cambio de corazón, sustituyendo el nuestro de piedra por uno que sea sensible. En tal sentido, Josué recordó a su audiencia: “Ustedes son incapaces de servir al Señor” (Jos. 24:19, NVI).
Nuestra parte es decidir seguir a Dios. Necesitamos tomar cada momento la decisión de rendirnos a él. Y eso es porque no somos siquiera capaces de poner por obra nuestra decisión de servirlo. Pero, cuando entregamos nuestra debilidad a Dios, él nos hace fuertes. Pablo dice: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor. 12:10). Observa el uso del pronombre “yo” por parte de Dios en Ezequiel 36:24 al 30: Dios reúne, limpia, quita, da, pone y moviliza para obedecer cuidadosamente su Ley.
Él se identifica contigo, y si te asocias estrechamente con él, harás lo que él hace. La unidad entre tú y Dios será dinámica, poderosa y viva. El énfasis en este pasaje está nuevamente en la actividad de Dios. La Biblia dice: “Pondré mi Espíritu dentro de ustedes, y haré que anden en mis mandamientos, que guarden mis normas, y las cumplan” (Eze. 36:27).
Dios ordena a las personas que le sean obedientes y les da el poder para hacerlo. Dios siempre ayuda a su pueblo a hacer lo que exige. La obediencia (no solo nuestro desempeño o nuestros logros) es un don de Dios, al igual que la justificación y la salvación (Fil. 2:13). Si se nos ha prometido el poder para obedecer, ¿por qué nos resulta tan fácil pecar?
Miércoles 3 de septiembre
EN MEDIO DE SU PUEBLO
Dios instruía a su pueblo por diversos medios, y uno de ellos era el Santuario. Todos sus servicios apuntaban a Jesús; eran lecciones objetivas del plan de salvación que se llevaría a cabo por medio de Jesús muchos siglos después.
Lee Éxodo 25:1 al 9. ¿Qué verdades cruciales, prácticas y teológicas se desprenden de estos versículos? Aunque Dios estaba guiando a los israelitas y ya estaba cerca de ellos, ordenó a Moisés que construyera un santuario: “Y me harán un santuario, para que yo habite entre ellos” (Éxo. 25:8). Dios quería mostrarles de forma tangible que él estaba realmente con ellos.
Aunque se habían equivocado muchas veces, él no los había abandonado, y “después de que les fue devuelto el favor del Cielo” (Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 356) recibieron la orden divina y comenzó el proceso de construcción del Santuario. La Biblia asegura que Dios no vive en templos y edificios construidos por el hombre (Hech. 7:47-50) porque él es más grande que los cielos y el cielo no puede contenerlo.
Pablo afirmó lo siguiente en el Areópago de Atenas: “El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas” (Hech. 17:24). Asimismo, el rey Salomón dijo: “¿Habitará ciertamente Dios en la tierra? Si los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener, ¡cuánto menos esta casa que yo edifiqué!” (1 Rey. 8:27). El Santuario debía ser el lugar donde Dios manifestaría su presencia a su pueblo. Los israelitas debían traer una ofrenda voluntaria para la construcción del Santuario.
Debían dar regalos preciosos y costosos, como oro, plata, bronce, madera de acacia, diversos tipos de telas finas, aceite de oliva y especias. Éxodo 25:10 a 27:21 registra muchos detalles acerca del Tabernáculo y sus servicios. Dios proporcionó a Moisés un plano con instrucciones específicas para construir y amueblar el Tabernáculo, incluyendo el Arca del Pacto, la mesa de los panes de la proposición, el candelabro, los altares, las cortinas, los colores y las medidas.
Moisés tuvo que construir el Tabernáculo según el modelo que Dios le mostró (Éxo. 25:9, 40; 26:30), que era un reflejo del Santuario celestial (Heb. 8:1, 2; 9:11). El Santuario terrenal había cumplido una función crucial hasta la muerte de Jesús y su ministerio en el Santuario celestial, lo que anuló el Santuario terrenal, una verdad simbolizada por el rasgamiento de la cortina ante el Lugar Santísimo en ocasión de la muerte de Cristo (Mat. 27:51; Mar. 15:38).
Jueves 4 de septiembre
LLENO DEL ESPÍRITU DE DIOS
Dios instruyó a Moisés en la preparación de cada detalle de los servicios del Tabernáculo. Los sacerdotes debían tener vestiduras sacerdotales, pero el sumo sacerdote llevaba un efod especial con los nombres de los hijos de Israel. También llevaba un pectoral que portaba el Urim y el Tumim, y debía estar sobre su corazón (Éxo. 28). Todos los sacerdotes debían ser consagrados (Éxo. 29).
Otros elementos que debían ser cuidadosamente preparados eran el Altar del Incienso, la fuente para el lavamiento, el aceite de la unción y el incienso (Éxo. 30). Lee Éxo. 31:1 al 18. ¿Qué ayuda especial proveyó Dios para que todos los detalles del Tabernáculo y sus servicios fueran preparados de forma hermosa y adecuada? Esta es la primera ocasión en que las Escrituras dicen que Dios llenaría a una persona con el Espíritu de Dios. ¿Qué significa esto? Bezaleel fue capacitado para trabajar artísticamente en el Tabernáculo.
Eso significa que fue equipado con nuevas habilidades, comprensión y conocimiento acerca de la artesanía necesaria. Además, Dios otorgó a Aholiab y a muchos otros artesanos el mismo Espíritu para ayudar en este trabajo. En medio de toda esta creatividad, el sábado es presentado como una señal de que Dios santifica a su pueblo, lo cual significa que la observancia del cuarto Mandamiento está asociada a la santificación.
Ezequiel observó más tarde: “Les di también mis sábados, para que fuesen una señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy el Señor que los santifico” (Eze. 20:12). El sábado nos recuerda que el Señor es nuestro Creador (Gén. 2:2, 3), Redentor y Dios (Deut. 5:15; Mar. 2:27, 28), y que él es santo. Él transforma a las personas con su presencia a fin de que crezcan mediante su Espíritu y su Palabra para reflejar un carácter amoroso, bondadoso, generoso y perdonador. El Decálogo fue el regalo culminante que Dios hizo a Moisés (Éxo. 31:18).
Dios mismo escribió y entregó las dos tablas de piedra con los Diez Preceptos (Éxo. 31:18; Deut. 9:9-11). Estas tablas debían ser colocadas en el Lugar Santísimo y dentro del Arca del Pacto, bajo el Propiciatorio (Éxo. 25:21). La palabra “propiciatorio” proviene de un término hebreo que significa básicamente “expiar”. ¿Por qué fue colocado el “propiciatorio” sobre la Ley de Dios? ¿Qué esperanza debemos ver en este hecho?
Viernes 5 de septiembre |
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo titulado “El Tabernáculo y sus servicios” en el libro Patriarcas y profetas, de Elena de White, pp. 356-372.
El Tabernáculo era un lugar especial donde se realizaba la expiación por los pecados confesados por el pueblo de Dios. Era el lugar donde todo el plan de salvación había sido revelado con considerable detalle a los hijos de Israel mientras estaban en el desierto. Allí se enseñaban la justificación, la santificación y el juicio.
Todos los sacrificios de animales apuntaban a la muerte de Jesús, al perdón de los pecados y, finalmente, a la eliminación de estos. La Ley de Dios, la norma de justicia, estaba además junto a los sacrificios. “La Ley de Dios, guardada como reliquia dentro del Arca, era la gran regla de justicia y juicio. Esa ley determinaba la muerte del transgresor; pero encima de la Ley estaba el Propiciatorio, donde se revelaba la presencia de Dios y desde el cual, en virtud de la Expiación, se otorgaba perdón al pecador arrepentido.
Así, en la obra de Cristo en favor de nuestra redención, simbolizada por el servicio del Santuario, ‘la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron’ (Sal. 85:10)” (Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 361).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cuántas veces has dicho: “Haré todo lo que el Señor me diga”? ¿Hasta qué punto has tenido éxito? Al final de la permanencia de cuarenta días de Moisés con el Señor en el monte Sinaí, Dios subrayó que los israelitas debían observar su sábado porque sería una señal entre Dios y ellos de que era el Señor quien los haría santos.
2. ¿Qué papel desempeñan la santidad y la santificación en la observancia del sábado?
3. El Señor quería que los israelitas hicieran un santuario para habitar entre ellos. Cuán fascinante es el hecho de que ese lugar fuera el centro de la salvación para Israel. Fue allí, en ese santuario, donde Dios habitó en medio de su pueblo y donde el plan de salvación fue revelado mediante tipos y sombras. ¿Qué nos dice esto acerca de nuestra total dependencia de Dios para la salvación?
4. ¿Qué significa el hecho de que todos los pecados del pueblo de Dios eran llevados al Santuario, a la casa de Dios, por medio de la sangre de los animales sacrificados? ¿Cómo refleja esta asombrosa verdad, aunque sea vagamente, lo que Jesús hizo en la cruz por nosotros y lo que está haciendo ahora en nuestro favor en el Santuario celestial?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

«Creciendo en nuestra relación con Dios» – Nina Atcheson
Tu relación con Dios es el aspecto más importante de tu vida. Por eso, es fundamental desarrollarla, fortalecerla y hacerla cada día más firme y significativa.
En este segundo trimestre de 2026, la lección de Escuela Sabática se centra en el tema de las relaciones, especialmente en tu conexión personal con Dios. Esta guía de estudio presenta un enfoque diferente, con un estilo más cercano, práctico y reflexivo.
Las lecciones están diseñadas para ayudarte a comprender que Dios es un ser personal que desea tener una relación íntima contigo. A través de cada estudio semanal, podrás profundizar tu vida espiritual, fortalecer tu fe y crecer en una comunión diaria con Él.
Lección 4: Para el 25 de abril de 2026
EL PAPEL DE LA BIBLIA
Sábado 18 de abril
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lamentaciones 3: 22, 23; 2 Timoteo 3: 15–17; Juan 17: 17; Efesios 1: 13; Salmo 119: 11; 1 Corintios 2: 14.
PARA MEMORIZAR: «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Heb. 4: 12).
Sin duda posees una Biblia, o quizá más de una. Sin embargo, a lo largo de la historia, este precioso libro ha sido prohibido, copiado en secreto y contrabandeado. Es el libro más publicado del mundo en cualquier idioma, y también uno de los más antiguos. Algunos han muerto para que la Biblia pudiera ser preservada. ¿Qué lugar ocupa la Biblia en tu vida? ¿La lees o está juntando polvo cerca de tu cama o en una estantería? ¿Estás demasiado ocupado como para dedicar tiempo a estudiar la Palabra de Dios? ¿Te sientes demasiado cansado como para abrir sus páginas? La Palabra de Dios es viva y poderosa. Por medio de ella, Dios quiere hablarte, animarte, desafiarte, transformarte, orientarte y darte esperanza.
La Biblia no es apenas un libro académico o una colección de antiguos relatos, sino una crónica hermosa y profunda acerca de cómo el Creador del universo trata de acercarnos a él. Si deseas crecer en tu relación con Dios, lo mejor que puedes hacer es comprometerte a dedicar tiempo de calidad a tu relación con él mediante la oración, el estudio de su Palabra inspirada y la disposición a poner por obra lo que ella enseña.
Domingo 19 de abril
EL AR MA MÁS PODEROSA
Antes de explorar por qué la Biblia es tan valiosa y cómo profundizar en nuestro estudio personal de ella, debemos tomar consciencia de que uno de los ataques más significativos de Satanás contra nuestra relación con Dios consiste en impedir que dediquemos tiempo a comunicarnos con él mediante el estudio de su Palabra. Mantener a las personas lejos de la Biblia mediante los negocios, la apatía, el cansancio o la duda es su estrategia número uno.
Él sabe que dedicar tiempo a estar con Dios mediante el estudio de las Escrituras revive y nutre nuestra vida espiritual. Por lo tanto, ¡hará todo lo posible para impedirlo! «Satanás emplea cuantos medios puede para impedir que los hombres conozcan la Biblia, cuyo claro lenguaje revela sus engaños» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 579). Satanás sabe que la poderosa Palabra de Dios lo hace impotente. Sabe que la oración y el estudio de la Biblia son las armas más poderosas que la humanidad puede usar contra él (Efe. 6: 17, 18; Heb. 4: 12), así que hace todo lo posible para impedir que estudiemos las Escrituras y oremos. Sabe que las palabras de Dios son poderosas y que no solo dieron existencia a este mundo (Sal. 33: 6), sino también pueden resucitar a los muertos (Juan 11: 41-44) y darnos fuerzas para vencer (Mat. 4: 1-11).
Al alejar de la Biblia al pueblo de Dios, Satanás afecta no solo nuestra relación con el Señor, sino también nuestras relaciones con los demás. La relación entre los cónyuges se vuelve tensa, gritamos a nuestros hijos y no tenemos paciencia con nuestros amigos o compañeros de trabajo. La vida parece demasiado ajetreada; nos sentimos estresados, agobiados y sin ninguna vía de escape. Sorprendentemente, a menudo no nos detenemos lo suficiente como para darnos cuenta de qué está ocurriendo. Podemos pensar que estamos cerca de Dios, pero nos debilitamos más y más a medida que pasa el tiempo sin que abramos su Palabra.
Aunque nuestra relación con Dios está a veces llena de altibajos e inconsistencias, Dios es maravillosamente constante, como lo afirma Lamentaciones 3: 22 y 23. ¿Qué notas en estos versículos y cómo se relacionan ellos con nuestra naturaleza humana? Como querubín protector, antes de su caída (Eze. 28: 14-17), Lucifer conoció el increíble poder de Dios y escuchó sus palabras. Ahora odia la verdad, y eso explica por qué nuestra mente se entumece y nuestro corazón se embota cuando no elegimos escuchar y aplicar las palabras de Dios a nuestra vida. ¿Cuán indeciso o inconsistente eres en tu vida devocional? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de la necesidad de hacer algunos cambios?
Lunes 20 de abril
LA AUTORIDAD DE LAS ESCRITURAS
La autoridad y la función de la Biblia están claramente afirmadas en sus páginas. Lee 2 Timoteo 3: 15 al 17 y toma nota de lo que estos versículos dicen acerca de la función de la Biblia. Al estudiar la Biblia, no debemos pretender que ella sirva a nuestros propósitos o concuerde con nuestros puntos de vista, pues pueden ser diferentes de los de Dios. Tampoco debemos usar el método que consiste en cerrar los ojos y elegir un texto cualquiera, al azar, ya que Dios no se comunica de esa manera con nosotros por medio de su Palabra. Dios no es una marioneta —que se maneja con hilos—, dispuesta a responder a nuestros caprichos y voluntad. Sus caminos y pensamientos son mucho más elevados que los nuestros (Isa. 55: 9), por lo que nunca debemos tratar de controlar las palabras que nos dirige. Tampoco debemos escoger las partes de la Biblia que nos resulten más cómodas.
Por el contrario, debemos considerar la Biblia como un todo, en lugar de leer los pasajes sencillos y conocidos mientras dejamos a un lado los que nos plantean desafíos. Si en verdad queremos que Dios nos hable por medio de su Palabra, debemos acercarnos a ella como un todo y utilizar métodos sólidos cuando nos dediquemos a su estudio cuidadoso, confiando en que Dios nos revelará lo que necesitemos cuando lo necesitemos. Además, Jesús dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y toda tu mente» (Mat. 22: 37). Dios no pretende que prescindamos de nuestro raciocinio, sino que desea informar la mente humana con su vasto conocimiento y comprensión, los cuales se revelan, en parte, en su Palabra.
La Biblia registra numerosos diálogos que Dios sostuvo con personas como Enoc, Abraham, Moisés y Job, además de los que Jesús mantuvo con muchas personas durante su ministerio terrenal. Dios no pasa por alto la razón humana, sino que nos invita a someterla a su Palabra y su sabiduría a la hora de cooperar en nuestra salvación. No obstante, la razón humana sigue siendo humana y, como tal, es susceptible de cometer errores y de ser víctima de engaños. No es infalible. Es posible que la razón haga a un lado a Dios para tratar de resolver las cosas por su cuenta, lo que implica colocar al yo a la par de Dios o por encima de él a la hora de pensar. Las personas pueden acercarse a la Escritura con un espíritu arrogante y crítico, pensando que ya lo han oído todo y que no hay nada nuevo. Cuando nos sentimos importantes, seguros de nosotros mismos, autosuficientes y sin necesidad de nada, descuidamos nuestra relación con Dios y confiamos en nuestro propio conocimiento limitado y en nuestro raciocinio defectuoso y falible.
Martes 21 de abril
LA VERDAD BÍBLICA
Una tendencia entre algunos teólogos liberales en la década de 1960 fue describir a Dios fuera del campo de la teología. En 2017, una portada de la revista Time publicó un artículo titulado: «¿Ha muerto la verdad?». Esta tendencia es interesante pues ilustra la posición actual de nuestra sociedad al respecto. El concepto mismo de «verdad» ha decaído a tal punto que ya nadie sabe en qué consiste o dónde radica. Según la cultura popular, no existe un criterio normativo para decidir qué es verdad y qué no lo es, ni un fundamento que permanezca constante, del que se pueda depender y resista la prueba del tiempo. Por el contrario, Jesús dijo: «Yo soy [...] la verdad» (Juan 14: 6). Su Palabra da testimonio de él como la verdad más plena y pura.
Lee detenidamente los siguientes tres versículos. ¿Qué notas en ellos?
Juan 17: 17 _______________________________________________________ _______________________________________________________ _____________________________
Proverbios 30: 5, 6 _______________________________________________________ _______________________________________________________ ___________
Salmo 12: 6 _______________________________________________________ _______________________________________________________ ______________________________
La Biblia declara que Jesús, quien es la verdad fundamental, no cambia (Heb. 13: 8). Al mismo tiempo, a medida que leemos la Palabra de Dios, nuestra comprensión de él y de su verdad puede crecer. «Hay minas de verdad que ha de descubrir todavía el investigador ferviente» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 659). Al hablar de «verdad», Elena G. de White siempre se refería a la que Dios reveló en su Palabra.
Podemos buscar luz adicional en la Biblia porque esta nunca contradice verdades pasadas, sino que se basa en ellas. Lee 1 Tesalonicenses 2: 13; Salmo 33: 4 y 5 y Efesios 1: 13. ¿Qué mensaje contienen estos textos? La Biblia y solo ella debe ser la fuente por excelencia de lo que entendemos por verdad. Todas las demás fuentes deben ser probadas mediante la Palabra de Dios, incluso lo que consideramos «razonable». Algunas personas argumentan que la verdad no existe. Esa afirmación es contradictoria, pues el hecho mismo de afirmar que la verdad no existe significa proclamar una presunta verdad. Además, es contraria a sí misma, pues si la verdad no existe, tampoco esa afirmación es verdad.
Miércoles 22 de abril
REQUERIMIENTOS BÍBLICOS
¿Qué cambiaría en tu hogar si recurrieras a la Biblia cuando debes tomar una decisión importante, enfrentar un problema conyugal o algún desafío? ¿Qué cambiaría en tu lugar de trabajo o en tu iglesia si la Biblia se convirtiera realmente en la lente a través de la cual las personas vieran el mundo y decidieran vivir? Los escritores de la Biblia sabían cuán valioso es su contenido. Ningún otro libro puede impactar la vida como ella. No obstante, puesto que no es suficiente que las palabras de la Biblia estén impresas en sus páginas, ¿cómo puedes incorporarlas en tu corazón? ¿Cuál es el consejo de David en Salmo 119: 11 y cómo podrías ponerlo en práctica? (Ver también Heb. 4: 12).
Una de las afirmaciones que la Biblia hace acerca de sí misma se encuentra en Hebreos 4: 12. Una espada de dos filos es poderosa y cortante, pero la Palabra de Dios puede hacer por las personas lo que resulta imposible para los instrumentos humanos. La Biblia se describe a sí misma como algo vivo. Tal vez te hayas preguntado cómo puede ser esto así en vista de que fue escrita hace miles de años. A pesar de ello, Jesús dijo: «Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida» (Juan 6: 63). Si sientes que tu mundo se está desmoronando, Dios puede transformar esa situación mediante el contenido inspirado de las Escrituras.
El Antiguo Testamento describe las palabras divinas como activas y eficaces para cumplir su propósito de bien (ver Isa. 55: 11). Cuando David reflexionó acerca del impacto de las palabras de Dios en su vida, concluyó: «Es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado» (Sal. 119: 50). Tal vez hayas experimentado hambre intensa en algún momento de tu vida como resultado de la falta de alimento, del ayuno prolongado o de una dieta estricta. ¡Cuán deliciosa resulta la comida después de haber tenido hambre! En un sentido espiritual, la Biblia es el alimento para nuestra alma. Si tu alma está vacía y hambrienta, abre la Palabra viva. Lee Jeremías 15: 16; 1 Pedro 2: 2 y Mateo 4: 4. Las palabras de Dios resultan deliciosas, nutritivas y sustentadoras para la mente y el corazón ya que provienen de Dios mismo, quien las envió específicamente para nosotros y para cada persona que lo busca.
Cuando las leemos con un corazón abierto y pidiendo a Dios la iluminación del Espíritu, ellas harán una gran obra en nuestra vida. ¿Qué problemas de tu vida son abordados en la Biblia? ¿Por qué no debes per‑ mitir que el orgullo te impida poner por obra lo que Dios te dice en sus páginas?
Jueves 23 de abril
LA CONDICIÓN DEL CORAZÓN
Nuestra capacidad para recibir instrucción de la Palabra de Dios (Job 22: 22) depende en gran medida de nuestra condición espiritual cuando acudimos a ella. ¿Cómo explica esto 1 Corintios 2: 14? Puesto que el discernimiento espiritual es la capacidad de comprender las cosas espirituales, hay una gran diferencia entre las conclusiones de quienes tienen una mente abierta a lo espiritual y quienes no. Alguien que piensa que la Biblia es una tontería no será capaz de percibir la verdad en sus páginas.
Nuestra actitud hacia la Biblia y nuestra forma de leerla son muy importantes para crecer en nuestra relación con Dios. ¿Cómo explica esto Pablo en 1 Tesalonicenses 2: 13? La Palabra de Dios obra en nosotros cuando creemos. Cuando abres tu Biblia y crees que Dios tiene algo que decirte a través de ella, él te hablará y obrará en tu vida. Mucho depende de tu fe y de tus expectativas. La buena noticia es que, aunque tu fe sea muy pequeña, Dios puede hacerla crecer (Mar. 9: 24; Luc. 17: 6).
Uno de los grandes propósitos de la Biblia es mostrarnos el estado de nuestra relación con Dios y decirnos cómo fortalecerla. Si tu corazón está abierto al Espíritu Santo y te acercas a la Palabra con humildad, experimentarás una transformación, aunque no siempre la percibas inmediatamente, pues ese cambio y ese crecimiento suelen ser graduales. Pero si nos aferramos a nuestra apatía y pecado y no estamos dispuestos a cambiar, la lectura de la Biblia puede servirnos de poco.
El Espíritu Santo nos impulsa a acercarnos más a Jesucristo. ¿Queremos acercarnos? Si es así, llegaremos a ser «sabios para salvación» (2 Tim. 3: 15) y veremos cosas que ni siquiera imaginábamos. ¿Con qué actitud me acerco a la Biblia? ¿Busco en ella justificaciones para mis opiniones preconcebidas o me acerco a ella con una mente abierta y la disposición a ver lo que Dios quiere mostrarme? ¿Por qué es tan importante la respuesta a esa pregunta?
Viernes 24 de abril
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
¿Cómo evaluarías las palabras que has pronunciado durante las últimas 24 horas? ¿Fueron afectuosas, amables, alegres y edificantes o expresaron frustración, cansancio, ansiedad, ira, maledicencia y maldad? La Biblia dice: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mat. 12: 34). Cuando hay basura en nuestro corazón, ella se pone de manifiesto en nuestras palabras. Todos hemos experimentado frustración, cansancio y estrés. Estos estados de ánimo inciden en lo que decimos, cosas de las que, después, nos arrepentimos. A diferencia de ello, cuando nuestro corazón rebosa de amor, este fluye a través de nuestras palabras.
De la misma manera, la Biblia habla acerca del corazón de Dios y de sus intenciones para con nosotros. Es asombroso pensar que esas palabras, que provienen directamente del corazón divino, están a nuestro alcance en la Biblia y han tenido un poder asombroso a lo largo de la historia. «Una cosa es tratar la Biblia como un manual de instrucción moral, y prestarle atención mientras esté de acuerdo con el espíritu de la época y nuestra situación en el mundo; pero otra cosa es considerarla como lo que en realidad es: la palabra del Dios viviente, la palabra que es nuestra vida, la palabra que ha de moldear nuestras acciones, nuestros dichos y nuestros pensamientos.
Concebir la Palabra de Dios como algo inferior a esto, es rechazarla. Y este rechazo de parte de los que profesan creer en ella es una de las principales causas del escepticismo y la incredulidad de los jóvenes» (Elena G. de White, La educación, p. 234).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cuál es el fundamento lógico y racional de tu fe? Probablemente sea mucho mayor de lo que imaginas.
2. ¿Cómo puedes asegurarte de que el estudio de la Biblia y la oración sea el fundamento de tu relación con Dios? ¿Sería posible relacionarse con Dios sin orar y estudiar la Biblia?
3. Si alguien quisiera profundizar su relación con Dios, ¿en qué parte de la Biblia le aconsejarías comenzar su lectura?
4. ¿Cómo es posible vivir de acuerdo con toda palabra que sale de la boca del Señor? (Deut. 8: 3). ¿Cómo podría ocurrir eso en tu vida?
5. ¿Qué nos dicen los siguientes pasajes acerca de las palabras de Dios? Hebreos 11: 3; Salmo 33: 6; Mateo 11: 4, 5; 1 Tesalonicenses 4: 16; Efesios 6: 17; Santiago 1: 21. RESUMEN: La Biblia es vital y poderosa, y su lectura es fundamental para el desarrollo de nuestra relación con Dios. No solo nos enseña acerca del maravilloso carácter de Dios y sus interacciones con la humanidad a lo largo de la historia, sino también nos habla hoy cuando acudimos a ella con humildad.
